miércoles, 11 de octubre de 2017

DE LA MANO DEL SILENCIO

Se evaneció en una lágrima cuando el fresco suspiro del alba le tomó por sorpresa. Vibró en una risa espontanea junto al cálido comienzo del día. Siguió a su ritmo, las pequeñas gotas de rocío le acariciaron con delicado esmero, los cerezos tupidos de flores perfumaron su marcha y le ofrecieron asiento, allí un ameno intercambio alojó a la sabiduría. Sin darse cuenta, trascendieron el tiempo y el espacio, los minutos perdieron el sentido, las palabras desabotonaron su rigidez y las afirmaciones abandonaron esa solemnidad que las hacía implacables. La quietud de la mano del silencio dibujó una hermosa orquídea en la bruma.

Andrea Calvete