martes, 14 de febrero de 2017

MORIR Y NACER TANTAS VECES COMO SEA NECESARIO

Celebrar el amor es tarea de todos y cada uno de nosotros, los 365 días del año. Cada uno tendrá un disparador que lo hará vibrar, o sintonizar de manera diferente, lo importante es hallarlo para poder así descubrir que un minuto vivido con amor equivale a uno de los mejores estímulos de vida, guiados por él nos fortalecemos y somos capaces de vencer cualquier tipo de obstáculo.

Tradición, costumbre o simplemente producto de la globalización el 14 de febrero se celebra San Valentín: “ El día de los enamorados”, si bien podemos llegar a sus orígenes me parece más importante cuestionarnos si el amor sigue vigente en estos días, ¿por qué cada vez duran menos años juntas las parejas, qué ha cambiado, somos menos tolerantes, más independientes, o es el ritmo vertiginoso de vida que nos contagia a cambiar rápidamente y a no sentir frustraciones y sufrimiento?

Si miramos unos cincuenta años atrás las parejas se separaban menos, llegaban juntas a mayores, y parecían vivir felices por siempre. ¿Sería tan así? Bueno algunas cosas han cambiado, como por ejemplo la mujer es más independiente y por suerte en una gran mayoría no se ven atadas a sus parejas por una mera dependencia económica. Por otra parte, vivimos en una sociedad hedonista que nos invita a sufrir lo menos posible y a complacer al máximo nuestras necesidades, pero se han puesto pensar ¿a qué precio alcanzamos algunos cometidos?

Lo cotidiano, el diario vivir es quien se encarga de poner las cartas sobre la mesa,  te suele quitar los colores brillantes y te deja ante grises que oprimen y desaniman. Desde luego la situación ideal es la de los amantes que se ven un rato a escondidas con el fuego encendido y dejando de lado los problemas. Un consejo muy común y vigente: “Si rehacé tu vida, pero cama afuera”. Siguiendo con el tema, no me quiero desviar, ¿ cómo se hace para que en el diario vivir esa pasión no se pierda, ese fuego no se apague, cuando llegan las cuentas y los números dan en rojo, cuando los hijos enferman, o perdés el trabajo, o por alguna razón enfermás o al mirarte al espejo no ves la imagen que te gustaría ver?

Evidentemente, el desgaste del diario vivir conlleva a perder esa pasión no sólo por la pareja sino por todo lo que nos rodea. Algunas veces volvemos a valorar eso que tenemos luego que la vida nos da un enorme sacudón, entonces nos sentimos como si volviéramos a nacer, y todo lo que nos rodea se ve hermoso y huele de otra forma. De eso se trata la vida, de morir y nacer tantas veces como sean necesarias, para recobrar fuerzas, ilusiones y esperanzas.

El día de los enamorados es un día para festejar todos, los que estén en pareja y los que no lo estén, porque es un día para celebrar el amor en cualquiera de sus manifestaciones. Y sólo de cada uno de nosotros depende ser y estar felices, no de otra persona, la llave está en poder descubrir lo mejor de cada uno para disfrutar de la maravilla de la vida. Si apreciamos cada acto mágico y misterioso de la naturaleza descubriremos el amor es su más infinita esencia, de este modo enamorados de la vida será más sencillo enamorarnos de otros seres humanos.

Andrea Calvete