viernes, 24 de febrero de 2017

LAS MUJERES PARAMOS

El próximo 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer se celebrará conjuntamente con un paro convocado por diferentes organizaciones sociales a nivel internacional, en rechazo a los femicidios y violencia de género, desigualdad salarial y explotación económica. Están invitados hombres y mujeres a participar.

El colectivo 'Ni una menos' está impulsando esta iniciativa para que las mujeres de al menos 30 países sean parte de este encuentro. Esta iniciativa comenzó en Argentina, donde los feminicidios han llamado la atención de medios nacionales e internacionales. Grupos feministas de países como Australia, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, República Checa, Ecuador, Inglaterra, Francia, Alemania, Guatemala, Hondruras, Islandia, Irlanda del Norte, República de Irlanda, Israel, Italia, México, Nicaragua, Perú, Polonia, Rusia, Salvador, Escocia, Corea del Sur, Suecia, Togo, Turquía, Uruguay y EEUU, han dicho que se sumarán a esta iniciativa el 8 de marzo.

Esta convocatoria trae aparejado responsabilidad, solidaridad, y repudio a toda clase de violencia. Es un momento para compartir el cansancio y dolor ante la vulneración de nuestros derechos. El femicidio el hecho más grave de los actos que han sufrido millones de mujeres en el mundo, pero previo a él existen un sinfín de situaciones que vivimos a diario en las que el patriarcado pisa firme y marcha.

Las etiquetas con las que somos diariamente distinguidas a esta altura las llevamos con honra: “Feministas, sueltas de cuerpo, provocativas, rebeldes, sumisas, llamativas, tontas, frívolas, huecas…” y podría continuar, más allá de cualquiera de ellas nadie tiene derecho a faltarnos el respeto o a vulnerar nuestros derechos. No creo que ninguna de las mujeres asesinadas se lo haya buscado, lamentablemente han sido víctimas del asesino que las acosaba y no han podido alejarse a tiempo.

Si bien las estadísticas son datos importantísimos a la hora de informar, me gustaría mirar el rostro de cada mujer que ha sufrido femicidio, para recordarlas y respetarlas, y en lo posible acercarnos alguno de sus familiares o seres queridos. El hecho de tomar contacto directo con los involucrados en estos sucesos lamentables, nos permite ponernos en la piel de las víctimas para tomar consciencia todos que la situación es acuciante.

Hombres y mujeres pensemos en educar a varones y mujeres capacitados para que se hagan respetar, y para que respeten a sus semejantes, el respeto viene de la mano de la tolerancia. Tolerar no significa ser indiferente, sumiso o indulgente, significa abrirse a otras ideas, al diálogo, al intercambio de conceptos, pero siempre defendiendo con argumentos lo que creemos y pensamos. Según Kofi Annan “la tolerancia es la virtud que hace la paz posible”.Para los budistas la tolerancia es el primer paso para lograr la ecuanimidad, y tolerar es el punto de partida para comenzar a dominarse y controlarse a uno mismo.

La violencia un mal enraizado en nuestros días que preocupa y ocupa a todos por igual, se ha instalado en fútbol, en la calle, en los espectáculos, en los programas,  en las películas, en las escuelas, maestros agredidos por padres, niños que sufren bullying , personas que conviven con el mobbing en sus trabajos, quizás algo tan repetitivo a estas alturas que ya no nos haga reaccionar, salvo cuando nos toque muy de cerca.

Martin Luther King, en su histórico discurso “Yo tengo un sueño”, pronunciado el 28 de agosto de 1963 junto al monumento a Lincoln, en Washington DC, instruía a miles de seguidores sobre su filosofía de no violencia, alentando a responder en forma pacífica a la injusticia racial: “No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.”

Ante la noticia de un femicidio mi total repudio y compromiso porque no haya ni una menos, y podamos vivir en una sociedad más justa e igualitaria en derechos y oportunidades.

Andrea Calvete