jueves, 5 de enero de 2017

“TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA"

De diferentes formas en el algún momento de nuestra vida buscamos renacer, dejar de ser esclavos de lo que nos somete o domina. Y para ello nos sumergimos en la oscura noche del alma, hasta tocar fondo y tomar contacto con ese estado de vacío en el que todo da igual.

Luego de mucho caminar vemos que lejos estamos de ser dueños de la verdad, a cada paso que damos el horizonte se aleja y esfuma. Quizás si meditamos en el no ser podamos tomar consciencia de lo que somos. Algunas veces presas de los límites de la sociedad patriarcal se hace muy difícil abrirnos camino a la espontaneidad.

En la educación puede estar la luz para salir de este mundo en el que el dinero todo lo puede y todo lo rige. Cuando la persona es capaz de elegir libremente lo que hacer con su destino, entonces puede volar,  crear, imaginar que otro mundo es posible, a pesar de que la serpiente de metal intente atraparla y esclavizarla. Aún es tiempo de buscar a nuestro niño interior tan perdido y olvidado luego de caer y trastabillar en reiteradas oportunidades.

Los caminos no están cerrados, el amor una senda en la que se puede vislumbrar la luz cuando el cuerpo enferma porque el alma parece arrastrarse por un pantano putrefacto y espeso. Por eso no importa el camino, “todos los caminos conducen a Roma”, sólo es cuestión de encontrar el que nos permita salir de la noche que oscurece nuestro día.

Andrea Calvete