martes, 12 de mayo de 2015

UN PUENTE LARGO E INESTABLE

En un lugar lejano ha quedado escondido su encanto y su brillo, los grises días han conspirado en su contra como un terremoto que todo lo lleva y arrasa.

Los recuerdos han surgido como llaves en rescate de aquello que algún momento fue bello, placentero. Sin respiro, la enfermedad invade su cabeza, obnubila sus pensamientos, todo se vuelve sombrío y tristemente confuso.

¿Cómo rescatar desde el dolor más profundo una sonrisa? ¿Cómo evitar sentir una tonelada en el pecho cuando el dolor es fuerte y punzante? ¿Cómo no darse por vencido ante la adversidad y el desaliento de que todo empeora? ¿Cómo hacer para que el cuerpo responda cuando la cabeza no le da el mandato? ¿Cómo recuperar un cuerpo cansado de andar?

La mayoría de estas preguntas son laberintos para ella, porque no tiene conciencia suficiente para responderlas. Así una mirada perdida la rescata en un profundo vacío.

Sin embargo, en sus pupilas se ve que tuvo una vida muy hermosa rodeada de amor, ahora transita un puente que es largo e inestable, al que se aferra con miedo, quizás en algún trecho del pasaje los temores desaparezcan y la luz brille.

Los puentes nexos de comunicación, de acceso, de pasaje de un lugar a otro, a un sitio jamás esperado o soñado, inimaginable, en el que los sentidos puedan ser ampliamente superados y sorprendidos.

Posiblemente, logre llegar al otro lado del puente envuelta por el amor que todos sus seres queridos le brindan y transmiten, segura que no está sola en este camino y que además hay alguien que la espera al final para abrazarla y recibirla.

Andrea Calvete