sábado, 4 de abril de 2015

RENACER ENTRE LAS SOMBRAS

Con la primera ráfaga de la mañana resurgió con aire esperanzador. El espejo retornaba una imagen cambiada y renovada, tal vez por el tiempo, o ese largo camino recorrido.

Por las noches soñaba que lo imposible llegaría, que lo inalcanzable era realidad, pero al llegar el día se desvanecía aquel espíritu que vibraba delirante cargado de ilusión. ¿Acaso la luna o las estrellas conjuraban en sus sueños? Quizás… o tal vez, la luz del día le cegaba demasiado.

A la luz del sol sus sueños se desvanecían, se volvían en cenizas, a las que el primer viento las llevaba en un suspiro.

Sus miedos eran más potentes en el día, le invalidaban frente al sinfín de posibilidades las que se bifurcaban y le hacían perder la noción del espacio y el tiempo. Aturdido, permanecía quieto anhelando que la noche llegara para dejar volar su ser reprimido.

Asimismo, su orgullo y arrogancia se exacerbaban ante cualquier piedrita que obstaculizaba el camino, por lo que lejos quedaba la humildad y la paciencia necesarias para poder emprender aquellos cambios que darían sentido a su vida.

El largo recorrido se había sumergido muy hondo, en las profundidades donde el sol no llegaba y los sonidos se hacían lejanos y ajenos, donde el dolor, el frío, o la emoción más intensa, perdían su sentido. Este punto de inflexión inminente en su camino.

Sin embargo, había recibido insultos, críticas, epítetos de todo tipo, pero sin dejarse amedrentar había continuado inmutable, con la tranquilidad del deber cumplido. Sabía que no conformaría a todos en este largo camino.

Pero esta mañana algo había ocurrido, se sentía libre no se interponían impedimentos en su jornada, las oportunidades florecían, junto con sus ansias de llevar a cabo lo que en sus sueños más profundos no había podido sacar a luz en pleno día, sentía que había renacido entre las sombras.

Andrea Calvete