lunes, 20 de abril de 2015

LOS EPÍTETOS DE DOLORES

Sin querer ni buscar encontró una respuesta poco esperada, al escucharla no salía de su asombro, no comprendía porque aquella persona llena de dolor quería vengar en su discurso su propia desgracia. Entonces decidió atender los epítetos de Dolores, alejados a su realidad, a lo que le estaba ocurriendo y comprender su despecho.

Es sencillo señalar con el dedo, encontrar culpas y culpables, disparar dardos, lo difícil es antes de hacerlo mirarse al espejo para luego tener más benevolencia con quienes nos rodean.

Así sin benevolencia, ni una gota de compasión Dolores decidió descargar su frustración, su angustia, sin medir sus palabras, sin cuidar que algún día podrían volverse en su contra.

En la vida las palabras disparadas suelen volver a la persona que las emitió, entonces allí posiblemente cambiará su perspectiva injusta e incomprensiva, quizás una pizca de compasión o de misericordia le despierte y le haga entender que nadie es dueño de la verdad, y menos de la de otra persona que está sufriendo.

Pero Dolores, tragó saliva y se fue llena de razón, satisfecha de haber dicho todas las injusticias necesarias para dejar sentado su parecer, equivocado e ingrato. Aunque feliz porque había expresado su importante modo de sentir, tan necesario, tan pertinente, tan lleno de arrogancia, carente de humanidad y de sentido común.

La vida da muchas vueltas, y quizás Dolores algún día logre comprender que cada uno desde su lugar hace lo mejor posible por salir adelante, por buscar una salida, y nadie tiene derecho a juzgar lo que otro hace con mucho amor y sacrificio por superarse.

Quizás algún día, los epítetos de Dolores cobrarán vida en su oscura existencia, y resonarán como fuertes zumbidos en su cabeza.

Andrea Calvete