lunes, 21 de febrero de 2011

INFILTRADO, SE ASOMA SOLAPADO

Por Andrea Calvete

El machismo aún se infiltra en nuestros días, enmascarado, disfrazado de distintas formas se solapa, y ataca ignorando que vivimos en una era donde las sociedades han aprendido a aceptar y a convivir con la diversidad y así olvidan que "para negociar bien hay que aprender a ser suaves con las personas y duros con los problemas".

El machismo, expresión derivada de la palabra macho, es el conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas, que intentan discriminar a la mujer, mediante un trato ofensivo, humillante, o insultante.

Según el Diccionario de la Real Academia  Española define Machismo como la "Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres".

El machismo encierra  conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover conductas masculinas, lo que muchos hombres al realizar este tipo de prácticas olvidan que quien les dio la vida fue nada más ni nada menos que una mujer.

Parecen no recordar que permanecieron nueve meses dentro del vientre de una mujer, que los parió  y  continuó durante toda su vida desvelándose y preocupándose por ellos.

No creo que unos valgamos más unos que otros, ambos sexos somos necesarios e imprescindibles para un correcto funcionamiento social, mas debemos ser respetados mujeres y hombres por igual y no por nuestro sexo, sino porque tenemos iguales derechos y obligaciones, y porque en el mundo entero se pretende terminar con cualquier tipo de acto discriminatorio.

Muchos hombres se sienten que al menospreciar a una mujer o tratarla como inferior, o simplemente ignorarla, elevan su ego y su autoestima, pero lamentablemente lo que hacen es quedar en ridículo frente a una sociedad donde se respetan todas las creencias, razas, o preferencias sexuales, donde prima la diversidad, y se está en contra de cualquier tipo de discriminación. Parecen no admitir que viven en el siglo XXI, han quedado con en la cabeza imbuida en creencias arcaicas y obsoletas.

Pero somos generaciones educadas en la sociedad de los miedos, nos han impartidito: miedo a la libertad, a tomar decisiones, hasta temer de nuestra propia sombra. Gran parte de nosotros fuimos educados en plena dictadura, y es así que nos enseñaron a razonar, pero les digo a todos sin distinción de sexo, seamos libres, no tengamos miedo ni nos sintamos discriminados por aquellos que en su inferioridad pretenden aplastarnos, simplemente lo único que hacen es fortalecernos más como individuos con sus actitudes cobardes y humillantes.

Finalmente, eduquemos a las futuras generaciones para que se sientan libres capaces de aceptarse tal cual son, y como quieren ser, que nadie les impida lograr alcanzar sus sueños o anhelos, que se sientan dignas orgullosas de lo que  son y de lo que creen, pues la convicción permite superar las dificultades más grandes, tan sólo no hay que perderla tras el intento de personas que en su dolor o resentimiento intentan aplastarnos, ¡no lo podemos permitir!