martes, 11 de enero de 2011

MENSAJE ENVIADO

Por Andrea Calvete

Es muy común luego de transmitir cualquier tipo de mensaje que surja la sensación del deber cumplido y la tranquilidad de no haber dejado nada en el tintero. Y de este modo el tránsito de mensajes vía emails, SMS, twitter, facebook… navegan hasta arribar a su destinatario en busca de respuesta.

Pero es un concepto erróneo, pues un mensaje enviado encierra toda una serie de interrogantes, que serán develadas una vez recibida la contestación. Es ineludible que el contacto cara a cara es la forma en la que el margen de error en la comunicación es más bajo.

Gran número de individuos creen que deslindan su responsabilidad al enviar el mensaje, pero en realidad sucede todo lo contrario, pronto aparecen dudas si habrá sido recibido, y en caso de serlo si fue correctamente decodificado. Estas preguntas serán aclaradas al recibir una respuesta.

Al respecto cabe una acotación interesante cada vez es más numerosa la circulación de mensajes en desmedro del contacto personal, aunque también es importante resaltar la rapidez y el alcance del  mensaje enviado que viaja en segundos a los lugares más lejanos.

Existen diferentes tipos de mensaje, pero todos encierran palabras de comunicación, de contacto, de intercambio. Es así que los náufragos en su más desesperada soledad han  trasmitido en el interior de una botella pedidos de ayuda, de solidaridad, y tantos son las botellas que navegan a la deriva esperando una respuesta, y así tantos mensajes truncados.

Aunque también se transmite con una mirada, una sonrisa o un gesto, lo importante es la forma es la forma de emisión, de ella dependerá el resultado de la comunicación. En tal sentido, Baltasar Gracián manifiesta que  "la discreción en el hablar importa más que la elocuencia."

Asimismo, cuanto más sencillos, claros y concisos sean los mensajes mayor será la posibilidad de una correcta decodificación por parte de quien los recibe. Existen personas que hablan o escriben mucho pero expresan poco o confuso.

Los mensajes seguirán su camino, algunos llegarán otros no, algunos fracasarán en su intento y otros serán todo un éxito, más seguirán siendo enviados. Para que cualquier vía de comunicación sea efectiva será importante tener en cuenta el proverbio chino que dice: "Oigo y olvido. Veo y recuerdo. Hago y entiendo”, pues si no aprendemos a vivir, difícilmente logremos transmitir lo que deseamos en forma adecuada.