martes, 25 de enero de 2011

FATTO IN CASA

Los retos son el sabor de nuestra vida y corremos detrás de ellos buscando ser mejor cada día, y en cada fracaso encontraremos un nuevo condimento para lograrlo. Los desafíos implican distintos sabores en los deseos se harán presentes tallados artesanalmente por las manos que los elaboran en forma cuidadosa y precisa.

Nos nutrimos  en cuerpo y alma, es así que sabores y condimentos se mezclan en una continua búsqueda por un equilibrio perfecto y difícil de encontrar. El sabor de las comidas será más gustoso y de mayor calidad, cuando ellas sean caseras, hechas con cariño y afecto. Del mismo modo, todo lo que realicemos con entusiasmo y lo mejor de nosotros, brillará en sus resultados y nos abrirá puertas confiables que nos conducirán a nuestras metas.De allí la antigua frase italiana “fatto in casa”, “hecho en casa” siempre esta vigente, lo hecho en forma artesanal, con nuestras manos y creatividad tendrá un valor extra incorporado. Las cosas hechas con amor tienen el toque que sólo él puede dar con la mirada llena de entusiasmo e ilusión, con el corazón abierto a dar lo mejor.

Sin embargo, en esta vida en la que los tiempos cada vez son más escasos ese “ fatto in casa” va perdiendo vigencia, y se sustituye por el “ fast food” o “ comida rápida”, o el pre- congelado, o pre hecho, pre pago y el prefijo pre… llega al infinito, pues todo es pre algo. Faltaría un cartel que dijera: “Pre trabajo, pre hijos, pre amigos, … pre solución”, mas este prefijo si bien muchas veces es una solución efectiva, conlleva a olvidarnos de lo casero, de lo hecho en casa, que sabe ¡tan bien!, e intenta rescatar valores olvidados o en vías de extinción como son: compartir, colaborar, ayudar, elaborar con todos los sentidos puestos en lo que hacemos. Asimismo, no es posible encontrar a todo soluciones mágicas a través de los “pre”,  aunque en nuestros más utópicos anhelos sería una palabra hecha a la perfección,  pero en el mundo real se convierte en una palabra ficticia, acartonada, sin demasiado valor.

La vida se conforma de sabores dulces y amargos. Aunque el sabor depende del paladar de la persona, y quien tenga un paladar muy exquisito seleccionará muy bien lo que ha de consumir, más el que no sepa apreciar el sabor de un buen vino pues todo le sabe igual, se conformará fácilmente sin demasiada selección. Del mismo modo, lo detallistas que seamos a la hora de saborear será proporcional a las expectativas de vida. Por eso vale la pena, seamos como seamos, con paladar más o menos agudo, degustar y compartir de los sabores en familia y con amigos, que son los que siempre nos dejan el mejor gusto en nuestro paladar,  sabores genuinos y duraderos.
Y en ese sinfín de sabores irá transcurriendo nuestra vida, en las que nos deleitaremos con los más sabrosos e intensos, mientras que los amargos opacarán algunas veces ese maravilloso gusto que nos deja el deber cumplido o la consigna alcanzada .

El apostar al “ fatto in casa” es volver a lo sencillo a lo elaborado artesanalmente con amor, con las manos del cariño y el sacrificio, donde sea posible disfrutar de la tarea realizada para poder ser compartida con la familia y amigos del alma.
Cada día son más lejanas las grandes reuniones familiares a lo largo de extensas mesas por diferentes motivos, pero más allá de ellos es hora de volver a sentarnos todos juntos a compartir y a dialogar rescatando lo mejor de cada uno de nosotros, de esos momentos en familia en los que la elaboración casera es primordial.

Con sabor a fatto in casa llega como en una nebulosa  cuando los abuelos que con mucha paciencia y dedicación se sientan al lado de sus nietos y le enseñan a cocinar, a leer, a escuchar música, o cuentan una vivencia que perdura por el resto de sus días y no hay tiempo que logre borrar estos recuerdos que marcaron en nuestra memoria.
Y a los mayores también nos viene a la memoria las comidas caseras de la madre, los asados  con todo cariño del padre,  las mesas familiares, los domingos  o cumpleaños en familia, las ruedas de mate  en torno a la mesa.


Todo lo que es hecho en forma artesanal, casera, tiene la magia y el encanto de las manos que trabajan y se comprometen a realizar con dedicación y esfuerzo, en donde se echa a volar la creatividad y la imaginación. Así todo lo hecho con laboriosa artesanía tiene especial valor a la hora de tallar lo mejor que hay en cada uno de nosotros.

Andrea Calvete