martes, 5 de enero de 2021

EL ELIXIR


La buscó hasta el cansancio, la esperó, le imploró, pero no dio señal alguna. Luego de mucho andar, cansado de tanto urdir, se sentó a la sombra fresca de un árbol milenario. La búsqueda infructuosa tomó un sentido, la savia que caía por el tronco se entremezcló con el sudor de su piel. Pudo percibir que la magia se impregnaba en cada acto de vida. Decido se zambulló en el océano de las posibilidades, buceó por las aguas cristalinas de la imaginación y la creatividad. Ya despojado de preconceptos y abierto al cambio percibió el elixir tan anhelado.

La Magia son momentos únicos, atesorados en el corazón, guiados por algo inexplicable, llamado amor.

El elixir algo tan anhelado y buscado, se emparenta con la perfección misma con esa quintaesencia que representa la aspiración, el aliento que mantiene la vida en lo creado. El propio ser se manifiesta por el aliento que da acción a la vida. De modo que el aliento o respiración es el medio que une el espíritu divino al cuerpo material.

Descubrir esa quinta dimensión o Quinta Esencia es un camino individual que, posiblemente, nos lleve hasta el atanor del ser, donde aparece el calor más íntimo, pues todo lo que ocurre en nuestro cuerpo y mente se aloja allí cómodamente, para dar lugar a los aromas de nuestra existencia, que podrán trascender en el tiempo a través de los seres que lograron compartir lo más profundo que habita en cada uno de nosotros.

La buscó hasta el cansancio, la esperó, le imploró, pero no dio señal alguna. Luego de mucho andar, cansado de tanto urdir, se sentó a la sombra fresca de un árbol milenario. La búsqueda infructuosa tomó un sentido, la savia que caía por el tronco se entremezcló con el sudor de su piel. Pudo percibir que la magia se impregnaba en cada acto de vida. Decido se zambulló en el océano de las posibilidades, buceó por las aguas cristalinas de la imaginación y la creatividad. Ya despojado de preconceptos y abierto al cambio percibió el elixir tan anhelado.

Andrea Calvete