sábado, 7 de diciembre de 2019

DESDOBLARSE EN EL TIEMPO

Desdoblarse en esos yo que nos trascienden no es tarea sencilla, es levantarnos dispuestos a descubrir esas mil capas que nos componen, esos rincones que se esconden sencillamente por timidez o porque sienten que aún no les ha llegado el momento, es poder navegar por un tiempo real y cuántico. Es permitirse ser en todas las posibilidades sin restricciones más que las que estemos dispuestos a interponer.

A lo largo de la vida nos vamos encontrando, conociendo, pero no siempre lo que vemos es lo que realmente deseamos, de allí ese trabajo artesanal y complejo cuando entran en juego sentimientos, afectos, vivencias, hechos que de alguna manera cincelaron nuestro ser. La mayoría de las veces solemos decir: “Creo que la vida me ha cambiado, los años, las oportunidades,…” En realidad, el cambio es parte del devenir, tiene que ver con lo nos sucede pero también con lo que estamos dispuestos a asumir, a no postergar, a trabajar, a superar, a enfrentar. Está sumamente relacionado con remangarse y poner manos a la obra, y también con descubrir en qué tiempo transcurre nuestra existencia.

Y nos desdoblamos en una sinfonía musical, en una obra pictórica, al leer un libro, al disfrutar una buena película, al entrar en contacto con un  paisaje de la naturaleza,  al escuchar a alguien hablar y o simplemente al  amar. De esta forma tomamos  contacto con otras realidades que nos posibilitan  vibrar de una manera que quizás hasta ahora no había sido descubierta.

Por lo general, el pasado continúa vivo en nosotros y sin darnos cuenta controla nuestras palabras y nuestras emociones, por eso para poder desdoblar esos yo que nos habitan debemos comprender qué es lo que nos pasa, qué es lo que nos duele, para entonces hacer consciente nuestro verdadero potencial.

Si nos ponemos a pensar solemos tener la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo está estudiado que cuando recordamos nuestro cerebro imprime imágenes intermitentes, así entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible.

Existe un tiempo consciente y miles de millones de segundos en otro tiempo imperceptible que luego pasa a ser consciente.Es así que funciona el tiempo, en cada instante presente surge un tiempo imperceptible en el que fabricamos un futuro potencial, lo memorizamos y en un tiempo real lo realizamos.

El fenómeno del desdoblamiento del tiempo nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, donde se da un tiempo imperceptible con varios estados potenciales, en donde se memoriza como parte de una selección y se lo transmite al que vive en el tiempo real. Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro.

En esta memoria que forma parte de nuestro tiempo es importante cuidar nuestros pensamientos, porque somos lo que pensamos. Por ejemplo si pensamos en un potencial evento en el que algo malo va a suceder nos trasladamos a un futuro y podemos estar de alguna manera comprometiéndonos en él. Es así, que al controlar nuestros pensamientos, manejamos nuestra energía, manejamos nuestros sueños, deseos, acciones. Así cuando por ejemplo nos vamos a acostar tenemos la posibilidad de que nuestros pensamientos se renueven, y que a su vez sean guía del siguiente día.

Desdoblarnos en el tiempo no es tarea sencilla, sin embargo requiere de estar dispuestos a navegar por nuestra memoria, por nuestros pensamientos y energía, de modo de ir desdoblando esos pliegues que tenemos por descubrir y dejar aflorar en ese trabajo de construcción personal en el que cada día continuaremos aprendiendo algo nuevo.

Andrea Calvete