domingo, 1 de septiembre de 2019

EL ARTE DE APRENDER

Aprender es una arte que requiere de una vida, en el que lentamente vamos ampliando el caudal, limando asperezas, puliendo imperfecciones, para así tallar ese ser en el que nos vamos transformando producto de los años y las experiencias.

Como todo arte, requiere de precisión, esfuerzo y de paciencia, de esmero y sacrificio, de pasión y compromiso, porque nada se logra de la noche a la mañana, es un largo camino que vamos recorriendo y ampliando el horizonte.

Tropezamos tantas veces con la misma piedra, incurrimos en reiterados errores, equivocamos el camino, pero indudablemente de cada suceso vivido vamos aprendiendo, vamos creando conciencia y adquiriendo conocimiento, vamos tallando ese ser imperfecto para transformarlo gradualmente.

La fuente inagotable del conocimiento es la que nos lleva a mantenernos vivos, productivos, enérgicos, interesados por algo que en definitiva hasta ahora no sabíamos. Sin darnos cuenta de cada suceso en la vida vamos aprendiendo, aún de los más insignificantes por decirlo de alguna manera.

Algunos encuentros con personas inesperadas, nos llevan a charlas que quizás lejos de nosotros estaba realizarlas o entenderlas, pero son parte de ese proceso de aprendizaje, en el que una persona se abre a contarnos algo que le pasó y nos involucra en una historia, en la que sin darnos cuenta comenzamos a ser partícipes, no sólo escuchándola, sino también involucrándonos con lo que le pasa y si es preciso también damos un consejo o una opinión.

En esta cadena de relaciones personales que se van dando en el camino de la vida, vamos conociendo personas, adquiriendo conceptos, involucrándonos con otras realidades, de modo que también vamos cambiando la perspectiva y visión de la vida. Indudablemente, si retrocedemos unos años en el camino quizás hayamos cambiado la manera de encarar la vida, pero lo cierto que más allá de los cambios, continuamos en la búsqueda incesable del conocimiento.

Estar abiertos al conocimiento, al aprendizaje requiere de estar dispuestos a dejarnos empapar por nuevos vientos, por aromas que quizás hasta ahora habían estado lejos de nuestra existencia, es dejarnos sorprender por un nuevo día, o por un cielo lleno de oportunidades a la espera de ser descubiertas.

El aprendizaje implica ilusión puesta al servicio de la creatividad y la motivación, en donde la inteligencia siempre activa camina por los senderos en los que la razón y el entendimiento se hacen presentes. A todos estos aderezos debemos agregar la fe en lo que hagamos o aprendamos, y la esperanza en que habrá un después iluminados por el brillo de la paciencia y la tolerancia.Así caminaremos por el sendero del conocimiento a la luz de los nuevos conceptos que serán parte imprescindible de nuestro día a día.

Aprender es una arte que requiere de una vida, en el que lentamente vamos ampliando el caudal, limando asperezas, puliendo imperfecciones, para así tallar ese ser en el que nos vamos transformando producto de los años y las experiencias.

Indudablemente, aprenderemos hasta el último instante de nuestras vidas, quizás en la última inspiración nos llevemos mucho y dejemos en el aire con nuestro último suspiro mucho más de lo que pensamos o anhelamos.

Andrea Calvete