domingo, 17 de abril de 2016

LO QUE SE LLEVA EN EL CORAZÓN


Este músculo vital que alberga tantos sentimientos, es quien nos hace palpitar y llevar con nosotros lo que consideramos parte de nuestra esencia.

Si bien en él habitan nuestras penas, tristezas y sufrimientos, los sentimientos de amor y alegría son los que endulzan esos golpes que recibe, y a los que debe superarse día a día.

Algunas veces cansado y entristecido, parece que oprime el pecho y nos deja sin aire. Sin embargo, es fiel y leal, porque suele cobijar a todas aquellas personas que quisimos y dieron un significado a nuestra vida, y por más que pase el tiempo quedan allí como imborrables, viviendo en este pequeño espacio.

Luego de mucho andar, sabe de penas y alegrías, no le podemos ocultar nuestro estado de ánimo, nos conoce de memoria, y ante la mínima situación sabe cómo vamos a reaccionar.

El corazón lleva consigo:

Las noches de luna que aclaran nuestro camino, los amaneceres que nos ayudan a renacer cada día.

El abrazo fraterno y sincero de quien nos ha querido.

El beso que no hemos podido olvidar.

La caricia más suave, el suspiro más tierno, la mirada penetrante de quien nos ama de veras.

Las palabras sinceras y profundas.

Cada vivencia que nos permite crecer y avanzar.

Cada persona que hemos conocido y ha dejado algo de sí, también se ha llevado algo de nosotros.

En definitiva, su palpitar apasionado permite resguardar todo lo que conforma nuestra verdadera esencia, lo que somos y hacemos, lo que soñamos y anhelamos, y en lo que persistimos porque se haga realidad.


NOBLE CUORE

Palpita con ritmo,

cabalga a su tiempo,

vibra con su estilo,

se quiebra y renace.


Noble compañero

a quien sabe escucharle,

desata pasiones,

despierta debates.


Transcurre en la nieve

o en el fuego que arde.

Sostiene ilusiones,

sobrepasa el aire.


Mantiene el insomnio

de quien jura amarle.

Traspasa fronteras,

conquista talantes.


Resiste con fuerza,

la vida le invade.

Sabe de amarguras

de horas imborrables,

por eso aún cansado

siempre late y late.


Corazón de hierro

de rosa o diamante,

palpita y se agita

pase lo que pase.


Andrea Calvete