sábado, 19 de enero de 2013

¿DÓNDE DEJAR LOS PROBLEMAS?

Unos más grandes, otros más pequeños, pero problemas tenemos todos. Algunos los llevamos a cuestas, otros los encerramos bajo llave y diariamente caminamos con ellos. Sería importante, dejarlos escapar lentamente, hasta que se desvanezcan.

Cada uno lleva una mochila cargando en su espalda, que pese más o menos dependerá de la forma en que decidamos empacar el equipaje.

Y con el correr de los años, quizás armemos las valijas con un criterio diferente que unos años atrás. Probablemente, cada acontecimiento se vea marcado por los sucesos vividos, experimentados, los que nos permitirán crecer y ver las situaciones desde otra perspectiva.

El peso en la espalda, no sólo nos perjudica e impide caminar ligeros y livianos, sino que también nos ocasiona graves heridas en todo el cuerpo. El umbral del dolor no es igual para todas las personas, algunas tienen mayor capacidad de aguante y otras menos, pero en definitiva todas lo sienten.

Y parece la pregunta del millón ¿dónde dejar los problemas? Debería existir un lugar especial para depositarlos, al menos para que pasaran un rato, en el que la risa nos permitiera sobreponernos a todo, o en el que olvido nos dejara borrarlos para que la luz aparezca pronto en nuestras vidas.

¡Cuántas veces el mar, el cielo, o cualquier paisaje de la naturaleza nos ha escuchado suplicar en busca de una solución!, y posiblemente ellos guarden nuestros más profundos deseos y anhelos, muchos de ellos quizás hayan volado con el viento.

Encontrar el sitio apropiado es algo personal, en el que el trabajo individual jugará un rol preponderante. Y quien logre ubicar a los problemas en el lugar adecuado seguramente disfrutará más de sus días, como de las oportunidades.

Andrea Calvete