miércoles, 23 de noviembre de 2011

“SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA, EL MUNDO ESTARÍA TIÑOSO”

Por Andrea Calvete



La envidia en un sentimiento muy común en estos días, avanza sigilosa, corroe el alma, genera infelicidad e insatisfacción para quien la padece. Y como su frecuencia es creciente entre los seres humanos el dicho popular “si la envidia fuera tiña, el mundo estaría tiñoso” cobra cada vez más poder.

Existen personas cargadas de tanta envidia, que ya pasa a ser una patología en sus vidas, de modo que todo lo que realizan se ve cegado por este sentimiento miserable y mezquino.

Y volviendo al tema de la tiña, ésta es una infección cutánea causada por un hongo que puede afectar a la piel en cualquier parte del cuerpo, puede ser una infección molesta y rebelde , que debe ser tratada a través de remedios o terapias apropiadas para su curación. La tiña es muy contagiosa en personas y en animales, por eso la vinculación con este proverbio popular, que lo decía mi bisabuela Antonia, nacida el 13 de junio de 1876.

Por su parte, la envidia de acuerdo a las definiciones de la Real Academia Española es la tristeza o pesar del bien ajeno y la emulación , deseo de algo que no se posee.

Primera definición: tristeza o pesar del bien ajeno.

De acuerdo a la primera definición la envidia implica sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. Entendida de este modo, la envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.

Segunda definición : emulación, deseo de algo que no se posee.

En este caso que lo envidiado no es un sujeto sino un objeto material o intelectual. Por lo tanto, en esta segunda acepción la base de la envidia sería el sentimiento de desagrado por no tener algo y además de eso el afán de poseerlo.

Una tercera posibilidad para comprender lo que la envidia implica sería la combinación de las dos acepciones mencionadas anteriormente.

Victor Hugo define al envidioso como “un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta”. Y esa ingratitud se ve reflejada al no reconocer cuando alguien brilla, se supera, y en lugar de alegrarse, se resiente y se llena de rabia por no ser luz.

“El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable", así lo manifiesta Jorge Luís Borges.

En referencia a esta cita de Borges, es cierto que muchas personas dicen te envidio sanamente, pero, ¿hasta qué punto esto es posible?, un tema bastante discutible que daría horas para hablar.

Por su parte, Paulo Coelho expresa que "cuando realmente permitimos que el odio, la envidia, la intolerancia, vibren a nuestro alrededor, terminamos consumidos por esta vibración" , y esto ocurre porque es un sentimiento que trae aparejado otros muy malos. Por eso, cuando las personas no pueden combatir este problema, es imprescindible consultar a un profesional que los pueda ayudar y guiar a superarlo.    

Se la puede definir como el deseo de ser preferido frente al otro, que produce una tristeza por el bien ajeno. La envidia es una consecuencia lógica de metodologías competitivas, tan arraigadas en nuestros días, en donde cobran especial valor los primeros, los listos, los triunfadores, provocando en los demás un sentimiento de desear la posición del preferido .Sin embargo, este problema no debemos dejarlo pasar por alto, para contrarrestarlo es importante apostar a metodologías cooperativas y solidarias.

Lo que desea el envidioso es ser preferido, lo que denota inseguridad y falta de amor. Pero cuando intentamos desarrollar nuestra inteligencia social, comenzamos a aplicar un gran antídoto para este mal vigente, antiguo, pero preexistente. E n tal sentido, los sentimientos guardan estrecha relación con la inteligencia. De esto modo al desarrollar la autonomía, se pone fin a este sentimiento tan perjudicial

Es imprescindible comprender que cada persona es única, especial, y se distingue por sus virtudes, por eso al desarrollar la identidad nos alejamos de la envidia y afianzamos nuestra autoestima, la que nos permite estar seguros de quiénes somos y de lo qué queremos o anhelamos.

Igualmente, quiero dejar claro que como seres humanos, podemos en algún momento haber sido víctima de este sentimiento, pues muchas veces nos equivocamos, pero lo importante es poder percibir nuestros errores, para superarnos día a día.

De cualquier forma, quien envidia es porque ambiciona conseguir o alcanzar algo que posee otro. Lamentablemente, los seres humanos siempre miramos la vereda de enfrente, es algo común que tendemos a hacer. Sería mucho más productivo no idealizar las posiciones de los demás individuos y centrarnos en nuestra propia realidad, de esta forma si estamos desconformes con ella, podremos poner manos a la obra para revertirla.

Pero lamentablemente, la envidia es la causante de tantos problemas existentes en la humanidad, pues quien envidia salta barreras, rompe códigos, y hace lo que sea, sin detenerse a pensar un instante que está cavando su propio foso y el de muchos otros seres, tras conseguir eso que posee otra persona, sin darse cuenta que lo que tengan los demás no le quita ni le agrega nada.

Y volviendo al tema de la competitividad, ella promueve a la envidia diariamente, ya que las oportunidades son cada vez más escasas : la superpoblación mundial, la escasez de alimentos ,la explotación intensiva de los recursos naturales y la contaminación, son algunos de los graves problemas que enfrenta la humanidad . Aunque estos problemas no justifican su presencia, pero lamentablemente la exacerban.

La envidia en un sentimiento ruin, que lo único que trae aparejado es la infelicidad y la desdicha. En tal sentido, Napoleón sostiene que “la envidia es una declaración de inferioridad”.

La persona envidiosa nunca logra sentirse satisfecha, pues siempre añora algo que poseen los demás y ella no tiene. Y es aquí que debemos preguntarnos ¿qué es lo que nosotros buscamos?, no importa lo que busquen los demás o lo que alcancen tras esa búsqueda. El que envidia su primordial fin es opacar el brillo de los demás.

Y entonces, caminan de la mano la envidia y la mediocridad. Y este en encuentro se produce porque algunas personas no reconocen los logros de los demás y celebran por ellos. Según Voltaire "el orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es no hablar nunca de ellos", y si analizamos estas palabras veremos que los hombres que brillan o brillaron nunca se vanagloriaron de sus actos, fueron personas humildes, sencillas, con un corazón grande y solidario.

Khalil Gibran sostiene que “el silencio del envidioso está lleno de ruidos”, porque nunca llegan a tener paz interior, siempre los ruidos los ensordecen, desequilibran, y vemos seres alienados corriendo detrás de más y más sin descanso.

Y quien permite que este sentimiento se instale en su alma, envidiará al pobre porque no tiene ataduras, al rico porque lo tiene todo… y así cualquier situación será propicia para generar envidia.

Cuando nos sentamos ante una persona sabia, grande, llena de encanto, debemos permitirnos aprender de ella, porque cada día es posible adquirir un conocimiento nuevo, de este modo nuestra vida se enriquecerá día a día. Debemos comprender que lo que tengan los demás no es de nuestra incumbencia, cada uno somos lo que hemos decido ser, y si no estamos conformes intentemos superarnos en la medida de nuestras posibilidades, pero no culpemos a los demás por lo que no hemos alcanzado.

Es hora de dejar la envidia atrás, y preocuparnos por ser mejores personas, por intentar superarnos, de modo de sentirnos satisfechos con lo que somos y tenemos, pero no hay que olvidar el viejo refrán que dice que “lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta”. Existen personas excepcionales, únicas, diferentes, que marcan historia, entonces intentemos mirarlos como ejemplos, como luz en nuestro camino.

Aunque algunas personas, pasan su día sacando cuentas de ¿cómo alcanzar lo que tiene el otro?, ¿cómo perjudicar a ese ser que alcanzó eso que a él le hace falta?... Y aquí el debate se torna complejo, porque les pregunto ¿qué es lo que nos hace falta?, y el abanico de respuestas puede ser múltiple, y me arriesgaría a decir inmenso. Y si ya pensaron que les hace falta, les propongo imaginar por un momento que lo alcanzan, ¿se han puesto a analizar el costo que tiene tener cada vez más?, no existe nada gratis en esta vida.

Por último, cuando sientas que la envidia te invade, no permitas que se instale en tu alma, es importante cerrarle la puerta, y comprender que es un sentimiento muy malo, que provoca destrucción e infelicidad.