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Fútbol: juego, pasión y sentimientos

Por Andrea Calvete
Los sentidos y el valor social que transmiten el fútbol son muy amplios. Es una actividad lúdica, deportiva, social, festiva, que enciende pasiones, y permite trasmitir al pueblo todos sus sentimientos.
El fútbol se nutre de la identidad de un pueblo, de sus sentimientos, de sus costumbres, de su cultura, y cobija a todos por igual bajo la misma bandera abogando a la unión y al compromiso de demostrar que el país es la conjunción de todos estos elementos que nos enorgullecen.
Por ello es un deporte que logra borrar  barreras sociales, discordias y disputas, pues se trascienden las identidades en busca de lo colectivo, del esfuerzo comunitario por lograr la victoria.
Detrás de él se vislumbra: disciplina, sacrificio, horas de entrenamiento, de compañerismo, de trabajo en conjunto, de solidaridad y de esfuerzo mancomunado.
El canto de la hinchada es un género discursivo cuyo peso social se aprecia cuando los jugadores salen a la cancha. En tanto género discursivo el canto  tiene la particularidad de ser una modalidad de discurso colectivo, de expresión espontánea e inmediata que deja de manifiesto el sentir popular, en el que la pasión, orgullo, alegría, emoción, son algunos de los tantos sentimientos que  se hacen presentes.
A través de la adhesión al canto  los individuos se incorporan en forma simbólica a esquemas que los definen. Asimismo, al ganar la selección de un país, las personas no sólo se suman en alegría, emoción y  participación, sino también aúnan sentimientos en pro del triunfo del equipo que representa a su país, su patria.
Aquí se dejan de lado colores partidarios, pensamientos religiosos, ideologías, y nos unimos bajo la misma bandera uruguaya, que flamea con orgullo y pasión.
Por todo esto, somos tres millones y medio de almas que gritamos con fervor y orgullo ¡“arriba Uruguay, arriba la Celeste”!, y le deseamos  a este gran Equipo la victoria.

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