sábado, 19 de agosto de 2017

CONDIMENTOS DE LA IMAGINACIÓN

Los misterios que la vida nos ponen a prueba cada día, son verdaderos inspiradores de la imaginación, posibles maestros al servicio de develar conocimiento, de descubrir nuevos portales para dejarnos seducir por algo que había pasado desapercibido. Cuando comenzamos a imaginar se mezclan sueños, deseos y anhelos, se paran nuestros recuerdos desdibujados y desteñidos a querer participar de la obra que posiblemente gestemos.

¡Cuántas imágenes escondidas, sonidos no percibidos, sabores no alcanzados, texturas no palpadas, olores no distinguidos!, como parte de ese mundo que nos circunda y a veces parece tan lejano y distante, ausente y perdido entre nuestras propias preocupaciones y desvelos, cegados por ese deber cumplido que no siempre se alcanza.

Imaginar es abrir la creatividad, el rojo dormido, el calor escondido, el frío oculto, las lágrimas no derramadas, las risas contendidas, lo que ha sido celosamente reprimido. Es descubrir esa ráfaga donde con el silencio puede ser sellado con un beso, o donde el ave planea extasiada en las alturas como un amante perdido en sus latidos.

Al imaginar podemos llegar a un lugar indescriptible, el que posiblemente por nuestros propios medios sería inalcanzable o inaccesible. Aunque pensándolo bien si las alas se despliegan es posible volar alto, sólo es cuestión de dejarse llevar conjuntamente con la fantasía otro ingrediente fundamental en este vuelo.

La magia otro condimento clave a la hora de imaginar, con ella podemos convertir lo más sencillo y cotidiano, en algo único, diferente y atractivo. Hechizos y conjuros pueden ser parte de estas tonalidades a crear. Según Bécquer “el que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo”, y así crea un jardín donde solo hay piedras, o un paraíso en un absoluto infierno.

¿Hasta dónde es capaz de llegar la imaginación? Posiblemente, si la dejamos no tenga límites ni premuras, camine sin prejuicios hasta llegar a un lugar escondido, prohibido o poco conocido. Quizás si fuéramos conscientes de que se acota el tiempo, daríamos rienda suelta a descubrir todo lo que la imaginación es capaz de lograr a la hora de crear algo diferente que nos haga resplandecer como las luciérnagas en el ocaso.

Andrea Calvete

domingo, 13 de agosto de 2017

ALAS

Desandar lo andado, desoír lo escuchado, desaprender lo aprendido, deshacer lo hecho, desdecir lo dicho, desatar lo atado, desposeer lo poseído, es parte de esa reconstrucción a la que nos debemos enfrentar cuando queremos avanzar y no quedar suspendidos en una inconclusa nube de preguntas que lo único que nos hace es detenernos.

Si bien algunas veces podemos pararnos a pensar o analizar algunos acontecimientos de nuestra vida, es preciso que entendamos que no hay demasiado tiempo para quedarnos estancados en nuestras propias decisiones confusas y temblorosas, ni en nuestras dudas temerosas e insatisfechas. Cuando llegamos a respirar el aire renovador de la transformación, podemos sentir que nada es estático y que la valentía trae consigo las alas para trasmutar y elevar nuestro estado de conciencia.

Andrea Calvete

lunes, 7 de agosto de 2017

¿CÓMO SE RELACIONAN DOLOR Y ARTE?

Existen momentos en los que por diferentes causas no hallamos en un pozo,  presos de nuestras ataduras, esclavos de nuestros miedos, rehenes de lo que sucedió y nos dejó una herida, como si ardiéramos entre las llamas. Bajo ese fuego se aceleran  las pulsiones más profundas y es posible que aflore el ramillete de la creatividad colmada de alternativas.

A lo largo de la historia obras maestras han surgido motivadas por el dolor en todas las artes, conmoviendo a quienes las admiran o disfrutan a través de los siglos. El sufrimiento, el desencanto, el desamor, han calado en los corazones de los artistas inspirando fabulosas creaciones, perpetuadas en distintas obras: literarias, teatrales, cinematográficas, musicales, pictóricas y plásticas.

Ese proverbio que dice que “de cuerdos y locos todos tenemos un poco” no ha sido excepción en todos estos maestros que nos han deleitado con su trabajo. Esa mixtura de sentimientos apasionados, desencontrados y desenfrenados han surgido luego de dolorosos acontecimientos en sus vidas o las de quienes les rodean. Es así que se han refugiado en su trabajo canalizando todos sus sentimientos y sensaciones, sin saber que de allí saldría una obra que maravillaría a la humanidad.

La sensibilidad al dolor en el hombre es variable. Según explican los especialistas, una de las teorías más aceptadas es la “teoría del control de entrada”, según la cual una “puerta neurológica” situada en la medula espinal regula la transmisión de los impulsos dolorosos hacia el cerebro. Los estudios del alivio del dolor indican la existencia del efecto placebo, ya sea a través de alguna medicación específica, ejercicios de meditación, concentración, o cualquier tipo de actividad expresiva.
Es paradójico que el sufrimiento y  el dolor generen algo hermoso. Pero estos seres a través de su talento y altísima sensibilidad, logran ese efecto placebo a través de la realización de su obra, en la que muchas veces consiguen  rescatar  lo más bello de la vida,  aún en las situaciones más difíciles, porque en el fondo son personas que aman y honran la vida.

El artista con su mirada sutil y perspicaz es capaz de apreciar la realidad que le rodea con una exquisita agudeza. Es así, que ante unos ojos que piden clemencia, piedad, justicia, o  equidad, o ante una sociedad sumergida en el horror consiguen a través de su creatividad mitigar ese dolor mediante de la ejecución de su obra.Por tal motivo, el apoyo al acervo cultural de una nación es tan importante, porque el arte en todas sus manifestaciones es un legado histórico en el que numerosos hombres y mujeres han dejado plasmada su obra como forma de ayudar a interpretar y superar el mundo en el que vivimos. Es así que sus obras son un reflejo de la existencia e identidad de la humanidad.

Quizás todos los seres humanos  tengamos ese don incorporado, y podamos del dolor sacar algo positivo, o algún tipo de aprendizaje que nos permita crecer y no hundirnos todavía más, porque aún en los momentos duros, la vida nos puede dar una segunda oportunidad. Por eso, ilusión y esperanza son dos ingredientes fundamentales para que los acontecimientos grises y oscuros se transformen en coloridos y brillantes.

De este modo, la mayoría de los artistas manifiestan el  dolor persistente en ellos a través  de símbolos, expresiones, colores, notas musicales, todos los cuales poseen su propia connotación psicológica, haciendo así catarsis y dando a conocer su mirada aguda, profunda y perspicaz.
Guernica, el  famoso cuadro de Pablo Picasso, cuyo título alude al bombardeo de la población vasca de Guernica, durante la Guerra Civil Española, es una de las obras más importantes del siglo XX, es un símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos, y he aquí un ejemplo muy claro de cómo el dolor y el arte pueden caminar de la mano. Y como esta obra de Picasso podríamos enumerar infinidad que siguen el mismo patrón de conducta y reflejan momentos muy duros pero vistos a través de la mirada exquisita del artista que logra captar lo sustancial de cada momento hilando muy fino, por eso el poder de percepción en estos casos es muy agudo.

El arte es un instrumento muy poderoso para canalizar una experiencia de dolor, muchas veces más efectivo que las palabras mismas o las imágenes. Detrás del dolor se enmascaran experiencias múltiples que en definitiva suelen aparecer en la obra, moldeadas y representadas de tal forma que nos transportan  al preciso momento que el autor quiso señalar a través de su proceso creativo.


 Andrea Calvete

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿CUÁNTOS ESPEJOS ESTAMOS DISPUESTOS A ROMPER?

Es común que admiremos a ciertas personas, que tomemos su accionar como ejemplo, porque alguna manera al mirarlas nos sentimos reflejadas en esa imagen. Esta sensación es la que conocemos como empatía y tiene que ver con nuestras neuronas espejo. Así nuestras emociones se ven estimuladas y surge la motivación algunas veces difícil de encontrar, pero que una vez vislumbrada comprendemos qué rumbo tomar.

Se preguntarán por qué al escuchar hablar a una persona que ni si quiera conocen se sienten tan a gusto e identificados, sencillamente porque han podido establecer una relación de empatía, en la que es posible traspasar barreras y sentarse cómodamente al lado de ese individuo para escucharlo e intercambiar ideas. Es alguien con quien nos sentimos genuinos y tenemos la sensación de conocerlo de toda una vida. Estos nexos de identificación nos enriquecen porque nos ayudan a encontrar lo más profundo de nuestro ser, nuestras verdaderas motivaciones algunas veces escondidas y ocultas, porque no nos atrevemos a dejar aflorar lo que realmente somos. De nada sirve cuando nos tropezamos con alguien con el que no tenemos empatía querer derribar esos muros casi impenetrables, porque sólo cuando estamos dispuestos a que el accionar de esa persona no nos afecte ni desestabilice entonces allí esa barrera disminuye lenta y gradualmente, y comienza a establecerse el diálogo y a fluir la buena energía.

De regreso al encuentro con lo que nos motiva que tiene que ver con conocer la imagen que nos devuelve el espejo, como les decía al principio el accionar de otras personas es un gran estímulo para poder descubrir qué es lo que realmente ansiamos o queremos ser. Sencillamente en cada uno de nosotros está la respuesta, suena paradójico cuando esa imagen que queremos hallar se vuelve lejana o confusa, pero es cuestión de sentarse con uno mismo y dejarnos fluir. Es posible fluir cuando comprendemos que el agua estancada se pudre, sólo cuando fluye se renueva. De eso se trata de renovarnos día a día, de no estancarnos, de avanzar abiertos y sin prejuicios. Según Goethe “el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”, aunque algunas veces ellos no condicen con lo que pensamos o sentimos, porque el ser humano no siempre obra de acuerdo a lo esperado, o establecido, en él se dan una serie de situaciones internas y externas que lo llevan a actuar de formas inusitadas, complejas de entender, pero que a la larga tienen una explicación.

Si nos detenemos a mirar a nuestro alrededor, la mayoría de las personas viven desconformes, las que están solteras quieren casarse, las que están casadas quieren divorciarse, los que tienen una pareja estable ya se han aburrido, los que no la tienen están deseándola tener… el que tiene poco quisiera tener más, y el que tiene mucho se siente sobrepasado y se da cuenta que era más feliz antes cuando tenía menos, y entonces vivimos en un mundo donde la vereda del vecino para ser más fresca, confortable y segura. Ahora bien, si lo de lo demás parece ser mejor, es un mal punto de partida. Lo que los demás tengan no me quita ni me agrega nada a mi vida, es importante saber ¿qué es lo que yo quiero, anhelo o ansío? Si tengo claro estos parámetros más sencillo será a la hora de mirarnos al espejo, porque no sólo voy a ver la imagen que desearía ver con claridad, sino la que se refleja y dista de ella.

En esta búsqueda personal, no debemos olvidar que somos seres que nos encontramos permanentemente condicionados a juzgar. Y nuestro juez interior es el causante de que aceptemos o rechacemos quienes somos. En tal sentido, es preciso adoptar un diálogo crítico, que nos permita confrontar lo que somos con lo que queremos o anhelamos ser. Quizás alcancemos a ver el reflejo de varios espejos y entonces nos estremezcamos al comprender que ya hemos roto varios espejos porque como dice Borges “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Y aunque la autenticidad suele ser una virtud que escasea no está perdida, sólo es apelar a nuestros sentidos más íntegros, e intentar rescatarla de alguna parte con valentía, porque todos somos seres únicos y diferentes.

Andrea Calvete