domingo, 21 de mayo de 2017

TIEMPO NUEVO

Llorar para reír, dejar de sentir para volver a vibrar, olvidar para recordar, perderse para encontrarse, parece un juego de palabras sin sentido que cabalgan desenfrenadas en busca de un lugar donde tener cabida.  

En el sonido de una vieja melodía se entrelazan los recuerdos, se cruzan los pensamientos, se desabrigan los sentimientos, se desnudan las pasiones y despeinan los colores, todos allí parecen tropezarse para mirarse frente a frente.
Se han reunido todo lo que fui soy y seré en un mágico encuentro donde ser yo misma es una sensación que parece desconocida, pero grata. Me enfrento a mis sombras, a los rincones oscuros y sombríos, para dejar renacer lo que está latente y no se anima a salir a la luz. ¿Me pregunto mil veces, por qué reprimir tanto, para qué, con qué sentido?

Es como zambullirse en un océano de posibilidades, en un atardecer cargado de tonalidades, en un arcoiris brillante, en donde la infinidad de respuestas está allí. Notas de mar llegan a perfumar mis sentidos a despertar esos rincones poco recorridos, quizás olvidados y deshabitados. Aromas silvestres se deslizan en el viento,  un sándalo y un laurel me envuelven y acarician en forma protectora.

Se fusionan las texturas, el tronco de un viejo eucaliptos descascarado me hace perder en una alejada niñez que se acerca tímidamente a mi recorrido. Aquí estoy descubriendo que para volver a nacer hay que morir todas las veces que sea necesario, y entonces despertar en un tiempo nuevo.

Andrea Calvete