sábado, 25 de marzo de 2017

ENAMORARSE

No siempre somos conscientes de estar enamorados, generalmente nos damos cuenta cuando esa sensación recurrente de bienestar nos habita. En definitiva es un estado en el que la vida nos sonríe a pesar de sus ingratitudes, el viento nos acaricia en las mejillas y el sol brilla con esmero.

El fundirnos con un atardecer, o perdernos en una mirada, o maravillarnos con un día de lluvia suelen ser las antesalas de este estado que nos acuna, que nos invita a perdernos en un suspiro o una dulce y agradable caricia.

Las palabras son grandes seductoras, pueden llegar a ser incansables artesanas a la hora de embriagarnos con astucia y simpatía. Así nos embarcamos a escuchar un relato en el que nos sumergimos lentamente hasta que nos hallamos nadando en un mar profundo y lejano.

El perfume que nos induce a este estado suele ser atrapante, con notas agrestes algunas veces nos visita , otras con notas cítricas y frescas , y no falta la ocasión en que el dulzor de su aroma nos conduce a una tormenta donde los rojos abundan.

La sonrisa una luchadora incansable en esta tarea es capaz de hacer perderse en ella aún aquellos que ya han andado mucho y conocen bien el camino.

El brillo de la mirada puede llegar a ser un gran disparador a la hora de dejarnos atrapar por este estado en el que todo es posible, en el que las barreras se esfuman, y donde nos podemos acercar a tocar la utopía.

Quizás en algún momento todos hayamos experimentado esta grata sensación, basta con admirar la naturaleza que nos rodea para poder sentirnos partícipes en esta danza en la que la vida nos guiña la vista y nos invita a descubrir que el amor es un sentimiento muy fuerte.

Andrea Calvete