martes, 9 de febrero de 2016

DARK HEGES UN CAMINO HECHO LEYENDA

Un camino entrelazado por frondosas hayas es testigo de historias y leyendas, de almas que deambulan en busca de una respuesta, de personas que se dejan maravillar por su encanto escondido, y por la hermosura y misterio que emanan.

Dark Heges uno de los lugares más recorrido de Irlanda del Norte, creado por la familia de los Stuart en siglo XVIII, esconde una vieja leyenda, así como el misterio que supo encontrar Edgar Allan Poe para inspirarse es sus escalofriantes relatos.

La haya es un árbol de hoja caduca que ha servido de alimento del cuerpo y del alma. Su encanto ha dejado a las hadas y gnomos entremezclarse entre su follaje, para ser partícipes de maravillosas historias. Sus bosques renuevan y estimulan la vida, sirven de terapia para el viajero que intenta perderse en la naturaleza.

Lady Grey, o la Mujer de Gris, es un personaje que suele aparecerse por este camino, sólo cuando la sombra de los árboles la esconde. Un espíritu que deambula en el limbo, a la espera de ser redimida, se camufla en el gris para pasar desapercibida, para mitigar su dolor y culpa.

Cuenta la leyenda que es el alma de una mujer que murió en las cercanías, pero existen versiones muy confusas y variadas. Lady Grey podría ser una mujer que vivió un amor prohibido pero apasionado, con un prestigioso hombre casado. Quizás aquel hombre dejó de existir en su cama mientras hacían el amor.

Posiblemente, Grey en estas circunstancias haya sido repudiada y señalada con el dedo de todos los inquisidores de la época y expulsada del lugar, para confinarse en una casa perdida, lejos de todo. ¿Acaso murió de tristeza, llena de dolor y amargura, por haber perdido a su único amor y haber sido estigmatizada por la culpa y la vergüenza que la marcaban?.

Lady Grey fue una mujer llena de vida, talentosa, ardiente, decidida a vivir por amor hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, quiso el destino que ese amor no se manifestara de la mejor manera, como tampoco que lo pudiera vivir a la luz del día sin impedimentos que le atormentaran.

¿Cuántas Lady Grey conocemos, señaladas, acusadas como usurpadoras y malas personas?, ¿Pregunto acaso, no tiene la misma culpa el hombre que le corresponde, que decide mantener esa relación poco deseada, o mal vista?

Ella había sido la empleada doméstica de un hacendado del lugar. Visitaba su casa tres veces por semana, hacía todas las tareas del hogar, entre ellas leer novelas a Mr. Robinson que lentamente había perdido su vista. Entre novela y novela, se fueron conociendo, él descubrió a una mujer llena de sensibilidad y dulzura, de pasión y encanto.

Así comenzó la relación entre Lady Grey y Robinson, como un amor otoñal, de esos que parecen que ya no surgirán porque los años suelen secar los sentimientos y las pasiones. Sin embargo, la llama del amor se encendió tras los relatos que cobijaron sus más ardientes deseos.

Los oscuros ojos de Lady Grey centellaban a viva luz, mientras Robinson le hablaba, sus suspiros suaves y profundos daban cuenta de una mujer sensible llena de encanto y misterio, que sólo él pudo apreciar durante aquel romance tardío, fugaz y breve.

Cuentan algunos viajeros que la han visto, que la tristeza marca su mirada, sin embargo ven en ella un ser lleno de encanto y misterio que envuelve al camino de tonalidades lilas, suaves y perfumadas.

Las hayas de este camino se conectan entre sí, y cuentan al viajero numerosas historias, sólo es cuestión de acercarse hasta esta localidad de Armoy y recorrer este túnel arbolado que parece haberse quedado detenido en el tiempo para llegar hasta la casa gregoriana de los Stuart.

Andrea Calvete