miércoles, 8 de octubre de 2014

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Un tema que ha dado lugar a distintas corrientes filosóficas, que ha desafiado al tiempo y al espacio, y que continúa hoy siendo un disparador de debate, diálogo y búsqueda.

La relatividad y esencia de la verdad, se han expresado través de diferentes simbologías, que dejan de manifiesto la permanente búsqueda del hombre por conocerse a sí mismo y al Universo que lo rodea.

Tantas verdades como individuos existen en la Galaxia, tan discutibles y respetables todas ellas. Aunque tras el correr vertiginoso de la tecnología y la globalización, se han desdibujado valores, entre ellos el respeto y la tolerancia entre las personas.

La vida es permanente búsqueda, cuestionamiento, enfrentamiento a diferentes realidades, algunas veces contrapuestas, difíciles de aceptar o comprender.

El navegar por la búsqueda interior es un pendiente de este siglo XXI que ha puesto sus cartas en el avance tecnológico, en la búsqueda de soluciones instantáneas para todo, olvidando que el hombre es un ser espiritual que en la medida que adormece está parte de su ser, se le hace mucho más complejo encontrar esas respuestas existenciales tras las que ha corrido a lo largo de los tiempos.

De la mano de la verdad, se filtra solapada la mentira, envuelta de engaño, distorsión y omisión de información. Sin embargo, la mentira suele ser desenmascarada con el tiempo, y sale a luz lo que es y no lo que ella hubiera querido que fuera.

Cruzar la delgada línea entre la verdad y la mentira es cuestión de segundos, y requiere tan sólo de contar la parte que nos interesa en omisión de la sustancial de la información que se maneja, o manipular lo que deseamos transmitir para lograr un determinado cometido.

En mundo que manipula a sus integrantes con mucha facilidad es necesario saber ¿dónde estamos parados, qué buscamos, qué queremos, qué anhelamos, qué sentimos?, para poder ser libre pensadores, para poder tomar nuestras propias decisiones y aproximarnos a esa verdad, tras la que posible corramos una vida entera.