domingo, 11 de mayo de 2014

¿CÓMO TRASCENDER NUESTRAS SOMBRAS?

Trascender nuestras dudas, miedos, sombras, misterios e interrogantes, es posible. Aunque a veces aparece un mecanismo que nos paraliza, nos mantiene estancados en situaciones que quisiéramos resolver al instante, pero sin embargo están allí nublando nuestros días, anestesiando nuestra existencia.

La sombra es un lugar donde no llega la luz y cada cuerpo proyecta la suya. Lo malo es cuando decidimos transitar por ella en forma indefinida, impidiendo que la luz toque nuestros poros, reticentes a cualquier rayo de energía.

Luces y sombras todos tenemos, es parte de nuestra esencia, sin embargo parecería que lo oscuro, lo poco iluminado tuviera un poder de existencia mayor, y nos dejara allí con una mano invisible atrapados en ese sitio que deseamos trascender, pero que no logramos despegar.

No todo tiene una resolución inmediata o precisa, la mayoría de las veces elegimos la mejor alternativa, la que nos parece más conveniente. En estos casos es necesario comprender y tomar consciencia que esta es la realidad que debemos asumir, quizás ella depare un gran aprendizaje de fondo que logramos percibir a primera instancia.

Generalmente cuando algo nos duele mucho, o lastima, lo primero que nos preguntamos ¿por qué a mí?, sin embargo no logramos ver que es a mí, a ti y a tantos otros que nos sucede algo similar, pero “sólo te preocupa lo que quieras ver, tu mundo se reduce a lo que vos jugás”, como dice Sebastián Teysera en su canción Burbujas, porque nos volvemos lamentablemente egoístas e indolentes.

Y en este proceso avanzamos en la medida que comprendemos que las emociones juegan un rol trascendental. Dice Jung que “la emoción es la principal fuente de los procesos conscientes. No puede haber transformación de la oscuridad en luz, ni de la apatía en movimiento sin emoción”.

Las emociones son estados afectivos que permiten aflorar motivaciones deseos y necesidades. Cada cual dada su forma de ser, el momento de la vida que esté viviendo, dará vida a diferentes emociones, lo peor que podemos hacer es reprimirlas. Quizás lo más sensato sea dejarlas fluir y trabajar en aquellas que transmiten o reflejan una energía negativa o destructiva en nuestra vida o en la de los demás.

Algunas veces nos vemos sumergidos en el aire viciado, asfixiados por nuestras preocupaciones, por nuestra negatividad, y entonces el ambiente se vuelve insoportable, se respira una mala energía que pronto se traslada a todo lo que hacemos, y desgraciadamente también es muy contagiosa para quienes nos rodean.

Del mismo modo, no sólo se contagia la mala energía, también se propaga y esparce la energía positiva, que ilumina nuestro rostro, nos dibuja una sonrisa, nos carga de dinamismo, de alegría para convertirnos en motores vigorosos, capaces de enfrentar los días con todo nuestro potencial humano.

En este trayecto, solemos perder, ganar, sufrir, reír, llorar… y así enfrentamos momentos diferentes en los que se disparan todas las emociones, sin embargo cuando se disparan la de la tristeza, la desazón, la pérdida, surge el duelo, que si bien es un proceso necesario debemos poder trascenderlo, no podemos quedar inmersos una vida en él.

Podemos ser luz, pero también sombra, podemos ser amor y alegría, pero también podemos ser parte de los sentimientos más crueles y destructivos, está en cada uno ver lo que quiere que surja de sí mismo.

Ese dejar surgir está muy relacionado con nuestra espiritualidad, con ese yo interno a veces tan perdido, escondido en un mundo netamente materialista, que trata en su yo más íntimo pisar todo valor humano tras dejar aparecer al billete que todo lo puede y lo compra.

Sin embargo les pregunto: ¿el dinero compra los sentimientos más íntegros?, ¿puede recuperar una sonrisa en el rostro?, ¿amainar el dolor de una pérdida?, ¿comprar la utópica y buscada felicidad?... Desde luego que el ser humano debe poder satisfacer sus necesidades básicas: alimentación, salud, vivienda y educación, sino ya pierde sentido todo diálogo.

Me quisiera detener en la felicidad utópica, porque si bien es necesario buscarla, anhelarla, suele tornarse irreal casi inexistente, porque pocos la alcanzan o la experimentan, pero les pregunto ¿qué es para ustedes la felicidad?, me animaría a decir que surgirán muchísimas definiciones a piacere personal. Y les vuelvo a preguntar ¿somos o estamos felices?, dos verbos que nos conducirán por caminos diferentes caminos o quizás el mismo dependiendo de la respuesta que decidamos dar.

Quizás el lograr trascender las dificultades, sortearlas, esté netamente relacionado con la actitud de vida que estemos dispuestos a tomar: si gozar de cada día como si fuese el último o desperdiciarlo como si la vida fuese eterna, sin comprender el daño que nos hacemos al pararnos en esta última actitud.

En definitiva, los seres humanos debemos saber conectar nuestras emociones, interactuar con uno mismo y con el mundo en forma receptiva y adecuada, es decir desarrollar de la mejor manera nuestra inteligencia emocional. Y para ello debemos estar dispuestos a : dar y a recibir, saber expresar nuestros sentimientos, ser personas positivas, mantener una correcta autoestima, saber desarrollar relaciones de alteridad,  ser capaces de superar las dificultades, buscar motivación y creatividad, para poder enfrentar todas las situaciones de la mejor manera.

sábado, 3 de mayo de 2014

LA ESPIRAL DE LA VIDA

El camino en espiral que recorremos a lo largo de la vida nos lleva a deslizarnos en forma circular en el que trascendemos planos, avanzamos día a día de abajo hacia arriba y arriba hacia abajo. Cada círculo vital por el que transitamos va conectándose con nuevos círculos formando así una escalera en forma de caracol, en la que fluye energía en forma permanente.

Si pensamos en una escalera vertical sencillamente vemos estabilidad, un fin, una meta. En cambio la forma de caracol atiende a que nuestra subida es inestable, imprecisa e insegura porque así es nuestra propia búsqueda, en la que no tenemos demasiado claro nada, sin embargo cada día trabajamos para poder esclarecerlo.

La espiral es un símbolo propio de la creación y la evolución de todo el Universo, que tiene que ver con la vida misma. En tal sentido, surge el funcionamiento en espiral de la cadena de ADN, de la Vía Láctea y por lo tanto de nuestro propio camino.

El Universo es tan maravilloso, en él existe conexión a todo lo que sucede, quizás sea difícil comprender los porqué de estas similitudes, que a simple vista parecen no tener nada que ver, pero que sin embargo llevan a pensar que el propio funcionamiento químico del hombre tiene una inmensa relación con esa galaxia en forma de espiral a la cual pertenece nuestra Tierra.

En el ADN las cadenas que forman la doble hélice se enroscan sobre sí mismas, dando la apariencia de una escalera de caracol, con los pares de bases siendo los peldaños.

El funcionamiento de esta molécula de ADN implica todo lo que tiene que ver con nuestra herencia, material genético, con lo que nos sucede como individuos desde lo micro. A macro escala otro tanto ocurre en esa Vía Láctea dónde la galaxia sigue el movimiento de la escalera de caracol, y nos incluye a todos en ese Universo infinito de posibilidades.

Esta escalera en la que buscamos la sabiduría, anhelamos comprender, aprender, y a cada paso que damos trastabillamos porque no es sencillo ante cada curvatura ver el destino, sin embargo cuando nos paramos firmes y logramos mantener el equilibrio sobreviene la calma.

El ser humano es una manifestación del estado de energía de fondo de dónde todo proviene, un ser cósmico, parte del Universo, formado por los mismos elementos físico-químicos y por las mismas energías que componen a todos los seres.

Somos habitantes de una galaxia -una entre doscientas mil millones- dependientes del Sol, situado a 27.000 años luz del centro de la Vía Láctea cerca del brazo interior de la Espiral de Orión.

La mente es energía. Cuando pensamos, transmitimos energía y los pensamientos son más poderosos que la química. Aunque suene poco creíble, algunas veces son la causa de nuestras principales molestias y dolencias de algún tipo.

La vida misma es un inmenso misterio al cual el hombre se enfrenta día a día. En tal sentido, el mítico Hermes Trismegisto, a través de su obra “El Kybalion” (*), nos permite descubrir siete principios de la vida misma, para avanzar lentamente en esa búsqueda incansable e enriquecedora, en esa relación mente, cuerpo y alma.

Los siete principios de Hermes Trismegisto:

1. El Todo es Mente; el universo es mental.

2. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.

3. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

4. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

5. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

6. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.

7. La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.

Estos siete principios dan para reflexionar y analizar muchísimo sobre nuestra esencia misma, sobre lo que somos, fuimos y seremos.

Para Pascal “el ser humano es nada comparado con el infinito y todo comparado con la nada, es un eslabón entre la nada y el todo, pero incapaz de ver la nada de donde es sacado y el infinito hacia el que es atraído”.

En el “El círculo de la vida”, Elton John canta: “desde el día que llegamos al Planeta, y parpadeando caminamos bajo el Sol, hay más por ver de lo que puedas llegar a ver, más para hacer de lo que puedas llegar a hacer”, porque en la medida que trascendemos estos círculos de la vida, vemos que a través de la fe seguimos adelante.

La fe es esa fuerza que no podemos perder, es ese motor vital que nos permite tener confianza en los demás y en nosotros mismos, creer que es posible un cambio, un nuevo desafío. La fe se deposita en lo que cada uno crea conveniente, lo importante es no perderla en esta larga escalera de caracol.

Frei Betto nos invita a descubrir que “cada gesto humano interactúa con toda la humanidad, al igual que el movimiento de un único electrón de nuestro cerebro, accionado por un sentimiento positivo o negativo, actúa sobre todo el equilibrio del Universo, como la gota de lluvia modifica al océano”. (**)

Finalmente, esta espiral llamada vida seguirá su cauce y estará en cada uno ¿cómo continuar el camino, cómo escalar esos peldaños a veces inestables, otras seguros?, ¿cómo manejar nuestros sentimientos, en definitiva nuestra energía? Todos estas interrogantes son parte de nuestras vivencias, de eso que nos hace ser nosotros mismos.

(*) “El Kybalion” Hermes Trismegisto,

(**) “La obra del artista. Una visión holística del Universo” Frei Betto


Ver la entrevista con Jorge Mautone: