domingo, 3 de febrero de 2013

LA MURGA DE LA VIDA


La murga es un ritmo musical de origen español que llega al Uruguay en el siglo XIX, desde allí se ha instaurado como parte de nuestras costumbres e idiosincrasia. Representa la voz del sentir popular, la poesía musicalizada en bombo y redoblante.

En 1909 durante un concurso de Carnaval llegó un grupo de zarzuela que dio origen a la murga la Gaditana y a “pasar la manga”, término bien nuestro que significa a pasar el sombrero luego de actuar como parte de pago por la actuación. Asimismo, los disfraces y puesta en escena se han inspirado en el Carnaval de Venecia.

El formato, si bien en sus inicios es español, su esencia es uruguaya y refleja lo que ocurre en nuestra sociedad desde el humor, la sátira, la protesta y la melancolía típicamente nuestra, donde los bombos, platillos, redoblantes vibran a ritmo de candombe, en una mezcla única e inconfundible. Surgen personajes como el rey Momo, el Pierrot y la Colombina.

Si bien como cualquier tipo de música es necesario un momento adecuado para escucharla, si prestamos atención a sus letras podremos observar qué ocurre año a año en nuestro país, son como un libro de historia cargado de música, humor y crítica.

Está compuesta por un grupo de 13 a 20 personas aproximadamente, donde según el tipo de voces se agrupan y cantan bajo la supervisión del Director de la Murga.

Falta y Resto en su retirada de 1982 dijo que “la murga es un bombo y un redoblante, la murga es viento de voces, que te impulsa hacia delante”.

La murga se canta al “templo de Momo, que es un encanto, Araca La Cana le brinda un canto que llega hasta el alma y a su corazón”.

La vida no deja de alejarse de la murga, pues tonalidades, colores, ritmos son parte de lo que nos sucede a diario, y muchas veces nos enmascaramos y disfrazamos como personajes arriba de un escenario, para representar el papel que nos ha tocado desempeñar.

Es así que "bailamos con la más fea", hacemos un “un brindis por Pierrot”, nos guardamos una “noche de recuerdos”, y sino, hacemos como el “viejo divino... no querés mirar atrás”.

Tantas veces, nos acordamos “de las barras trasnochadas que recorren madrugadas tapizando la ciudad”, y también de “los lunes de mañana cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar”.

Y quién en algún momento no se preguntó por los años transcurridos y dijo “adiós juventud, no puedo esconder las canas, adiós juventud las ganas, de volver a salir”.

O se identificó en con que "el letrista no se olvide” de “los hombres de corbata que quisieron ser murgistas y no fueron a ensayar”.

Pero, también la murga habla de los amores, “José sabía que no puede ser que esos amores no pueden durar, y que la vida es así que te da sólo pa' quitarte”.

La vida es impredecible y “un alma sola dividida en dos” pronto se marcha, y entonces el “queda con su foto en un rincón y sueña encontrarla arriba, escucha susurrar un disco viejo que su Clara una vez le regaló”.

Y tantas veces la vida nos dice: “No vayas a olvidarte que en lugar de tanto verso cuantas veces el silencio es la voz de la verdad”.

¿Cuántas situaciones nos han hecho cuestionar nuestra propia vida?, el “dolor de seguir vivo, que es lo bueno que tiene el dolor y también al placer de ganar y perder, cuando todo parece jodido es cuando hay que poner”.

Las heridas que nos marcan, nos lastiman, dejan huellas, “herido estoy, por una pena loca de la que no me curo y así pasan los años y se ahonda, no afloja y pide que siga”.

Y sin demasiados miramientos de pronto "te largan a la cancha sin preguntarte si querés entrar. Por si fuera poco, de golero; toda una vida tapando agujeros. Y si en una de esas salís bueno, se tiran al suelo y te cobran penal".

¿Y quién no ha pensado alguna vez? : “Dice mi Dios que pregunte a tu Dios porque te ha dejado en esta tierra de sangre cansada, que casi no tiene más nada, que la fe”.

La murga toca todas las situaciones de vida: en familia, en pareja, en el país, en la política, en el trabajo, los que se han ido, los que quedan; y nos recuerda “que no quede en el tintero lo que queda por hacer”. Por eso, es la voz del pueblo uruguayo hecha poesía a ritmo de bombo y redoblante.