martes, 28 de junio de 2011

¡FANTÁSTICO!

Por Andrea Calvete                                                                                

¿Sos de los que dicen fantástico en respuesta inmediata a lo que te plantean o por el contrario te parás de cara a la situación y expresás con absoluta sinceridad y transparencia lo que pensás? 

A propósito de ese fantástico irónico les voy a contar un cuento.

Dos amigas, Camila y Paula, se separaron durante varios años, porque a Paula le surgió la posibilidad de estudiar en Estados Unidos.

De regreso, luego de diez años  se encuentran y se ponen al día con el  tiempo transcurrido. Al encontrarse las dos mujeres cuentan de inmediato, que han hecho de sus vidas, poniendo de manifiesto cuál es su situación actual y su estilo de vida.

Una vez que se produce el encuentro las dos amigas comienzan a hablar tratando de recuperar el tiempo perdido.

Y comienza el diálogo:

–Camila no sabés todo lo que avancé, realicé un doctorado en letras, me casé con un hombre que gana 80.000 US$ al mes, vivo en una casa con piscina y tres autos. Soy profesora de una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, y a nivel académico estoy bien conceptuada, por lo que me pagan un excelente sueldo, aunque con lo que gana mi marido, en realidad el sueldo lo guardo en el Banco –contó  Paula orgullosa.

–¡Fantástico! –exclamó Camila.

–Además te cuento mi marido me llena de atenciones, me hace todos los gustos, vive pendiente de mi, me sorprende día a día, es un excelente amante, me hace ¡tan feliz!-agregó Paula exaltada.

–¡Fantástico! –exclamó Camila.

–Tenemos tres hijos muy aplicados, brillantes estudiantes, han cursado en los colegios más caros y prestigiosos de Estados Unidos. No sólo son buenos estudiantes son unos chicos ejemplares, no hace falta rezongarlos ellos ya conocen muy bien las reglas de la familia. Por otra parte, no solo son disciplinados en los estudios, colaboran en las tareas de la casa y en la empresa familiar– continuó Paula

–¡Fantástico! –exclamó Camila.

–Además para mi los años no han pasado, viste eso de que se te cae todo, lo he superado, me he operado y mi cuerpo quedó como nuevo, me implanté siliconas en los senos y mi cola ha quedado como la de una quinceañera. Mi rostro sin rastro de arrugas, gracias al botox, ahora creen que soy la hermana de mi hija – dijo orgullosa Paula

–¡Fantástico! –exclamó Camila.

– Contame de vos ¿qué es de tu vida? – preguntó ansiosa Paula.

Camila hizo una pausa, respiró, profundo y comenzó lentamente a hablar – Me casé con un buen hombre, al cual quiero pero ya nos deseamos el uno al otro, somos simplemente amigos. Vivimos en un apartamento, y pagamos una hipoteca al Banco Hipotecario, que creo que la tendremos de por vida. El dinero nos da a penas para llegar a fin de mes. Tenemos un hijo, mal estudiante, díscolo, rebelde, nos  da mucho trabajo. Mi cuerpo ya no es el de antes, arrugas por doquier, han caído mis pechos, mi cola y  ha aparecido un flotador en mi barriga. No he terminado los estudios, me paso en mi casa encerrada viendo la televisión, cocinando y comiendo. Pero ahora hablo correctamente, ya no digo almóndiga, digo albóndiga, no digo puédamos, digo podamos. Antes pedía por favor enchuflame la tele, ahora digo enchufame. También decía haiga, ahora digo haya, antes decía me importa un rábano ahora digo ¡fantástico! – finalizó Camila.

Un fantástico emitido con  sarcasmo y que a su vez encierra un gran sentido del humor, básico y primordial para hacer el día a día ameno, llevadero, en el que una sonrisa es imprescindible para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

Asimismo este cuento nos muestra cómo cada cual cuenta la parte de la historia que más les interesa, y a su vez como reaccionamos ante determinados mensajes. Más aquí intervienen formas de ser, de pensar, en donde la autoestima que cada uno tenga incidirá a la hora de hacer frente a las situaciones. Por otra parte, surge esa línea delgada entre la diplomacia y la hipocresía

En la vida real también sucede como en el cuento, muchas veces decimos fantástico por diversos motivos. Pero, no todos somos iguales, están aquellas personas sinceras transparentes que expresan lo que sienten sin importar las consecuencias, y quienes se esconden tras un disfraz intentando ocultar su verdadero sentir o pensar, por temor, o por no asumir lo que en realidad son. Esta actitud muchas veces raya con la hipocresía.

Al respecto, Aristóteles expresa que “no se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”, una frase muy real, pero poco aplicable en este mundo actual, donde la apariencia es todo, tras ella se reflejan tantos “valores” que no son tales, sino falsas apariencias escondidas tras máscaras.

Vivimos en un mundo, donde las caretas abundan, tras de ellas se ocultan verdades, rostros, sentimientos, miedos, fracasos, complejos, amarguras, decepciones… y tantas cosas, situaciones que las personas no son capaces de enfrentar porque significan fracasos, y cuando el ego se halla muy elevado se hace más dificultoso no esconderse detrás de estas máscaras.

Pero la abundancia de rostros escondidos tras esas máscaras que sólo muestran situaciones prácticamente perfectas, utópicas, es cada vez más frecuente, por eso nunca más acertada la frase de Bertolt Brecht, quien expresa: “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

Para Moliére “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”.

Gavinet expresa que “más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía”, pues la sinceridad y la franqueza escasean, son dos bienes casi en vía de extinción. Ahora ¿ por qué se da este fenómeno?, quizás producto la hipermodernidad en la que vivimos y somos parte, de este siglo XXI lleno de adelantos pero asimismo cargado de tantas valores que se han perdido, tras la búsqueda de la ambición desmedida.

El confort es de los causantes que colabora a que las personas nos pasemos corriendo en su búsqueda olvidando cosas que son primordiales e importantes en nuestras  vidas, como son los afectos, las personas queridas.

Y es así que quienes se sienten seguros de si mismos, no tienen porque aparentar o esconderse detrás de apariencias o disfraces, se pueden mostrar tal cual son sin maquillaje. Tampoco, necesitarán vanagloriarse, de lo que poseen o han alcanzado, pues esos detalles sólo opacan el cuento. Mas quien no está seguro de si mismo, pues no está conforme cómo es, pretende mostrar otra imagen muy diferente a lo qué es realmente.

En tal sentido es muy cierto ese refrán que dice “se ven caras pero no se ven corazones”, pues muchas veces al mirar a una persona, pensamos ¡qué dichosa que es lo tiene todo! Sin embargo, luego de sentarnos a tomar un café con ella vemos que no es tan dichosa y que tiene tantos o más problemas que nosotros.

Y el que quiera vender una apariencia perfecta, nos está embaucando, pues vidas perfectas como círculos no existen, quien más o menos tiene una historia para contar que le pesa, las habrá mejores, pero todas en el fondo tenemos alguna situación ingrata o dolorosa, y quien niegue esto negará parte de la existencia humana.

Por eso también es muy cierto que las apariencias engañan, y  antes de emitir una opinión a priori, debemos ser cautos pues no siempre todo es como se ve. También depende con el cristal con qué se mire, pues si estamos cegados por ciertos sentimientos, posiblemente no veamos claro nada. Muchas veces los sentimientos como el amor, el odio, la pasión, el rencor, no nos permiten ver con claridad las situaciones sino cargadas con nuestros estados anímicos.

Respecto de las apariencias Maquiavelo dice “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”, porque las máscaras son fáciles de detectar, pero detrás de tanto ocultamiento no es sencillo ver realidades.

Asimismo, la utilización de las máscaras está íntimamente relacionada con el desarrollo de la personalidad de cada individuo, pues en la medida que en las distintas etapas de su vida va adquiriendo confianza y seguridad en si mismo, no precisará refugiarse detrás de disfraces que lo protejan.

En tal sentido, Erik Erikson, un teórico psicodinámico destacó la importancia que tiene la relación entre los progenitores y sus hijos en el moldeamiento de la personalidad. Su teoría sobre el desarrollo de la personalidad se basó en ocho etapas.

1- Confianza frente a la desconfianza: En el primer año de vida el bebé se enfrenta a la disyuntiva si confiar o no frente a sus padres, entonces si atienden sus necesidades aprenden a confiar en el ambiente y en si mismos

2-Autonomía frente a la vergüenza y la duda: Durante los tres primeros años de vida avanza el desarrollo físico, el niño logra autonomía física y descubre el ambiente. Si los padres o adultos lo menosprecian este niño puede comenzar a sentir vergüenza y adquirir sentido de inferioridad

3-Iniciativa frente a la culpa: Entre los tres y seis años el niño manipula objetos emprende planes y proyectos. El apoyo y estimulación en esta etapa es fundamental. Si se les reprime las iniciativas pueden surgir sentimientos de culpa, inutilidad o resentimiento.

4-Laboriosidad frente a la inferioridad: Durante los seis y siete el niño debe aprender las habilidades necesarias para convertirse en un adulto maduro. Si se lo reprime en sus intentos puede sentirse inepto, mediocre inferior, para llegar a ser autosuficiente.

5- Identidad frente a la confusión de roles: Con la pubertad termina la niñez y comienzan a verse las responsabilidades como adulto. El problema central de este momento es la identidad personal, al no alcanzarla se confunden los roles, y surge la desesperación.

6-Intimidad frente al aislamiento: Durante la adultez temprana las personas deben resolver el problema de la intimidad. Para ello es necesario ser un ser confiando autónomo, donde se demuestren rasgos de madurez. Este punto está relacionado con los anteriores. Al no alcanzarse la intimidad la persona se halla sola e incompleta

7-Generativividad frente al estancamiento: Durante la adultez intermedia entre los  25 y 60 años el reto consiste en seguir siendo productivos, creativos en todos los aspectos de la vida. Los que han superado exitosamente las seis etapas anteriores deberán encontrar un significado en las principales actividades de sus vidas, y deberán disfrutarlas. De lo contrario, caerán en una rutina monótona, sentirán resentimiento y depresión.

8-Integridad frente a la desesperación: Al comenzar la vejez las personas deben aceptar el acercamiento a la muerte. Para muchos es un período de desesperación ante la pérdida de roles. Mas Erikson considera que en esta etapa se puede alcanzar la plenitud, pues el transcurso por las etapas anteriores en forma satisfactoria, les permite llegar a la madurez con integridad , con un enfoque sereno y grato para vivir esta etapa con fuerza, de modo de encarar la muerte sin temor.

Finalmente, luego de esta reflexión los invito a que se mirarse en el espejo y atreverse a descubrir su verdadero yo, sin miedos, sin vegüenzas, tan sólo vos podés contestarte si sos de los que dice fantástico, o tal vez sos de los que no se anima a mostrarse tal cual sos. Ahora depende de cada uno descubrir donde nos aprieta el zapato para saber los porqué de nuestras formas de mostrarnos ante los demás.