miércoles, 8 de junio de 2011

EL ARTE DE CALLAR


Por Andrea Calvete

El arte de callar, no es sencillo, tantas veces hablamos cuando no debemos, emitimos una opinión o agregamos una palabra fuera de lugar.

Pero como bien expresa Ernest Hemingway, “se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”, pues lo que rápidamente aprendemos nos cuesta una vida saber dosificar en la justa medida.

Existen diversas causas por las que callar se hace muy difícil, pues al aprender a hablar en la primera infancia, desde allí queda grabado como un hábito natural a la hora de expresarnos. Lástima que a tan tierna edad no nos incorporen que en la medida que crecemos el habla muchas veces es una herramienta sumamente peligrosa.

Mas en las culturas orientales la prudencia, la palabra justa y el silencio son hábitos que se practican al igual que el de la meditación en forma continúa. De allí que para los occidentales nos resulte tan difícil cerrar nuestra boca en el momento adecuado, nuestra cultura arraigada en lo más profundo nos lleva a expresarnos siempre que sea necesario y también cuando no lo sea.

Pero contrariamente a lo que hemos aprendido muchas veces más vale callar, aguardar a emitir ciertos pensamientos o palabras, pues detrás de ellos se desencadenan una serie de consecuencias que ni siquiera esperamos.

Puede hacer  más ruido cien mil hombres callados que uno gritando, pues el silencio también es un instrumento muy poderoso en ciertas circunstancias.

Sin embargo, ojo porque que el proverbio que dice que “quien calla, otorga” es cierto, así que el silencio deberá aplicarse en su justa medida.

Quizás aprender a callar nos lleve una vida o más, pero lo importante será tener en cuenta que antes de emitir alguna expresión, es necesario pensar, detenerse, analizar críticamente donde estamos parados, y luego ver las circunstancias que nos rodean, para  poder tomar una resolución atinada y correcta, a la hora de hablar o decidir callar.

He aquí un decálogo para incorporar en el “arte de callar”

1- No hablar si nos encontramos alterados o fuera de sí, las palabras pueden salir disparadas como fusiles.
2- Es necesario hablar cuando tengamos algo relevante que decir.
3- Cuando los hechos hablan por si solos no es necesario hablar.
4- Cuando habla otra persona, es primordial callar.
5- Esperar a la persona indicada para que nos escuche, existe gente que oye pero no escucha.
6- El momento oportuno es otro detalle muy importante a tener en cuenta
7- Es necesario utilizar las palabras justas, precisas y proporcionadas a lo que queremos expresar.
8- Cuando el dolor invada nuestra alma, nuestros labios se cargarán con ese mismo sentimiento, entonces es mejor callar.
9- Cuando quienes escuchan no están interesados es preferible no seguir hablando.
10- Como quien “calla otorga” dependerá de la circunstancia nuestro deber de callar o hablar si es necesario.

Finalmente, al callar surge el silencio y se presentan sus distintos sonidos, representados en el tema de Simon and Garfunkel, "The Sound of Silence"-"Los sonidos del silencio":