jueves, 29 de diciembre de 2011

BALANCE DE FIN DE AÑO: "NO TE RINDAS"

Al terminar el año la mayoría de las personas suele hacer un balance del año vivido, se enfrentan a un gran espejo donde ven reflejada su figura en el correr de esos doce meses vividos. Los especialistas en salud mental aconsejan no tratar de cerrar heridas abiertas, ya que no es el momento más adecuado, como tampoco plantearse metas inalcanzables.

Es así que los cuestionamientos, problemas por resolver y situaciones complejas, surgen de improvisto y se posicionan en rojo, generando enojo, frustración y enfado. Asimismo, los especialistas aseguran que estas sensaciones corresponden al fin de un ciclo, y estas manifestaciones son parte de la respuesta que da nuestro organismo a este período.

Por tal motivo, son frecuentes frases como: “estoy agotado”, “no doy más, necesito urgente un descanso”. Este cansancio y decaimiento es el resultado de lo vivido por la mente y el cuerpo, a lo largo de estos doce meses que culminan.

Más allá del resultado de este balance, es importante no olvidar que hay mucha gente que sufre: hambre, miseria, dolor, enfermedad e injusticia. Por eso miremos a nuestro alrededor e intentemos colaborar con aquellos, al mismo tiempo que podamos dar valor a lo que realmente lo tiene, cosa que se complica cuando pretendemos analizar lo sucedido en nuestras vidas.

Pero cuando nos preguntamos ¿cuánto hemos hecho y  cuánto queda por hacer?, vemos que los balances no son obra solamente de contadores y economistas, sino del común de la gente que a determinada altura se cuestiona y analiza.

Quizás el momento más frecuente para los balances sea fin de año, pues acompaña el fin de un ciclo. Aunque se sucedan independientemente en cualquier etapa del año, dependiendo de nuestras necesidades personales.

Para quienes son pesimistas verán en el vaso medio vacío, pero al optimista aún le quedará medio vaso por tomar. He aquí un punto neurálgico en cualquier balance, la visión o perspectiva futura serán fundamentales a la hora de analizar los resultados.

La idea de cambiar determinados parámetros para enfrentar nuevos desafíos, demandará objetivos concisos y claros, producto de ese análisis que hemos realizado, muchas veces difícil de asumir y enfrentar.

Con respecto a las perspectivas, estas suelen ser distintas dependiendo de la altura de la vida en que nos encontremos, la experiencia marcará muchos cambios determinantes a la hora de apreciar y encarar la vida. Los años vividos, la situación que estemos enfrentando y el estado anímico influirán de manera ineludible a la hora de realizar este balance.

Probablemente lo que nos preocupaba a los veinticinco luego de pasados unos cuantos años, siga siendo de nuestro interés, pero desde otra perspectiva. No en vano pasan los años y de ellos algo aprendemos.

Es así que nuestra perspectiva cambia, y nos vamos despojando de todo el cargamento pesado para alivianar el camino, dejando en el equipaje lo que realmente necesitamos, de este modo será más sencillo caminar y lograr ese equilibrio que todo ser humano busca para sentirse bien consigo mismo.

Pero cuando realicemos este balance, será muy importante ver dónde nos hallamos parados, porque quien viva añorando el pasado o soñando con el futuro, no podrá vivir el presente, el ahora, que es el tiempo vital de cada día. Asimismo, los resultados en sí no son tan importantes como lo que hayamos dado de nosotros mismos, y en esta cuenta casi inconsciente veremos que independientemente de los resultados cuando la entrega es realizada al cien por ciento, entonces las culpas y los reproches no tendrán lugar en el balanza, sólo se hará presente el sentir del deber cumplido, que no es poca cosa.

El nuevo año debe alentar la esperanza, porque la vida continúa y queda mucho por hacer, por dar y por vivir.  La vida es continuo devenir, el pasado ya fue, el futuro es incierto,  por eso vive con intensidad el momento presente, sin afligirte y contracturate, por que “cada día es un comienzo nuevo” como dice Mario Benedetti , y continúa:  "no te rindas, aún estás a tiempo, de alcanzar y comenzar de nuevo", pues "aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento".

No te Rindas
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.


No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.


No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.


Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.


Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.


No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Mario Benedetti

miércoles, 21 de diciembre de 2011

NAVIDAD


Por Andrea Calvete

Su mediatización, Papá Noel, los renos, el árbol, las luces y el pesebre, son parte de los elementos más significativos desde los primeros días de diciembre al 6 de enero. Cada cual a su manera, la vive y la celebra, en paz y armonía.


Navidad proviene del latín “nativitas” que significa nacimiento. Es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana.

Los angloparlantes la llaman Christmas, cuyo significado es ‘misa de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad tienen como fin celebrar la natividad es decir, el nacimiento de Jesús de Nazaret.

La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua.

En esta festividad, el árbol es un gran protagonista, que junto con el pesebre conforman parte de la celebración. Tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía al mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol. He aquí la explicación de poner luces a los árboles.

La Navidad se celebra en el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte y el Inicio del Verano en el Sur. El solsticio, es el momento en que el sol se encuentra más alejado del ecuador.

Este solsticio comienza a las 12 am del día 22 de diciembre y finaliza el día 24 a la medianoche, durante este tiempo, el sol pareciera detener su movimiento, de allí la palabra solsticio -sol estático-, para luego, el día 25 volver a levantarse, renacer. Durante el solsticio, el eje terrestre está dirigido o apuntando hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Este centro galáctico es el lugar de máxima concentración de estrellas y de energía.

De este modo, vemos que la Navidad también tiene un significado solar, y es el momento en que el planeta Tierra se ve beneficiado por una energía cósmica positiva, la cual no sólo recibe el planeta, sino todos sus seres vivos.

Por su parte, el árbol en sí tiene varios significados religiosos pues ha sido utilizado como símbolo de la unión del cielo y la tierra, ya que sus raíces se hunden en la tierra y sus ramas se levantan hasta el cielo; por tal motivo en las religiones orientales, el árbol es un signo de encuentro del hombre con la divinidad.

Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas son del siglo XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que comprende Alemania y Francia.

En la Biblia, el árbol aparece como un símbolo de la vida. Las luces representan la luz de Cristo en la vida y la estrella que en algunas ocasiones se coloca en la punta, simboliza a la estrella de Belén que anuncia la redención a la humanidad.

Pero más allá de las creencias religiosas, se suele hablar de un espíritu navideño, que implica nacimiento, apertura, en definitiva celebrar la vida, brindar por nuestros afectos, porque tenemos una familia, amigos, seres queridos, salud, un trabajo… y tantas cosas que en esta época del año solemos recordar al hacer esa pausa durante el 24 y 25 de diciembre donde levantamos nuestras copas y brindamos.

Es una época en la que la sensibilidad aflora, porque si bien para muchos tiene el carácter religioso del nacimiento de Cristo, para otros es un día de la familia, día de amigos, asociado al conocimiento interno, espiritual emocional, de allí que la nostalgia, la alegría, el perdón y la fraternidad afloren. Y la nostalgia, que es el sentimiento de añorar aquello que ya no volverá, se hace presente, y es así que es un momento propicio para recordar aquellos seres que hoy no nos acompañan físicamente, pero espiritualmente nos nutren y acompañan día a día.

Sin embargo, también he visto gente descreída y sin ánimo de celebrar, porque argumentan que existen guerras, miseria, hambre y desolación. Pero si bien es cierto que estas cosas ocurren, el celebrar la vida, el amor, la felicidad de tener una familia, amigos, salud, trabajo y tantas cosas que nos suceden a diario, no creo que perjudique más la situación actual, me parece que es parte de agradecer lo que somos y tenemos. Celebrar la vida, es importante porque “un milagro de amor”, que solemos olvidar en el correr del diario vivir.

Actualmente, la influencia mediática comercial ha incorporado figuras como la de Papá Noel, sus renos y el trineo, entonces la celebración se ha convertido en una mixtura en la que proliferan regalos, copiosas comidas y un excesivo consumo. Es una época en las que los comercios se preparan para un gran despliegue, que les redundará en grandes beneficios.

Y aquí comienza otra disyuntiva importante que cuestiona ¿cómo es posible festejar, gastar, cuando tantos carecen de todo? Es verdad, no nos debemos olvidar de ellos, ahora ni nunca. Sin embargo, es un momento indicado para recordar que mucha gente necesita de nuestra solidaridad, cariño y afecto.

Finalmente, más allá de las creencias religiosas y la mediatización infernal que se despliega alrededor de esta fiesta, la Navidad congrega a familiares y amigos, con un espíritu conciliador, en paz y armonía, que no se debe perder de vista, y que es importante rescatar.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

DOLOR Y ARTE ÍNTIMAMENTE RELACIONADOS

Por Andrea Calvete

A lo largo de la historia obras maestras han surgido motivadas por el dolor en todas las artes, conmoviendo a quienes las admiran o disfrutan a través de los siglos. El sufrimiento, el desencanto, el desamor, han calado en los corazones de los artistas inspirando fabulosas creaciones, perpetuadas en distintas obras: literarias, teatrales, cinematográficas, musicales, pictóricas y plásticas.

Ese proverbio que dice que “de cuerdos y locos todos tenemos un poco” no ha sido excepción en todos estos maestros que nos han deleitado con su trabajo. Esa mixtura de sentimientos apasionados, desencontrados y desenfrenados han surgido luego de dolorosos acontecimientos en sus vidas o las de quienes les rodean.

Es así que se han refugiado en su trabajo canalizando todos sus sentimientos y sensaciones, sin saber que de allí saldría una obra que maravillaría a la humanidad.

La sensibilidad al dolor en el hombre es variable. Según explican los especialistas, una de las teorías más aceptadas es la “teoría del control de entrada”, según la cual una “puerta neurológica” situada en la medula espinal regula la transmisión de los impulsos dolorosos hacia el cerebro. Los estudios del alivio del dolor indican la existencia del efecto placebo, ya sea a través de alguna medicación específica, ejercicios de meditación, concentración, o cualquier tipo de actividad expresiva.

Es paradójico que el sufrimiento y  el dolor generen algo hermoso. Pero estos seres a través de su talento y altísima sensibilidad, logran ese efecto placebo a través de la realización de su obra, en la que muchas veces consiguen  rescatar  lo más bello de la vida,  aún en las situaciones más difíciles, porque en el fondo son personas que aman y honran la vida.

El artista con su mirada sutil y perspicaz es capaz de apreciar la realidad que le rodea con una exquisita agudeza. Es así, que ante unos ojos que piden clemencia, piedad, justicia, o  equidad, o ante una sociedad sumergida en el horror consiguen a través de su creatividad mitigar ese dolor mediante de la ejecución de su obra.

Por tal motivo, el apoyo al acervo cultural de una nación es tan importante, porque el arte en todas sus manifestaciones es un legado histórico en el que numerosos hombres y mujeres han dejado plasmada su obra como forma de ayudar a interpretar y superar el mundo en el que vivimos. Es así que sus obras forman parte de la existencia e identidad de la humanidad.

Quizás todos los seres humanos  tengamos ese don incorporado, y podamos del dolor sacar algo positivo, o algún tipo de aprendizaje que nos permita crecer y no hundirnos todavía más, porque aún en los momentos duros, la vida nos puede dar una segunda oportunidad. Por eso, ilusión y esperanza son dos ingredientes fundamentales para que los acontecimientos grises y oscuros se transformen en coloridos y brillantes.

De este modo, la mayoría de los artistas manifiestan el  dolor persistente en ellos a través  de símbolos, expresiones, colores, notas musicales, todos los cuales poseen su propia connotación psicológica, haciendo así catarsis y dando a conocer su mirada aguda, profunda y perspicaz.

Guernica, el  famoso cuadro de Pablo Picasso, pintado en 1937, cuyo título alude al bombardeo de la población vasca de Guernica, durante la Guerra Civil Española, es una de las obras más importantes del siglo XX, es un símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos, y he aquí un ejemplo muy claro de cómo el dolor y el arte pueden caminar de la mano.

Y como esta obra de Picasso podríamos enumerar infinidad que siguen el mismo patrón de conducta y reflejan momentos muy duros pero vistos a través de la vista exquisita del artista que logra captar lo sustancial de cada momento hilando muy fino, por eso el poder de percepción en estos casos es muy agudo.

El arte es un instrumento muy poderoso para canalizar una experiencia de dolor, muchas veces más efectivo que las palabras mismas o las imágenes. Detrás del dolor se enmascaran experiencias múltiples que en definitiva suelen aparecer en la obra, moldeadas y representadas de tal forma que nos transportan  al preciso momento que el autor quiso señalar.

Y luego de estas reflexiones, cabe agregar que quienes  nos deleitamos con sus obras, muchas veces nos sentimos identificados de alguna manera porque lo que nos transmiten son situaciones que también nos han tocado muy de cerca.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA MÚSICA PARTE DE NUESTRA VIDA

Por Andrea Calvete
¿Qué sería de nuestros días sin la compañía de la música? Creo que es algo casi imposible de imaginar. Habrá a quienes les guste más o menos, pero es indudable que ella es parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos, de esos momentos que marcaron un antes y un después.

Y así, cuando recordamos una situación o a una persona, muchas veces la asociamos a una determinada música, porque el cerebro y la psiquis humana tienen esa capacidad de asociar lo inasociable, o de recordar aquello que ya no teníamos  ni la más remota idea.

La música es un lenguaje que proviene del alma, está sumamente relacionada con la capacidad creativa del autor, de su sensibilidad. Es el modo que el artista logra expresar todo lo que lo sensibiliza y, entonces, a través de las notas, acordes y letras manifiesta su esencia personal.

Según el gran músico y compositor alemán del siglo XVIII, Weber: “La música es el verdadero lenguaje universal”.

Por su parte, el cantautor argentino León Gieco afirma que “la música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, ni barreras”, por eso el artista es capaz de volar a través de sus creaciones que tienen el poder mágico de ubicarlo donde quiera sin sentirse rehén de nada ni de nadie, más que de sí mismo, de lo que siente o vive.

Alejandro Sanz, dice que “con la música, la vida tiene más sentido”, y comparto este pensamiento porque la música nos permite alegrar el día, nos acompaña en nuestras tareas, y es capaz de llevarnos a los lugares más íntimos en busca de los recuerdos.

Y la música es mucho más que la combinación de sonidos, voces e instrumentos, es poder transmitir historias, pensamientos, creencias, costumbres, ideas, anhelos, sueños, desventuras, amores...es un poderoso instrumento de comunicación que llega al alma con profundidad y suavidad, y sin pedir permiso se aloja entre nuestros pensamientos, recuerdos, formando parte de lo somos y seremos.

Atahualpa Yupanqui manifiesta que "la música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor?”

Y de acuerdo a todos estos testimonios, la música es la manifestación artística que permite al hombre expresar lo que es, lo que siente o ansía, acompasando sonidos y palabras según lo prefiera, y así vemos obras que han quedado como legado de la humanidad, manteniéndose en el tiempo vigentes y hermosas.

martes, 6 de diciembre de 2011

NADA ES GRATIS EN EL CIBERESPACIO Y MENOS EN FACEBOOK

Por Andrea Calvete

Más de seiscientos millones de usuarios de Facebook somos muchas personas, es lógico que existan normas a seguir para un correcto orden, funcionamiento, privacidad y protección de datos.

El punto siete de seguridad es el que ha ocasionado en estos últimos tiempos la baja a distintos usuarios, como fue el caso de Leslie Power, la chilena de 37 años que subió una foto en su perfil amamantando a su bebé de tres meses. Luego de millones de protestas la usuaria fue dada de alta nuevamente.

Hoy es noticia otra vez que se ha bloqueado otra cuenta al danés Frode Steinicke por colocar en su perfil la foto del cuadro "El Origen del mundo", del pintor francés Gustave Courbet, donde el pubis de una mujer surge como primer plano del cuadro.

A continuación transcribo el punto 7 de seguridad de Facebook: “No publicarás contenido que resulte hiriente, intimidatorio o pornográfico, que incite a la violencia o que contenga desnudos o violencia gráfica o injustificada”.

El caso de la joven mujer apenas aparecía parte del seno, se ve mucho más a una mujer en traje de baño en la playa, así que este no es el punto, supuestamente deberíamos leer las numerosas condiciones que publica  Facebook muy detenidamente al abrir una cuenta y creo que muchos millones de personas nos daríamos de baja.

Por otra parte, volviendo al punto siete, ¿qué pasa con las fotos que publicamos en los muros, con amigos en la playa, son pornográficas?, pues la gente a la playa va cada vez con menos ropa, y el desnudo nunca fue obsceno y mucho menos cuando hablamos de arte, como es el caso de la foto publicada por el danés Frode Steinicke.

Hasta que punto es un arma de doble filo esta Red Social en donde nos permiten jugar a un gran número de juegos gratis, sólo a cambio nos solicitan acceder a nuestra información personal, y así los datos personales son adquiridos por las empresas que divulgan los juegos y esos datos les pregunto ¿a dónde van a parar?, ¿dónde están las ganancias de estas empresas?

Hoy por hoy el tener una cuenta en Facebook puede llegar a ser un obstáculo ante la presentación de un currículum vitae, pues donde hayamos publicado algo que nos pueda perjudicar  en ese futuro trabajo, aunque lo borremos, ¿qué garantía tenemos que esas empresas a las cuales los usuarios otorgamos nuestro consentimiento sin demasiada conciencia valga la redundancia, no dispongan ya de esa información?

Otro punto a tener en cuenta, es que esta red social modifica día a día su políticas y los usuarios no tenemos conocimiento, simplemente vemos que un día todo a lo que habíamos dicho que no al configurar nuestro perfil, lo debemos volver a programar, pues ya no funciona, esto realmente es algo que sucede con frecuencia y molesta al usuario y a su vez supone un riesgo porque datos privados pueden hacerse públicos.

Si bien Facebook cuida en muchos puntos el tema de la intimidad, los usuarios deberíamos percatarnos que esa privacidad es entre comillas, pues quizás dentro de muy poco al publicar una broma en el Facebook entre amigos nos censuren, por violar algunos de los puntos de seguridad.

Creo que los propietarios de esta gigantesca red social deberían abrir muy bien los ojos pues los usuarios pensamos, leemos, aunque no parezca, y pronto si nos uniéramos unos cuantos en su contra sería como un búmeran, habría que ver ¿cuántos quedarían?, ya conozco muchas personas que a partir de estos acontecimientos se han dado de baja en el Facebook, por eso les recuerdo nada es gratis en la vida, en Facebook tampoco, así que mucho ojo con lo que publiquen.

Por favor que no se mal interprete, soy usuaria de Facebook, no estoy en contra de las redes sociales, estoy a favor de un uso responsable, cuidadoso pero de ambas partes. Las redes son parte de las comunicaciones del siglo XXI muy importante, pero a su vez debemos prestar atención a sus puntos negativos para que no nos tomen desprevenidos.

A los usuarios no olvidar que los datos que figuran en Internet, una vez que fueron publicados muy difícilmente le sigamos el rastro, así que debemos proceder con cautela a la hora de transmitir información, como prueba de lo que les digo existen los llamados “limpiadores de perfiles” que se dedican a borrar todo los datos que perjudican a una persona o empresa en Internet, y a cambio se hacen millonarios.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

HIPERMODERNIDAD: LA ERA DE LOS ANESTESIADOS

Por Andrea Calvete

 

En la era de la hipermodernidad, donde los “híper” anteceden al mundo de los vocablos: hipercapitalista, hiperpotencias, hiperterrorismo, hipervacaciones, hipermercados, hipertensiones, hiperconsumo, hiperindividualismo también nos enfrentamos a una sociedad hipermoderna, ¿somos capaces de sobrevivir a ella?

Lipovetsky, sostiene que “la sociedad hipermoderna está fundada en los siguientes principios: los derechos humanos; la democracia pluralista; la lógica del mercado y la lógica tecnocientífica”

El filósofo francés manifiesta que lo que nos tiene que preocupar,  es la “fragilización de los individuos. El individuo hipermoderno es libre, pero frágil y vulnerable, librado a su suerte” Una suerte donde el tiempo corre deprisa, y los minutos no alcanzan.

Entonces, la sociedad hipermoderna se ve amenazada por la fragilización y desestabilización emocional de los individuos, donde la sociedad no ofrece una estructura sólida en la cual cada individuo se sienta confortable, así depresiones, angustias, trastornos psicosomáticos, seres aislados, separados de sus familias, familias destruidas, individuos invadidos por la soledad, son algunos de los de muchos males que padecen las personas hoy en día.

En la hipermodernidad, el desempleo, la preocupación por la salud, las crisis económicas, inducen a una ansiedad  individual y colectiva que se ha introducido en el cuerpo social.

Asimismo, el desarrollo de la globalización y de la sociedad de mercado ha ocasionado nuevas formas de pobreza, marginación y precariedad del trabajo. Sin embargo, la sociedad hipermoderna no ha supuesto la aniquilación de los valores, afirma Lipovetsky.  Pero en contrapartida, se han perdido muchos valores y se ha cambiado la escala de valores, así nos enfrentamos distintas generaciones con valores e intereses tan diferentes, que dificultan el diálogo.

Y el “mercado –controlado por pocos– se ha apoderado de los otros ejes: el conocimiento ,la democracia y la ciencia, y las ha reducido a la única dimensión del beneficio”, según Lipovetsky.

Un mundo donde se corre tras una “calidad de vida”, donde se percibe un gran individualismo e interés personal. De este modo, las investigaciones son promovidas por intereses económicos y los intereses humanos parecen olvidarse tras el afán de ganar más y más, aunque sean menos los que puedan lograr estas metas.

Por otra parte, volviendo al tema de los valores, los prototipos de figuras idolatradas han cambiado, antes era digno de admiración y respeto alguien que exponía sus ideales, pensamientos, luchaba por lograr cambios sociales importantes, mientras que en esta era las figuras admirables son personas que poseen mucho dinero, una figura perfecta, modelada estéticamente por los mejores cirujanos, mas la inteligencia y el intelecto parecen haber sido olvidados  y entonces les pregunto ¿dónde han quedado los valores?

El exceso en todos los ámbitos: cirugías estéticas, clonación, pornografía, turismo, dopaje en deportes extremos, bulimia, anorexia, adicciones de todo tipo, son los males que nos aquejan. Un narcisismo y hedonismo exacerbados, el placer es más importante que cualquier distinción social, el no querer sentir dolor o sufrimiento es una de las máximas premisas en la era de los anestesiados.

Asimismo, un mundo cargado de paradojas, donde se nos ofrecen soluciones “rápidas, ligths, descartables ”, “ todo tiene una salida”. Sin embargo, si miramos detenidamente podemos apreciar hombres cargados de problemas, angustias, depresiones, donde se consumen toneladas de pastillas a diario para alivianar el dolor y el sufrimiento.

Múltiples aparatos abarrotados en el fogón, inútiles, sirven para ocupar lugar, porque a la hora de usarlos, el hecho de pensar en desarmarlos y lavarlos te desanima. Y pronto, te ves utilizando el exprimidor manual y la vieja cuchilla afilada, con tal de ahorrarte tanto trabajo. He aquí otra  de las paradojas de la hipermodernidad.

 Y así los hombres anestesiados catapultan todo posible sentimiento de dolor o sufrimiento, y el slogan vigente es “estoy harto del sufrimiento, quiero vivir lo mejor posible”. Ahora si bien es un razonamiento que tiene su sustento,  también es necesario analizar las consecuencias de este tipo de actitudes, que llevan a pensar en primera persona.

Entonces ¿cómo sobrevivir? En un mundo donde al mirar la televisión o conectarnos a Internet, vemos como el hambre azota, la miseria, las guerras, irregularidades de todo tipo son vistas de forma natural, pues son tantas las cosas hipermalas que suceden que ya nuestros ojos y sentidos se han quedado anestesiados, impávidos ante lo que acontece.

Y con respecto al tema de la información muchas veces manipulada, que también paradójicamente en lugar de mostrar lo que realmente sucede, se ve distorsionada a merced de intereses que verdaderamente distan años luz con lo que debería ser un correcto tratamiento de las noticias.

Es hora de cambiaren la era de los “híper”. Hiperabrirse a la solidaridad, al hipercambio, a la hiperayuda, a la hipereducación, a dejar de lado el hiperegoísmo para desplegar lo mejor de cada uno. No será tarea sencilla, mas si ha de ser todo a lo grande, pues eso significa la palabra híper, a lo grande ha de ser el esfuerzo que tengamos que proporcionar para mejorar este mundo ,que como dice Galeano, está “patas arriba”.

Por eso creo que está en cada uno de nosotros, responsabilizarnos y comprometernos con el planeta en el que vivimos, por los que estamos y por los que vendrán, es tarea de todos analizar críticamente lo que sucede, aunemos esfuerzos y comencemos a trabajar.

viernes, 25 de noviembre de 2011

LA AGRESIÓN UN MAL ENRAIZADO EN NUESTROS DÍAS

Por Andrea Calvete

La agresión, una situación instaurada que convive entre nosotros, a la que no somos ajenos: guerras, violencia, sadismo, son algunas de las manifestaciones de este mal que se ha enraizado en nuestro días.

La agresión es una tendencia o conducta hostil o destructiva, es un acto contrario al derecho del otro.

El término agresividad  proviene del latín gradior que significa marchar contra, hace referencia a una serie de actividades que pueden expresarse a través de la pelea física, los gestos o expresiones verbales que aparecen en el curso de cualquier negociación.

La agresividad tiene su origen en múltiples factores, internos, externos, individuales, familiares o sociales. La adicción a las drogas y los cambios emocionales del individuo, tanto a un nivel considerado no patológico por los especialistas en salud mental, como patológico (neurosis, depresión, trastorno maníaco-depresivo o trastorno bipolar) pueden generar también comportamientos agresivos y violentos.

Así como la ansiedad, la agresividad que se considera normal, funcional y necesaria para la supervivencia y la vida cotidiana, pero a ciertos otros niveles, se considera anormal, disfuncional y generadora de muchos otros problemas de salud.

En referencia a los orígenes de la agresividad, Erich Fromm en el “Amor a la vida”, explica que existen dos tipos de agresión: la biológicamente adoptada, que es la misma que existe en los animales, y la específicamente humana, la de la hostilidad, la viviente, la del odio a la vida, la necrofilia.

En el primer caso, Fromm explica que la reacción defensiva del hombre es más amplia, ya que el animal vive la amenaza presente, mientras que el hombre también representa el futuro. Asimismo, la reacción del hombre es mayor porque al hombre se le pueden sugerir cosas, y al animal no, entonces es susceptible a ver amenazada su vida o su libertad por intermedio de la sugerencia de alguien. Por otra parte, el hombre posee intereses vitales especiales, valores, ideales, instituciones con las que se identifica, por lo tanto es mucho mayor el número de posibilidades por las cuales se ve amenazado.

En referencia a la agresividad biológicamente adaptada, donde el hombre defiende intereses vitales, Fromm sostiene que existen hombres en los que su forma de defensa no es biológicamente adaptada, sino enraizada en su carácter. Un carácter proclive a la agresión es una de las manifestaciones del sadismo, que implica un hombre que intenta controlar en forma absoluta y total a otro ser.

Asimismo, las frustraciones en el hombre generan agresividad porque no es posible conseguir aquello que se desea.

Actualmente, una de las formas de manejar la ansiedad es por medio del poder, la agresividad genera miedo en los demás, y en el agresor sensación de poder.

Finalmente, más allá de las causas o los motivos, es necesario denunciar todos los casos de violencia o agresividad, pues dar la espalda al problema no es la mejor forma de colaborar. La educación, los medios educativos y de comunicación son buenos canales para combatir este mal.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

“SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA, EL MUNDO ESTARÍA TIÑOSO”

Por Andrea Calvete



La envidia en un sentimiento muy común en estos días, avanza sigilosa, corroe el alma, genera infelicidad e insatisfacción para quien la padece. Y como su frecuencia es creciente entre los seres humanos el dicho popular “si la envidia fuera tiña, el mundo estaría tiñoso” cobra cada vez más poder.

Existen personas cargadas de tanta envidia, que ya pasa a ser una patología en sus vidas, de modo que todo lo que realizan se ve cegado por este sentimiento miserable y mezquino.

Y volviendo al tema de la tiña, ésta es una infección cutánea causada por un hongo que puede afectar a la piel en cualquier parte del cuerpo, puede ser una infección molesta y rebelde , que debe ser tratada a través de remedios o terapias apropiadas para su curación. La tiña es muy contagiosa en personas y en animales, por eso la vinculación con este proverbio popular, que lo decía mi bisabuela Antonia, nacida el 13 de junio de 1876.

Por su parte, la envidia de acuerdo a las definiciones de la Real Academia Española es la tristeza o pesar del bien ajeno y la emulación , deseo de algo que no se posee.

Primera definición: tristeza o pesar del bien ajeno.

De acuerdo a la primera definición la envidia implica sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. Entendida de este modo, la envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.

Segunda definición : emulación, deseo de algo que no se posee.

En este caso que lo envidiado no es un sujeto sino un objeto material o intelectual. Por lo tanto, en esta segunda acepción la base de la envidia sería el sentimiento de desagrado por no tener algo y además de eso el afán de poseerlo.

Una tercera posibilidad para comprender lo que la envidia implica sería la combinación de las dos acepciones mencionadas anteriormente.

Victor Hugo define al envidioso como “un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta”. Y esa ingratitud se ve reflejada al no reconocer cuando alguien brilla, se supera, y en lugar de alegrarse, se resiente y se llena de rabia por no ser luz.

“El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable", así lo manifiesta Jorge Luís Borges.

En referencia a esta cita de Borges, es cierto que muchas personas dicen te envidio sanamente, pero, ¿hasta qué punto esto es posible?, un tema bastante discutible que daría horas para hablar.

Por su parte, Paulo Coelho expresa que "cuando realmente permitimos que el odio, la envidia, la intolerancia, vibren a nuestro alrededor, terminamos consumidos por esta vibración" , y esto ocurre porque es un sentimiento que trae aparejado otros muy malos. Por eso, cuando las personas no pueden combatir este problema, es imprescindible consultar a un profesional que los pueda ayudar y guiar a superarlo.    

Se la puede definir como el deseo de ser preferido frente al otro, que produce una tristeza por el bien ajeno. La envidia es una consecuencia lógica de metodologías competitivas, tan arraigadas en nuestros días, en donde cobran especial valor los primeros, los listos, los triunfadores, provocando en los demás un sentimiento de desear la posición del preferido .Sin embargo, este problema no debemos dejarlo pasar por alto, para contrarrestarlo es importante apostar a metodologías cooperativas y solidarias.

Lo que desea el envidioso es ser preferido, lo que denota inseguridad y falta de amor. Pero cuando intentamos desarrollar nuestra inteligencia social, comenzamos a aplicar un gran antídoto para este mal vigente, antiguo, pero preexistente. E n tal sentido, los sentimientos guardan estrecha relación con la inteligencia. De esto modo al desarrollar la autonomía, se pone fin a este sentimiento tan perjudicial

Es imprescindible comprender que cada persona es única, especial, y se distingue por sus virtudes, por eso al desarrollar la identidad nos alejamos de la envidia y afianzamos nuestra autoestima, la que nos permite estar seguros de quiénes somos y de lo qué queremos o anhelamos.

Igualmente, quiero dejar claro que como seres humanos, podemos en algún momento haber sido víctima de este sentimiento, pues muchas veces nos equivocamos, pero lo importante es poder percibir nuestros errores, para superarnos día a día.

De cualquier forma, quien envidia es porque ambiciona conseguir o alcanzar algo que posee otro. Lamentablemente, los seres humanos siempre miramos la vereda de enfrente, es algo común que tendemos a hacer. Sería mucho más productivo no idealizar las posiciones de los demás individuos y centrarnos en nuestra propia realidad, de esta forma si estamos desconformes con ella, podremos poner manos a la obra para revertirla.

Pero lamentablemente, la envidia es la causante de tantos problemas existentes en la humanidad, pues quien envidia salta barreras, rompe códigos, y hace lo que sea, sin detenerse a pensar un instante que está cavando su propio foso y el de muchos otros seres, tras conseguir eso que posee otra persona, sin darse cuenta que lo que tengan los demás no le quita ni le agrega nada.

Y volviendo al tema de la competitividad, ella promueve a la envidia diariamente, ya que las oportunidades son cada vez más escasas : la superpoblación mundial, la escasez de alimentos ,la explotación intensiva de los recursos naturales y la contaminación, son algunos de los graves problemas que enfrenta la humanidad . Aunque estos problemas no justifican su presencia, pero lamentablemente la exacerban.

La envidia en un sentimiento ruin, que lo único que trae aparejado es la infelicidad y la desdicha. En tal sentido, Napoleón sostiene que “la envidia es una declaración de inferioridad”.

La persona envidiosa nunca logra sentirse satisfecha, pues siempre añora algo que poseen los demás y ella no tiene. Y es aquí que debemos preguntarnos ¿qué es lo que nosotros buscamos?, no importa lo que busquen los demás o lo que alcancen tras esa búsqueda. El que envidia su primordial fin es opacar el brillo de los demás.

Y entonces, caminan de la mano la envidia y la mediocridad. Y este en encuentro se produce porque algunas personas no reconocen los logros de los demás y celebran por ellos. Según Voltaire "el orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es no hablar nunca de ellos", y si analizamos estas palabras veremos que los hombres que brillan o brillaron nunca se vanagloriaron de sus actos, fueron personas humildes, sencillas, con un corazón grande y solidario.

Khalil Gibran sostiene que “el silencio del envidioso está lleno de ruidos”, porque nunca llegan a tener paz interior, siempre los ruidos los ensordecen, desequilibran, y vemos seres alienados corriendo detrás de más y más sin descanso.

Y quien permite que este sentimiento se instale en su alma, envidiará al pobre porque no tiene ataduras, al rico porque lo tiene todo… y así cualquier situación será propicia para generar envidia.

Cuando nos sentamos ante una persona sabia, grande, llena de encanto, debemos permitirnos aprender de ella, porque cada día es posible adquirir un conocimiento nuevo, de este modo nuestra vida se enriquecerá día a día. Debemos comprender que lo que tengan los demás no es de nuestra incumbencia, cada uno somos lo que hemos decido ser, y si no estamos conformes intentemos superarnos en la medida de nuestras posibilidades, pero no culpemos a los demás por lo que no hemos alcanzado.

Es hora de dejar la envidia atrás, y preocuparnos por ser mejores personas, por intentar superarnos, de modo de sentirnos satisfechos con lo que somos y tenemos, pero no hay que olvidar el viejo refrán que dice que “lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta”. Existen personas excepcionales, únicas, diferentes, que marcan historia, entonces intentemos mirarlos como ejemplos, como luz en nuestro camino.

Aunque algunas personas, pasan su día sacando cuentas de ¿cómo alcanzar lo que tiene el otro?, ¿cómo perjudicar a ese ser que alcanzó eso que a él le hace falta?... Y aquí el debate se torna complejo, porque les pregunto ¿qué es lo que nos hace falta?, y el abanico de respuestas puede ser múltiple, y me arriesgaría a decir inmenso. Y si ya pensaron que les hace falta, les propongo imaginar por un momento que lo alcanzan, ¿se han puesto a analizar el costo que tiene tener cada vez más?, no existe nada gratis en esta vida.

Por último, cuando sientas que la envidia te invade, no permitas que se instale en tu alma, es importante cerrarle la puerta, y comprender que es un sentimiento muy malo, que provoca destrucción e infelicidad.

lunes, 31 de octubre de 2011

LA LEY DEL TALIÓN VIGENTE EN PLENO SIGLO XXI

Por Andrea Calvete

Esta ley constituye el primer intento por establecer la proporcionalidad entre el daño recibido en un crimen y el daño ocasionado en un castigo en épocas antiguas, mas hoy en pleno siglo XXI continúa vigente.

En busca de justicia retributiva la más conocida expresión de esta ley es “ojo por ojo diente por diente”. Esta ley figura en el antiguo testamento en el libro Éxodo y dice “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, golpe por golpe, herida por herida”.

Aunque pudiera parecer una ley primitiva, su espíritu era balancear la pena en cuanto al delito, y con ello evitar una respuesta desproporcionada por la venganza. La aplicación de la pena con barbarie, a lo largo de los siglos, no implica un defecto de la ley, sino de sus aplicadores.

Mas con el correr de los siglos continúa vigente. En la actualidad existen ordenamientos jurídicos que se basan en la Ley del Talión, en donde algunas naciones e individuos en respuesta a un acto que consideran inadecuado responden con la misma agresividad o más con la que fueron atacados, aplicando esta ley sin el menor miramiento.

Pero, este “ojo por ojo diente por diente” va en contra de los derechos universales de los individuos, genera violencia, venganza y odio. Tres actitudes que cargan al hombre de negatividad y destrucción.

Más aún el mundo tiene abundantes explicaciones que dar, existen: pena de muerte en muchos países como forma de castigo a determinados delitos, tortura de individuos, cárceles infrahumanas, donde los derechos de las personas parecen haberse esfumado tras la pincelada maligna de quien detenta el poder, y decide aniquilar toda vida humana, con el fin de generar “orden y justicia en la tierra”.

La venganza no es la respuesta a los problemas, por el contrario estimula sentimientos que van en contra no sólo de quienes la reciben, sino del mismo que la envía, pues la persona se envilece, se avinagra, se carga de furia y de maldad.

Por su puesto, que las ingratitudes nos hieren, nos destrozan, nos desmoralizan, pero son parte de lo que debemos enfrentar día a día. Quizás pienses que no te lo merecías, y es cierto, pero muchas veces no se trata de justicia, sino de asumir con la cabeza en alto lo que menos nos gusta.

Nadie merece sufrir, no creo que el sufrimiento sea producto de lo que merecemos, sino aprender que las espinas son parte de las flores más bellas, y sin embargo están allí. Y aunque muchas veces reconozco que en mi indignación ante tanta injusticia maldigo, pero después pienso serenamente y concluyo que el diente por diente, la Ley del Talión, no puede seguir vigente, no conduce a nada más que llenar nuestro espíritu de odio, de maldad y de tristeza.

En referencia a la violencia reactiva Erich Fromm sostiene que “el daño ya ha sido hecho, y por lo tanto la violencia no tiene función defensiva, sino una función irracional de anular mágicamente lo que realmente se hizo”, por ello la define como una violencia vengativa. Mas la venganza viene de la mano del odio, de la desesperación, de la irracionalidad, en definitiva acompañada de malos consejeros que en última instancia no nos permiten analizar las situaciones con calma, abiertos a un pensamiento crítico que nos permita vislumbrar una verdadera salida a la situación que nos aqueja.

Según Eduardo Galeano, “la violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo”, y este análisis refleja lo que vivimos diariamente al encender la televisión o la computadora, donde la violencia genera ganancias en distintos medios. Esto es algo que nos debe preocupar, pues los niños desde pequeños se crían viendo la violencia como algo natural y como una respuesta “correcta”, cabe preguntarnos ¿cuál es el mensaje que les estamos dejando a las generaciones futuras?

Y el invadirnos de malos sentimientos sólo nos produce depresión y angustia. Vale más la pena enriquecer el alma con cosas gratas, que nos reconforten y nos brinden calidez, para que nuestros días sean gratos y llenos de paz. Quien guarda rencor, resentimiento, no puede vivir feliz, sé que no es fácil perdonar, olvidar, pero también reconozco que el odio y el dolor son sentimientos que únicamente nos llevan a nuestra propia destrucción.

Para construir, son necesarios cimientos sólidos, donde el corazón y el alma puedan sentirse seguros, confortables, de allí en más el camino se hará más llevadero.

Quizás los sistemas de justicia no sean convincentes, tengan muchos baches por cubrir, pero la solución no es tomar la justicia por manos propias, y mucho menos con ese afán de vengar en forma retributiva en aplicación directa y proporcional a la Ley del Talión.

Según Gandhi “ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. Es un análisis profundo que revela la agresividad vigente en la sociedad actual, donde la violencia es una herramienta poderosa que no sólo se aprecia en los actos, sino también en las palabras. Sin embargo, no podemos dejar que nuestros sentidos vean como común algo que atenta contra la propia naturaleza humana.

También referido al tema de la violencia, Gandhi expresa que “nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible” Cuando se procede de mala fe o pretendiendo perjudicar a alguien, en última instancia también nos perjudicamos nosotros, pues esos sentimientos de venganza no se aplacan haciendo mal, por el contrario se exacerban, pues la violencia genera más violencia.

Martin Luther King, en su histórico discurso “Yo tengo un sueño”, pronunciado el 28 de agosto de 1963 junto al monumento a Lincoln, en Washington DC, instruía a miles de seguidores sobre su filosofía de no violencia, alentando a responder en forma pacífica a la injusticia racial: “No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.”

En pleno siglo XXI en sociedades democráticas, donde se respetan los derechos y las obligaciones, donde la educación es el pilar fundamental, donde el acceso a la información es cada vez más amplio, no tiene cabida esta ley que pudo ser útil en épocas primitivas pero hoy no. La respuesta a los problemas es enfrentarlos como seres civilizados y no con barbarie.


sábado, 15 de octubre de 2011

“CADA PERSONA QUE PASA POR NUESTRA VIDA ES ÚNICA”

Por Andrea Calvete

Todo individuo con el cual tenemos contacto en la vida nos enriquece,  fortalece y  permite crecer como personas. Aunque esta afirmación pueda ser cuestionada, en definitiva las diversas experiencias son herramientas válidas para aprender.
Día a día nos tropezamos con nuevos seres, habrá quienes piensen que es por pura casualidad, otros por el contrario que así estaba dispuesto. Pero más allá de este punto, cada contacto nos posibilita enfrentarnos a nuevas situaciones, algunas buenas otras no tanto, pero de todas es posible rescatar un significado.
Lo importante es poder vislumbrar el por qué de ese encuentro, cómo nos ha enriquecido como personas, quizás aprendiendo de nuestros propios errores o equivocaciones.
Desde luego que no todas las personas que surgen en nuestro camino no nos causan placer, algunas nos hacen sufrir, mas independientemente de la sensación que nos produzca cada una de ellas, incidirán en nuestra existencia.Lo importante es que, en los casos en que nos hemos visto perjudicados, podamos sobreponernos y ver lo positivo de esa experiencia, aunque haya sido negativa. En tal sentido, es necesario comprender qué error hemos cometido, o simplemente ver el por qué de la actitud de ese ser que intentó herirnos, de modo de continuar libres, sin cargos ni pesos en nuestras espaldas.
En tal sentido Borges expresa que "cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad."
En ese contacto, nosotros damos pero también recibimos, y es en ese intercambio en el que las personas crecemos, pues nos sentimos útiles, capaces de compartir con nuestros semejantes todo lo que somos, y a su vez aprender de ellos para crecer y continuar en este camino.
Siempre, nos sorprenderá alguien, nos motivará y alentará a continuar a nuestro paso y recíprocamente seremos luz para otros seres que precisan de nuestro apoyo y estima. Las cosas siempre van y vienen, no son estáticas, en ese devenir nos sorprendemos día a día, del mismo modo, el encuentro constante con determinadas personas marca nuestra vida en forma profunda.
Todas las personas somos diferentes y nos distinguimos por alguna razón que nos hace únicas y especiales, es preciso mirar con mucha atención para llegar a descubrir al verdadero individuo que existe detrás de cada ser humano. Quizás el primer paso para que las personas nos entendamos mejor en este mundo sea reconocer que "cada persona que pasa por nuestra vida es única”.
Esas diferencias no deben ser parte de un marco discriminatorio, sino parte de una aceptación de la diversidad, en tal sentido referido a lo especiales que somos cada uno, Chavela Vargas dice que “las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes”, quien tiene un pasado es porque posee una historia, con errores y aciertos, y a su vez nuevos desafíos a continuar, pues somos partícipes del mundo en el que vivimos.
Konrad Adenauer expresa que “hay que tomar a las personas como son, no existen otras”, este concepto es básico, siempre vemos a nuestros semejantes según nuestra mirada, nuestra perspectiva, le aderezamos cualidades y defectos “a piacere”, sería mucho más sensato aprender a ver a las personas sin subjetividades presentes. Mas los individuos nos cargamos de sentimientos que inciden a la hora de descubrir a un nuevo ser, sin embargo, a esta carga emocional la debemos saber manejar de modo de convivir con lo que nos sucede y lo que precisamos enfrentar, o conocer.
Y en este camino descubriremos muchos seres únicos y diferentes, lo importante es valorarlos y abrirnos a ellos ya que formarán parte de nuestra existencia. Por su puesto, aquellos cuya compañía empañe nuestra visual, también formarán parte de lo que nos sucede, pero ellos no pueden ser un obstáculo para continuar el rumbo deseado, sino por el contrario nos deben dar fuerzas y energías para avanzar sin desistir en el intento, porque siempre vale la pena seguir luchando por lo que uno quiere y ansía, los obstáculos y las contrariedades son parte de la vida, hay que tener valor y entereza para ponerse de pie frente a ellas.
También como parte de vencer esos obstáculos surge la disyuntiva de perdonar y olvidar cosa que  se nos hace muy difícil. En tal sentido, la Madre Teresa de Calcuta expresa que “el perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.
Y como vuelvo a repetir no es sencillo perdonar, cabe recordar las palabras de Shakespeare que dice “no existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”. Tantas veces nos vemos enfrentados a situaciones que parecen ser un laberinto sin salida, entonces cabe recordar esta frase y ver cuánto pone nuestro pensamiento para que las cosas sean de determinada forma o de otra, por eso las diferentes perspectivas sobre un mismo abordaje siempre son necesarias y válidas.
Pero como todos también pensamos diferente he aquí otra perspectiva del perdón según Borges, él “no habla de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”,  aquí se nos muestra como forma de superar las situaciones que nos dolieron o  lastimaron,  al olvido. Sin embargo, disiento con este pensamiento, creo que no es posible olvidar, sino aparece el perdón previamente, porque el inconsciente nunca descansa y en algún momento nos cobrará factura, el olvido sólo puede surgir luego de superar una situación, mientras no la sanemos nos posible olvidar.
Finalmente, vale la pena recordar a aquellas personas que se distinguieron en nuestra vida por algo especial, por su calidez, su sencillez, por esa palabra o abrazo fraterno que supieron contenernos en el peor momento, por aquellos rezongos a buen tiempo, por los consejos obtenidos, por los minutos compartidos, por las risas, por aquella mirada que supo más que mil palabras… por esto y muchos motivos más siempre es importante recordar a aquellos que nos permitieron crecer como personas y avanzar.

lunes, 10 de octubre de 2011

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL SIGLO XXI

Por Andrea Calvete

Si bien los diez mandamientos establecidos en la Biblia siguen vigentes, el hombre del siglo XXI se las ha ingeniado para establecer un tabloide que le asegure confort, seguridad, estabilidad material y si es posible psicológica, sin demasiados escrúpulos.

Por cierto, los diez mandatos del siglo XXI distan años luz de aquellos que figuran en la Biblia, y posiblemente le aseguren al hombre actual su propia destrucción, lenta como quien consume pequeñas dosis de veneno.

Según la Biblia, Moisés subió al Monte Sinaí y permaneció en su cima cuarenta días y cuarenta noches, al cabo de los cuales Dios le dio dos tablas de piedra con los diez mandamientos.

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas

2- No tomarás el nombre de Dios en vano

3- Santificarás el día del Señor

4- Honrarás a tu padre y a tu madre

5- No matarás

6- No cometerás actos impuros

7- No robarás

8- No levantarás falsos testimonios ni mentiras

9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros

10-No codiciarás los bienes ajenos

Los diez mandamientos del siglo XXI denotan características del hombre y la sociedad actual. Dan a conocer un mundo marcado por la tecnología, guiado por el consumo, e individuos insatisfechos en busca por alcanzar más, sin importar la pérdida progresiva de valores humanos imprescindibles para que el hombre sienta pleno y satisfecho.

A continuación los nuevos mandamientos del siglo XXI:

1- Te amarás antes que nada y por encima de todo

2- No recordarás a Dios salvo cuando las cosas se pongan difíciles

3- Honrarás a tu padre y a tu madre, cuando estén por venir las calificaciones, te estés por ir de vacaciones, precises dinero o que te cuiden los niños.
4- Tu codicia te cegará por alcanzar todo lo posible, y tus valores se esfumarán como el humo.
5- Los fines justificarán los medios, caiga quien caiga.

6- Tus pensamientos competirán de noche y de día con cuanto ser te rodee, y no importará la calidad de los mismos.

7- No matarás salvo que te veas amenazado vos o tu familia, allí olvidarás cualquier acto de piedad o lástima.
8- Obtendrás toda la información posible a través de Internet, total todo está allí, y los derechos de autor casi ni valen dentro de los millones de publicaciones, así que ya no es un acto de piratería copiar material protegido sino un acto común.

9- Tu egoísmo te envolverá en tu burbuja, allí te encontrarás a salvo y en paz

10- Correrás detrás de una felicidad utópica, donde reinarán los valores materiales por encima de todos los demás, hasta que se te agoten los minutos de tu día.

Pero ya que esbocé estos diez mandamientos de este siglo XXI me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre cada punto.

1- Te amarás antes que nada y por encima de todo

El yo siempre vigente.Primarán las necesidades personales, los deseos, los pensamientos, tras esa búsqueda incesante de satisfacer a ese ser único y especial, centro del universo. Que en realidad no es tal, sino que poco importa lo que piense cada individuo, ya que los movimientos sociales de todo tipo se dirigen a las masas en búsqueda de respuestas y adhesión.

2- No recordarás a Dios salvo cuando las cosas se pongan difíciles

Es como dice el dicho:“te acordarás de Santa Bárbara cuando truena”, porque si todo te va de maravillas, quizás te olvides de la existencia de un ser superior capaz de ayudarte. Ahora sí, si las cosas no te salen como esperabas o aparecen las contrariedades te volverás más creyente que el Papa, total nunca es tarde para redimirse.

3- Honrarás a tu padre y a tu madre, cuando estén por venir las calificaciones, te estés por ir de vacaciones, precises dinero o que te cuiden los niños.

Los padres en este esquema de vida vertiginoso ya tienen poca cabida, salvo cuando las “papas queman”, entonces allí nos acordaremos de su existencia para que nos ayuden.

4- Tu codicia te cegará por alcanzar todo lo posible, y tus valores se esfumarán como el humo.

En este siglo XXI el hombre se ha cegado por la codicia, cada vez busca más, cada vez necesita más, para “llenar su vida, para satisfacer todas sus necesidades “. Pero, en realidad nos vemos enfrentados a una era donde los valores morales se van perdiendo lentamente, se desdibujan tras esa carrera vertiginosa por alcanzar más, por llegar más lejos. Y es así que en esa vorágine por satisfacer la codicia, la miopía social avanza ylos valores se hacen cada vez menos nítidos.

5- Los fines justificarán los medios, caiga quien caiga

Y corrompidos por la codicia, todos los medios para alcanzar las metas serán absolutamente válidos, no habrá ningún tipo de cuestionamiento salvo alcanzar las metas. Y allí ojo, si te vas de vacaciones y dejás tu lugar libre cuidado cuando vuelvas, podría no estar más tu silla.

6- Tus pensamientos competirán de noche y de día con cuanto ser te rodee, y no importará la calidad de los mismos.

Y como la vida es una continua competencia, como diría Darwin, por la supervivencia, a esto deberemos sumar que cada vez hay más gente capacitada, que la demanda de trabajo es superior a la oferta, que las crisis económicas en los diferentes países del mundo son el caballito de batalla para que te digan:“aprovechá lo que te den porque no hay trabajo”, no importa si te pagan poco, te explotan o estás en negro, no tenés demasiadas alternativas.

7- No matarás salvo que te veas amenazado vos o tu familia, allí olvidarás cualquier acto de piedad o lástima.

Y en un mundo donde prima la violencia ya no quedan muchas opciones más que defenderse, sino posiblemente no salves tu vida. Pero cuidado, si te defendés por más que sea en defensa propia podés terminar en la cárcel de por vida, así que asesorate bien con un abogado para que nada pueda ser usado en tu contra.

8- Obtendrás toda la información posible a través de Internet, total todo está allí, y los derechos de autor casi ni valen dentro de los millones de publicaciones, así que ya no es un acto de piratería copiar material protegido sino un acto común.

Hace unos años atrás la piratería estaba muy mal vista, ahora es frecuente, bajás la música de Internet, películas, material de todo tipo, ya la Red es un espacio público de libre acceso.Así que ningún cargo de conciencia, los autores ya no firmarán más sus obras, total ¡qué más da!

9- Tu egoísmo te envolverá en tu burbuja, allí te encontrarás a salvo y en paz

Imaginate que si ya andás por el noveno punto, ya todo te importa muy poco, te encerrás en tu mundo y los demás que exploten, y volvés al primero “yo el centro del universo”, digamos que volvemos a la Edad Media.

Y como dice el grupo de rock uruguayo la Vela Puerca “Es mucha la agonía y tú con un café, seguro por la noche va a ser un champán, ya lo tenés todo, pero querés más, no sea que le dejes algo a los demás”, y así nuevamente el egoísmo presente en primera persona.

10- Correrás detrás de una felicidad utópica, donde reinarán los valores materiales por encima de todos los demás, hasta que se te agoten los minutos de tu día.

Ni que hablar que al llegar a este punto ya pasaste todos los obstáculos habidos y por haber, te quedan muy pocos escrúpulos, y demasiadas necesidades por satisfacer, que posiblemente no las alcances porque es el cuento de nunca acabar, siempre corrés por más y más… me pregunto¿hasta dónde?

Reconozco que es una crítica bastante severa al mundo que nos toca vivir, pero si lo abordo con medias tintas quizás no sea efectivo lo que quiero transmitir. Para apelar al pensamiento crítico es necesario analizar pausada y detenidamente la realidad, aunque sea dura y nos pese, porque de lo contrario no será posible hallar soluciones.

Posiblemente, todos seamos culpables de esta situación, ya sea por cuidar nuestro puesto de trabajo, nuestra calidad de vida, nuestras familias, o por pensar que desde lo individual no es posible lograr un cambio, pero cada grano de arena sumado puede llegar a ser una gran herramienta para revertir la situación.

Finalmente, sin ánimo de ofender a ningún creyente o practicante, como tampoco a aquellos que detentan el poder o nadie en particular, simplemente a modo de reflexión de los tiempos que nos tocan vivir, han sido dedicadas estas reflexiones, y ahora sólo resta que cada uno nos pongamos el sayo que nos corresponda.

martes, 4 de octubre de 2011

“ÉRASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO”

Por Andrea Calvete  

El “olfato” o la percepción muchas veces nos permite advertir ciertos peligros o riesgos que se nos aproximan, es un don innato de cada individuo. Asimismo, es un sentido que nos proporciona muchas ventajas si lo sabemos utilizar.


Si bien Quevedo le escribe una poesía “a un hombre de gran nariz”, con todos sus atributos, en este caso el tamaño no será lo trascendental,  sino su agudeza al percibir los aromas, que cargan el aire haciéndolo liviano o tenso, así como todas las sensaciones en sus múltiples representaciones.


Y en este ejercicio de percepción la sensibilidad que habite en cada individuo será parte primordial a la hora de enfrentar lo que se avecina. La mayoría de las veces, como forma de evitar sufrimientos o decepciones nos impermeabilizamos bajo un manto que nos impide percibir más allá de lo inmediato, o tal vez ni siquiera eso.


El miedo y la desconfianza, producto de reiterados tropezones juegan en contra de nuestros sentidos, parándoles y alertándoles en forma casi permanente.


Es así que en un mundo contaminado no sólo a nivel ambiental, sino también a nivel afectivo, se hace complejo transitar, pues los valores se desdibujan e instalan en estanterías incorrectas, y al buscarlos el desorden es tan grande que no sabemos qué rumbo tomar.


En tal sentido, el hombre, en el hastío contemporáneo ya no distingue, y según Coelho “cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”.


También debemos reconocer que la sobrestimulación a la que nos vemos expuestos diariamente a través de los diferentes medios de comunicación, colabora a la hora de aletargar nuestra capacidad de respuesta.


Entonces, percibir no es sólo avizorar lo que se nos presenta, sino distinguir lo que nos circunda, es tener la capacidad de: diferenciar, sentir, cuestionar y  vibrar.  Estar vivos y permanecer anestesiados es desperdiciar la vida, es caminar sin apreciar los colores, los aromas, las estaciones, es no ver que el tiempo pasa demasiado rápido y no hay minutos para desperdiciar.


Distintos son los grados de percepción según cada persona, pero ella es el sostén de grandes artistas, en la que su refinamiento y agudeza es tal, que nos muestran una realidad que nuestros ojos no son capaces de percibir. Así nos enfrentamos a hermosas obras literarias o artísticas en todas sus expresiones que estimulan nuestros sentidos y nos deleitan.


La sensación es la experiencia que proviene cuando se estimula alguno de nuestros sentidos, como pueden ser la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto. De este modo,  distintas formas de energía física como la luz u ondas sonoras despiertan nuestros impulsos nerviosos y se generan las percepciones significativas de los hechos.


Mas a la hora de percibir todo lo haremos de forma diferente, de acuerdo a nuestras características personales. En tal sentido,  la memoria y la experiencia intervienen de manera importante en este proceso. Asimismo, las características del observador, sus diferencias individuales, culturales sus valores  y  expectativas serán relevantes.


Del mismo modo, nuestros deseos y necesidades moldean nuestras percepciones, por ejemplo si alguien tiene una necesidad percibirá algo que le parezca que le satisface.


Y aunque permitamos que todos nuestros sentidos se pongan a trabajar, es difícil llegar a conocer a algunas personas, que se cobijan tras una falsa identidad, buscando mostrar  lo que les gustaría ser pero no son, de este modo, la tarea se dificulta y percibimos parte de lo que se nos quiere mostrar.


La percepción se verá moldeada por nuestra realidad, experiencia y perspectiva.


Gran parte de los desacuerdos en los que incurre el hombre, son debido a las diferencias surgidas a la hora de percibir, pues cada uno desde su lugar cree tener razón en lo que plantea.


Y dada la complejidad del tema William Blake,  expresa que “si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna”


El tiempo será una variable que incidirá proporcionalmente de acuerdo a lo que percibamos. Es así que cuando una situación es desagradable nos resulta eterna, por el contrario,  los minutos pasarán volando cuando nuestros estímulos se hallen reconfortados por sensaciones placenteras.


Y este complejo camino se nos hará más sinuoso, cuando pese la tristeza, la desazón,  allí las sensaciones perforarán como si quisieran taladrar el corazón. Sin embargo, cuando el júbilo nos inunde todo sabrá a rosas, y así las sensaciones serán tan fluctuantes como nuestro propio estado anímico.


Mas cuando las personas son muy perceptivas, muchas veces sobran las palabras, simples actos o hechos son los principales contendientes a la hora de poner algo de manifiesto, sin necesidad de que se explicite nada mediante el uso del diálogo.  Y de pronto, nos vemos parados ante una verdad inminente que preferíamos obviar,  y que a la larga deberemos enfrentar por más que digamos “lo pensaré mañana”.


Es todo un desafío permanecer atentos, con todos los sentidos bien despiertos, luego de ver tanto dolor, tanta injusticia a nuestro alrededor, sufrimiento,  quedamos atrapados como moscas en la tela de la araña, en un mundo donde la indolencia parece apoderarse de las masas.


El percibir lo más sencillo, lo más simple es parte del secreto de vivir mejor, de hacer que cada día sea único y diferente, en esa búsqueda del hombre por ser “feliz”, una palabra muy amplia y multifacética que dependerá del sentido que cada uno le dé.

martes, 27 de septiembre de 2011

“ALGUNOS SE IMAGINAN SER LIBRES Y NO VEN LAS ATADURAS QUE LOS APRISIONAN”

Por Andrea Calvete

¿Hasta qué punto somos libres a la hora de decidir qué comprar, hacer o elegir? El libre albedrío es parte de la naturaleza humana, pero en este siglo XXI donde los medios masivos de comunicación nos dominan como integrantes de esta sociedad mediatizada ¿hasta dónde decidimos por motu propio?

Los “mass media” - medios de comunicación masivos- concentrados en la comunicación multimedia influyen diariamente en cada uno de nosotros. Actualmente, el quinto poder ha pasado a manos de las redes sociales en Internet, ellas diariamente dominan el mundo, lo que no figura allí, es porque no sucedió.

Si bien esta pronta y amplísima información, producto de la globalización, trae aparejados grandes avances y posibilidades, es a su vez un arma de doble filo, pues nos exponemos a un serio problema que es el de poder guardar la ecuanimidad a la hora de decidir sin ser influenciado de alguna manera, a esta altura un hecho prácticamente utópico.

En este juego mediático, ¿dónde queda nuestra libertad de elección? luego del bombardeo a través de los múltiples medios que consumimos a diario, ya nuestra mente no es capaz de discernir si lo que decidimos es realmente producto de nuestra decisión o de la influencia de ese bagaje de información e inducción a consumir sin medida.

En tal sentido, la Escuela de Frankfurt, a partir de Adorno y Horkheimer, sostiene que la “pseudocultura” es la es la estructura ideológica de nuestro tiempo, en donde la cultura elaborada para el consumo se hace ideología. La estrategia de esta “pseudocultura” se establece a través de las estrategias de emisión y la distribución de los mensajes.

Por lo tanto, “pseudocultura” es para ellos el modelo cultural surgido de los “mass media” dedicados a la creación de mensajes estandarizados, de modo que se reduce la capacidad de análisis causal y crítico, convirtiendo al sujeto en un individuo pasivo y sin identidad. En definitiva, critican el modo en que los medios a través de sus mensajes, perjudican la creatividad intelectual y artística, donde consumo pasa a ser sinónimo de cultura.

Pero, más allá de estar de acuerdo o no con la Escuela de Frankfurt, cabe preguntarnos ¿por qué consumimos determinadas marcas más que otras?, ¿por qué nos vestimos de determinada manera?, o ¿con qué criterio juzgamos o escogemos qué hacer y qué no?, quizás al respondernos rápidamente a este tipo de preguntas podamos analizar hasta dónde nuestra libertad se convierte en una pseudolibertad, o se mantiene intacta.

Desde el punto de vista de su potencial, el hombre es libre. Puede actuar, hacer y pensar lo que quiera, dado que podría llegar a eludir cualquier impedimento externo que se le interponga. Por lo tanto, el libre albedrío es la natural disposición de todo hombre a hacer cuanto le plazca.

Pero el hombre no está solo, sino que está rodeado de otros seres que también gozan de la misma libertad. Este hecho es fundamental para entender que la libertad del hombre no puede ser ilimitada, porque la existencia de otros hombres libres como él se lo impide.

El impedimento es sólo una cuestión de supervivencia, porque si un hombre hace lo que quiere sin tener en cuenta que puede afectar a otro con su accionar, está autorizando en forma implícita al otro a hacer lo mismo; y de esa manera peligra también su propia existencia.

Pero el caso es que el libre albedrío no sólo está limitado por el otro sino que también está condicionado por la ley de la causalidad. Esta ley no se puede ignorar porque funciona inexorablemente. Cada acción tiene una consecuencia que no necesariamente se manifestará de inmediato sino que se hará efectiva en algún momento, acentuada gracias a la propiedad que tienen los actos relacionados para combinarse entre sí y formar un hecho aún más complejo.

Existe otra razón importante que limita nuestro libre albedrío y es la existencia de una instancia natural dentro de nosotros mismos que es la conciencia.

La conciencia es el otro yo, el que coteja, se cuestiona y dialoga permanentemente con el yo externo, o la máscara social. Su existencia es indudable, porque todos sin excepción parecemos estar divididos en dos: el ser y el no ser.

Cuando no hay unidad de criterios entre estas dos instancias de nuestro mundo psíquico, la indecisión produce un conflicto.Por esta razón todo hombre tiene que optar libremente en cada instante de su vida, entre ser o no ser él mismo, es una elección ineludible, y esta elección es la que definirá su destino.

También cabe  cuestionarnos ¿por qué consumimos determinadas cosas más que otras? ¿Por qué nos vestimos de determinada manera? O, ¿con qué criterio juzgamos o escogemos qué hacer y qué no?

Y entonces nos planteamos  si realmente consumimos lo que queremos, decidimos con libre albedrío, o si el bombardeo de los medios no nos permite decidir en forma objetiva.

Y en este análisis valdría la pena detenernos a pensar que vivimos en un mundo individualista, en donde muy pocas personas se detienen a escuchar lo que le pasa a sus semejantes, donde continuamos enajenados corriendo detrás de los productos que día a día entran en nuestras casas, y que nos hacen prisioneros del celular, de las computadoras, de la televisión, sin ellos la vida pareciera volverse insostenible.

El punto neurálgico del tema es ver si somos libres a la hora de elegir, si somos capaces de decir no a lo que culturalmente se nos impone a través de medios masivos de comunicación, porque habitualmente nos hallamos anestesiados en nuestro libre albedrío, y no nos cuestionamos por qué es necesaria esa imperiosa necesidad vital de consumir.  Si bien las redes sociales de Internet, redes globales son responsables de esta situación, cuando hacíamos referencia a la escuela de Frankfurt existente en el primer cuarto de siglo XX, ellas se manifestaban a través de otros medios, porque las redes sociales existieron desde los comienzos de la Humanidad.

Pero en la actualidad hacemos referencia a las redes sociales en Internet, donde lo que circula es información, y siempre existe un dueño de la información que al acumularla tiene el poder  de hace sentir su rigor. Por ejemplo, en Facebook Mark Zuckerberg dueño de un gran imperio, al igual que los propietarios de Google, y así grandes organizaciones tienen tanta información que son capaces de dirigir nuestra vida, y ya no a través de los medios masivos, sino de la manipulación de nuestra información. Esta situación ya fue advertida por el escritor inglés  George Orwell en su obra titulada “1984”, escrita en el año 1947, donde da a conocer al personaje “Gran Hermano” previendo la situación a la que nos hallamos actualmente, donde se manipula nuestra información.

En tal sentido, el gobierno de Estados Unidos, durante la presidencia de Bush, luego del atentado a los torres gemelas del once de setiembre, aprobó la ley llamada “Patriot Act”, la cual obliga a toda empresa estadounidense a entregar toda la información que le sea requerida por parte del gobierno. Entonces cabe preguntarnos ¿qué sucede con los datos de Facebook, de nuestro email, etc.? Y si nos ponemos a pensar en los orígenes de Internet, era sinónimo de libertad de acción, ahora ya desde que no somos dueños de nuestros datos, esa libertad no resulta tal.

Y volviendo a la novela “1984”, George Orwell describe a un “gran hermano” que suplanta a todo personaje político, él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y juez supremo. Es la encarnación de los ideales de un partido que se halla en todas partes, único y todo poderoso, que vigila sin descanso, todas las actividades cotidianas de la población, al punto que en las calles y en las casas hay dispositivos para conocer todos los actos de cada individuo.

Orwell,  incluso sostiene que el “gran hermano” no es una persona real, sino un ícono propagandístico, creado por un conjunto de personas.

Pero también cabe preguntarnos si somos realmente felices consumiendo a este ritmo vertiginoso, si consumimos en forma responsable, en un mundo donde escasean los productos, donde el agua es un bien cada vez más preciado, donde millones de personas se mueren a diario haciendo frente al hambre y a la miseria, donde cada vez se acelera crecimiento demográfico, así como la contaminación. Entonces, vuelvo a repetir ¿somos consumidores responsables o simplemente no nos cuestionamos nada y continuamos por la vida?

Sé que no es sencillo cambiar nuestra forma de vida, comprendo que son costumbres arraigadas,  que las tenemos incorporadas como lo más natural del mundo,  y que el consumir genera un placer que es difícil de eludir, pero también es importante hacer una pausa y pensar en los que vendrán, en legado que le dejaremos, en nuestros hijos, nietos y generaciones futuras.

No es justo el mundo que le estamos dejando como herencia, en donde ya no podemos controlar los datos que navegan por las redes en Internet , donde los valores humanos se ven aniquilados por aquellos que tienen el poder, por eso me parece necesario buscar soluciones inmediatas a un problema que pronto no tendrá marcha atrás.