MIENTRAS
Mientras pasan tantas cosas a las que no puedo dar solución, mientras el mundo gira con su ruido de urgencias y titulares, mientras el apuro de otros marca el ritmo de un tiempo que parece no esperar a nadie, me pregunto qué hago con este intervalo que me toca habitar. Dicen que el que espera desespera, pero quizá no siempre. Quizá la espera no sea un vacío, sino un territorio. Un lugar donde el tiempo deja de ser enemigo y se vuelve materia, materia para pensar, para mirar de nuevo, para escuchar lo que normalmente queda oculto bajo el estruendo de la inmediatez. Mientras. Esa palabra pequeña que casi nunca celebramos. La tratamos como un simple puente entre lo que fue y lo que vendrá, pero tal vez sea, en realidad, el espacio más fértil que tenemos. Porque mientras esperamos, algo en nosotros se mueve. Se acomodan las ideas, se desordenan las certezas, se agrietan las viejas formas de mirar. Habitar el mientras es convivir con la pausa sin sentir que hemos perdido la partida...