EL SECRETO DEL TRECE
Cerrar ciclos es un arte silencioso, una ceremonia íntima que transforma todo. Cada vez que un ciclo concluye, doce puertas se cierran sin hacer ruido. Doce. Y entonces, cuando el último cierre aún vibra en el aire, aparece una más: la puerta del trece. La que no teme al cambio, la que conduce a la transformación profunda, a la renovación, al comienzo de otra forma de ser. Dicen que el trece trae mala suerte . Lo repiten como un conjuro aprendido. Pero en muchas culturas —y en algunas almas— el trece es sabiduría, es paz y es renacer . Es el punto exacto donde lo divino roza lo humano. Tal vez sea una herencia de sangre y memoria. Mi bisabuela Antonia creía en el trece como se cree en la luz. Nació un trece de junio, conoció al amor de su vida un día trece, y también un trece decidió unir su historia a la de él. Su vida, larga y sabia, estuvo bordada por ese número. Y bajo su influjo atravesó cada desafío con fortaleza, con una alegría serena, con la certeza de que todo ...