domingo, 13 de junio de 2021

DECONSTRUCCIÓN


Llevamos años detrás de esa utopía que nos mantiene entusiasmados y activos, sin embargo, esta Pandemia nos acercó a una distopía en la que el apocalipsis nos respira en la nuca. En este tiempo aprendimos a deconstruir tantos patrones y a continuar en acto de contingencia de la mejor manera.

Década tras década sufrimos una crisis existencial porque ingresamos a una nueva etapa en la que el tiempo escasea y los minutos se aceleran. No obstante, hubo gente que lamentablemente no pudo ni siquiera ver lo que vendrá porque la Pandemia los arrebató sin pedir permiso, y sin ni siquiera dejar que se despidieran de sus seres queridos.

Y si bien estos tiempos de crisis han podido sacar lo mejor y lo peor de todos nosotros, lo cierto es que hemos podido valorizar la vida desde otra perspectiva, en donde deconstruir ha sido una tarea cotidiana, y desestigmatizar algo que nos ha nacido al ver que somos una pequeña partícula en el Universo no más.

Y “aquellas pequeñas cosas” son las que de alguna manera nos llenan el día a día, o nos dejan “tiempos de rosas”, en donde hablar desde el plural se hace inminente para aunar fuerzas y enfocar esfuerzos.

Quizás cuando logremos superar toda esta situación de crisis humanitaria volvamos a quejarnos por lo cotidiano, por lo más insignificante, ojalá que cuando así sea recordemos que estamos de paso y que disfrutar del aquí y ahora es lo más preciado que tenemos, este presente que se nos escapa y no regresa.

No me queda claro que vendrá después, sé que no serán tiempos sencillos, pero ¿quién dijo que la vida es un camino de rosas?, hubo tiempos mejores, peores, pero éste es el nuestro el que nos ha tocado vivir y del que somos responsables, así que enfrentémoslo con responsabilidad y valentía, y que la alegría de vivir no deje de brillar en nuestras pupilas.

Andrea Calvete