miércoles, 31 de enero de 2018

SUPERLUNA 2018

La luna ha servido de inspiración a los más destacados artistas, testigo de romances, espectadora de lazos que han perdurado con el tiempo, de lágrimas derramadas, de partidas, de luchas, de silencios, de cada acto de nuestras vidas. No falta quien embriagado por su magia deja volar sus más profundos deseos, con la esperanza encendida en que se harán realidad o al menos estarán más cercanos.

La luna y el sol, partes del Yin y el Yang, de esa dualidad que permanentemente nos habita y sorprende, de esa parte femenina y masculina que nos compone. En las culturas milenarias la luna y el sol considerados como los ojos cósmicos, siendo la luna parte del pasado, el sol el futuro, y el tercer ojo el eterno presente, ese instante que es.

Hoy se podrá apreciar la segunda superluna de 2018 junto a un eclipse lunar, enmarcado por una luna azul y de sangre. Este fenómeno no es común a nivel astrológico la última vez tuvo lugar en 1866, hoy seremos parte de este acontecimiento que no volverá a ocurrir hasta el 31 de enero de 2037.

A nivel visual la superluna se puede apreciar entre un 10% y un 15 % más grande. La luna azul se denomina al fenómeno en el que se producen dos lunas llenas en el mismo mes. Y eclipse tiene que ver con que se alinearan la Tierra el Sol y la Luna, dando lugar a un eclipse lunar total. La tonalidad rojiza que caracteriza a esta luna, se produce porque al generarse el eclipse, la tierra se interpone entre el sol y nuestro satélite, de forma que la luna queda oscurecida. Así la mayor parte de rayos solares no lleguen al satélite, las ondas azules generalmente rebotan, mientras las rojas llegan con mayor facilidad, adquiriendo ese color rojizo.

El rojo es un color se relaciona con la sangre y el fuego, con el calor y la fuerza, es decir con la vida misma. Quizás al ver la mística luna roja, se enciendan nuestros deseos, o ese calor interno que se halla apagado o casi extinguido por distintos motivos, posiblemente este rojo sea símbolo de renacimiento.

Pero, el carácter místico de este momento del que podremos ser testigos esta noche, dependerá de cada persona, de estar dispuestos a dejarnos llevar por la magia del satélite que engalanará el cielo. Sin embargo, más allá de lo que pongamos de sí o no, las mareas se alterarán, y el planeta percibirá el eclipse, y se producirán cambios, de los que quizás no estemos exentos.

Otro hecho que da para mirar esta Superluna con especial atención, es que hasta el 2037 no se volverá apreciar. Se han preguntado, dónde estaremos para esa fecha, nuestro destino lo desconocemos… pero seguro que algún momento partiremos, por eso intentemos que previo a esa partida hayamos disfrutado la vida plenamente, para podernos dirigir con tranquilidad y paz hacia donde cada uno crea que vayamos.

A lo largo de los años los científicos han investigado respecto a los efectos favorables y desfavorables de la luna respecto al comportamiento humano, y se ha podido ver que cuando está la luna llena aumenta la actividad mental a través de sus frecuencias. Durante la luna llena se combinan la atracción gravitacional de la luna y el sol. Si bien la luna ejerce una atracción sobre la tierra otros días, hoy es más potente. Además la tierra, el agua y el aire son atraídos hacia la luna.

Más allá de las explicaciones científicas la luna toca a sus obsvadores con su encanto. Es símbolo de luz, de fertilidad, y abundancia. Las noches de luna llena guardan cierta magia y encanto para quien suele dejarse llevar por el cielo estrellado iluminado por su blancura delicada y tenue.

¡Cuántas declaraciones a la luz de la luna llena!, ¡cuántos suspiros, besos y miradas!, ¡cuántos anhelos escondidos!, ¡cuántos deseos olvidados!, ¡cuántos amores buscan brillo!, ¡cuántas historias caminan iluminadas por este bello satélite! Inspiradora de libros, cuadros, esculturas, canciones, a cada artista logra llegar de diferente manera, a cada ser alcanza con su magia y encanto magnético. Por lo tanto, quien pueda disfrutar de una noche de luna llena podrá experimentar un momento diferente y único, a tiempo de bañarse de su energía y belleza, abiertos a que es posible un cambio o un momento trascendente. Que esta luna sea testigo de algo maravilloso en tu vida.

 Andrea Calvete

lunes, 29 de enero de 2018

LOS DE SIEMPRE

Algunos transitan como extraños pasajeros de un vagón desconocido y te miran como diciendo “si te visto no me acuerdo”, o simplemente están de cuerpo presente como un objeto que decora una sala. Otros, sin embargo, “los de siempre”, permanecen inamovibles a tu lado en las buenas y en las malas, en un intento para que no sucumbas con tu última caída. Así se integra el elenco de los que nos acompañan en este recorrido conocido como vida, del que nos faltan tantas respuestas y el que nos sorprende día a día, inexperientes, como si tropezarse con la misma piedra fuera algo imposible de evitar.

“Los de siempre” se contarían con los dedos de una mano, o dos, no lo sé, quizás. Lo cierto es que son muy pocos los que transitan el camino en forma ininterrumpida a tu lado, sin excusas, sin traiciones, sin dejar que las pulsiones humanas los ataquen y te dejen plantado cuando menos te lo esperas.

Así como huesos duros de roer permanecen a tu lado haciéndote compañía y se alegran con tus triunfos y progresos, pero también se les anuda el corazón cuando una lágrima brilla de reojo en tu rostro cansado y afligido. Me pregunto ¿a qué se debe la fidelidad de “los de siempre”?, ¿cuál es el antídoto que los salva de no dejarnos plantados?... ¿Será que la amistad es un lazo fraterno e inquebrantable, que aún en los peores vendavales logra vestirse de gratitud al abrigo de la fidelidad?

Porque” los de siempre” no están “al golpe del balde” -como diría un viejo amigo-, sino por el contrario están para que sientas ese brazo que te sostiene y ayuda a seguir adelante. Ya lo sé no quedan muchos en pie, pero lo importante es no perder la esperanza y la confianza en que los que están siempre, ésos son de fiar, y con ellos la amistad se engalana con sus mejores atuendos.

Andrea Calvete

domingo, 14 de enero de 2018

¿ POR QUÉ DISCRIMINAMOS?

Se han puesto a pensar alguna vez por qué sucede un hecho tan común, frecuente y desafortunado, del que quizás hayamos sido responsables o víctimas. ¡Qué gran paradoja!, un acontecimiento que nos puede dejar parados de los dos lados del mostrador enfrentándonos a esa dicotomía de la que formamos parte.

“Cuando señales a alguien con el dedo, recuerda que los otros tres te señalan a ti”, he aquí gran parte del análisis que debemos poner en la balanza al comenzar a buscar respuestas a este tema que se sucede desde la noche de los tiempos, y del que alguien resultada herido, perjudicado o segregado.

¿Es acaso parte de la naturaleza humana discriminar?

Posiblemente, nos alejamos de determinados compartimientos porque no coinciden con nuestros modelos , o por sentirlos carentes de aspectos que para nosotros son esenciales, entonces de alguna manera nos separamos de quien resulta ser diferente. Pero en el fondo, todos somos diferentes y únicos, con valores y virtudes, con carencias y defectos, con blancos y negros. Aunque el acto en sí de la discriminación, suele ser ciego y sordo, por lo que se limita a ver sólo “la paja en el ojo ajeno” y a oír lo que le conviene a quien discrimina.

Al discriminar resaltamos las diferencias en el otro, quizás las más convenientes, las que se alejen de nuestros propios defectos y limitaciones, de modo de no perder nuestro asiento de confort en el que todo rueda de acuerdo a nuestras necesidades, cuestionables y corregibles de allí que priorizar en nuestra seguridad resulta un acto cotidiano, para afianzarnos a esa “normalidad objetiva” la que está impregnada en el fondo de una gran subjetividad. El caso es que vivimos dentro de ciertas normas las que nos permiten convivir en la sociedad, y dentro ellas el respeto y tolerancia hacia nuestros semejantes son pilares que algunas veces desde nuestros cómodos lugares resultan alejarse.

El respeto por cada semejante es la base del diálogo, de la construcción, de la educación y del progreso, sino viviremos en un mundo que apuesta a grandes cambios, pero que en el fondo aún preserva un discurso conservador y discriminatorio, que no nos permite convivir a todos bajo el mismo sol.

En este siglo XXI en cierta medida lleno de avances y logros, no debemos olvidar que las personas valemos por nuestro proceder y no por nuestra condición social, estado civil, opción sexual, política, ideológica, filosófica o religiosa.

La inequidad es una palabra que debería estar a esta altura en desuso, desterrada, pero lamentablemente, tantas veces sin darnos cuenta adjetivamos como: flaco, gordo, peludo, pelo pincho, rico, pobre, planchita, drogadicto, homosexual, loco, infeliz... o simplemente con una actitud desacertada hacemos sentir a un individuo segregado o discriminado. Por eso, antes de dar cualquier paso no olvidemos que el sol nace para todos por el oriente sin discriminar por país, raza, sexo, edad… y calienta a todos por igual.

Andrea Calvete