jueves, 24 de abril de 2014

ENTREVISTA A RUBÉN OLIVERA

Rubén Olivera nace en Montevideo, el 20 de octubre de 1954.

Es uno de los principales referentes de nuestro canto popular, con una carrera artística de más de 30 años, aunque más que una carrera él prefiere decir que “lo suyo es un paseo musical”.



Video con grabación de la entrevista:


domingo, 13 de abril de 2014

ORDEN Y DESORDEN: ¿SE CONTRAPONEN O COMPLEMENTAN?

El desorden en un señor que habita en los cajones, roperos, estantes, trabajos, en los días… en la vida misma. Es parte de ese Universo en el que reina la armonía, el orden, pero también contraviene el caos.

Hay muchas personas que en forma innata son sumamente ordenadas en todo lo que hacen, desde sus tareas domésticas, sus estanterías hasta su trabajo metódico y meticuloso. Otras sin embargo, más bohemias hacen caso omiso a los horarios a rajatabla, al orden en sus comidas o en su vida personal.

Más allá de las apreciaciones personales, es claro que lo que le da resultado a una persona para vivir en forma armónica no es lo mismo para otra, entonces ese orden personal cada uno lo hallará en la medida que encuentre una forma de llevar su vida de la mejor manera.

Sin embargo, ciertos días todo se nos pierde, no parece estar en su sitio y por más que busquemos no aparece, porque sin querer lo pusimos distraídos en un lugar que no era su sitio habitual, producto de nuestras preocupaciones y distracciones.

Algunas veces cuando me siento a mirar una película y al ver que se abre un cajón pienso: “No puede ser el orden que existe en esos cajones, ¿cómo hacen para que todo esté tan perfecto?”, e inmediatamente me digo: “bueno, es la magia del cine”.

Sin embargo, algunas veces mis placares o mi casa comienzan a desordenarse paulatinamente hasta que digo: “No puedo esperar un minuto más debo arreglar este desastre”, y confieso que no dura mucho tiempo arreglado porque en unos días se repite la misma situación.

Algunas veces al analizar porqué todo se desordena tan fácilmente, pienso en varios detalles: “Andamos apurados, queremos dejar todo pronto en pocos minutos, y cumplir con todo”, pero como dice el dicho “despacio que estoy apurado”, con prisa no se llega a ningún lado.

¿Por qué sentimos ese desorden interno?, ¿acaso no todo salió como preveíamos?, ¿buscamos donde no tenemos que buscar?, ¿esperamos soluciones en los demás y no en nosotros?, o ¿no somos capaces de sortear las dificultades con entereza y valentía?... y las preguntas podrían continuar a “piacere” personal.

Si bien los demás no son la solución a nuestros problemas, algunas veces son necesarios como escuchas, como esa caricia o palmada de apoyo, porque el cariño y comprensión de nuestros seres queridos es necesario e importante cuando buscamos profundizar en ese desorden en el que no sabemos ¿por dónde arrancar?

Por otra parte, esa tendencia a comprar “cosas útiles” para nuestro hogar, termina por ser un arma de doble filo, y en poco tiempo queda atestado cada rinconcito, lleno de cosas y quitándonos el poco oxígeno que nos rodea. Y al decirles esto tomo absoluta consciencia que hemos llegados desnudos al mundo y así nos iremos, ¡lástima que nos cuesta una vida entera entenderlo!

El desorden externo tiene mucha correlación con lo que pasa internamente en cada uno de nosotros, está relacionado con el desorden del alma, un lugar que por definición parecería protegido a salvo de todo, sin embargo es uno de los más vulnerables cuando no se está bien con uno mismo y con los demás.

La mayoría de las veces buscamos en las tiendas mercaderías tras una “mejor calidad de vida” u ordenando nuestros hogares. Sin embargo, lo que estamos buscando es ordenar lo que está muy desordenado por dentro, lo que nos preocupa y desvela, que nada tiene que ver con una prenda más o un electrodoméstico o celular de última generación, o una casa ordenada o pintada.

Evidentemente, se nos ha inculcado que el consumo es la “panacea de nuestra vida”, y mucho nos cuesta comprender entonces que no es allí que está la respuesta a lo que nos pasa adentro, a lo que nos desequilibra o desajusta.

Y se preguntarán ¿cómo encontrar orden en el alma?, la respuesta posiblemente nos lleve una vida, porque cada uno vive y experimenta una realidad totalmente diferente, en la que muchas situaciones resultan sumamente dolorosas, difíciles de aceptar, pero es parte del crecimiento personal y la superación.

La mayoría de las veces culpamos a los demás por todo lo que nos sale mal: “Si fracasamos con la pareja la culpa es del otro, si en el trabajo no salen las cosas como esperamos, si los hijos no hacen lo que deseamos, si el amigo no reacciona como quisiéramos…” y así podrían seguir los ejemplos y enumeraciones. Pero, lo cierto es que somos responsables de la mayoría de las cosas que nos suceden y no somos capaces de admitirlo.

Algunas veces es complicado descubrir las causas de los problemas o por qué se dan las situaciones, pero con el tiempo, a través de un análisis cuidadoso y reflexivo posiblemente encontremos muchas respuestas que a simple vista no alcanzábamos a ver.

Es más sencillo culpar que admitir errores, sin embargo es mucho más gratificante cuando comprendemos en qué nos hemos equivocado para revertir la situación que nos daña o aqueja. Como seres adultos somos responsables por cada uno de nuestros actos y decisiones, bien o mal tomadas, o más o menos, pero nuestras al fin y al cabo.

Mirarnos al espejo es uno de los trabajos más difíciles que nos toca realizar en la vida, porque la imagen que vemos no condice con la que esperábamos o deseábamos ver. Porque está lejos de alcanzar todo lo que soñamos y anhelamos o simplemente porque nos equivocamos y no es agradable admitirlo.

¿Por dónde empezar esa búsqueda? Por donde más te guste, por donde prefieras, la cuestión es sumergirse con valor, con fortaleza, dispuestos a ver y a enfrentar lo que nos disgusta, asumirlo e intentar transformarlo en la medida de nuestras posibilidades, quizás ocupándonos más de nosotros sin mirar la vereda ajena. Y con esto no quiero decir no ser solidarios, sino enfocarnos en lo que nos afecta a nosotros sin importar qué logró mi vecino o amigo.

Sin embargo, en el caos y desorden también han surgido grandes obras culturales que nos han maravillado a lo largo de los siglos, porque esos artistas lograron ver lo más bello, lo más inspirador en ese momento que en el que no encontraban salida, y lo trascendieron a través de una maravillosa obra, porque nada es permanente, ni el éxito, ni el fracaso, ni el dolor o la alegría, la vida se compone de instantes que se van sucediendo y fluyendo en forma permanente, lo importante es disfrutar de cada uno de ellos al máximo para aprender algo de cada uno.

Y aunque muchas veces nos dejamos arrastrar por el camino hedonista que nos lleva a consumir lo que no está escrito, hay sin embargo según Frei Betto “en el espíritu humano un profundo instinto de supervivencia que lo hace trascender a situaciones y épocas y reinventar el futuro”. (*)

Ese instinto para Frei Betto “ejerce una atracción irresistible en dirección a la esencia de nuestro ser, hacia lo más íntimo de uno mismo, y al rumbo de las estrellas, esos puntos de luz que encierran una escritura que, tal vez, nos pueda revelar la razón por la cual estamos aquí disfrutando de una vida que culmina en la muerte”. (*)

El desorden interno es parte de esa búsqueda esencial que hace el hombre, de encontrar un sentido a la vida, a este transitar hermoso pero a su vez complejo y contradictorio.

Finalmente, si estamos dispuestos a sumergirnos en ese interior posiblemente el orden y desorden se disipen, se enfrenten y se transformen, porque estaremos más cerca de un punto medio, de un equilibrio tan necesario para poder transitar en sintonía con quienes nos rodean y con nosotros mismos.

(*) "La obra del artista" Frei Betto

sábado, 5 de abril de 2014

“SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA, EL MUNDO ESTARÍA TIÑOSO”


La envidia en un sentimiento muy común en estos días, avanza sigilosa, corroe el alma, genera infelicidad e insatisfacción para quien la padece. Y como su frecuencia es creciente entre los seres humanos el dicho popular “si la envidia fuera tiña, el mundo estaría tiñoso” cobra cada vez más poder.

Existen personas cargadas de tanta envidia, que ya pasa a ser una patología en sus vidas, de modo que todo lo que realizan se ve cegado por este sentimiento miserable y mezquino.

Y volviendo al tema de  la tiña, ésta  es una infección cutánea causada por un hongo que puede afectar a la piel en cualquier parte del cuerpo, puede ser una infección molesta y rebelde ,  que debe ser tratada a través de remedios  o terapias apropiadas  para su curación. La tiña es muy contagiosa en personas y en animales,  por eso la vinculación con este proverbio popular, que lo decía mi bisabuela Antonia,  nacida el 13 de junio de 1876.

Por su parte,  la envidia  de acuerdo a las definiciones de la Real Academia Española es la tristeza o pesar del bien ajeno y la emulación , deseo de algo que no se posee.

Primera definición: tristeza o pesar del bien ajeno.
De acuerdo a la primera definición la envidia implica sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. Entendida de este modo, la envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.

Segunda definición : emulación, deseo de algo que no se posee.
En este caso que lo envidiado no es un sujeto sino un objeto material o intelectual. Por lo tanto,  en esta segunda acepción la base de la envidia sería el sentimiento de desagrado por no tener algo y además de eso el afán de poseerlo.

Una tercera posibilidad para comprender lo que la envidia implica sería la combinación de las dos acepciones mencionadas anteriormente.

Victor Hugo define al envidioso como “un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta”. Y esa ingratitud se ve reflejada al no reconocer cuando alguien brilla, se supera, y en lugar de alegrarse, se resiente y se llena de rabia por no ser luz.

“El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable" , así lo manifiesta Jorge Luís Borges.

En referencia a esta cita de Borges, es cierto que muchas personas dicen te envidio sanamente, pero, ¿hasta qué punto esto es posible?, un  tema bastante discutible que daría horas para hablar.

Por su parte,  Paulo Coelho expresa que  "cuando realmente permitimos que el odio, la envidia, la intolerancia, vibren a nuestro alrededor, terminamos consumidos por esta vibración" , y esto ocurre porque es un sentimiento que trae aparejado otros muy malos. Por eso, cuando las personas no pueden combatir este problema, es imprescindible consultar a un profesional que los pueda ayudar y guiar a superarlo.    

Se la puede definir como el deseo de ser preferido frente al otro, que produce una tristeza por el bien ajeno. La envidia es una consecuencia lógica de metodologías competitivas, tan arraigadas en nuestros días, en donde cobran especial valor los primeros, los listos, los triunfadores, provocando en los demás un sentimiento de desear la posición del preferido .Sin embargo,  este problema no debemos dejarlo pasar por alto, para contrarrestarlo  es importante  apostar a  metodologías cooperativas y solidarias.

Lo que desea el envidioso es ser preferido, lo que denota  inseguridad y falta de amor. Pero cuando intentamos desarrollar  nuestra  inteligencia social, comenzamos a aplicar un gran antídoto para este mal vigente, antiguo, pero preexistente. En tal sentido, los  sentimientos guardan estrecha relación con la inteligencia. De esto modo  al desarrollar la autonomía, se pone fin a este sentimiento tan perjudicial

Es imprescindible comprender que cada persona es única,  especial, y se distingue por sus virtudes, por eso al desarrollar la identidad nos alejamos de la envidia y afianzamos nuestra autoestima, la que nos permite estar seguros de quiénes somos y de lo qué queremos o anhelamos.

Igualmente, quiero dejar claro que como seres humanos, podemos en algún momento haber sido víctima de este sentimiento, pues muchas veces nos equivocamos, pero lo importante es poder percibir nuestros errores, para superarnos día a día.

De cualquier forma, quien envidia es porque ambiciona conseguir o alcanzar algo que posee otro. Lamentablemente, los seres humanos siempre miramos la vereda de enfrente, es algo común que tendemos a hacer. Sería mucho más productivo no idealizar las posiciones de los demás individuos y centrarnos en nuestra propia realidad, de esta forma si  estamos desconformes con ella,  podremos poner manos a la obra para revertirla.

Pero lamentablemente, la envidia es la causante de tantos problemas existentes en la humanidad, pues quien envidia salta barreras, rompe códigos,  y hace lo que sea, sin detenerse a pensar un instante que está cavando su propio foso y el de muchos  otros seres,  tras conseguir eso que posee otra persona, sin darse cuenta que lo que tengan los demás no le quita ni le agrega nada.

Y volviendo al tema de la competitividad,  ella promueve a la envidia  diariamente, ya que las oportunidades son cada vez más escasas : la superpoblación mundial,  la escasez de alimentos ,la explotación intensiva de los recursos naturales y la contaminación, son algunos de los graves problemas que enfrenta la humanidad . Aunque estos problemas no justifican su presencia, pero lamentablemente la exacerban.

La envidia en un sentimiento ruin, que lo único que trae aparejado es la infelicidad y la desdicha. En tal sentido, Napoleón  sostiene que “la envidia es una declaración de inferioridad”.

La persona envidiosa nunca logra sentirse satisfecha, pues siempre añora algo que poseen los demás y  ella no tiene. Y es aquí que debemos preguntarnos ¿qué es lo que nosotros buscamos?, no importa lo que busquen los demás o lo que alcancen tras esa búsqueda. El que envidia su primordial fin es opacar el brillo de los demás.

Y entonces, caminan de la mano la envidia y la mediocridad. Y este en encuentro se produce porque algunas personas no reconocen  los logros de los demás y celebran por ellos. Según Voltaire "el orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es no hablar nunca de ellos", y si analizamos estas palabras veremos que los hombres que brillan o brillaron nunca se vanagloriaron de sus actos, fueron personas humildes, sencillas, con un corazón grande y solidario.

Khalil Gibran sostiene que “el silencio del envidioso está lleno de ruidos”, porque nunca llegan a tener paz interior, siempre los ruidos los ensordecen,  desequilibran, y vemos seres alienados corriendo detrás de más y más  sin descanso.

Y  quien permite que este sentimiento  se instale en su alma, envidiará al pobre porque no tiene ataduras, al rico porque lo  tiene todo… y así cualquier situación será propicia para generar envidia.

Cuando nos sentamos ante una persona sabia, grande, llena de encanto, debemos permitirnos aprender de ella,  porque cada día es posible adquirir un conocimiento nuevo, de este modo nuestra vida se enriquecerá día a día.  

Debemos comprender que lo que tengan los demás no es de nuestra incumbencia, cada uno somos lo que hemos decido ser, y si no estamos conformes intentemos superarnos en la medida de nuestras posibilidades, pero no culpemos a los demás por lo que no hemos alcanzado.

Es hora de dejar la envidia atrás, y preocuparnos por ser mejores personas, por intentar superarnos, de modo de sentirnos satisfechos con lo que somos y tenemos,  pero no hay que olvidar  el viejo refrán que dice que  “lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta”. Existen personas excepcionales, únicas,  diferentes, que marcan historia, entonces intentemos mirarlos como ejemplos,  como luz en nuestro camino.

Aunque algunas personas, pasan su día sacando cuentas de ¿cómo alcanzar lo que tiene el otro?, ¿cómo perjudicar a ese ser que alcanzó  eso que a él le hace falta?... Y aquí el debate se torna complejo, porque les pregunto ¿qué es lo que nos hace falta?, y el abanico de respuestas puede ser múltiple, y me arriesgaría a decir inmenso. Y si ya pensaron que les hace falta, les propongo imaginar por un momento que lo alcanzan, ¿se han puesto a analizar el costo que tiene tener cada vez más?, no existe nada gratis en esta vida.

Por último, cuando sientas que la envidia te invade, no permitas que se instale en tu alma, es importante cerrarle la puerta, y comprender que es un sentimiento muy malo, que provoca destrucción e infelicidad.