lunes, 29 de octubre de 2012

LA ROSA DE PARACELSO

En esta narración Jorge Luis Borges nos presenta a Paracelso, un filósofo, astrólogo y alquimista, un maestro de las ciencias naturales, quien un día recibe a un joven que llega a su puerta en busca de respuestas y quiere ser su discípulo. Pero el maestro le aclara que si es oro lo que busca entonces pierde su tiempo porque no lo aceptará.

En esta búsqueda, el aspirante a discípulo le pide al maestro una prueba: que queme una rosa y la haga resurgir de las cenizas, pretende ver la aniquilación y resurrección de la rosa para comprobar que la fama del maestro es verdadera. Quiere ver el proceso de desmaterialización y materialización con sus propios ojos, la trasmutación o el cambio.

Sin embargo, ante el pedido, Parcelso se niega porque de hacerlo, el joven igual podría argumentar que se trata de una apariencia impuesta por medio de la magia y no despejaría sus dudas a pesar de todo.

Y en esta narración, se cuestiona la falta de fe, esa fe necesaria en todo lo que emprendamos, en todo lo que nos propongamos, sino no podremos avanzar en el camino. La capacidad creativa es más que nada un acto de fe plena, el punto de partida y vehículo para alcanzar la palabra.

Pero Griserbach, el aspirante a discípulo, reconoce esa falta de fe aunque ya es tarde, porque el maestro le exige tener fe, ya que de no ser así se está imposibilitado para el arte.

El joven, contrariado, arroja la rosa al fuego y afirma que llegó hasta allí para recorrer a su lado el camino que conduce a la piedra. A lo que Paracelso responde que “el camino es la piedra, cada paso que darás es la meta, y no hay meta sino camino”.

Y la duda es la que hace al aspirante a discípulo perder la oportunidad de aprender.

Una vez que Griserbach se marcha, “Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. Y la rosa resurgió”.

Y este cuento nos conduce a la Alquimia, de la mano de Paracelso. Una de las figuras más interesantes y controvertidas de la historia de la medicina. Tras oponerse a los remedios tradicionales, este médico, alquimista y astrólogo fue un verdadero innovador.

Un inconformista y un rebelde, nacido en 1493 en Suiza, quien de la mano de su padre descubre la naturaleza y la alquimia. Fue uno de los precursores de la bioética, donde la bondad hacia sus semejantes fue uno de sus principales cometidos.

Comenzó sus estudios a los 16 años en la Universidad de Basilea, y más tarde en Viena. Se doctoró en la Universidad de Ferrara.

En su juventud estudió la salud de los mineros de su pueblo –que morían muy jóvenes- y concluyó que su corta vida se debía al aire impuro que respiraban en su trabajo, en muy malas condiciones sanitarias. Por ello, puede afirmarse que fue uno de los pioneros en preocuparse por la salud laboral.

Paracelso discrepaba con la idea que entonces tenían los médicos de que la cirugía era una actividad marginal relegada a los barberos, fue uno de los fundadores de las bases homeopáticas, así como de la química farmacológica.

Su lema era “separar para volver a unir en forma nueva”, y de este modo, a través de su sabiduría multidisciplinaria atendió a sus pacientes partiendo de la base de tres pilares fundamentales en el hombre: el cuerpo, el alma y el espíritu.

Para él, el objeto de la alquimia no fue transformar los metales innobles en plata u oro, sino crear un remedio que curara todas las enfermedades. Al respecto, concluyó que la enfermedad y salud del cuerpo dependen de la armonía que tenga el hombre. Y para ello, a diferencia de lo que se estilaba en su época, utilizó dosis pequeñas para la creación de remedios, los que dieron origen a la homeopatía. Asimismo, estableció siete reglas básicas para lograr una correcta calidad de vida

Concibió al Cosmos como un organismo, y al hombre como un micro-organismo.

Sus estudios lo llevaron a descubrir medicamentos para la sífilis y el bocio, de la mano del azufre y el mercurio. Otro de los aportes a la Medicina moderna fue la introducción del término sinovial; de allí el líquido sinovial, que lubrica las articulaciones.

En su recorrido por la Alquimia intentó acercarse a la perfección espiritual, pretendiendo hallar el elixir que curara las enfermedades, y permitiera alcanzar la inmortalidad. Y toda esta búsqueda basada sobre la ética, analizando todo lo que la naturaleza nos otorga y su esencia.

Y la Alquimia tiene sus raíces árabes en al, dios, y chimia, es decir en la química de dios. Es la ciencia de las transmutaciones, del cambio, de la reflexión, del despertar de consciencia y de evolución personal. La Alquimia es una disciplina espiritual y filosófica. Utiliza símbolos bíblicos, astrológicos y la cábala.

El trabajo alquimista refiere a un cambio interno, a tomar consciencia de la vivencias, para reaccionar de forma autocrítica y asumir lo que nos toca vivir, dando cabida a la opción de crecimiento del cuerpo, de la mente y del espíritu. Según Carl Jung el alquimista es “la persona que se propone cambiar internamente”.

Uno de los principios de Paracelso fue: “Únicamente un hombre virtuoso puede ser buen médico”; para él la Medicina tenía cuatro pilares:

1. Astronomía.

2. Ciencias naturales.

3. Química.

4. El amor.

lunes, 15 de octubre de 2012

CANCIONERA EN MANO

Si bien todo cambia con el transcurso del tiempo, la esencia de las situaciones en el fondo continúa siendo la misma. Y hace unas cuantas décadas atrás, a mediados de 1930, surge una revista llamada Cancionera, la que no tuve oportunidad de conocer. Igualmente, por narraciones familiares entré en contacto con ella a través de un viejo dicho que se utilizaba cuando alguien se iba a encontrar con una persona desconocida y como forma de identificarse se decía: “Yo Cancionera en mano”.

Cancionera fue una revista que se editó durante varias décadas en Uruguay, y fue un espacio dónde se anunciaban películas, obras de teatro, canciones en diferentes idiomas, y un sector al final dedicado a corazones enamorados. En esta última sección hombres y mujeres se daban a conocer a través de testimonios que salían publicados los miércoles, en busca de ser correspondidos por un alma que colmara sus expectativas.

Y es así que muchas personas, se conocieron por este medio, y la forma de contactarse era en un lugar determinado, con características puntuales descriptas en el anuncio, y una Cancionera en mano o debajo del brazo, y de allí el dicho que da lugar a esta vivencia. Ahora si las cosas no salían como esperaban, muchas veces la revista y la persona desaparecían antes de llegar a la cita.

Una revista orientada al tango y al folklore, pero abierta también a “temas modernos”. Y en las primeras décadas de su existencia, fue muy común leer en ella la transcripción de algún radioteatro.

La dirección de Cancionera estuvo a cargo del periodista Emilio Tancredi y la secretaría de Hugo Byron, también autor de numerosas columnas dedicadas a Gardel. En tal sentido, el aporte que semanalmente hizo la revista para destacar la vida y obra del Zorzal, fue realzado por las columnas de Diego Nilo Soppi.

Y Cancionera fue muy similar a “El Alma que Canta” en Argentina, una revista que también se imprimió durante varias décadas, llegando tener a tirajes de 250.000 ejemplares por semana, bajo la dirección de Vicente Bucchieri. Y esta revista dio origen al dicho “Te espero con un clavel en el ojal y ‘El alma que canta en la mano’”.

Una sección muy novedosa de Cancionera, era el “Runrún del ambiente” a cargo de Lucy Fer. Aquí se detallaban los chismes del momento, así que nada es nuevo bajo el sol en estos días.

A modo de ejemplo un artículo titulado “Canaro ¿músico clásico?” Decía así: “No se asusten los tangueros, ni se sorprendan los que aman la música de Rossini, Verdi o Chopin… Días pasados -y lo vamos a contar rápido- en una emisora de nuestra principal Avenida, el locutor de turno anunció a los oyentes: … y ahora la Obertura de ‘El Barbero de Sevilla’ original del Maestro Francisco Canaro? Cualquier día el mismo locutor anuncia una zarzuela española y sale diciendo por el micrófono es original de Enrique Santos Dsicépolo”.

Y volviendo a nuestros días, en que han pasado tantos años, la forma de relacionarnos las personas no ha cambiado tanto. Es así que infinidad de personas se han conocido por internet, facebook, email, twitter, y cualquier medio es válido a la hora de conocer caras nuevas. Aunque actualmente, a través de las fotos, o videos, las perspectivas a la hora de encontrarnos varían, cabe destacar que la caja de sorpresas siempre ha sido bastante similar a la hora de descubrir una persona a la que conocemos muy poco.

Esta revista es parte de nuestros días, de nuestros recuerdos, para entrar en contacto con cines de Montevideo ya inexistentes. Y les nombro algunos de los tantos cines de la época: el Plaza, el Iguazú, el Censa, el Ambassador, el Coventry, el Rex, el California y el Grand Palace.

Asimismo, era un espacio donde se comunicaban programas radiales, audiciones, noticias a nivel del mundo del espectáculo. Y transitando por las páginas de esta revista añeja, ya amarillentas y con olor a papel antiguo, me encuentro para mi sorpresa con un anuncio de Cancionera radial por CX 28 Imparcial los martes a las 17 horas y los sábados a las 14 y 30 horas.

Y cabe recordar los teatros más frecuentados de la época, el Solís, el SODRE y el 18 de Julio, donde se podía ver a la Comedia Nacional, a la Troupe Ateniense, así como importantes figuras, como es el caso de Paco Busto, o Chito Galindo.

Esta revista salía todos los miércoles, y su público la esperaba ávido por ponerse al día con el mundo artístico, la cartelera, así como también para seguir la sección destinada al corazón, a la que tantos ponían mucha expectativa.

La sección de “corazones enamorados” estaba a cargo de Tita y Romeo. El costo de las distintas publicaciones variaba si se era dama o caballero. La tarifa para los caballeros era $1,50 y $0,50 para las damas. Además se ofrecía el servicio de entrega de cartas a poste restante, con envíos a domicilio, certificadas y sin membrete. Las cartas tenían que llegar antes de la hora once del día lunes, porque fuera de hora sufrían recargos adicionales.

Y compartimos algunos avisos de la Cancionera número 970 del miércoles 23 de setiembre de 1953 de la sección “corazones enamorados”:

“CARECIENDO de cariño, anhelo caricias de un amor sincero de una joven buena, comprensible y sincera; tengo 31 años, soy morocho, de buenos sentimientos, honrando y trabajador; no he de defraudar a la joven que me escriba a Poste Restante, envíe foto: yo enviaré en la misma condición; daré más informes, si congeniamos ideas. ROMÁNTICO SOLITARIO”.

“MUY OPTIMISTA: Encontrándome en las condiciones con deseos de formar hogar. Espéreme el jueves 24, hora 20, 18 de Julio y Joaquín Requena, usted “Cancionera”, yo hablaré. LILI”.

“PROPIETARIO de varias casas, y con ansias de amar y ser amado por culta señorita, hago estas líneas con ese fin. Me encuentro solo, nunca me ha favorecido la suerte en cuestión de amores. Creo agradar a quien se digne dar respuesta a esta confidencia amorosa. No se arrepentirá. Cartas o publicación para: WASHINGTON L”.

Estos eran algunos de los avisos amorosos que se enviaban a través de esta revista tan leída por aproximadamente treinta años.

Hoy en día, la tecnología nos ha abierto muchas puertas, nos ha permitido conocer gente de todas partes del mundo al instante, pero el hecho de concretarse el encuentro es poco frecuente, y de ser posible, el margen de posibilidades de que sea fructífero aunque los datos son más amplios, continúa siendo una incógnita hasta que las personas se conocen cara a cara. Por lo tanto, el contacto visual y auditivo, serán indispensables a la hora del encuentro.

Por otra parte, el conocerse conlleva tiempo, y todas las relaciones, independientemente del modo de comienzo, tienen un tiempo de encuentro, de búsqueda, de descubrimiento inevitable, que sigue siendo el mismo que hace casi setenta y pico de años. Las relaciones pudieron cambiar, pero la esencia de los sentimientos sigue siendo la misma.

Y con el correr de los años, el formato de las revistas, el papel, la edición, han ido cambiando, ya cada vez es menos lo que se edita en papel para dar lugar al medio digital, que día a día lo va dejando atrás, y se extiende a través de las páginas de internet. Pero, el papel al igual que la mirada, o el sonido, seguirá teniendo algunas características especiales y únicas, que hacen que la lectura y el contacto cara a cara sean realmente diferentes.

Quizás en este tiempo que nos toca vivir, a la hora de encontrarnos no será Cancionera en mano, sino celular en mano, al tiempo que una llamada o un mensaje de texto acompañará nuestra llegada al lugar de encuentro. Todo cambia, “todo pasa”, pero también parafraseando a Machado “todo queda”, porque lo “nuestro es pasar”, mas nuestra esencia, nuestros sentimientos, siempre estarán presentes reflejando el ser humano que todos somos y atesoramos.

Finalmente, más allá del transcurso de los años, aunque el modo de comunicarnos ha cambiado sensiblemente; los afectos, las emociones, las pasiones, las alegrías, las desilusiones de las personas son similares, y el contacto cara a cara, así como la lectura a través del papel siguen siendo imprescindibles y de vital importancia en nuestros días.

lunes, 1 de octubre de 2012

SI TE DAN UN DÍA PARA CORTAR UN ÁRBOL USA MEDIO PARA AFILAR EL HACHA

Esta es la clave para enfrentar cualquier situación en la vida. El pararnos frente a lo que nos espera y analizarlo, nos permite contar con todas las herramientas posibles. Así conocimiento, planificación y estrategia serán tres elementos primordiales al emprender el camino.

La diagramación del trabajo, de actividades de cualquier índole, son siempre el paso previo para que luego todo ruede de acuerdo a lo planeado, a lo establecido

En dicha planificación, cabe recordar que “planifica quien gobierna”, con una mirada desde el presente, teniendo en cuenta cálculos, análisis de los problemas, sin olvidar que el que vamos a enfrentar deberá coexistir con otras situaciones. Y cabe recordar que somos los gobernantes de nuestra propia vida.

Si bien, todos estos pasos parecen obstaculizar la dinámica, por el contrario redundarán en nuestro propio beneficio, acortándonos y allanándonos el camino.

Este proverbio al que hace referencia el título, surge a propósito de un cuento en el que el dueño de un monte decidió talarlo, para ello contrató varios leñadores. Cada uno llevaba ritmos y estilos de trabajos diferentes.

El capataz de la obra se detuvo a mirar con atención a uno de ellos, cuyo primer día fue todo un éxito en cuanto a rendimiento, el segundo disminuyó notoriamente, pero al tercero los resultados fueron desastrosos, entonces decidió tomar cartas en el asunto.

-Discúlpame unos minutos, te detendré tan sólo para hacerte una sugerencia -dijo el capataz en tono amable, dirigiéndose al joven leñador extenuado.

-Si señor, replicó el muchacho cuya voz ya no se oía.

-Mira me gustaría hacerte una pregunta ¿has pensado por qué tu trabajo ha disminuido tanto y tu esfuerzo ha aumentado sin lograr mejorar los resultados? -preguntó el capataz.

El joven leñador ya muy cansado, no podía razonar ni mantenerse en pie. Lo miró aturdido, y sólo dijo:

-Señor necesito, sentarme y beber un vaso de agua por favor

Pronto recibió un taburete y un vaso de agua bien fresca. Más tranquilo bebió el agua se secó el sudor de su frente y ya repuesto contestó:

-Me he dado cuenta que es cierto lo que usted señala, pero no comprendo que ha sucedido, pues yo he triplicado mi esfuerzo y trabajo, y no logro cortar la misma cantidad de árboles que el primer día- dijo el muchacho, con los ojos cargados de lágrimas y pensando que su trabajo estaba en peligro.

-Tranquilo, –dijo el capataz- es sencillo, te has olvidado de algo fundamental, de afilar el hacha, aunque demores no te aflijas, afílala muy bien, de esta forma rendirás igual que el primer día.

El joven, agradecido, comprendió su error y de inmediato se puso a afilar el hacha

Más allá del cuento, y del proverbio, es imprescindible tomarse el debido tiempo para afilar el hacha así como para cortar el árbol. Pues en este camino, no faltan quienes pasan la vida entera afilando el hacha, sin cortar un árbol, o por el contrario como este caso los que cortan sin afilar el hacha.

Y el tomar los recaudos necesarios para que lo que vamos a emprender salga de la mejor forma es parte fundamental en cualquier actividad, el analizar con qué elementos contamos para que nuestros actos sean lo más precisos posible. Evidentemente, el factor ajeno a nosotros siempre estará presente, lo fortuito, lo inesperado serán parte del juego, aunque si estamos suficientemente preparados no serán elementos que nos hagan detener la marcha.

El ser capaces de establecer estrategias al modo de alcanzar nuestros objetivos no va reñido con ser espontáneos y naturales. El planificar o prever no implica dejar de reaccionar en forma auténtica cuando los desafíos llegan a diario. Y quienes se preparan mejor, posiblemente enfrenten con menor dificultades los contratiempos o imprevistos a los que nos vemos sometidos a diario.

Y no perder la capacidad de asombro, de apertura, de mente abierta, es directamente proporcional a la capacidad que tengamos a la hora de ponernos a afilar esa hacha fundamental como instrumento en nuestra vida. Porque estar vivo, no significa transcurrir de paso, implica compromiso, desafío y brindar todo lo mejor de cada uno para lograr una convivencia pacífica y grata con nuestros semejantes.

El intentar dar lo mejor de nosotros mismos, conlleva a sentir que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, que nuestra entrega fue apasionada e intensa. Implica esfuerzo, cariño, devoción, sacrificio, dolor y alegría, porque el deber cumplido cuando se realiza con total entrega deja una paz inmensurable, a pesar de todos los contratiempos y desventuras.

Finalmente, quien piense y analice pronto descubrirá los elementos necesarios a poner sobre la mesa para solucionar una situación. De este modo, descubiertas las herramientas, la planificación será parte fundamental en la estrategia a desarrollar, porque la vida es como el juego de ajedrez, cada movimiento implica y significa una estrategia a poner en práctica.