miércoles, 14 de diciembre de 2011

DOLOR Y ARTE ÍNTIMAMENTE RELACIONADOS

Por Andrea Calvete

A lo largo de la historia obras maestras han surgido motivadas por el dolor en todas las artes, conmoviendo a quienes las admiran o disfrutan a través de los siglos. El sufrimiento, el desencanto, el desamor, han calado en los corazones de los artistas inspirando fabulosas creaciones, perpetuadas en distintas obras: literarias, teatrales, cinematográficas, musicales, pictóricas y plásticas.

Ese proverbio que dice que “de cuerdos y locos todos tenemos un poco” no ha sido excepción en todos estos maestros que nos han deleitado con su trabajo. Esa mixtura de sentimientos apasionados, desencontrados y desenfrenados han surgido luego de dolorosos acontecimientos en sus vidas o las de quienes les rodean.

Es así que se han refugiado en su trabajo canalizando todos sus sentimientos y sensaciones, sin saber que de allí saldría una obra que maravillaría a la humanidad.

La sensibilidad al dolor en el hombre es variable. Según explican los especialistas, una de las teorías más aceptadas es la “teoría del control de entrada”, según la cual una “puerta neurológica” situada en la medula espinal regula la transmisión de los impulsos dolorosos hacia el cerebro. Los estudios del alivio del dolor indican la existencia del efecto placebo, ya sea a través de alguna medicación específica, ejercicios de meditación, concentración, o cualquier tipo de actividad expresiva.

Es paradójico que el sufrimiento y  el dolor generen algo hermoso. Pero estos seres a través de su talento y altísima sensibilidad, logran ese efecto placebo a través de la realización de su obra, en la que muchas veces consiguen  rescatar  lo más bello de la vida,  aún en las situaciones más difíciles, porque en el fondo son personas que aman y honran la vida.

El artista con su mirada sutil y perspicaz es capaz de apreciar la realidad que le rodea con una exquisita agudeza. Es así, que ante unos ojos que piden clemencia, piedad, justicia, o  equidad, o ante una sociedad sumergida en el horror consiguen a través de su creatividad mitigar ese dolor mediante de la ejecución de su obra.

Por tal motivo, el apoyo al acervo cultural de una nación es tan importante, porque el arte en todas sus manifestaciones es un legado histórico en el que numerosos hombres y mujeres han dejado plasmada su obra como forma de ayudar a interpretar y superar el mundo en el que vivimos. Es así que sus obras forman parte de la existencia e identidad de la humanidad.

Quizás todos los seres humanos  tengamos ese don incorporado, y podamos del dolor sacar algo positivo, o algún tipo de aprendizaje que nos permita crecer y no hundirnos todavía más, porque aún en los momentos duros, la vida nos puede dar una segunda oportunidad. Por eso, ilusión y esperanza son dos ingredientes fundamentales para que los acontecimientos grises y oscuros se transformen en coloridos y brillantes.

De este modo, la mayoría de los artistas manifiestan el  dolor persistente en ellos a través  de símbolos, expresiones, colores, notas musicales, todos los cuales poseen su propia connotación psicológica, haciendo así catarsis y dando a conocer su mirada aguda, profunda y perspicaz.

Guernica, el  famoso cuadro de Pablo Picasso, pintado en 1937, cuyo título alude al bombardeo de la población vasca de Guernica, durante la Guerra Civil Española, es una de las obras más importantes del siglo XX, es un símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos, y he aquí un ejemplo muy claro de cómo el dolor y el arte pueden caminar de la mano.

Y como esta obra de Picasso podríamos enumerar infinidad que siguen el mismo patrón de conducta y reflejan momentos muy duros pero vistos a través de la vista exquisita del artista que logra captar lo sustancial de cada momento hilando muy fino, por eso el poder de percepción en estos casos es muy agudo.

El arte es un instrumento muy poderoso para canalizar una experiencia de dolor, muchas veces más efectivo que las palabras mismas o las imágenes. Detrás del dolor se enmascaran experiencias múltiples que en definitiva suelen aparecer en la obra, moldeadas y representadas de tal forma que nos transportan  al preciso momento que el autor quiso señalar.

Y luego de estas reflexiones, cabe agregar que quienes  nos deleitamos con sus obras, muchas veces nos sentimos identificados de alguna manera porque lo que nos transmiten son situaciones que también nos han tocado muy de cerca.