sábado, 15 de octubre de 2011

“CADA PERSONA QUE PASA POR NUESTRA VIDA ES ÚNICA”

Por Andrea Calvete

Todo individuo con el cual tenemos contacto en la vida nos enriquece,  fortalece y  permite crecer como personas. Aunque esta afirmación pueda ser cuestionada, en definitiva las diversas experiencias son herramientas válidas para aprender.
Día a día nos tropezamos con nuevos seres, habrá quienes piensen que es por pura casualidad, otros por el contrario que así estaba dispuesto. Pero más allá de este punto, cada contacto nos posibilita enfrentarnos a nuevas situaciones, algunas buenas otras no tanto, pero de todas es posible rescatar un significado.
Lo importante es poder vislumbrar el por qué de ese encuentro, cómo nos ha enriquecido como personas, quizás aprendiendo de nuestros propios errores o equivocaciones.
Desde luego que no todas las personas que surgen en nuestro camino no nos causan placer, algunas nos hacen sufrir, mas independientemente de la sensación que nos produzca cada una de ellas, incidirán en nuestra existencia.Lo importante es que, en los casos en que nos hemos visto perjudicados, podamos sobreponernos y ver lo positivo de esa experiencia, aunque haya sido negativa. En tal sentido, es necesario comprender qué error hemos cometido, o simplemente ver el por qué de la actitud de ese ser que intentó herirnos, de modo de continuar libres, sin cargos ni pesos en nuestras espaldas.
En tal sentido Borges expresa que "cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad."
En ese contacto, nosotros damos pero también recibimos, y es en ese intercambio en el que las personas crecemos, pues nos sentimos útiles, capaces de compartir con nuestros semejantes todo lo que somos, y a su vez aprender de ellos para crecer y continuar en este camino.
Siempre, nos sorprenderá alguien, nos motivará y alentará a continuar a nuestro paso y recíprocamente seremos luz para otros seres que precisan de nuestro apoyo y estima. Las cosas siempre van y vienen, no son estáticas, en ese devenir nos sorprendemos día a día, del mismo modo, el encuentro constante con determinadas personas marca nuestra vida en forma profunda.
Todas las personas somos diferentes y nos distinguimos por alguna razón que nos hace únicas y especiales, es preciso mirar con mucha atención para llegar a descubrir al verdadero individuo que existe detrás de cada ser humano. Quizás el primer paso para que las personas nos entendamos mejor en este mundo sea reconocer que "cada persona que pasa por nuestra vida es única”.
Esas diferencias no deben ser parte de un marco discriminatorio, sino parte de una aceptación de la diversidad, en tal sentido referido a lo especiales que somos cada uno, Chavela Vargas dice que “las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes”, quien tiene un pasado es porque posee una historia, con errores y aciertos, y a su vez nuevos desafíos a continuar, pues somos partícipes del mundo en el que vivimos.
Konrad Adenauer expresa que “hay que tomar a las personas como son, no existen otras”, este concepto es básico, siempre vemos a nuestros semejantes según nuestra mirada, nuestra perspectiva, le aderezamos cualidades y defectos “a piacere”, sería mucho más sensato aprender a ver a las personas sin subjetividades presentes. Mas los individuos nos cargamos de sentimientos que inciden a la hora de descubrir a un nuevo ser, sin embargo, a esta carga emocional la debemos saber manejar de modo de convivir con lo que nos sucede y lo que precisamos enfrentar, o conocer.
Y en este camino descubriremos muchos seres únicos y diferentes, lo importante es valorarlos y abrirnos a ellos ya que formarán parte de nuestra existencia. Por su puesto, aquellos cuya compañía empañe nuestra visual, también formarán parte de lo que nos sucede, pero ellos no pueden ser un obstáculo para continuar el rumbo deseado, sino por el contrario nos deben dar fuerzas y energías para avanzar sin desistir en el intento, porque siempre vale la pena seguir luchando por lo que uno quiere y ansía, los obstáculos y las contrariedades son parte de la vida, hay que tener valor y entereza para ponerse de pie frente a ellas.
También como parte de vencer esos obstáculos surge la disyuntiva de perdonar y olvidar cosa que  se nos hace muy difícil. En tal sentido, la Madre Teresa de Calcuta expresa que “el perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.
Y como vuelvo a repetir no es sencillo perdonar, cabe recordar las palabras de Shakespeare que dice “no existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”. Tantas veces nos vemos enfrentados a situaciones que parecen ser un laberinto sin salida, entonces cabe recordar esta frase y ver cuánto pone nuestro pensamiento para que las cosas sean de determinada forma o de otra, por eso las diferentes perspectivas sobre un mismo abordaje siempre son necesarias y válidas.
Pero como todos también pensamos diferente he aquí otra perspectiva del perdón según Borges, él “no habla de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”,  aquí se nos muestra como forma de superar las situaciones que nos dolieron o  lastimaron,  al olvido. Sin embargo, disiento con este pensamiento, creo que no es posible olvidar, sino aparece el perdón previamente, porque el inconsciente nunca descansa y en algún momento nos cobrará factura, el olvido sólo puede surgir luego de superar una situación, mientras no la sanemos nos posible olvidar.
Finalmente, vale la pena recordar a aquellas personas que se distinguieron en nuestra vida por algo especial, por su calidez, su sencillez, por esa palabra o abrazo fraterno que supieron contenernos en el peor momento, por aquellos rezongos a buen tiempo, por los consejos obtenidos, por los minutos compartidos, por las risas, por aquella mirada que supo más que mil palabras… por esto y muchos motivos más siempre es importante recordar a aquellos que nos permitieron crecer como personas y avanzar.