martes, 2 de agosto de 2011

OBVIEDADES

Por Andrea Calvete  


Plural de obviedad, cualidades de lo obvio, es decir de lo que se encuentra ante nuestros ojos, fácilmente visible, mas “lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón”.
Tantas cosas resultan obvias, y sin embargo pasamos por delante de ellas sin percibirlas si quiera, anestesiados por nuestros problemas, nuestra falta de tiempo, y nuestra individualidad que se para dejando pequeño todo lo que nos rodea.
Quizás lo que resulta tan visible, ya pasa a ser parte de una realidad, que nos hemos acostumbrado a ver, nos hemos insensibilizado, sin detenernos a pensar ni siquiera ¿por qué ya son muy pocas las cosas que nos importan o nos conmueven?
Es realmente contradictorio que en la era de las comunicaciones, cada vez la comunicación entre los individuos sea más escasa. Sí, algo que no tiene pie ni cabezas, donde en breves segundos podemos estar comunicados con cualquier individuo en el planeta, tener acceso a cualquier información, sin embargo no sabemos nada de la vida del vecino de enfrente, o al que vive dos pisos más arriba. Y siendo aún más radical muchas veces no estamos al tanto de lo que le sucede a algún miembro de nuestra familia o un amigo.
La comunicación paradójicamente se extingue, se hace efímera, mientras la tecnología da pasos agigantados para mejorarla, entonces ¿dónde radica la falla?
Siempre es importante hallar un culpable, alguien que asuma responsabilidades, pues nos hace sentir satisfechos ante una situación incómoda o poco satisfactoria. Pero aquí no vale la pena encontrar acusados, sino destacar la necesidad  de comunicación,  de diálogo entre los seres humanos, de la búsqueda por cambiar lo que estamos haciendo mal. En tal sentido, la educación es una herramienta fundamental en cualquier ámbito, y más aún si apostamos a mejorar las relaciones y valores humanos en vía de extinción.
No podemos cegarnos ante la falta de comunicación en los diferentes ámbitos que nos circundan, en la familia, en los trabajos, en las ciudades, en los países, en el mundo entero.  Donde las metas prevalecen sin importar los medios que se utilizan para alcanzarlas, sin medir sus consecuencias muchas veces irreversibles.
Pero, ¿qué se puede esperar en un mundo “patas arriba”?, como expresa Eduardo Galeano, creo que es justo no esperar nada, sin embargo comprometernos en forma individual para desde allí lograr un cambio colectivo, no podemos siempre deslindar responsabilidades, cada persona desde su más pequeño acto en el día a día es responsable por el mundo que nos toca vivir.
Por el bien de todos, es necesario concientizarnos que si continuamos caminando anestesiados por la vida frente a los problemas, cada vez las situaciones se complicarán más, por lo tanto depende de cada uno como sigue esta historia.