martes, 10 de enero de 2012

EL ALCOHOL UN ARMA DE DOBLE FILO


Por Andrea Calvete


El alcohol es una sustancia psicoactiva o droga, cuyo abuso crónico produce dependencia física, pudiendo repercutir a nivel orgánico, además de causar problemas familiares y sociales.


Al ser un producto de consumo admitido, muchas veces el problema del alcoholismo no es sencillo de detectar y se oculta bajo un consumo obsesivo, sin llegar a desenmascarar el verdadero problema que es la existencia de una persona alcohólica.

Es preocupante el inicio de la ingesta de alcohol a edades muy tempranas entre doce y trece años, con el total aval de las familias, debemos ser cuidadosos, pues un tema muy delicado. Mucha gente dice  que “un par de cervezas son inofensivas”, y les diría que esta afirmación es relativa, pues la edad de quien consume, la asiduidad, y si además a esta ingesta agregan otras bebidas alcohólicas, estas palabras no son ciertas. Por otra parte, no debemos olvidar que alcohol es un arma de doble filo, pues anima desinhibe, por eso los jóvenes en su afán de lograr vencer sus miedos, problemas de autoestima propios de su edad, se refugian en este “aliado”, que en el fondo es un gran enemigo.

Más alarmante aun cuando la Organización Mundial de la Salud da a conocer cifras sobre el consumo de alcohol en el mundo, y Uruguay se encuentra entre los primeros de la región, entonces un problema que debemos abordar.

La Cuarta Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media en nuestro país, dio a conocer que de cada diez estudiantes, ocho han consumido alcohol en su vida, el 52.7% consume alcohol “habitualmente” y este porcentaje se incrementa al 72 % en jóvenes de 17 años.

El estudio reveló que los jóvenes consumen alcohol por diferentes causas: para sentirse bien y divertirse, para escapar, porque les agrada el sabor, para poder disfrutar más en las reuniones, para ser parte del grupo o para emborracharse.

Asimismo, se pudo ver que el alcohol es la droga que implica gastos para la salud en nuestro país, y la que ocasiona más violencia familiar.

En los adolescentes, el problema más destacable es el consumo durante los fines de semana, cuando salen y se emborrachan, según los especialistas es aquí donde se genera el hábito.

Dentro de la causas que pueden contribuir al alcoholismo existen varios factores a tener en cuenta: factores genéticos, niveles químicos del cerebro distintos a los normales, tensiones emocionales, presiones sociales, depresión, así como comportamientos aprendidos no adecuados en cuanto al consumo a través de familiares o amigos.

Los síntomas del alcoholismo se pueden detectar a través de: el deseo imperioso de beber, la incapacidad de dejar la bebida o limitar su ingesta, la necesidad de mayores cantidades de alcohol para sentir el mismo efecto,  dejar de realizar actividades a fin de beber o recuperarse de los efectos del alcohol y continuar la ingesta aunque provoque problemas de salud.

Los síntomas de abstinencia no son sencillos, por eso las personas que padecen esta adicción deben pedir ayuda.

Posiblemente al dejar de consumir el nivel acostumbrado de alcohol, se produzcan: náuseas, sudor, temblor, ansiedad, hipertensión y en casos extremos convulsiones (cuando se presentan pacientes con delirio tremens).

El consumo excesivo y dependiente del alcohol  puede producir daños cerebrales, en el sistema nervioso, corazón, hígado, estómago, tubo digestivo y páncreas.

El abuso de alcohol se diferencia del alcoholismo en que éste no incluye la necesidad compulsiva de beber alcohol, la pérdida de control o la dependencia física.

El abuso de alcohol, asimismo, sin llegar a ser una adicción puede aparejar graves consecuencias, por no poder cumplir con responsabilidades personales, o no poder operar maquinarias o manejar vehículos, o presentarse problemas de relacionamiento personal.

En la página Fundación  alcohólicos anónimos  del Uruguay http://www.chasque.net/aauy/02_info_gral.htm  se plantean doce preguntas para que Usted pueda evaluar si precisa ayuda:

QUE SOLO USTED PUEDE CONTESTAR

“Nuestra experiencia nos ha enseñado que cualquiera que conteste SI a CUATRO o más preguntas tiene tendencias alcohólicas definidas y puede ser ya un bebedor con problemas. ¿Por qué no se hace estas preguntas a sí mismo? Recuerde que no es una vergüenza admitir que se padece una enfermedad”.

“Si realmente tiene usted un problema, lo importante es hacer algo para solucionarlo”.

1) ¿Ha tratado alguna vez de no beber por una semana (o más) sin haber logrado cumplir el plazo?
2) ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerlo que deje de beber?
3) ¿Ha tratado alguna vez de controlarse cambiando de una clase de bebida a otra?
4) ¿Ha bebido alguna vez por la mañana durante el último año?
5) ¿Envidia usted a las personas que pueden beber sin que esto ocasione dificultades?
6) ¿Ha empeorado progresivamente su problema con la bebida el último año?
7) ¿Ha ocasionado su modalidad de beber problemas en su hogar?
8) En reuniones sociales donde la bebida es controlada, ¿trata usted de conseguir tragos extras?
9) ¿A pesar de ser evidente que no puede controlarse, ¿ha continuado usted afirmando que puede dejar de beber por sí solo cuando quiera hacerlo?
10) ¿Ha faltado a su trabajo durante el último año a causa de la bebida?
11) ¿Ha tenido alguna vez "lagunas mentales" a causa de la bebida?
12) ¿Ha pensado alguna vez que podría tener más éxito en la vida si no bebiera?

“Usted es el único que puede decir con seguridad si Alcohólicos Anónimos es para usted. Si su respuesta es que SI, nos alegramos de mostrarle cómo hemos podido dejar de beber. Si no puede admitir todavía que tiene un problema con la bebida, no discutiremos con usted. Lo único que podemos sugerirle es que enfoque el problema sin prejuicios. Cuando necesite ayuda, si es que llega a necesitarla, nos alegraría compartir nuestra experiencia”

El teléfono de Alcohólicos Anónimos es 2410-4592.

Finalmente, esta vivencia pretende advertir que muchas personas padecen esta adicción, por eso la publicación de este artículo a modo de colaborar con quienes quizás no le vean una salida al problema, más no se desanimen, busquen ayuda ese es el primer paso.