viernes, 13 de enero de 2012

TÚMULOS CARGADOS DE HISTORIA, MISTERIO Y ENERGÍA

Túmulos indígenas

Por Andrea Calvete

Este fin de semana, tuve el privilegio de visitar un lugar increíble, cargado de energía, aire de sierra, historia y leyenda, a trece kilómetros de la cuidad de Pan de Azúcar y a unos pocos del Hilo de la Vida y del Templo Tibetano. Un encuentro con el patrimonio arqueológico del Uruguay, y con la belleza indescriptible de las sierras.

Por primera vez en mi vida observé los túmulos indígenas que son parte de nuestra historia y patrimonio. Al entrar en contacto con ellos, al acercarme me estremecí, pronto toqué sin pensar guiada por un llamado interno, aquellas piedras cargadas de energía que estaban muy calientes bajo el sol del mediodía.

Los túmulos, son construcciones circulares de piedras, que oscilan entre un metro hasta tres metros de altura. Se los relaciona con las prácticas espirituales de nuestros indígenas, que controversialmente a lo que durante tantos años nos inculcaron, fueron civilizaciones mucho más complejas, que no sólo se dedicaron a la caza, pesca y recolección.

Estos túmulos aún encierran un gran enigma, pero según los cuentos transmitidos por los lugareños, e investigaciones arqueológicas, estas construcciones tienen correlación con la energía solar, la energía de las piedras, los rituales espirituales, y en muchos casos con sepulcros sagrados. De forma circular, sus piedras presentan vetas de cuarzo ya que debajo de esta zona se ubica unos de los yacimientos de cuarzo más importantes del Uruguay.  Los cuarzos son piedras que poseen importantes propiedades energéticas por su brillo y composición. Están conformados por piezoeléctricas, que cuando se comprime se produce una separación de cargas eléctricas que genera a su vez una diferencia de tensión. El cuarzo también formó parte del ajuar funerario.

Asimismo, están orientados perfectamente tomando en referencia al sol, son del ancho de los campos de energía de la Tierra, o energía geomagnética, llamados “campos de Hartmann y Curry”, en honor a los investigadores de origen alemán quienes los descubrieron en el siglo XX.

Este túmulo en particular con el que entré en contacto, junto con otros cuatro que se encuentran en la zona, determinan un perímetro que según estudios antropológicos, fue  punto de encuentro de numerosas familias indígenas que se congregaron allí antes de partir en su procesión al mar, la cual debían realizar al menos una vez en la vida.

Cuentan los lugareños, que cuando los restos del cacique Vaimaca Perú llegaron al Uruguay desde Francia, una densa niebla cubría el paisaje serrano, de pronto, al tocar suelo patrio uno de los túmulos más grandes fue iluminado por un rayo de sol.

No hay nada nuevo bajo el sol, por eso no ha de extrañarnos que civilizaciones antiguas manejaran las energías de una forma racional en armonía con el Universo, lo que parece paradójico es pensar que nuestros indígenas fueran parte de estas creencias, pues los mantenemos en un concepto de hombres muy sencillos, sin embargo, los túmulos son una gran prueba de que esa realidad no fue tal, y aún queda mucho por descubrir.

A pocos kilómetros de aquí, se encuentra el Valle de la Vida, ubicado en el departamento de Lavalleja, que cuenta con 150 túmulos de piedra, un lugar donde se puede dialogar con la naturaleza, sentir el transcurso del tiempo, de la historia, y vibrar con cuentos que nunca creímos posibles, provenientes de nuestros ancestros indígenas.

Más tarde, disfrutando del mágico lugar cargado de energía, aire fresco y sol, muchos de los allí presentes comprendimos que vivimos en un mundo inundado de problemas, de prisas, mientras que lugares maravillosos como éste están al alcance de todos, es cuestión de practicar el turismo interno, al que los uruguayos no estamos acostumbrados, y damos la espalda tras conocer nuevos lugares en el extranjero, olvidando lo maravilloso que es el Uruguay, un país donde existen múltiples rincones únicos en el mundo e incomparables, sólo es cuestión de descubrirlos.