miércoles, 25 de enero de 2012

PROHIBIDO PROHIBIR


Este artículo podría haber sido titulado queda prohibido, pero fueron muchos años de prohibiciones, así que mejor cambiemos la perspectiva y abramos nuestra mente a nuevos desafíos, las prohibiciones por si mismas son tediosas, y no nos hacen sentir cómodos.

Para quienes fuimos educados en dictadura, criados en ella, o quienes la padecieron tras las rejas o en el exilio, no nos resulta fácil asimilar la palabra prohibido, pues todo estaba vetado, no se podía leer, escuchar música, pensar, razonar o cuestionar, parecíamos autómatas destinados a caminar en fila, por eso esa palabra nos ha marcado a muchos uruguayos y nos suena muy mal.

Asimismo, no es productiva, pues el prohibir muchas veces conlleva a un modo de rebeldía a no seguir lo establecido e ir contra la corriente. Ese prohibido nos deja maniatados, por eso los invito a cambiar de mentalidad, o al menos intentarlo.

Prohibir algo muchas veces trae aparejado el deseo, porque el ser humano tiene ese don natural que le atrae lo prohibido, lo difícil, lo costoso, y así cuanto más inaccesible es algo, más se lo valora, y se lo persigue. He aquí uno de los mayores atractivos de las relaciones prohibidas, tienen ese sabor del desafío, del peligro, de ese límite que no se debe trasgredir.

Si partimos del término libertad, ya en su misma concepción nos aproximamos a una prohibición pues ésta termina donde comienza la libertad de un semejante.

Sin embargo, prohibir la mayoría de las veces encierra una dimensión coercitiva más que un aspecto liberador, ya que en sí conlleva connotaciones negativas como: sancionar, reprimir, aplicar, imponer, limitar, restringir, circunscribir, impedir, excluir, privar e inhibir.

Pero es entendible, que para establecer límites morales y legales se acuda a las prohibiciones, aunque sería más sencillo apelar al entendimiento, al uso de la razón, al raciocinio, al sentido común, al respeto hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos.

¿Por qué atrae lo prohibido?

Prohibir implica vedar, establecer un impedimento a determinada acción. Por lo general, la reflexión frente a lo prohibido no es demasiado fructífera, pasa por ser aceptada, o por el contrario a ser resistida.

Y la atracción se despierta por enfrentar el desafío a lo prohibido, por rebasar los límites dado que se coarta en cierta forma la voluntad.

Por otra parte, lo prohibido es frustrante en lo referido a la restricción propiamente dicha. Constituye un contra-deseo, un obstáculo que se opone bloquea los impulsos, cierta limitación de la libertad personal.

Asimismo, las prohibiciones conllevan preguntas como: ¿ Cuáles son los motivos que llevan a prohibir? ¿Con qué autoridad? ¿Qué relación existe entre el contenido de la prohibición y la naturaleza de los deseos humanos?

Por su parte, los efectos de la prohibición varían de una persona a otra, así como también los fundamentos y qué autoridad tenga quien la dictó.

Es conveniente que la persona o institución que efectúa una prohibición satisfaga mínimas condiciones. Esto facilita el encuentro entre la ley y la conciencia y la predispone a un juicio mucho más recto y riguroso, libre de prejuicios. Esa persona o institución deberá tener autoridad moral y establecer buenos fundamentos.

Y como lo prohibido no es recibido de la mejor manera, los invito a cambiar de mentalidad, o al menos intentarlo.

Les propongo:
Dejar de lado el qué dirán, los horarios a raja tabla, los no rotundos, los no puedo, los no tengo tiempo, las dietas estrictas y abrirse a un quizás o un tal vez.

Respirar hondo y tomarse unos minutos para relajarse, escuchar música, leer un buen libro, dialogar con la familia y los amigos.
Caminar descalzos y sentir el pasto, la arena, la lluvia, el rocío, sensaciones agradables para nuestros sentidos que nos conectan con la naturaleza.
Intentar descontracturar nuestra espalda anuda y dolorida, dando paso a la relajación.

Dejar de lado, las caras agrias, los malos humores, las palabras agresivas, que sólo redundan en nuestro perjuicio.

Reír con intensidad y ganas, pues la vida se hace más llevadera, el sentido del humor es un ingrediente que le da sabor y luz a los días.

Si es posible, hacer una pausa, apagar todos los aparatos y escuchar el sonido de la naturaleza, el trinar de los pájaros, el ruido del mar, el sonido de la lluvia, y aspirar los aromas que llegan de la naturaleza.

Aplacar nuestra lengua, dispuesta a criticar en forma rápida y con tono inquisidor, y a pararnos delante de un espejo y mirarnos un rato antes de emitir alguna opinión, pues es muy fácil hablar y juzgar a los demás, si olvidamos primero juzgarnos a nosotros mismos.

Sentarnos con nuestros seres queridos a dialogar, a mirarnos cara a cara, a escucharnos unos minutos, pues muchas veces contestamos sin ni siquiera estar atentos, y cuando nos dicen: “Te acordás que te dije tal cosa”, al oír estas palabras tomamos conciencia de que no escuchamos. Precisamos de esos minutos para establecer ese diálogo fundamental para que las relaciones familiares no se rompan.

No amargarnos por pequeñeces que tienen solución, y que en última instancia nos acortan el día.

Dejar de lado todo aquello que nos dañe o perjudique, sean personas o cosas, pues si nos causan daño no nos sirven, más que para nuestra propia destrucción.

Disfrutar de todo lo que nos haga sentir bien, pues de esos pequeños pero grandes momentos se compone la felicidad, sin olvidar que no existen vidas perfectas o situaciones idílicas, todos tenemos nuestros problemas.

Divertirnos al máximo, el tiempo es un bien escaso, y la vida pasa volando.

Desprendernos del sobrepeso de equipaje, cuanto más cargamos más difícil se hará el camino.

Sacar del vocabulario la palabra prohibido, pues los seres humanos somos capaces de decidir y discernir que hacer o no más allá de toda prohibición. Es un problema de criterio personal lo hago o dejo de hacer, por elección propia y consciente.

Finalmente, para ser capaces de decidir con criterio, previamente es importante educar. La educación es la base de la dignidad y la libertad humana, es la herramienta fundamental para traspasar todas las barreras, conforme a los valores y principios adquiridos, ellos nos permitirán tomar conciencia de que hacer o no, sin temor a penalizaciones o prohibiciones, sino por decisión propia, por criterio, por hacer lo que debemos, por sentido común.

viernes, 13 de enero de 2012

TÚMULOS CARGADOS DE HISTORIA, MISTERIO Y ENERGÍA

Túmulos indígenas

Por Andrea Calvete

Este fin de semana, tuve el privilegio de visitar un lugar increíble, cargado de energía, aire de sierra, historia y leyenda, a trece kilómetros de la cuidad de Pan de Azúcar y a unos pocos del Hilo de la Vida y del Templo Tibetano. Un encuentro con el patrimonio arqueológico del Uruguay, y con la belleza indescriptible de las sierras.

Por primera vez en mi vida observé los túmulos indígenas que son parte de nuestra historia y patrimonio. Al entrar en contacto con ellos, al acercarme me estremecí, pronto toqué sin pensar guiada por un llamado interno, aquellas piedras cargadas de energía que estaban muy calientes bajo el sol del mediodía.

Los túmulos, son construcciones circulares de piedras, que oscilan entre un metro hasta tres metros de altura. Se los relaciona con las prácticas espirituales de nuestros indígenas, que controversialmente a lo que durante tantos años nos inculcaron, fueron civilizaciones mucho más complejas, que no sólo se dedicaron a la caza, pesca y recolección.

Estos túmulos aún encierran un gran enigma, pero según los cuentos transmitidos por los lugareños, e investigaciones arqueológicas, estas construcciones tienen correlación con la energía solar, la energía de las piedras, los rituales espirituales, y en muchos casos con sepulcros sagrados. De forma circular, sus piedras presentan vetas de cuarzo ya que debajo de esta zona se ubica unos de los yacimientos de cuarzo más importantes del Uruguay.  Los cuarzos son piedras que poseen importantes propiedades energéticas por su brillo y composición. Están conformados por piezoeléctricas, que cuando se comprime se produce una separación de cargas eléctricas que genera a su vez una diferencia de tensión. El cuarzo también formó parte del ajuar funerario.

Asimismo, están orientados perfectamente tomando en referencia al sol, son del ancho de los campos de energía de la Tierra, o energía geomagnética, llamados “campos de Hartmann y Curry”, en honor a los investigadores de origen alemán quienes los descubrieron en el siglo XX.

Este túmulo en particular con el que entré en contacto, junto con otros cuatro que se encuentran en la zona, determinan un perímetro que según estudios antropológicos, fue  punto de encuentro de numerosas familias indígenas que se congregaron allí antes de partir en su procesión al mar, la cual debían realizar al menos una vez en la vida.

Cuentan los lugareños, que cuando los restos del cacique Vaimaca Perú llegaron al Uruguay desde Francia, una densa niebla cubría el paisaje serrano, de pronto, al tocar suelo patrio uno de los túmulos más grandes fue iluminado por un rayo de sol.

No hay nada nuevo bajo el sol, por eso no ha de extrañarnos que civilizaciones antiguas manejaran las energías de una forma racional en armonía con el Universo, lo que parece paradójico es pensar que nuestros indígenas fueran parte de estas creencias, pues los mantenemos en un concepto de hombres muy sencillos, sin embargo, los túmulos son una gran prueba de que esa realidad no fue tal, y aún queda mucho por descubrir.

A pocos kilómetros de aquí, se encuentra el Valle de la Vida, ubicado en el departamento de Lavalleja, que cuenta con 150 túmulos de piedra, un lugar donde se puede dialogar con la naturaleza, sentir el transcurso del tiempo, de la historia, y vibrar con cuentos que nunca creímos posibles, provenientes de nuestros ancestros indígenas.

Más tarde, disfrutando del mágico lugar cargado de energía, aire fresco y sol, muchos de los allí presentes comprendimos que vivimos en un mundo inundado de problemas, de prisas, mientras que lugares maravillosos como éste están al alcance de todos, es cuestión de practicar el turismo interno, al que los uruguayos no estamos acostumbrados, y damos la espalda tras conocer nuevos lugares en el extranjero, olvidando lo maravilloso que es el Uruguay, un país donde existen múltiples rincones únicos en el mundo e incomparables, sólo es cuestión de descubrirlos.

martes, 10 de enero de 2012

EL ALCOHOL UN ARMA DE DOBLE FILO


Por Andrea Calvete


El alcohol es una sustancia psicoactiva o droga, cuyo abuso crónico produce dependencia física, pudiendo repercutir a nivel orgánico, además de causar problemas familiares y sociales.


Al ser un producto de consumo admitido, muchas veces el problema del alcoholismo no es sencillo de detectar y se oculta bajo un consumo obsesivo, sin llegar a desenmascarar el verdadero problema que es la existencia de una persona alcohólica.

Es preocupante el inicio de la ingesta de alcohol a edades muy tempranas entre doce y trece años, con el total aval de las familias, debemos ser cuidadosos, pues un tema muy delicado. Mucha gente dice  que “un par de cervezas son inofensivas”, y les diría que esta afirmación es relativa, pues la edad de quien consume, la asiduidad, y si además a esta ingesta agregan otras bebidas alcohólicas, estas palabras no son ciertas. Por otra parte, no debemos olvidar que alcohol es un arma de doble filo, pues anima desinhibe, por eso los jóvenes en su afán de lograr vencer sus miedos, problemas de autoestima propios de su edad, se refugian en este “aliado”, que en el fondo es un gran enemigo.

Más alarmante aun cuando la Organización Mundial de la Salud da a conocer cifras sobre el consumo de alcohol en el mundo, y Uruguay se encuentra entre los primeros de la región, entonces un problema que debemos abordar.

La Cuarta Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media en nuestro país, dio a conocer que de cada diez estudiantes, ocho han consumido alcohol en su vida, el 52.7% consume alcohol “habitualmente” y este porcentaje se incrementa al 72 % en jóvenes de 17 años.

El estudio reveló que los jóvenes consumen alcohol por diferentes causas: para sentirse bien y divertirse, para escapar, porque les agrada el sabor, para poder disfrutar más en las reuniones, para ser parte del grupo o para emborracharse.

Asimismo, se pudo ver que el alcohol es la droga que implica gastos para la salud en nuestro país, y la que ocasiona más violencia familiar.

En los adolescentes, el problema más destacable es el consumo durante los fines de semana, cuando salen y se emborrachan, según los especialistas es aquí donde se genera el hábito.

Dentro de la causas que pueden contribuir al alcoholismo existen varios factores a tener en cuenta: factores genéticos, niveles químicos del cerebro distintos a los normales, tensiones emocionales, presiones sociales, depresión, así como comportamientos aprendidos no adecuados en cuanto al consumo a través de familiares o amigos.

Los síntomas del alcoholismo se pueden detectar a través de: el deseo imperioso de beber, la incapacidad de dejar la bebida o limitar su ingesta, la necesidad de mayores cantidades de alcohol para sentir el mismo efecto,  dejar de realizar actividades a fin de beber o recuperarse de los efectos del alcohol y continuar la ingesta aunque provoque problemas de salud.

Los síntomas de abstinencia no son sencillos, por eso las personas que padecen esta adicción deben pedir ayuda.

Posiblemente al dejar de consumir el nivel acostumbrado de alcohol, se produzcan: náuseas, sudor, temblor, ansiedad, hipertensión y en casos extremos convulsiones (cuando se presentan pacientes con delirio tremens).

El consumo excesivo y dependiente del alcohol  puede producir daños cerebrales, en el sistema nervioso, corazón, hígado, estómago, tubo digestivo y páncreas.

El abuso de alcohol se diferencia del alcoholismo en que éste no incluye la necesidad compulsiva de beber alcohol, la pérdida de control o la dependencia física.

El abuso de alcohol, asimismo, sin llegar a ser una adicción puede aparejar graves consecuencias, por no poder cumplir con responsabilidades personales, o no poder operar maquinarias o manejar vehículos, o presentarse problemas de relacionamiento personal.

En la página Fundación  alcohólicos anónimos  del Uruguay http://www.chasque.net/aauy/02_info_gral.htm  se plantean doce preguntas para que Usted pueda evaluar si precisa ayuda:

QUE SOLO USTED PUEDE CONTESTAR

“Nuestra experiencia nos ha enseñado que cualquiera que conteste SI a CUATRO o más preguntas tiene tendencias alcohólicas definidas y puede ser ya un bebedor con problemas. ¿Por qué no se hace estas preguntas a sí mismo? Recuerde que no es una vergüenza admitir que se padece una enfermedad”.

“Si realmente tiene usted un problema, lo importante es hacer algo para solucionarlo”.

1) ¿Ha tratado alguna vez de no beber por una semana (o más) sin haber logrado cumplir el plazo?
2) ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerlo que deje de beber?
3) ¿Ha tratado alguna vez de controlarse cambiando de una clase de bebida a otra?
4) ¿Ha bebido alguna vez por la mañana durante el último año?
5) ¿Envidia usted a las personas que pueden beber sin que esto ocasione dificultades?
6) ¿Ha empeorado progresivamente su problema con la bebida el último año?
7) ¿Ha ocasionado su modalidad de beber problemas en su hogar?
8) En reuniones sociales donde la bebida es controlada, ¿trata usted de conseguir tragos extras?
9) ¿A pesar de ser evidente que no puede controlarse, ¿ha continuado usted afirmando que puede dejar de beber por sí solo cuando quiera hacerlo?
10) ¿Ha faltado a su trabajo durante el último año a causa de la bebida?
11) ¿Ha tenido alguna vez "lagunas mentales" a causa de la bebida?
12) ¿Ha pensado alguna vez que podría tener más éxito en la vida si no bebiera?

“Usted es el único que puede decir con seguridad si Alcohólicos Anónimos es para usted. Si su respuesta es que SI, nos alegramos de mostrarle cómo hemos podido dejar de beber. Si no puede admitir todavía que tiene un problema con la bebida, no discutiremos con usted. Lo único que podemos sugerirle es que enfoque el problema sin prejuicios. Cuando necesite ayuda, si es que llega a necesitarla, nos alegraría compartir nuestra experiencia”

El teléfono de Alcohólicos Anónimos es 2410-4592.

Finalmente, esta vivencia pretende advertir que muchas personas padecen esta adicción, por eso la publicación de este artículo a modo de colaborar con quienes quizás no le vean una salida al problema, más no se desanimen, busquen ayuda ese es el primer paso.

miércoles, 4 de enero de 2012

¿UD PREGUNTARÁ POR QUÉ DUDAMOS?

Las dudas son inherentes a los seres humanos, son signos de inteligencia, de reflexión y de pensamiento crítico. Mas es imprescindible dudar a tiempo, cuando una situación aún puede ser reversible.


Dudamos pues vivimos en un mundo donde abundan  las mentiras, los engaños, las actitudes desleales, la  corrupción,  la ambición desmedida… y ante tanta adversidad  la duda surge como posible respuesta. Pero cuidado, no dudemos hasta de nuestra propia sombra.

Este juego de dudar es algo peligroso, porque si bien, como les decía, es algo inherente al ser humano, también es un arma de doble filo que nos puede convertir en seres inseguros. Y la inseguridad es un sentimiento que desestabiliza a las personas y les obstaculiza el andar.

Los motivos por los que surgen las dudas pueden ser múltiples:  malos entendidos, desencuentros, o encuentros a destiempo, meditación, especulación, celos, o simplemente una pausa para analizar determinadas situaciones que si bien las vemos muy claras y seguras, merecen la pena ahondar en ellas.

Por otra parte, nuestros miedos, inseguridades, desatinos, son parte de esas interrogantes, que se generan sin darnos cuenta, en forma prácticamente inconsciente.

Asimismo, el hombre desde el comienzo de los tiempos intenta poseer todas las respuestas, y aunque la tecnología es un gran aliado, no se puede parar al destino, hay situaciones y cosas que van más allá de todo lo previsible.

Las dudas pueden ser: pequeñas, medianas  o enormes. Las últimas son corrosivas, son las que quitan el aire y el sueño, son las que se pueden convertir en una patología, por eso es mejor despejar nuestras dudas en la medida de nuestras posibilidades.

“Ante la duda la lengua muda”, un proverbio que no deja de ser cierto, pues no es posible acusar solo con dudas, se requieren pruebas fehacientes, las dudas representan interrogantes, pero no nos posibilitan hacer afirmaciones.

Existen dudas existenciales que conciernen a todos los seres humanos, y otras no que no lo son tanto, pero que son parte del diario vivir, he aquí algunas preguntas qué quizás alguna vez pasaron por sus cabezas:

¿Por qué el Pato Donald tiene sobrinos si no tiene hermanos?

¿Por qué se llamará Medio Ambiente, porque ya destruimos la otra mitad?

¿Por qué “todo junto” se escribe separado y “separado” se escribe todo junto?

¿Por qué cuando nos llaman al celular sentimos la necesidad irrefrenable de ponernos a andar de un lado a otro?

¿Por qué cuando la playa está casi vacía no falta el que se sienta casi encima?

¿Por qué a 10 metros de la parada vemos pasar todos los ómnibus juntos y no logramos alcanzar uno?

¿Por qué el bostezo es contagioso?

¿Por qué no nos resignamos a que los fines de semana,  por más que hagamos zapping, no hay nada potable en televisión?

¿Por qué el jamón ya no tiene gusto a jamón?

¿Por qué ocurren tantas injusticias a diario y no podemos terminar con ellas?

Y finalmente, recordando a Les Luthiers en aquel famoso cuento donde el niño hace sucesivas preguntas “¿por qué la gallinita dijo eureka?”, y el personaje fuera de sí concluye: “No, nene, no, las gallinitas no hablan…”.

Pero no es tan malo dudar, en sí implica tomar conciencia de lo que somos, de lo que vivimos, que aún tenemos corazón y no nos hemos convertido en máquinas computarizadas.

La única salvedad, es detenernos y resolverlas con premura cuando ellas se presenten como un obstáculo en el camino, entonces habrá que disiparlas con rapidez, pues lo que nos paraliza solo colabora a desestabilizarnos. Pues la “peor decisión es la indecisión”.

Según dice el proverbio griego “el que nada duda nada sabe”.

También merece la pena dudar o al menos cuestionar aquello que hemos dado mucho tiempo por seguro, para reverlo, analizarlo de modo de no convertirnos en simples máquinas que todo aceptamos. También es posible ver en nuestras dudas nuestras propias certezas.

Francis Bacon, sostiene que “si comienza con certezas, terminará con dudas, mas si acepta empezar con dudas terminará con certezas”

Entonces siempre para disipar una duda es necesario actuar, proceder, de modo que de aclarar eso que nos inquieta o nos perturba.

“Pienso, dudo, luego existo”  han sido las palabras que nos marcaron a fuego de Descartes, de modo que nuestros actos siguen este patrón de conducta aún cuando no somos conscientes de ello. El dudar es algo innato al ser humano e implica también tener criterio crítico y poner en funcionamiento nuestra inteligencia. Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas sostiene Descartes.

Pero aquí deberíamos hacer una acotación a la expresión de Descartes, y agregar soy pensado luego existo, porque llegamos a un mundo donde se quiso que llegáramos y donde ya existe una historia preestablecida, patrones culturales, sociales, donde vemos la parte de un iceberg, lo que está sumergido no. Y de este modo, como les manifestaba al principio, cuando dudamos debemos comprender que vivimos en un mundo estructurado, y que existen muchas  situaciones de las cuales ni siquiera somos conscientes.

Actualmente, el hombre cuestiona dentro de lo establecido, pero no se pregunta si lo establecido es o no lo correcto, ya que en este mundo donde los minutos son muy escasos, pareciera no merecer la pena cuestionarse demasiado nada.

El hombre al dudar no acepta todo tal cual se manifiesta, sino que opta entre una serie de alternativas. Sin embargo al tener certeza de las cosas, limitamos nuestros sentidos, nuestro razonamiento, en tanto, la incertidumbre nos abre un abanico de caminos, en los cuales nos podremos equivocar a la vez que aprender.

Según Buda quien "Duda de todo. Encuentra tu propia luz”.

Mientras que José Ingenieros sostiene que "lo contrario de la afirmación no es la negación: es la duda”.

Existen infinidad de dudas que nos aparecen día a día, sólo es cuestión de dar una respuesta a aquellas que creamos pertinentes o necesarias, las otras desecharlas para no crear más confusión en el ordenamiento de nuestras ideas, porque el equilibrio personal es fundamental para llevar a cabo cualquier acto del día a día.

Por otra parte, merece la pena compartir la “metáfora de los espejos” explicada por Alejandro Dolina, quien cuestiona a los fabricantes de espejos, sus intereses, y señala que “buscan que el morocho se vea rubio”. Y de este modo, Dolina cuestiona la fidelidad de las imágenes devueltas por los espejos, cuyos fabricantes pretenden distorsionar imágenes, entonces exhorta a “mirar más la realidad y menos el espejo de la realidad que está modificado y es fraudulento”.

Y con esta perspectiva  metafórica de los espejos,  las dudas se exacerban  aún, en un mundo donde el adjetivo complejo, es frecuente y  dominante, pero en una contradicción absoluta aparece una sociedad que busca soluciones “mágicas” a todos los problemas, y entonces ya ni las dudas parecen tener forma real.

Asimismo, es importante no sólo distinguir la realidad de  aquello que nos quieren imponer tras la manipulación de la información, y para ello primero que nada debemos aprender a dudar de nosotros mismos, algo que frecuentemente no hacemos, porque pareciera que somos infalibles, o también porque nuestra autoimagen se ve determinada por los ojos de los demás, y no por nosotros mismos.

Por otra parte, cuando dudamos, enfrentamos una nueva proposición y nuestra autoimagen, la que se ve cargada por fracasos, desilusiones que tiñen nuestra mirada, de allí que es tan importante observarnos a nosotros mismos y dudar hasta encontrar nuestro verdadero yo.

Y como vivimos en este mundo, complejo, lleno de contradicciones y opuestos es necesario hacer una pausa, y mirar con detenimiento y agudo sentido crítico lo que nos rodea, para no perder la perspectiva real de las cosas, de ese continuo devenir que no se detiene. Y aquí es muy importante ver que cuando dudamos elegimos sobre una agenda preestablecida, sobre parámetros preestablecidos, “cliches“ confeccionados para que todo cierre a la perfección.

El hecho de no dudar, implica no cuestionarnos, aletargamiento, conformismo, una posición cómoda muy de la mano del siglo XXI,  donde todo parece tener una solución perfecta, preestablecida. Por lo tanto, el dudar, cuestionarnos, es un deber moral de cada uno de nosotros, que como parte de una gran maquinaria, desde lo individual podemos llegar a lograr una gran contribución a nivel grupal.