miércoles, 24 de agosto de 2011

¿CÓMO REVERTIR UN FRACASO EN UN ÉXITO?


A pesar de que en el camino tropecemos, caigamos, o nos lastimemos “a un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa”, así lo expresa Tolstoi.

Pero, de la mano de las caídas o fracasos, surge el sentimiento de ingratitud. Precisamente cuando de ingratitud se habla, es decir de la falta de reconocimiento por parte de alguien, esa experiencia no debe abatirnos o amedrentarnos, por el contrario debe fortalecernos, de modo de poder ponernos de pie ante esa situación y que nuestra alma salga enriquecida.

Ingratitudes e ingratos se presentarán a granel, pero no podemos permitir que estos acontecimientos o personas logren su cometido, pues el hombre de bien cuenta con la conciencia del deber cumplido, de las cosas bien realizadas, y eso deberá prevalecer en nuestras cabezas, pues hemos procedido de acuerdo a nuestra conciencia, y ella está limpia y tranquila.

Pero a pesar de haber procedido bien, si las cosas no salieron como esperábamos y nos han defraudado, nos hemos sentido traicionados, es lógico percibir ese retrogusto amargo de la ingratitud, que aparece frente a los recuerdos de todo lo que hicimos en pro de algo, y no sólo por no ser valorado, sino por ser desechado de la peor manera.

A quien actúa de buena fe, quien trabaja poniendo el alma y el corazón, quien se entrega  con total devoción, no será tan sencillo que una ingratitud lo venza o lo haga desistir de lo que sueña o ansía.

“Ingrato es el que sólo en secreto es agradecido. Ingrato es quien niega el beneficio recibido; ingrato, es quien no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es quien lo olvida. Nadie apunta en su agenda los favores recibidos”, así lo expresa Séneca

Mas la vida no es un lecho de rosas, y estamos expuestos a la traición, quizás esté en cada uno el saber mirar bien a los ojos cuando nos enfrentamos a cada individuo, en un intento por  descubrir al verdadero ser humano que se esconde detrás de ellos, pues las miradas pocas veces suelen engañar, ellas dicen muchas cosas, simplemente es cuestión de observar y poner mucha atención.

Igualmente debemos estar preparados en esta carrera arribista por llegar más lejos, en esta hipermodernidad mediante, donde algunas  personas se valen de cualquier recurso para lograr sus metas sin importar los medios que utilizan. Aquí se genera gran parte de la ingratitud que día a día percibimos, pues al intentar alcanzar sus metas, las personas olvidan que los instrumentos a utilizar en este camino deben ser apropiados, y de no serlo, se revertirán en su contra. Las cosas siempre se revierten, y quien procede de mala fe, a la larga recibirá como paga la misma ingratitud con la que actuó, este camino es un círculo que en definitiva siempre hace justicia.

Por su puesto, quien debe levantarse de una situación de ingratitud, quizás sienta en su boca un sabor muy amargo que al tragar le oprima el alma, más es normal sentirse defraudado, engañado o no correspondido. El dolor es un sentimiento válido pero que con el correr del tiempo se supera, y nos permite fortalecer nuestra alma, brindándonos herramientas para juzgar desde otra perspectiva las situaciones, y no confiar plenamente en alguien hasta que nos de pruebas suficientes de quien es y qué busca. De las  experiencias más dolorosas, aprendemos más rápidamente, lo mismo sucede en la historia, en la sociedad, y en el camino de la vida, de los peores momentos surgen como respuesta obras maravillosas.

Es importante tener presente que a lo largo de la vida la gran mayoría hemos enfrentado situaciones de este tipo, y aquí estamos, hemos sobrevivido y las hemos superado, aunque en el momento parecen insuperables, por suerte todo se supera, sólo es cuestión de tiempo y de voluntad, nada más.

Cervantes dice que “la ingratitud es hija de la soberbia”, pues quien es soberbio es egocéntrico, arrogante e incapaz de ver con ojos de agradecimiento algo que se haga por él, pues dada su forma de ser, todo lo merece, sin percibir que vivimos en pleno siglo XXI, donde el centro del universo ya no es más el hombre, en el que lo colectivo hace al todo y permite avanzar en pro de una mejor calidad de vida.

Por eso, cuando “la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír”, porque de la actitud que adoptemos frente a las adversidades, florecerán los resultados venideros.

Por otra parte, la vida es un camino que corre en un solo sentido: hacia adelante. Lo que sucedió nos debe hacer reflexionar, para que lo que no fue de nuestro agrado no se vuelva a repetir. Es importante no estancarnos en tiempos pasados, ya que eso sólo nos producen inmovilidad, y el camino de la vida es continuo devenir y no se detiene a esperarnos.
Entonces, luego de enfrentarnos a un fracaso,  a una decepción, no importa suprocedencia, cabe preguntarnos: ¿Cómo revertir un fracaso y convertirlo en un éxito?
Parece una pregunta bastante difícil de contestar, y más para quien se halla en plena derrota, cabizbajo, sin saber para donde retomar el camino.

En la historia, hombres muy exitosos pasaron por muchos fracasos y decepciones antes de lograr lo que anhelaban, la clave está en no darse por vencido, pues como bien señala Borges “hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria”

No hay peor tarea que la que no se emprende. El darnos por vencidos de antemano o dejarnos ganar por los miedos es lo peor que podemos hacer a la hora de emprender nuestro camino.

El poder de convicción en lo que queramos lograr es muy importante, pues podemos equivocar el camino, pero eso no significa que el destino esté equivocado. Son cosas muy diferentes, y he aquí un gran obstáculo para tomar el rumbo preciso y alcanzar lo que deseamos.

Por su puesto que el factor suerte para algunos jugará un papel determinante, pero creo que a la suerte hay que ayudarla, no debemos esperar que caiga como la lluvia del cielo o se nos cruce por el camino.

Asimismo, la fortaleza que tengamos como personas es muy importante para no sentir que un fracaso significa ser menos, o que nuestra autoestima debe disminuir. Por el contrario, debemos comprender ¿por qué hemos fracasado? para poder revertir esa situación y convertirla en un éxito.

Un caso reciente es el de Susan Boyle. Una mujer que vivía en un pueblo muy pequeño, en Inglaterra, y asistió a un evento que literalmente transformó su vida. Al principio, todos se burlaron de ella por su aspecto, su forma de vestir,  su peinado, parecía la antítesis de lo que se espera de un artista en el escenario. Pero Susan no se desanimó, enfrentó todo tipo de burlas, de risas, pues ella sabía bien lo que quería: cantar, y además estaba convencida de que lo hacía muy bien. De pronto, el público comenzó a oír la voz de una mujer que cantaba de maravillas y todos los preconceptos desaparecieron.
Por eso, les decía que lo convencidos que estemos en lo que queremos lograr va a ser determinante al enfrentarnos a los sucesivos fracasos que cada ser humano le toca asumir tarde o temprano, pues no somos perfectos y de allí nuestros errores o equivocaciones.

Podremos saltar de fracaso en fracaso, pero no podemos estancarnos en ellos, debemos seguir avanzando hasta lograr revertir esa situación que no es la que deseamos. Posiblemente en algunos de esos saltos salgamos lastimados, pero tengan presente que las heridas siempre cierran y cicatrizan, está en cada uno la rapidez de una pronta recuperación, pues hay gente que se lamenta toda una vida pero no intenta si quiera remediar lo que ha sucedido para dar un primer paso y levantar la cabeza.

Quizás muchos conozcan a Susan Boyle, pero para quienes no, los invito a descubrir a esta talentosa mujer.
Susan Boyle - I dreamed a dream

jueves, 18 de agosto de 2011

ADICCIONES SIN DROGAS EN EL HOMBRE DEL SIGLO XXI

Por Andrea Calvete   


Si bien el avance tecnológico ha favorecido la comunicación y el acceso a la información, también ha promovido la aparición de serias adicciones humanas. El hombre del siglo XXI se enfrenta a una sociedad hedónica, tecnificada, consumista y en crisis. Por lo tanto, este nuevo estilo de vida ha sido el causante de trastornos alimentarios y del consumo adictivo: adicción al trabajo, al juego, a la televisión, a Internet y al celular.

El progreso tecnológico se enfrenta al desarrollo humano, pues la sociedad tecnificada hace que prevalezca en el hombre un espíritu técnico. A su vez, el hombre es dominado por el consumismo y un sistema globalizado, de la mano de ellos se sumerge en busca de "calidad de vida" o "bienestar". En este camino continua hacia una cultura superficial donde priman las distracciones fáciles y sobre-estimulación.
En la sociedad contemporánea a las adicciones tradicionales, como el alcohol y las drogas, se le suman las que son producto del uso desadaptativo y disfuncional de las conductas cotidianas tales como: trabajar, comer, amar, conectarse a Internet, comprar etc. Entonces cuando la intensidad y frecuencia de estas conductas se modifica, de modo que el individuo queda esclavizado a ellas, es cuando hablamos de conductas adictivas.

Sin embargo, imbuidos en esta sociedad, quedamos atrapados en estas adicciones sin darnos cuenta, sin detenernos a pensar ¿dónde iremos a parar?..., ¿lo pensaron?, quizás esta pregunta que formulo a nivel individual, sea digna de debate a nivel social. Es nuestra responsabilidad como adultos observar que les depara a las generaciones venideras, ¿es justo comenzar la vida en condiciones tan adversas?
Quizás no sea cuestión de justicia, sino de concientizarnos que es responsabilidad de cada uno hacer un mejor uso de nuestro tiempo, para entonces si lograr una mejor calidad de vida, pero no relativa a confort o bienes materiales, sino sustentada en valores espirituales que lentamente vamos perdiendo, hasta caer en este tipo de conductas que son perjudiciales para nosotros y para los demás.

La sobrevaloración de lo material, de la tecnología en detrimento de la reflexión y de la espiritualidad, lleva a que el hombre se parezca cada vez más a los robots que veíamos hace años en las películas de ciencia ficción, pero que ahora forman parte de nuestra realidad.

Atahualpa Yupanqui con respecto al espíritu nos cuenta: "Decía mi mamá: Hay cosas que no se compran en la botica de la esquina. Hay que hacer la enorme y costosa diligencia de adquirirlas con el espíritu, y eso cuesta".

Roberto Fontanarrosa , con su brillante sentido del humor expresa: "Busco espíritus sensibles. Intermediarios abstenerse"

Jean de la Bruyere manifiesta que "si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre"
Merece la pena detenernos en una reflexión de Juan Pablo II: "Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu"

Estas reflexiones compartidas sobre el espíritu humano ponen de manifiesto la importancia de mantenerlo vivo, activo, nutrido, para que el hombre no se convierta en una máquina en la que cada día hace más cosas, consume más y se ve atrapado en conductas adictivas.

Todo esto lleva a observar una sociedad donde la abundancia nos permite ver su incompetencia, manifestada a través de la miseria y hambruna humana en el mundo entero, y en especial en India y África. Por otra parte, los perjuicios ecológicos son cada vez mayores, y cada día damos un paso más para destruir nuestro planeta.

Erich Fromm en su libro "El amor a la vida" expresa: "Cuando nos entregamos a la abundancia que procede en última instancia de la pobreza y mezquindad, reprimimos nuestra riqueza innata, que puja por desarrollarse. De la diferencia entre abundancia mala y buena depende nada más ni nada menos que el futuro del hombre", y en tal sentido en Fromm define al hombre como "un mero succionador", en una sociedad de "abundancia mala y superflua, que el hombre no logra de ninguna manera digerir". Contrariamente la "abundancia buena" es la creadora de "plenitud, de resistencia" de modo de "dejar de ser meros consumidores".

Y en este contexto, es cuando la intensidad y frecuencia de las conductas humanas se modifica, de modo que el individuo queda esclavizado a ellas, es entonces, cuando hablamos de conductas aditivas.
Paso a enumerar las adicciones más frecuentes sin drogas en el siglo XXI

Adictos a Internet:

Existen dos tipos de adictos, los aficionados a la informática y video juegos y los que utilizan la red como medio para comunicarse con otras personas. En ambos casos, los individuos permanecen largas horas frente a la computadora, desatendiendo sus tareas cotidianas y en casos extremos se aíslan y padecen apatía social.

Adictos al juego:

Una de las ludopatías más comunes hoy son las máquinas tragamonedas. El ludópata es capaz de jugarse su salud, su trabajo y su vida familiar; social y económica. Mientras que el hombre se involucra con el juego para demostrar su poder, la mujer se refugia en él para mitigar la soledad o problemas emocionales.

Adictos a la TV:

Esta adicción trae aparejada la pasividad e inhibición de las personas, los más vulnerables son los niños, los adultos mayores, y las mujeres que permanecen en sus casas.
Eduardo Galeano señala al respecto: "La televisión muestra lo que ella quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra. La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad (…). Fuera de la pantalla, el mundo es una sombra indigna de confianza." Además agrega: "En conclusión, ¿la televisión promueve una mente "empobrecida" ( globalizada)? No hay contradicción en la respuesta: a veces una y a veces otra, pero a condición de que no colisionen, porque si lo hacen, entonces prevalecerá la mente empequeñecida, la "narrow mindness".

Consumo patológico:

Se traduce por una entrega descontrolada a la adquisición de cosas que generalmente son inútiles o superfluas. Esta conducta puede responder a una depresión profunda o a una demencia.Es una patología que afecta más a las mujeres que a los hombres. Detrás de las compras excesivas las mujeres esconden tristeza y depresión.

Adictos a la comida:

La adicción al alimento, está condicionada en gran medida por el descontento hacia la propia imagen que siente 85% de la población femenina y 40% de la masculina. El temor fóbico a engordar trae aparejado dos enfermedades muy serias, como son la bulimia y la anorexia. En definitiva se trata de una obsesión moderna por la perfección del cuerpo, es la nueva "epidemia del culto al cuerpo".

De este modo, surgen trastornos de tipo alimentario como la anorexia y la bulimia nerviosas, que dan paso a la "cultura de la delgadez". Y en dentro de estos trastornos, encontramos la vigorexi que es la obsesión en torno al culto del músculo. Este tipo de adicciones guardan correlación directa con la dismorfia corporal, que consiste en una preocupación excesiva y fuera de lo normal por algún defecto percibido en las características físicas (imagen corporal), ya sea real o imaginaria.

Todos estos trastornos comparten en común, desear una imagen corporal perfecta, como consecuencia de que en las últimas décadas, se corre tras de cuerpos e imágenes perfectas, "idealizadas" a través de distintos medios, y vistas como sinónimos de calidad de vida y felicidad.

Adictos al trabajo:

Trabajan en forma desmedida, convirtiéndose éste en su principal actividad de vida, de modo de poder reducir los niveles de ansiedad y descuidan sus necesidades físicas, familiares y sociales. Son personas que trabajan jornadas muy extensas, que no respetan feriados o vacaciones, siempre existe una excusa para dejar en primer lugar al trabajo.

Adictos al sexo:

La adicción al sexo se desarrolla en general como un apetito material. Tras de él se esconde es una experiencia de poder, de autoafirmación o un alarde de violencia. La mayoría de estos adictos niega su enfermedad, lo que les obliga entonces a llevar una doble vida.

Para luchar contra estas adicciones en necesario modificar el estilo de vida, de modo de fortalecer el autocontrol, la autonomía, y la implicación social. Muchas veces no alcanza con estas modificaciones, entonces se requiere de ayuda profesional. Pero más allá de poder superar estas adicciones, cabe cuestionarnos que podemos hacer cada uno para modificar este tipo de comportamiento que va en detrimento del hombre como ser espiritual, como individuo que posee valores que lo hacen único y valioso.

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿QUÉ NOS DIFERENCIA A LAS MUJERES Y A LOS HOMBRES?


Por Andrea Calvete                     

En un principio pensé hacer dos artículos por separado, sobre lo que pensaban las mujeres por un lado y los hombres por el otro, en referencia al modo de ver la persona con la cual les interesa compartir su vida. Pero gracias a la colaboración de unos cuantos amigos comprendí que era mejor compartir la información recabada y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Espero que todos se sientan incluidos en algún sitio de este artículo que no pretende discriminar o separar, por edad, sexo u orientación sexual, en definitiva todos somos personas que sentimos y tenemos gustos, preferencias en las que en algunos puntos podemos coincidir y en otros disentir.

La encuesta abarcó a hombres y mujeres de dieciocho años en adelante, no se pidió que se hiciera referencia a la preferencia sexual, simplemente ver cuáles eran los atributos principales para que una persona les atrajera, les conquistara, les cautivara y les mantuviera unidos de modo de poder compartir una relación de pareja. Asimismo, se les solicitó ¿cuáles eran los detalles inaceptables por los cuales una persona no entraría en sus vidas?

Aunque en muchos aspectos los distintos entrevistados coinciden, existen diferencias a la hora de expresar ciertos atributos. Las mujeres se muestran  mucho más sentimentales, destacan detalles y gentilezas, mientras que para la mayoría de los hombres resultan meros formulismos para conquistar a una mujer.

Sin embargo, el 90% de las mujeres entrevistadas, se queja de que el hombre en plan de conquista logra unir todos los requisitos esperados, pero una vez que alcanza el cometido se olvida de todo lo que hizo y se comporta como un ser totalmente diferente al que habían conocido, en forma literal podría citar: "Se duermen en los laureles".

Por su parte, el 90% de los hombres hace hincapié en que la mujer debe poseer un cuerpo que le sea atractivo. Prefieren pocos mensajes y llamados, y en lo posible breves. No les agrada que los asedien con reclamos o facturas, los pone de un pésimo humor. La gran mayoría manifesta la necesidad de espacio personal, "en donde haya oxígeno suficiente".

Mientras que el 95% de las mujeres no se refiriere a un cuerpo atractivo, sino a una imagen que las pueda conquistar, algo de "piel" que les atraiga, para dar un inicio a una relación. Coinciden que la mirada, deja traslucir mucho de la persona. Asimismo, las mujeres también exigen libertad y respeto por sus espacios personales.

Una coincidencia, que es unánime en todos los entrevistados, es el buen sentido del humor, consideran que es un ingrediente fundamental para llevar adelante cualquier tipo de relación afectiva, ya que sin éste, todas las demás cualidades se opacan y desvanecen con el tiempo.

En tal sentido, la risa es un común denominador en todas las entrevistas. La sonrisa genera alegría, vitalidad, energía contagiosa, primordial para que una relación se mantenga viva.

El tema de la sexualidad, es un tema de suma importancia para todos los entrevistados. La mayoría sostiene que cuando la atracción sexual se apaga comienzan los grandes problemas en las parejas, y muy pocas logran sobreponerse a este tipo de situación.

Asimismo, el 90% de los entrevistados manifesta haber sufrido alguna desilusión amorosa en su vida, lo que incide en forma proporcial de acuerdo al número de fracasos experimentados, a la hora de encarar una nueva pareja.

El 95% de las mujeres expresa que necesitan a su lado un hombre honesto, sincero, compañero, buen padre, inteligente, y que no sea machista. Este último punto, fue algo que recalcaron como algo inaceptable a la hora de encarar una relación. Para una mujer, el hecho de sentirse sometida o doblegada por el hombre, sin libertad en cualquier aspecto de su vida, es un punto que deja a muchos hombres fuera de los posibles candidatos.

Del mismo modo, el 90% de los hombres excluye de su lista a las mujeres que mandan extensos y prolongados mensajes de textos, reiteradas llamadas en el día, como aquellas que intentan controlar todos sus movimientos. Asimismo, las mujeres demasiado conversadoras, extrovertidas, o que pretendan cambiar sus rutinas no les atraen.

Con respecto a la personalidad e inteligencia, ambos sexos sostienen que son atributos sumamente importantes, aunque en el 75% de los hombres admite que no poder soportar mantener una relación con una mujer que intelectualmente sea superior a él. Contrariamente, las mujeres en este punto difirieren, ya que no se sienten menos si su pareja tiene un mejor trabajo o nivel intelectual.

Sin embargo, a pesar de las diferencias expuestas, todos coincidieron que no existen prototipos de personas ideales, porque la atracción entre personas muchas veces es algo que no tiene demasiada explicación, sólo se siente, y todos están abiertos a darle la bienvenida a este tipo de situaciones, que son especiales y únicas, y en tal sentido creen necesario no dejarlas pasar por alto.

Aproximadamente el 30% de los entrevistados manifesta verse atraído por personas que no entraban dentro de ese "prototipo ideal", y que muchas veces no entienden las causas que los unen a estas personas, pero expresan que lo que sienten es tan intenso, que no merece la pena cuestionarse más nada.

En tal sentido, el 95% de las mujeres se cuestiona todo, mucho más que los hombres. Las mujeres se cuestionan si no reciben una respuesta, sino existe reciprocidad, si no hay detalles o atenciones de gentileza, mientras que el 85% de los hombres expresa no dar importancia a este tipo de detalles.
Si bien la mentira e infidelidad es inaceptable para todos en general, el 95% de las mujeres ve este requerimiento como algo excluyente en cualquier tipo de relación, mientras que entre los hombres entrevistados este punto es excluyente en el 85% de los casos.

Para el 95% de las mujeres es inaceptable que no se les conteste un SMS, un email, o un llamado. En tal sentido, tampoco conciben que su pareja decida desaparecer durante días y no dar señales de vida. Además pretenden compartir momentos sencillos, un mate, una cena, una caminata, pero sentirse incluidas en la vida de ese hombre con el que comparten una relación. Mientras, que para 85% de los hombres encuestados, este punto no resulta ser un impedimento para llevar adelante una relación, el hecho de no compartir determinados momentos en los que posiblemente la relación se afiance, no les afecta en su relacionamiento de pareja, por el contrario les genera más libertad.

Luego de haber analizado los distintos puntos de vista cabría cuestionarnos: ¿Qué nos diferencia a las mujeres y a los hombres?
Hombres y mujeres nos lastimamos a diario, pues como escribe John Gray "Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus". Según la mitología romana, Marte era el dios de la guerra, mientras que Venus era la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, y desde aquí comienzan un gran número de diferencias que traen aparejado muchos malos entendidos y complicaciones.

Y es así que cuando nos ponemos a hablar personas de distinto sexo, al plantearnos temas sentimentales o amorosos, las campanas suenan muy distintas, y es que en el fondo aunque tanto la mujer como el hombre son capaces de enamorarse, las manifestaciones suelen ser totalmente distintas. La mayoría de los malos entendidos surgen al conferir significados diferentes a expresiones iguales.

Entonces, lo que para unos es un halago o una gracia para otro puede ser una falta de atención u ofensa, ¡qué complicado!, y es que pensamos o percibimos las cosas de manera diferente, y aunque intentemos igualarnos en derechos y obligaciones, sentimos diferente, y en tal sentido, la biología ha sido sabia, nos diferenciamos genéticamente, hormonalmente, nuestros cuerpos son diferentes y también funcionan en forma distinta.

Las mujeres cuando se involucran amorosamente, ponen en forma inmediata un componente sentimental, que al hombre le cuesta mucho más tiempo incorporar, lo que para una mujer fue un encuentro sumamente romántico, para el hombre fue un sensacional momento de pasión, y al otro día si se encuentran comienza un gran mal entendido. Ella lo mira esperando palabras de dulzura, cariño, mientras él le dice: "Qué noche impresionante, qué se repita" y esto por ser delicada, seguramente alguno diga algo bastante más subido de tono, pero no hace falta que sea más explícita…

Ella esperará que el celular suene, o un mensaje llegue, el pendiente de que el celular suene pero no para verla a ella o comentar la noche anterior, sino para arreglar la partida de cartas o fútbol que le quedó pendiente con los amigos.

Pero a esta altura ya sabemos que biológicamente nos separan muchas diferencias, que nos llevan a reaccionar de forma opuesta, pero a pesar de que este Muro de Berlín, nunca será derribado somos los unos para otros una parte importante de la vida y complementaria.

Desde la genética comienzan las diferencias, de los 46 cromosomas humanos en las mujeres un par son XX y en los hombres XY. El cromosoma Y es el que determina la masculinidad, genéticamente la mujer es más fuerte que el hombre, el hombre padece más enfermedades hereditarias
Desde el punto de vista del aprendizaje, las niñas dominan el aprendizaje verbal y los rostros humanos, mientras los varones tienen mayor habilidad con las líneas ángulos, perspectivas y los objetos, de aquí su poderosa atracción por la figura de la mujer.

Con respecto a las diferencias fisiológicas: La talla, el peso, la capacidad pulmonar, la masa muscular, la temperatura corporal, el consumo de calorías y el tamaño del corazón en los varones es superior al de las niñas.

El cerebro de los hombres es más pesado y voluminoso, lo que no guarda relación con la inteligencia. Asimismo, las mujeres soportan mejor el dolor que los hombres, debido a que están acostumbradas a los dolores menstruales y de parto.

Otra pregunta frecuente es ¿cómo una mujer puede hacer varias cosas a la vez en forma correcta, mientras que al hombre le resulta más difícil? La explicación es sencilla, las mujeres manejan mayor tráfico de información entre los hemisferios cerebrales, debido al mayor grosor del cuerpo calloso. Mientras que el cerebro del hombre está más encapsulado, el de la mujer es más fluido.

Un estudio llevado a cabo por científicos de la Facultad de Medicina de Harvard mostró que partes del lóbulo frontal, que alberga las funciones de toma de decisiones y resolución de problemas, son proporcionalmente mayores en las mujeres, al igual que la corteza límbica, que regula las emociones.
Sin embargo, las zonas del cerebro que son proporcionalmente más grandes en los hombres está la corteza parietal, que procesa señales de los órganos sensoriales e interviene en la percepción espacial, asimismo, controlan las emociones y la conducta social y sexual de mejor manera que las mujeres.

Pero, más allá de todas estas explicaciones científicas y válidas, lo cierto es que a la hora de enfrentarnos a una situación, las reacciones no han de ser las mismas, pero también hay que ver el lado positivo: los complementos son necesarios. Por otra parte sería muy aburrido y monótono si siempre obtuviéramos la respuesta correcta ¿no lo creen?, así que nos seguiremos enfrentando… sólo que debemos intentar vernos con más humor, y no tanto enojo, pues las situaciones tomadas con humor son más llevaderas, vale la pena reírnos de nosotros mismos, en un síntoma de que hemos avanzado.


A continuación les presento este video subido a YouTube donde el humorista americano Mark Gungor expresa en forma muy amena las "Diferencias cerebrales entre los hombres y las mujeres", espero lo disfruten.

jueves, 4 de agosto de 2011

PADRES E HIJOS

Por Andrea Calvete

Carta a mis hijos 

Quizás sea el momento adecuado, ahora que han crecido, para que comprendan estas palabras, pues ya no me ven como alguien todopoderoso, sino como un una persona común.

Es natural, que de pequeños como niños en ese afán de sentirse protegidos, vieran en mí simplemente el lugar perfecto para cobijarse, donde la tibieza de mis caricias pudiera surgir como un bálsamo para solucionar sus pequeños problemas.

Pero, la vida pasa rápidamente y ahora me paro delante de  a una mujer y un adolescente a punto de convertirse en un hombre adulto.

Por todas la veces que dije que si y que no a destiempo me disculpo, así por aquellas oportunidades en las que sumergida en mis problemas no les presté la atención adecuada.

He hecho todo lo posible porque sean felices, personas íntegras, porque se respeten a si mismos y a todos los que rodean.

No ambiciono grandes metas, pues la vida me ha enseñado que la felicidad son pequeños momentos, de poder gozar cada minuto con intensidad, de reír y disfrutar todo lo que esta a nuestro alcance por más sencillo que sea.

Sé que les toca lidiar con un mundo muy complejo, pero creo en ustedes y en su capacidad como personas de poder enfrentar todos los desafíos que la vida les presente.

No busquen en mi soluciones a sus problemas, pues no todo está en mis manos, en cambio les ofrezco todos mis sentidos para escucharlos, comprenderlos y acompañarlos. Aunque la impotencia y el desasosiego se presenten cuando se vean enfrentados a determinadas situaciones, ellas sólo permitirán darme fuerzas e ímpetus para no doblegarme, y poder estar allí siempre que ustedes me precisen.

Creo que tienen un gran corazón, un gran espíritu de lucha y mucho entusiasmo, estos tres componentes les allanaran el camino, y les posibilitará llegar muy lejos, tan lejos como se lo propongan.

No se desanimen, se enfrentarán a muchos sinsabores, a personas y a situaciones muy complicadas, las piedras obstaculizarán muchos caminos, pero recuerden que no siempre todo esta perdido, está en ustedes no darse por vencidos y sacar fuerzas de donde no las tengan.

Los quiero con todo mi corazón, con todas mis fuerzas, estoy muy orgullosa de cómo son, y creo que son el futuro, son la alegría y el porvenir.

He cometido errores muchas veces, y los seguiré cometiendo, como la harán ustedes, pero siempre estaré abierta a escucharlos y acompañarlos pase lo que pase.

Aunque han crecido, mi instinto de madre no se ha perdido permanece vivo y continuará así hasta que se apague el último latido de mi corazón, los adoro.

Con todo mi cariño,
Mamá

Relación padres e hijos:

Es muy frecuente oír a psicólogos y especialistas recomendar que mantengamos un diálogo fluido con nuestros hijos, pero las jornadas cada vez resultan más extensas así como los problemas diarios, lo que dificulta la tarea. Por tal motivo, resulta paradójico que en la era de las comunicaciones se dé un escaso diálogo entre padres e hijos.

Los hijos en todas las etapas de sus vidas requieren de la presencia de sus padres, aunque los entendidos recalcan que los primeros años son prioritarios, el ser humano a lo largo de su desarrollo precisa siempre a sus padres presentes.

El estar presentes significa no tanto cantidad de tiempo sino calidad. Es decir, que el poco tiempo del que dispongamos sea útil y provechoso para nuestros hijos y para nosotros mismos.  Un espacio donde podamos establecer un diálogo fluido y sincero en el que ambas partes nos abramos a oírnos, que  no es lo mismo que escuchar, oír significa poner todos los sentidos a disposición.

A partir del punto anterior existe un gran debate establecido respecto de la relación cantidad y calidad de tiempo, pues para unos cuantos especialistas la combinación entre ambos es fundamental.

Pero es esta la discusión que permite situarnos en una verdadera paradoja, pues resulta incomprensible ¿cómo en la era de las comunicaciones no es posible mantener un diálogo apropiado entre padres e hijos?

Los horarios de encuentro serán todo un problema, si los niños son pequeños quizás cuando los padres llegan a sus casas ya estén dormidos. En cambio sí son mayores, posiblemente se produzca el efecto contrario, y entonces serán ellos quienes estén ausentes al regresar sus padres, pues su día también se conforma de un sinfín de actividades. Por tal motivo, deberemos armar el rompecabezas de los horarios con mucha atención.

Una vez que podamos concretar ese momento de encuentro, será muy importante despojarnos de nuestras preocupaciones y problemas, para sentarnos frente a frente a compartir con nuestros hijos todo lo que están viviendo, experimentando día a día.

Quizás si logramos un ambiente donde no abunden los ruidos, o las distracciones sea más sencilla la comunicación, pues computadoras, televisores o radios no serán buenos aliados a la hora de entrar en contacto.

Una comunicación fluida y empática será promotora de salud mental y bienestar psicológico en la familia.

¿Estamos capacitados para ser padres?

Esta pregunta parece tener una respuesta natural y casi inmediata, es una tarea instintiva. Mas cuando nos convertimos en padres esta afirmación pierde consistencia y comienzan las dudas y los cuestionamientos, pues la realidad dista mucho de lo que pensamos o creemos.

En los distintos órdenes de la vida aprendemos diferentes tareas: como puede ser cocinar, planchar, cocer, una carrera, un oficio… aprendemos  a utilizar complejos aparatos para hacer nuestra labor más sencilla, pero a ser padres no se nos enseña.

Hoy en día gran número de psiquiatras y psicólogos resaltan la importancia de ser padres. En tal sentido, sostienen que debemos cuestionarnos si realmente estamos capacitados para emprender la tarea. Para ello, convienen que es imprescindible preguntarse si uno está dispuesto a renunciar a muchas cosas en la vida, y anteponer a sus hijos. Por otra parte, la estabilidad emocional que pueda tener una persona a la hora de tomar esta decisión será primordial, pues si nuestra vida no tiene un rumbo, menos tendrá la de nuestros hijos.

Los hijos implican ser capaces de compartir: nuestro tiempo, nuestra paciencia, esfuerzo, trabajo, no dormir muchas noches, saber escuchar, no perder la calma, saber guiar, mostrar las opciones para que se conviertan en seres adultos dotados de valores para enfrentar la vida que le hemos dado.

El tema de impartir valores es primordial, pues sin ellos no podrán afrontar con plenitud los distintos desafíos. Si bien no existen fórmulas para ser padres, algo que nos compete a todos para que nuestros hijos se críen bien, es saberlos escuchar, comprenderlos, brindarles afecto, criarlos sanos y seguros, brindarles todas las herramientas necesarias para enfrentar este mundo tan difícil que nos toca vivir, supervisar sus amistades, y ante todo enseñar con nuestro ejemplo, cosa que habitualmente olvidamos.

Pero si hemos decidido asumir esta gran responsabilidad, desde que son pequeños nuestra actitud hacia ellos irá generando diferentes vínculos, que luego repercutirán en los años venideros. En tal sentido, la hora de dormir es algo que no debemos pasar por alto, esos quince minutos marcan una gran diferencia en aquellos niños que al acostarse son cobijados, reciben una charla, un cuento, cariño, de este modo el niño se dormirá tranquilo e irá generando hábitos de diálogo tan importantes a la hora de entablar cualquier relación.

Nuestros hijos serán como esponjas, absorberán todo lo que les impartamos y del mismo modo sus actos serán reflejo de nuestras enseñanzas. Por otra parte, la calidad del tiempo es más importante que la cantidad, de tal modo que en  las relaciones donde existan diálogo y comunicación permanente los vínculos serán más fluidos.

Al llegar a la adolescencia, nos enfrentamos a una etapa difícil donde la brecha generacional se hace más intensa. Un momento en que los chicos enfrentan límites continuamente e intentan transgredirlos en forma constante, y ese tira y afloje suele desgastar a los padres, que muchas veces terminan cediendo por cansancio.

Asimismo, la adolescencia viene acompañada de cuestionamientos, desafíos en forma permanente, a este aspecto deberemos sumarle que ya a esta altura nos encuentran con algunos años y problemas, entonces el relacionamiento se vuelve aún más complejo.

Los hijos implican dedicación, paciencia, renunciar a cosas por ellos, ser capaces de abrir nuestra cabeza a nuevos tiempos, desafíos y metas, saber decir si y no cuando sea necesario, y así, día a día, enfrentarnos a distintos problemas con total cariño y devoción.

Finalmente, tanto padres como hijos somos seres humanos factibles de cometer errores, pero la diferencia con cualquier otro tipo de relación afectiva, es que el amor de padres a hijos es incondicional, y he aquí la clave del éxito.

martes, 2 de agosto de 2011

OBVIEDADES

Por Andrea Calvete  


Plural de obviedad, cualidades de lo obvio, es decir de lo que se encuentra ante nuestros ojos, fácilmente visible, mas “lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón”.
Tantas cosas resultan obvias, y sin embargo pasamos por delante de ellas sin percibirlas si quiera, anestesiados por nuestros problemas, nuestra falta de tiempo, y nuestra individualidad que se para dejando pequeño todo lo que nos rodea.
Quizás lo que resulta tan visible, ya pasa a ser parte de una realidad, que nos hemos acostumbrado a ver, nos hemos insensibilizado, sin detenernos a pensar ni siquiera ¿por qué ya son muy pocas las cosas que nos importan o nos conmueven?
Es realmente contradictorio que en la era de las comunicaciones, cada vez la comunicación entre los individuos sea más escasa. Sí, algo que no tiene pie ni cabezas, donde en breves segundos podemos estar comunicados con cualquier individuo en el planeta, tener acceso a cualquier información, sin embargo no sabemos nada de la vida del vecino de enfrente, o al que vive dos pisos más arriba. Y siendo aún más radical muchas veces no estamos al tanto de lo que le sucede a algún miembro de nuestra familia o un amigo.
La comunicación paradójicamente se extingue, se hace efímera, mientras la tecnología da pasos agigantados para mejorarla, entonces ¿dónde radica la falla?
Siempre es importante hallar un culpable, alguien que asuma responsabilidades, pues nos hace sentir satisfechos ante una situación incómoda o poco satisfactoria. Pero aquí no vale la pena encontrar acusados, sino destacar la necesidad  de comunicación,  de diálogo entre los seres humanos, de la búsqueda por cambiar lo que estamos haciendo mal. En tal sentido, la educación es una herramienta fundamental en cualquier ámbito, y más aún si apostamos a mejorar las relaciones y valores humanos en vía de extinción.
No podemos cegarnos ante la falta de comunicación en los diferentes ámbitos que nos circundan, en la familia, en los trabajos, en las ciudades, en los países, en el mundo entero.  Donde las metas prevalecen sin importar los medios que se utilizan para alcanzarlas, sin medir sus consecuencias muchas veces irreversibles.
Pero, ¿qué se puede esperar en un mundo “patas arriba”?, como expresa Eduardo Galeano, creo que es justo no esperar nada, sin embargo comprometernos en forma individual para desde allí lograr un cambio colectivo, no podemos siempre deslindar responsabilidades, cada persona desde su más pequeño acto en el día a día es responsable por el mundo que nos toca vivir.
Por el bien de todos, es necesario concientizarnos que si continuamos caminando anestesiados por la vida frente a los problemas, cada vez las situaciones se complicarán más, por lo tanto depende de cada uno como sigue esta historia.