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¿CÓMO DEFINIR UNA ILUSIÓN?


Las ilusiones son semillas que plantamos en nuestro existir, y promueven el entusiasmo, la alegría y el optimismo. Desde luego se cultivan, con esmero y cuidado, germinan cuando nos llenamos de dinamismo y entrega, de pasión y esmero.

Hay tantas situaciones que nos ilusionan… pero algunas veces cansados de los acontecimientos desafortunados, las ilusiones comienzan a perder fulgor y brillo, y nos empezamos a marchitar como esas hojas que se ponen amarillas hasta caer secas del árbol que las sostiene.

Las ilusiones perdidas son hojas desprendidas del árbol de la vida que vuelan en busca de un lugar donde pararse. Igual que ciertos pájaros cansadas de andar buscan apoyarse en algún rinconcito, pero resultan dolorosas cuando se alojan en el corazón.

Cuando permitimos que el corazón comience a latir más lento producto de las ilusiones pérdidas y fracasos, entonces la ilusión comienza a apagarse.

Mantener encendida la llama de la ilusión es tarea bien difícil, porque para que esto suceda las motivaciones no tienen que desaparecer, las ganas no se pueden marchitar y el verde esperanzador no se puede perder.

A cierta altura de la vida comprendemos que no hay recetas que valgan a rajatabla, que las palabras no son infalibles, que los consejos si bien son válidos sólo sirven cuando nos abrimos a ellos, es así como la ilusión se contagia cuando permitimos que nuestros poros se humedezcan con su brillo tan particular.

Las ilusiones son semillas que plantamos en nuestro existir, en la medida que estemos abiertos a plantar una cada día las mantendremos encendidas por el resto de nuestra vida.


Andrea Calvete

 

 


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