lunes, 29 de noviembre de 2021

REENCUENTRO


 Hoy me reencontré con ella. Estaba allí parada mirándome, observando sin juzgar, disfrutando de lo que hacía, me observó mientras mezclaba los colores para que tomaran contacto con el lienzo.

Su respiración despreocupada me alentó con cierta algarabía con el júbilo de quien desea realizar algo con entusiasmo y esmero. La música fue el nexo que nos permitió continuar en esa conexión casi mágica.

Habrán leído alguna vez que todos nos conectamos con el niño o niña que llevamos dentro, y a su vez también lo habrán experimentado, pero hoy sentí que éramos una y que el tiempo se había fusionado sin impedimentos, sin cuestionar nada, sólo para transitar este presente en el que la lluvia purificaba cada momento.

Así fue nuestro encuentro desinteresado, sincero, recíproco, húmedo por los recuerdos y añoranzas. Nos miramos desde lo que fuimos, somos y seremos, y hablo en plural porque niña y adulta seguiremos transitando todas las etapas que nos resten por vivir, con la sana intención de rescatar la alegría de cada día, aún del rinconcito más lejano.

Hoy me reencontré con ella, nos miramos, y nos acercamos lentamente hasta fusionarnos con el propósito de rescatar lo vivido y disfrutar desde este aquí y ahora como el regalo que se nos ofrece cada día de vivir con plenitud cada instante para reaprender de los errores y continuar por el camino del conocimiento hasta el último aliento.

Andrea Calvete   

jueves, 25 de noviembre de 2021

TARDE GRIS PERLA


Llueven indulgentes los recuerdos perfumados de ayer, los besos y las añoranzas de lo que fue se dibujan en cada gota, y sólo queda la vívida sensación que se desvanece como esas fotos que van perdiendo el color con el correr de los años. La lluvia ese remanso en el que corre y fluye la vida, espátula una tarde gris perla.

El apacible sonido de la lluvia golpea la ventana, aquieta los pensamientos., mientras el olor a tierra mojada perfuma la tarde y reverdece el paisaje. Los jazmines seducen con su perfume, acarician con encanto la llegada de diciembre.

La lluvia como un manso manantial bendice con su riego sagrado. El cielo oscurecido se confunde con una noche en que las preguntas se agigantan. El agua en su goce aviva los colores, los vuelve tornasolados, mientras los perfumes se intensifican. Se suavizan las texturas con su fluir constante. La naturaleza sabe a hierba que reverdece agradecida. Ante la magnificencia del espectáculo quedan absortos mis sentidos.

Fluye el agua, cae como un telón que se abre lentamente. Se instalan los pensamientos al sur de mi corazón, lejanos, olvidados. Me parece estar viendo una película, pero allí estoy envuelta por la lluvia que oficia de confesora y amiga.

Llueven indulgentes los recuerdos perfumados de ayer, los besos y las añoranzas de lo que fue se dibujan en cada gota, y sólo queda la vívida sensación que se desvanece como esas fotos que van perdiendo el color con el correr de los años. La lluvia ese remanso en el que corre y fluye la vida, espátula una tarde gris perla.

Andrea Calvete

jueves, 11 de noviembre de 2021

SE PEINA LA RUTINA


Los movimientos rutinarios se desperezan cada mañana, se ejecutan con ritmo propio y se articulan entre lo aprendido mientras se peinan automáticamente. Cuando no se realizan parece faltar algo, como si un objeto hubiera sido removido de su estantería.

En su trasiego la mente intenta acallar todo sentimientos en busca de dejar pronta esa rutina que forma parte del día a día, donde cada cosa está en su lugar, hasta que un pequeño cambio parece tambalear esa superficie sobre la que rueda lo habitual. Los habilidosos logran sortear esos cambios con cintura como el mejor jugador evade a su contrincante.

La rutina suele ser gris, monótona, sin embargo, se puede colorear según la creatividad e imaginación de cada compositor. Quien logra trascenderla de alguna manera, puede vibrar en una sintonía diferente, en la que es posible soñar, viajar, escuchar diferentes sonidos y aromas, descubrir nuevas imágenes y sorprenderse por algo que hasta ahora había pasado desapercibido ante nuestros sentidos.

Aunque hay personas que son muy rutinarias, y nos les gusta apartarse de lo que hacen a rajatabla, para otras el cambiar de aire o perspectiva les oxigena sus días. Sin embargo, más allá de la manera de ser que tengamos, es indudable que hacer algo distinto, nos conduce por el camino de la creatividad y la sorpresa. Los niños son muy abiertos a dejarse sorprender, a experimentar, a reír y a jugar, pero en la medida que crecemos esas posibilidades se van acotando: ¿por qué?

Los porqués podrían ser múltiples, y diferirían según cada persona: Pero me animaría a decir que están relacionados con las decepciones, con los contratiempos, con los desencuentros, con las cicatrices que nos han quedado, y también con las frustraciones, es decir con todo lo que de alguna manera ha sido una piedra en el camino. Sin embargo, un obstáculo no puede ser quien nos detenga el camino o nos haga seguir por aquel que no estemos dispuestos a transitar, si equivocamos el rumbo siempre es posible retomar la senda que deseemos.

De regreso a la rutina, es parte de lo que hacemos día a día, de nuestras horas de existencia, que sea más o menos disfrutable es algo que muchas veces depende de nosotros, de qué hacemos con ella y de las motivaciones que nos ponemos por delante. Los movimientos rutinarios se desperezan cada mañana, se ejecutan con ritmo propio y se articulan entre lo aprendido mientras se peinan automáticamente.

Andrea Calvete