miércoles, 22 de septiembre de 2021

LA VEREDA

Lugar de paso por el que se transita, en donde los pasos dejan sentir su andar, las palabras se deslizan a través de conversaciones, y las risas desbordan para aquellos que las atraviesan con alegría. Paciente nos ve transcurrir y es testigo de innumerables historias. 

La vereda no es un simple lugar de paso, también suele ser testigo de caminatas, encuentros, charlas, paseos y reuniones. Era una costumbre muy arraigada en nuestros días que los vecinos se sentaran a conversar en la vereda, sobre todo en los barrios donde las casas o apartamentos no tenían fondo.

Lugar de paseo para los perros que van felices porque sus amos los llevan a recorrer una vuelta, sin embargo, algunas veces nos encontramos con algún premio producto de un dueño descuidado que no ha juntado las heces de su mascota.

Como lugar de encuentro la vereda sigue vigente, una de las veredas más transitadas en la ciudad de Montevideo es la Rambla, en la que la belleza natural hace de los caminantes, corredores o ciclistas un paseo como pocos. Sin embargo, este fin de semana me tocó presenciar un desafortunado encuentro, que creo que dejó a los protagonistas embarcados en una muy mala energía.

Antes de detenerme en lo ocurrido, cabe destacar que la vereda es un lugar de convivencia, de respeto y de ciudadanía. Todos tenemos derecho a transitar por ella, pero sin dificultar u obstaculizar el tránsito de otro transeúnte. Si bien hoy las bici-vías han comenzado a funcionar para solucionar el tránsito de este tipo de vehículo, hoy en la Rambla montevideana aún transitan muchas por la vereda, y en algunos tramos se complica el paseo.

El hecho que les voy a narrar tuvo lugar en la Rambla a la altura de la Plaza Virgilio, si bien yo venía caminando por la playa se escuchó perfectamente el incidente entre un joven que corría y tres señoras que caminaban. La discusión comenzó cuando el joven se volvió hacia las tres señoras y las insultó por obstaculizar el paso, adujo que él estaba entrenando, que les pidió permiso y no se corrieron. Las señoras al ser insultadas con violencia respondieron de la misma forma y le dijeron que ya bastante tenían con las bicicletas que pasaban a todo lo que da, y que si quería entrenar lo hiciera en otro lado (y estoy suavizando bastante todo lo dicho sin respeto alguno). No daba crédito a lo que escuchaba y veía, era una hermosa mañana de domingo, soleada preciosa, y pensé que necesidad de agredirse mutuamente, de destratarse de esa manera, pero evidentemente tanto el joven como las señoras tenían ya sus enojos adentro.

De vuelta a la vereda, también ha sido testigo de parejas enamoradas tomadas de la mano, o de niños que corren jugando como si el mejor día. Y como dejar de mencionar a los vendedores de helados, garrapiñadas, o tortas fritas, que son parte de este folklore de la vereda en el que todos pasamos y dejamos algo de nosotros.

La vereda ese lugar de paso por el que se transita, en donde los pasos dejan sentir su andar, las palabras se deslizan a través de conversaciones, y las risas desbordan para aquellos que las atraviesan con alegría. Paciente nos ve transcurrir y es testigo de innumerables historias. 

Andrea Calvete

sábado, 18 de septiembre de 2021

NOCHE DE LUNA LLENA


Las noches de luna llena guardan cierta magia y encanto para quien suele dejarse llevar por el cielo estrellado iluminado por su blancura delicada y tenue. Hoy la luna me ha revelado algunos secretos bajo ese influjo, pero no podré trasmitirlos todos, sólo aquellos que ella ha decidido sean parte de este relato.

Con su resplandor mágico ha dejado cautivas todas las miradas, ha detenido las pulsaciones, ha provocado suspiros, y ha tendido su encanto para iluminar a quien por descuido haya decido mirarla. ¡Cuántas declaraciones a la luz de la luna llena!, ¡cuántos anhelos escondidos!, ¡cuántos deseos olvidados!, ¡cuántos amores buscan brillo!¡cuántas historias caminan iluminadas por este bello satélite! Inspiradora de libros, cuadros, esculturas, canciones, a cada artista logra llegar de diferente manera, a cada ser alcanza con su magia y encanto magnético

Es noche de luna llena, de estrellas tenues, de diálogo entre quien se sienta a mirarla y ella, blanca y majestuosa, impávida y serena, con elegancia y aire secreto, escucha luminosa, mientras bajo su influjo quedan los secretos más profundos guardados cuando decidimos hablar con la luna.

La luna ha visto desfilar millones de personas desde la noche de los tiempos, ha inspirado a todos aquellos que han sido capaz de dejarse cautivar por su encanto y belleza. Testigo de romances, rupturas, de lazos perdurables más allá del tiempo, de silencios, de dudas, de luchas y de actos cotidianos,

Las noches de luna llena suelen embriagarnos con su encanto para dejar volar los más profundos deseos, con la esperanza de que su luz mágica los haga realidad. Quien pueda disfrutar de una noche de luna llena podrá experimentar un momento diferente y único, a tiempo de bañarse de su energía y belleza, abiertos a que es posible un cambio o un momento trascendente.

Hoy la luna me ha revelado algunos secretos bajo ese influjo que sólo ella es capaz de generar cuando aparece enorme para dejar deslumbrados a quienes la miran. Ojalá que esta noche cuando eleves tus ojos al cielo seas testigo de algo maravilloso en tu vida, o descubras lo que ella te quiera decir al oído.

Andrea Calvete 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

CASI DE PRIMAVERA


El cielo celeste y cristalino envuelve al día tranquilo y fresco. Las lavandas dan color y perfume, los primeros nidos ven nacer a sus pequeños pájaros que abren sus piquitos ansiosos esperando a ser alimentados, mientras la vida resurge en este día casi de primavera.

El olor mentolado del pasto recién cortado se mezcla con la brisa luminosa de esta mañana, en el que los colores afianzados resaltan cuando en cada planta se ve un brote, un renacer que llega jubiloso y esperanzador. Los pájaros con algarabía trinan desenfrenados, ha dejado de llover luego de varios días y el sol asoma como un milagro.

El mar baila junto al suave vaivén de las olas que rompen en la orilla pacientes y armoniosas, cuando el agua toca la arena se respira el yodo y espeja todos los estados de ánimos, en una mezcla casi inexplicable uno exhala e inhala y la paz que parece reinar en el universo.

El sol comienza a hacerse sentir, y los primeros gorros protectores asoman coloridos mientras los transeúntes inundados por el espíritu primaveral se dejan llevar, caminan a buen ritmo y energía.

El placer de disfrutar de la naturaleza es algo que uno olvida tras unos cuantos días de encierro, y comienza a recordar en la medida que mira el cielo, las nubes esponjosas, y el perfume silvestre y delicado de la primavera se esparce en cada instante del día. Hasta la humedad se impregna de esas notas cítricas con las que nos privilegia la nueva estación que se aproxima.

El cielo celeste y cristalino envuelve al día tranquilo y fresco. Las lavandas dan color y perfume mientras los primeros nidos ven nacer a sus pequeños pájaros que abren sus piquitos ansiosos esperando a ser alimentados, mientras la vida resurge en este día casi de primavera.

Andrea Calvete  

sábado, 11 de septiembre de 2021

LO DE LA TANA


El puesto de “La Tana” era el almacén de mi barrio, ¡lo recuerdo con tanto cariño! Un techo de chapa cobijaba los cajones coloridos de frutas y verduras que perfumaban fresca la entrada. El salón en forma de ele con piso de hormigón lustroso olía a vainilla y comida casera recién hecha. El aroma del lugar era tan particular que ha quedado grabado en mi memoria como una mezcla de esencias en donde la magia queda liberada al libre albedrío.

El almacén del barrio ha sido un baluarte en la vida de cada familia. Hace unas cuantas décadas atrás no proliferaban los grandes supermercados, eran los pequeños establecimientos barriales los que nutrían al vecindario.

En “Lo de la Tana” te daba la bienvenida un matrimonio italiano que trabajaba de sol a sol para que no faltara nada. Rocco y Assunta eran el alma mater de este negocio lleno de trabajo artesanal y casero, donde la balanza era testigo de 100 gramos de: galletitas, azúcar, yerba, fiambre o lo que fuera necesario.

Los mostradores prolijamente equipados quedaban en ele uno a la izquierda y otro de frente a la puerta de entrada. Cuando se ingresaba al puesto lo primero que se observaba era una antigua heladera de madera con fiambres y quesos y la cortadora de fiambre sobre la mesada, atrás un lambriz de madera que separaba el local de lo que sería la casa o un depósito. Hacia la izquierda otro mostrador con la caja registradora, la antigua balanza con diferentes pesas y una enorme estantería llena de antiguas latas con una ventana redondeada de vidrio con :galletitas, azúcar, harina, yerba, fideos, lentejas, caramelos, candes, lo que se les ocurra todo se vendía por peso. El papel de estraza era en el que se envolvía todo lo que uno llevaba y algunas veces el papel de diario era otra opción sobre todo para llevar los huevos y legumbres.

Con el correr del tiempo han ido cambiando el nombre de las calles y hoy es un barrio donde los poetas y escritores rodean el lugar. Así Mangaripé pasó a llamarse María Espínola, la Calle A Esther de Cáceres, la Calle B Emilio Oribe y la Calle C Sara de Ibañez, el barrio desborda de cultura. “Lo de la Tana” quedaba en Catania y Calle B, hoy Emilio Oribe y Zabala Muniz.

El gran momento de este almacén fue entre los años 70 y 80 donde el auge de la construcción se dio en la zona. Por el barrio comenzaron a construirse una multitud de cooperativas que pronto poblaron el vecindario. La construcción de este gran complejo de viviendas llevó años, y muchos trabajadores que, a la hora del almuerzo, iban a “Lo de la Tana”, por un refuerzo, fiambre, frutas, vino, o bebida.

Rocco y Assunta eran como el yin y el yang, opuestos, pero se complementaban a las mil maravillas. Rocco era la paz y la armonía en persona, parsimonioso, tranquilo y bonachón, no muy conversador atendía el puesto como si el día no se fuese a acabar. Assunta era el polo opuesto, corría todo el día, manejaba, iba al Mercado Modelo, y hablaba rapidísimo mientras centellaban sus ojos y su sonrisa radiante, expeditiva y simpática dejaba contento a quien fuera al puesto, si no encontrabas lo que ibas a buscar no importaba, te llevabas algo parecido o no tanto, pero algo seguro comprabas.

De niño cuando te mandaban al almacén estabas de fiesta, seguro no tendrían cambio para devolverte y para redondear te sacrificabas te traías un par de chicles o caramelos, así si que valía la pena caminar unas cuadras, calculo que más de uno le habrá pasado algo similar.

Eran épocas de leche en envase de vidrio, su color verde incomparable y su forma perfecta hacían que fresca recién salida de la heladera tuviera otro gusto, y ni que hablar el placer de abrir la botella y de encontrar en su tapa de aluminio un abundante trozo de crema doble, delicioso.

El almacén del barrio ha sido un baluarte en la vida de cada familia, “Lo de la Tana” fue para nuestro barrio testigo de décadas, de ilusiones, de generaciones que fueron creciendo y pasando en el corazón de Punta Gorda, casi llegando a los Portones de Carrasco.

Andrea Calvete


sábado, 4 de septiembre de 2021

EL CORTEJO: UNA COSTUMBRE CADA VEZ MÁS LEJANA

Un ritual practicado en la mayoría de las especies animales ha perdido importancia en las relaciones humanas, producto de la inmediatez, y de conseguir todo sin perder tiempo. El cortejo es una forma de comunicarse y sincronizar entre dos seres para preparar el vínculo que dará paso a una relación.

El cortejo tiene el perfume de la primavera fresca y silvestre, el beneplácito del amanecer sereno, la luz intensa de una noche de luna llena, el desparpajo luminoso de la risa, la fuerza de una ola enfurecida, el sonido de la lluvia, y los colores rojos y naranjas del atardecer.

En tiempos lejanos las cartas fueron un gran soporte para poderlo desarrollar, en tanto la palabra a través de sus diferentes medios ha sido capaz de seducir, encantar y maravillar, ha vencido obstáculos, ha traspasado barreras y han llegado al lugar y en el momento preciso. Las miradas no se han quedado atrás, han sabido deslizarse brillantes y decididas, como quien toma cartas en el asunto.

El cortejo tiene el entusiasmo y el vigor de la conquista, las alas de la ilusión, y el impulso del que desea alcanzar un cometido. Es un estado en el que sincronizan, palabras, pensamientos y acciones.

Si bien el cambio a nivel comunicacional en este siglo XXI ha sido vertiginoso, y todo se debe comunicar rápido, conciso y efectivo, aún queda lugar para esa palabra de halago que sirve para endulzar el oído y el alma, para sacar una sonrisa aún cuando parece que no nos queda tiempo ni para reír.

Los cambios parte de la vida, así nos vamos aggiornando a nuestro tiempo, pero ojalá este ritual que parece en vía de extinción no se acabe por el bien quienes que deseen iniciar el contacto con otra persona, para que puedan palpitar sin prisas y con todos sus sentidos puestos en el placer de cortejar y ser cortejado por alguien.

Andrea Calvete