domingo, 1 de noviembre de 2020

SIMPLE


La simpleza no tiene aristas que lastimen, es redondeada y busca acurrucar en su redondez a quien necesite cobijo, mientras resbala lo innecesario para dejar lugar a lo esencial.

¿Cómo definir algo simple?, ¿cómo explicar lo que sencillez nos llena de satisfacción? Lo sofisticado sería un vocablo opuesto y sobrecargado que a lo simple no le hace falta.

Simple es el beso que se da desde lo más sentido, mientras se entrecierran los ojos colmados de amor. O el brillo de una mirada que se emociona cuando algo le conmueve. 

Lo simple no tiene vueltas, ni recovecos, parece ser traslúcido y genuino. Se puede palpar con suavidad, o percibir su perfume fresco y jovial. Sabe a hierbas y huele a mar. Tiene la delicadeza entre sus manos. 

Con el correr de los años lo simple suele ser lo que uno lleva adentro, no importa donde vaya o dónde esté, sencillamente acompaña a quien decide transitar en armonía su camino.

Las notas musicales tan simples y sencillas se combinan para hacer una sinfonía, sin embargo, cada una y por su parte llega a ser el sostén de los acordes de la vida.

Los amaneceres majestuosos se paran simples ante el nuevo día, entonces comienzan a trinar los pájaros y las horas se despiertan somnolientas, mientras las esperanzas se dibujan con el primer rayo de sol.

Simple el abrazo se despedida que llega muy hondo y lo guardamos como un gran trofeo en el corazón, al igual que todo lo que lo que nos han enseñado con humildad y amor para perfumar nuestra existencia.

La simpleza no tiene aristas que lastimen, es redondeada y busca acurrucar en su redondez a quien necesite cobijo, mientras resbala lo innecesario para dejar lugar a lo esencial. 

Andrea Calvete