sábado, 7 de noviembre de 2020

EN BUENA COMPAÑÍA


Estar en buena compañía es una decisión propia, que redunda en el beneficio de permanecer con quien realmente creemos nos brindará un rato agradable. No siempre es posible optar, en ese correr diario se incorporan situaciones que no son las que elegimos, pero contrarrestamos dando cabida a lo que sí decidimos que sea parte de nuestro día.

Así un buen libro por ejemplo nos lleva a pasar horas que nos permiten viajar, descubrir y conocer, entender, sentir, soñar… Del mismo modo una película, una serie, nos conducen por el mismo camino. Sin embargo, también a esta buena compañía podemos incorporar tareas que son parte de actividades creativas, como puede ser la pintura, la escritura, la cocina, la decoración, la jardinería, el canto, la música, el baile, el deporte, y un sinfín de actividades que nos llevan a vibrar en nuestra mejor sintonía. Porque de eso se trata de sentirnos plenos y felices al menos por unos momentos, estos momentos son primordiales para armonizarnos y encontrar paz en el diario vivir, así como recreación y oxígeno.

Estar en buena compañía también puede ser encontrarnos con alguna persona que nos permita un dialogo inteligente, ameno, que nos haga reír, y disfrutar de ese encuentro. Asimismo, aquí entran esos afectos que son tan necesarios para sentirnos queridos y respetados, necesarios y útiles.

Cuando hablamos de buena compañía no podemos dejar de lado a las mascotas, tan fieles y compañeras, tan desinteresadas y atentas, para algunas personas su contacto más cercano y feliz con el mundo que las rodea.

Estar solos no significa no tener compañía, por el contrario, podemos elegir estar muy bien acompañados realizando una infinidad de tareas, en la que sólo es necesario elegir la adecuada de acuerdo con nuestros gustos, intereses y deseos, para estar así en grata compañía.
Andrea Calvete