sábado, 13 de junio de 2020

ENTRE LÍNEAS

El día ha comenzado con timidez, tenues y pálidos colores se mezclan entre la neblina que se levanta y se lleva las pocas ilusiones que tenía. No espero nada, en realidad sí lo espero, perdona la impertinencia, en lo más profundo de mi ser existe el deseo de algo que es imposible.

El olor a tierra mojada se entremezcla con los azules fríos del invierno, los secretos de los árboles se han marchado con las últimas hojas, el trinar de los pájaros no es tan vivaz y nítido como en otoño. Te sueño, te imagino, te hago parte de mis desvelos, pero cuando la realidad vuelve a mis manos, siento que ella se me escapa y me esquiva, ya sé no digas nada…

Uno reclama sus derechos cuando los tiene, pero me pregunto ¿cuándo y cómo se generan los derechos? Creo que se tejen con dos agujas lentamente hasta tomar consistencia. Aunque este telar parece estar lleno de agujeros, de puntos mal hilados, entonces veo que ya no es posible deshacer lo tejido.

No deseo que estas palabras sepan a reclamos, pretendo que tengan un sabor agridulce, porque sé que esa combinación es perfecta para tu exquisito paladar. Aunque el arte de combinar letras no es lo mío, sin embargo, sabes que te escribo con el corazón. Bueno debería poner algo de razón, pero dicen que la razón no se lleva bien con el amor, hace muchos años que se han distanciado, quizás por eso nada suene muy consistente.

Se me va la mañana llena de interrupciones, cómplice de estos acordes incompletos, lleno de olvidos y de dudas, y así va quedando esta sinfonía perfectamente incompleta, deberás llenar lo que resta con tus silencios y respuestas, con tus pupilas brillantes.

El invierno se suena la nariz, estornuda y corta el aire como un cuchillo. Intento perfumar estas palabras, pero están desnudas de aromas, desvestidas de sensaciones, descalzas de deseos, se podría decir con una sensación de incomodidad que se instala entre líneas.

No espero nada, en realidad sí lo espero, perdona la impertinencia, en lo más profundo de mi ser existe el deseo de algo que es imposible, pero aún siendo así creo necesario enviarte este mensaje, al menos para descomprimir mi pecho a través de estas líneas que dicen tanto y nada.

Andrea Calvete