sábado, 11 de abril de 2020

POEMA DE ABRIL

Dos palabras se unen sin saberlo, se dejan embriagar por su misterio bajo un cielo celeste y despejado, quieren ser poema de este abril que abriga con su canto.

Perfumadas de ocres, se toman de la mano y caminan con discreción y elegancia. No se detienen porque saben que el invierno pronto las alcanzará, no quieren perder el seductor encanto del otoño.

Los pájaros revolotean diáfanos, la espuma blanca de las olas rompe en la paz de la mañana. Ellas caminan descalzas por la orilla del mar, se detienen y se besan apasionadamente, para vibrar como nunca lo han hecho. Hechizadas por el tibio aire de abril continúan absortas.

Los vaivenes de las olas son perfectos, es que abril hace del mar una sinfonía armoniosa de azules de cobalto, entre sepias infinitos. Los aromas se entremezclan con el rocío de las hojas que comienzan a caer y poblar las veredas como alfombras suaves y amarillas. En este escenario se dan todas las condicionantes para que estas dos palabras se amen con locura.

La lluvia de abril también suele ser diferente, se llena paz y de tranquilidad, es un remanso para los recuerdos, gotas doradas bañan la quietud que se inspira mientras en un charco se espejan dos pájaros en su nido. Entre recuerdos y anécdotas caminan abrazadas bajo su paragua, mientras la risa las acompaña.

Con ritmos tibios y suaves llega abril, para bailar entre la magia y el encanto de sus nubes pomposas y esfumadas. Sus silvestres perfumes y sus mentolados sabores se pierden en los rosas pálidos que entrecierran sus ojos con aire somnoliento. El sol a través de su alquimia se perfila y conquista en cada rayo a quien se anima a disfrutar de sus mágicos escenarios. Las dos palabras se sienten las protagonistas del más hermoso cuadro realizado hasta el momento.

El aire encantado las perfuma cada amanecer lleno de sonidos delicados y envolventes, en el que lentamente se desojan los deseos hasta encontrarse con ese palpitar a punto de perderse. Ellas continúan felices porque quieren ser poema de este abril que abriga con su canto.

Andrea Calvete