domingo, 29 de marzo de 2020

HOY QUIERO REFUGIARME


Hoy quiero refugiarme en el lado colorido de mi alma, en la alegría de ese instante eterno, en el brillo del sol, en una noche de estrellas, en la luz de la luna, o en claro azul del mar.

Hoy quiero refugiarme en las calles llenas de niños jugando en las veredas, en la risa contagiosa de quien con humor continúa el trayecto.

Hoy quiero refugiarme en aquellas veladas en familia, en los tiempos de playa, en las rondas de amigos, en el aire perfumado por la algarabía.

Hoy quiero refugiarme en el brillo de la esperanza esparcida en cada ola que llega a la orilla, en la espuma blanca que salpica entre las rocas.

Hoy quiero refugiarme en el beso de mi madre, en la mirada trasparente y fraterna de mi padre, en la mano sincera de mi tío, en amor de mis hijos y de mi compañero de ruta.

Hoy quiero refugiarme en mis amigos en los que siempre están aún cuando las papas queman.

Hoy quiero refugiarme en la belleza de la naturaleza que no deja de maravillar en su esmerado trabajo día a día.

Hoy quiero refugiarme en el trinar de las aves que en cada amanecer o atardecer dejan lo mejor de sí para contagiar su entusiasmo.

Hoy quiero refugiarme en lo mejor de ti y de mí, porque seguramente es allí donde habitan las respuestas.

Andrea Calvete

sábado, 28 de marzo de 2020

AÑORAR EL PASADO DICE UN PROVERBIO ES CORRER TRAS EL VIENTO

¿Quién en estos días no ha añorado el pasado, quién no ha vuelto a su niñez, juventud, o a esos días en los que la felicidad lo acompañaba? Añorar significa recordar con pena una pérdida o ausencia, pero ¿no es posible sobreponerse a ese sentimiento y recordar con alegría?

Evidentemente el estado anímico de estos recuerdos dependerá de lo que recordemos y también de nuestro estado de vulnerabilidad. En tal sentido, la añoranza es interpretada como un sentimiento poco benéfico, por lo cual es importante eludirla.

Según un proverbio ruso “añorar el pasado es correr tras el viento”, cierto, aunque los recuerdos se presentan por sorpresa y nos mantienen atrapados en ellos, sin miramientos o contemplaciones. Es algo que practicamos sin ser conscientes, en un afán porque lo recordado no desaparezca o se desdibuje.

Pero ¿es tan mala la nostalgia? Depende del cristal con que se mire. Si echamos de menos instantes de nuestra vida en los que pasamos bien, o a la gente con quienes compartimos determinados momentos, quizás irrepetibles, que ya nunca volverán, posiblemente la congoja nos sorprenda, la nostalgia nos visite, pero cabe cuestionarnos si no es maravilloso que permanezcan en nuestros recuerdos como parte de nuestras vidas.

Lo importante es alegrarnos por lo bueno que nos ha sucedido, sonreír aunque sepamos que ya ese acontecimiento terminó. Porque a pesar de ello, esas añoranzas son testigos de lo que hemos vivido, aprendido, crecido, de lo que somos.

Y Quino, con su increíble sentido del humor, nos explica que “no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta”. Posiblemente, estas palabras de humor no dejen de acercarse a la realidad, la que no vemos tal cual es, sino como queremos verla, y más aún cuando pasa el tiempo, los recuerdos suelen alterarse en una suerte de mezclas que sólo la mente es capaz de descifrar.

Pero volviendo a estos días en los que las añoranzas se han puesto al alcance de todos, seguramente ellas nos sirvan para valorar lo que somos, nuestros afectos, y lo que realmente es importante en nuestras vidas.

Ojalá cuando todo esto pase la añoranza que hoy se ha despertado en nosotros nos iluminé y haga obrar de la mejor manera, nos permita ser mejores personas.

En este proceso de añorar el pasado, la memoria juega un rol preponderante, donde nuestras emociones y sentimientos se van plasmando, conjugándose la mente el cuerpo y el espíritu en una unión permanente.

Al poner a funcionar nuestra memoria, realizamos tres procesos: primero recibimos, luego retenemos, para después recordar y reconocer. Y cada persona va acumulando vivencias, que de acuerdo a su estado anímico irá asimilando, recordando y atesorando.

Actualmente los psicólogos han comenzado a concentrarse en los aspectos positivos y potencialmente terapéuticos de la nostalgia, de esos recuerdos felices que forman parte de nuestras vivencias. Por tal motivo, deberíamos convertir el pasado como un nexo con el presente, pero sin estancarnos en él.

La capacidad de vivir el presente con intensidad, está en cada uno de nosotros, ubicando al pasado en su lugar estableciendo nexos con él y con el futuro, pero sin olvidar que el tiempo más importante y trascendente es aquí y ahora, en que tenemos tanto pero tanto por hacer.

Andrea Calvete



viernes, 27 de marzo de 2020

CON LA ESPADA DAMOCLES ENCIMA

No sé si enfermaremos de Coronavirus, pero es palpable que el estrés y la desesperanza nos respiran en la nuca. Será una tarea personal a resolver a través de nuestra fortaleza y riqueza interior, la enfrentaremos día a día, paso a paso, mientras la espada de Democles nos apunta.

Damocles un cortesano adulador de la corte de Dionisio I, un tirano de Siracusa, Sicilia del siglo IV a. C. Dionisio intentó darle un escarmiento a Damocles, y le ofreció intercambiarse con él un día para que pudiera gozar de sus privilegios. Con la celebración de un gran banquete Damocles gozó siendo servido como un rey. Sólo al final de la comida miró hacia arriba y observó en la afilada espada que colgaba atada por un único pelo de crin de caballo directamente sobre su cabeza. De esta forma se le quitaron las ganas de los apetitosos manjares que le sirvieron y las hermosas mujeres que había pedido, y solicitó al tirano abandonar su lugar, prefería no ser tan afortunado.

Y a partir de esta leyenda La espada de Damocles es definida por el diccionario de la Real Academia Española como "Amenaza persistente de un peligro", muy al caso en estos días que nos tocan vivir.

A toda esta crisis sanitaria, en la que la salud está en juego trae aparejada un sinfín de consecuencias que nos preocupan y ocupan. Una de las primeras y más notorias es la económica, los precios ya habían subido con la llegada del nuevo gobierno, pero se han disparado en una suerte de compre el que pueda y el que no, no lo haga.

Por otra parte, muchas personas ya han quedado sin trabajo, y otras han ido a seguro de paro total y parcial, otros han disminuido sus sueldos en forma vertiginosa y el resto hemos puesto las barbas en remojo porque lo que viene no es nada alentador.

Ante este panorama cuesta mucho levantar el ánimo, dar consejos de respirar hondo, ser positivo, no perder la fe y la esperanza, sacar lo mejor de nosotros mismos, porque es como estar parados al borde de un gran precipicio.

¿Que nos queda?, escuchar día a día las noticias como que nos cae una espada de Damocles encima.

Tendremos que reinventarnos hacer lo que nunca habíamos soñado, o pensar en algo que nos permita seguir adelante como forma de sustento de vida. Porque evidentemente cuando vamos a abastecernos es un fuego lo que sale todo, y las necesidades básicas es imprescindible que todos las tengamos satisfechas.

No sé si enfermaremos de coronavirus, pero es palpable que el estrés y la desesperanza nos respiran en la nuca. Será una tarea personal a resolver a través de nuestra fortaleza y riqueza interior, la enfrentaremos día a día, paso a paso, mientras la espada de Democles nos apunta.

Andrea Calvete



martes, 24 de marzo de 2020

MANTO DE MAGIA

Como todas las tardes el campanario de la Iglesia suena puntualmente a las siete de la tarde. Mientras oigo el vertiginoso repiquetear me dispongo a preparar un manto lleno de magia para esparcir con ilusión, misterio y también esperanza.

Lo que no podemos explicar, fundamentar o argumentar encierra muchas dudas, misterio, pero a la vez nos habilita a creer que es posible algo inmenso, inconmensurable, sólo es necesario cubrirnos con un manto de magia. Los seres humanos somos también seres espirituales, sustentados no sólo por un cuerpo que nos da vida sino por algo mucho más profundo que permite que toda esa maquinaria tenga andamiaje

Toda encierra en sí mismo magia, esa ilusión que podemos aderezar a cada acto de vida, que esconde tantos significados y que sólo es cuestión del lente con que nos dispongamos a observar, es decir, de esa capacidad de descubrir y profundizar más allá de lo que se ve a simple vista.

La magia está sumamente conectada con esa capacidad de soñar, crear y sentir que todos tenemos guardada en algún lugar, sólo que a veces no le damos cabida. Esconde misterios, sueños perdidos o encontrados; y una pizca de ilusión con matices de esperanza. Es poder unir lo invisible con lo visible ¿Cuánto es lo invisible a nuestros ojos y oídos?, allí se paran los miedos, los prejuicios, preconceptos y lo que reprimimos. Todo permanece allí escurridizo a la espera de que nuestro ser creativo lo descubra.

Cada instante puede ser maravilloso, el poner a andar nuestros cinco sentidos es el primer gran paso para dar rienda suelta a lo que pretendamos dejar surgir, renacer o trascender, en ese acto en el que damos cabida a vibrar con todas nuestras fuerzas.

Es mágico cuando observamos a alguien a los ojos y descubrimos el brillo de una mirada, que cargada de muchísimos sentimientos habla. Del mismo modo, es increíble cuando nos abstraemos e intentamos dejarnos seducir por los sonidos o imágenes de las situaciones que nos rodean. Porque en definitiva el dejarse seducir no es nada sencillo, es abrirse de un modo especial a sentir y descubrir sin barreras ni preconceptos.

La vida es mágica en sí misma, porque encierra tantos misterios capaces de cautivarnos y encantarnos. Cuando vemos el nacimiento de un ser, cualquiera sea su posición en la naturaleza, asistimos a un acto lleno de magia en el que quedamos absortos y maravillados. Del mismo modo, la muerte tiene esa contrapartida de fin, de ruptura y puede ser oscura, fría y áspera, pero si logramos dejarnos llevar por la magia de la vida quizás en algún momento logremos estar preparados para esta instancia a la que ninguno escaparemos.

Generalmente, cuando se nos parte el corazón por algún motivo, se suele decir que somos débiles o estamos pasando un momento de vulnerabilidad. Siento que es algo más profundo, que estamos dando paso a nuestros más sinceros sentimientos que parten desde lo más hondo de nuestro ser. Y si algo nos hizo quebrar o resquebrajar es porque estamos abiertos a sentir, amar y compartir.

Cuando nos encerramos en el egoísmo, en nuestras necesidades y deseos olvidando todo lo que nos rodea, nos anestesiamos y dejamos de sentir por “salvar eso que nos hará salir a flote”, o paradójicamente nos hará sentir solos y aislados de los demás, sumidos en nuestro ego más profundo.

Los grandes problemas en la convivencia del diario vivir se basan en ese dejar primar nuestras necesidades y deseos, olvidando las de quienes nos rodean y conviven con nosotros. Las causas de este problema son múltiples, entre lo que no dejo de reconocer que es mundo altamente competitivo que nos prepara para eso. Sin embargo, depende de cada uno no deshumanizarse, impedir que estas reglas de juego nos hagan olvidar ¿quiénes somos, ¿cuáles son los valores que nos sustentan y nos permiten avanzar día a día?

No dejarnos contaminar o impedir que la magia desaparezca de nuestras vidas es una tarea meramente personal, en una lucha permanente por enfrentar los paradigmas que nos han sido inculcados desde pequeños, en un modelo en el que todo debe ser eficiente y productivo, sin detenernos muchas veces a pensar ¿a qué costo logramos esto?

¿Dónde buscar la magia? En una sonrisa contagiosa, en el brillo del sol, en el cielo cargado de estrellas, en la mano que te acaricia con dulzura, en el oído que te escucha con paciencia y atención… en la vida de misma, en cada instante.

La podemos encontrar si trascendemos lo que nos preocupa, desvela o aqueja, y logramos ver todos los motivos que tenemos para estar agradecidos y para sonreír a la vida. Porque por más grises que sean los días, por más fuerte que soplen los vientos, siempre habrá alguien que necesite de nosotros, de nuestra ayuda sincera. Cuando nos solidarizamos con alguna persona damos sentido a nuestra propia existencia y trascendemos lo que nos sucede por ayudar al otro.

Es posible que nos tropecemos con la magia cuando, despedazados por el dolor, reconstruimos lentamente los pedacitos que han quedado y nos ponemos de pie fortalecidos, haciendo una pieza única con posibilidad de retomar el camino con fuerza y energía, dando así lugar a la resiliencia que todos en el fondo debemos cultivar.

Tantas veces cuando nos encontramos deprimidos, los médicos nos aconsejan ¿por qué no hace algo que le haga sentir útil? , y ¿por qué llegamos a sentirnos inútiles o carentes de posibilidades? Quizás porque estamos muy ensimismados en lo que nos sucede sin lograr vislumbrar que hay gente que está mucho peor que nosotros. Con esto no quiero decir conformarnos y no luchar por superar todo lo que sea necesario, pero siempre teniendo en cuenta a quienes nos rodean.

Quizás quien esté transitando un momento de mucho dolor no vea magia en nada, todo le resulte indiferente, insípido, o le dé igual, pero esta apatía muestra cuando una persona se bloquea a sentir porque está quebrada, caída. Aunque quizás sea un excelente aliado en cualquier tarea dejar entrar un pequeño rayo de luz y de esperanza.

Un maravilloso acto de magia podría presentarse cuando al caminar por la calle podemos ver en cada rostro que se nos cruza una preocupación o problema, o advertir que un compañero de trabajo no está bien porque tuvo un mal día, o si alguien necesita nuestra ayuda brindarnos de la manera que sea conveniente.

Y si continuamos descubriendo momentos mágicos, llegaremos al instante en el que alguien nos agradece con una sonrisa radiante, o con una mirada cargada de emoción apretamos las manos a una persona y le decimos sinceramente gracias.

La magia está en el aire flotando, en los sonidos de la brisa, en las notas musicales, en el trinar de los pájaros, en cada acto de vida. Está allí junto a nosotros, sólo es necesario hacerla pasar, tomar asiento al lado nuestro, y será una entrañable compañía, por eso antes que nada dejémosla surgir.

Cubiertos con un manto de magia abriremos las puertas a: la risa, los colores, los sonidos, las posibilidades y la creatividad de la mano de los sueños fortalecidos por la fe y la esperanza. Quizás no tenga demasiada explicación salvo el sentirla, o dejarse envolver por su suavidad y dulzura, dando lugar al baile que sólo nuestros sentidos estén dispuestos a danzar.


Acróstico de la Magia

M omentos únicos
A tesorados en el corazón
G uiados por algo
I nexplicable llamado
A mor

Andrea Calvete

lunes, 23 de marzo de 2020

¿QUÉ VENDRÁ DESPUÉS?

Respirar profundo cada día es la consigna, observar al cielo, mientras los minutos se plagan de preguntas las que en su mayoría no tienen respuesta. Entonces nos preguntamos: ¿Qué vendrá después?

El silencio invita a recostarnos en lo que fuimos, en lo que hemos andado, se mezclan los sueños, y aparecen todos aquellos seres que han tenido vital importancia en nuestros días. Sin embargo, por más que intentamos recordar otras situaciones similares, creo que es la primera vez que una gran parte del mundo se ha detenido a la espera de que algo cambie. ¿Qué vendrá después?

Seguramente hay un después que nos espera, pero no desea que nos apresuremos, porque con calma y sin prisa la vida se encausa.

Entre el aire perfumado de la tarde y el trinar de los pájaros que despiden el día se para la pregunta que nos tiene en vilo desde hace unos cuantos días: ¿Qué vendrá después?

Es una costumbre muy humana querernos anticipar para resolver, y tomar cartas en el asunto lo antes posible, pero aquí se trata de ir viendo día a día, “golpe a golpe, verso a verso”

Lo que vendrá después depende de nosotros de lo que hagamos con este tiempo de espera, de pausa, con lo que dejemos surgir. Posiblemente, ninguno de nosotros nos tocó hasta ahora vivir una situación así, por eso busquemos en lo más profundo de nuestro corazón la respuesta a esta pregunta que se materializará de la mejor manera porque parafraseando a Serrat “caminante no hay camino se hace camino al andar” 

Andrea Calvete

domingo, 22 de marzo de 2020

LOS VOCABLOS CAMBIAN SU SIGNIFICADO

Hoy los vocablos cambian su significado, las respuestas se esconden mientras la incertidumbre se impone en medio de un silencio donde las palabras suenan huecas. Y nos sentimos inseguros, indefensos, más pequeños que nunca.

En realidad, vivíamos rodeados de una seguridad prefabricada, realizada de manera que todo se ajustara a nuestras necesidades. Hoy al frenar el engranaje nos preguntamos: ¿Cómo sigue todo esto?...

Evidentemente, continúa, pero no cómo lo esperamos o imaginamos, se nos escapan de las manos las posibilidades, mientras comprendemos que nunca tuvimos nada seguro, porque “a seguro se lo llevaron preso”

Y cada uno desde nuestro lugar buscamos explicaciones, salidas, respuestas, y sin embargo, la conclusión más frecuente es que tenemos que tener mucha paciencia, virtud que no ejercitábamos desde hace mucho tiempo, y que nos permitirá entender que nada se logra rápidamente, o mejor dicho en los tiempos que estábamos acostumbrados hasta ahora a frecuentar.

A todo esto se unen las personas imprudentes que se creen omnipotentes y deciden ir en contra de lo que se pide para evitar una crisis aún mayor. Otros se lo han tomado como una vacación, y unos cuantos estamos en casa intentando hacer todo lo que se nos pide para que salgamos lo antes posible de esta situación rara, teñida de miedos e incertidumbre.

Vivimos un momento de pausa, de encontrarnos con nosotros mismos, con lo mejor y peor, sin embargo, está en cada uno de nosotros sacar lo que puede ayudar a mantenernos a flote y no lo que nos hunda. Dependerá de cada uno dejar de lado el egoísmo para sacar nuestra veta solidaria y fraterna.

Hoy los vocablos cambian su significado, las respuestas se esconden mientras la incertidumbre se impone en medio de un silencio donde las palabras suenan huecas. Y nos sentimos inseguros, indefensos, más pequeños que nunca.

Andrea Calvete

sábado, 21 de marzo de 2020

RESILIENCIA EN TIEMPO DE REDES SOCIALES

Todos los seres humanos somos diferentes, reaccionamos de acuerdo con nuestra forma de ser, así como también según la etapa o circunstancias de la vida que nos toque enfrentar. Sin embargo, hoy por hoy las redes sociales tienen una gran influencia en todos nosotros y de alguna manera pesan en cada uno de nuestros pensamientos y acciones. Por eso es importante no dejarnos llevar por la corriente, analizar y pensar con criterio propio para así hacer frente con convicción a lo que nos sucede.

Adaptarse a las adversidades o situaciones adversas tiene que ver con la capacidad que tenemos las personas de sobreponernos a períodos de dolor emocional, es decir con la capacidad de resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecidos, de modo de poder seguir el camino. Se ha comprobado científicamente que los resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés y soportan mejor la presión. Se basa en el convencimiento que tienen los individuos de poder sobreponerse a los obstáculos, más allá de que las condiciones sean totalmente adversas, la derrota no se maneja como una opción. Es la posibilidad de resistir situaciones de estrés, pérdidas importantes e inesperadas, el maltrato físico o psíquico, así como el abandono afectivo y todo otro tipo de catástrofes.

Y viene de la mano de la entereza, del tesón, de la fuerza de voluntad, del empeño de cada individuo, así como de una correcta autoestima. Generalmente, las personas que logran sobreponerse a todo son aquellas que no se detienen a compadecerse o se estancan en el propio dolor, sino que continúan adelante, enfrentando el viento y la marea, lo cual no significa que no sufran, lloren o se desahoguen, sino que son capaces de no detener la marcha.

La resiliencia es un producto de la trama vincular con otros seres. Así el primer gran momento luego del nacimiento es el contacto del niño con su madre, quien lo proveerá de seguridad física y emocional. Asimismo, durante los dos primeros años de vida, el niño es como una esponja y todo lo que absorbe en esta etapa repercutirá en el resto de su vida. Del mismo modo, es un momento esencial en la formación de la autoestima. Y en la medida que el niño crece va tomando contacto con nuevos seres, estos vínculos o relaciones serán muy importantes para poder soportar los impactos ante una situación traumática.

Estudios realizados en sujetos resilientes, dieron a conocer que eran personas que habían contado con un familiar o amigo que los había aceptado en forma incondicional.

Desde la Medicina, específicamente desde la neurociencia, se ha constatado que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones que provocan estrés, de modo que son capaces de enfrentar los retos de mejor manera.

De acuerdo a la forma en que los individuos enfrentan las adversidades se los puede categorizar en personas no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una gradación intermedia.

A través de diferentes estudios científicos se pudo concluir que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos.

Y ante situaciones catastróficas se presentan lo que se denomina como “comunidades resilientes”, que se caracterizan por ser individuos que logran equilibrarse al enfrentar una tensión, del mismo modo que se comprometen frente al hecho que deben afrontar, al mismo tiempo que lo desafían e intentan superar. Siempre con un alto grado de significación y valoración del hecho que deben asumir o enfrentar, son seres sumamente positivos, responsables y creativos.

La persona resiliente es capaz de lograr vencer cualquier presión, pues intenta no perder el equilibrio, el sentido del humor y la serenidad cuando se enfrenta a las adversidades de la vida. Por el contrario, aprovecha cada una de estas situaciones para superarse y salir fortalecido.

Algunas formas de construir resiliencia según la Asociación Americanade Psicología:



1. Es conveniente establecer relaciones personales, que permitan lograr esos vínculos afectivos tan importantes para ser resilientes.



2. Evitar ver una crisis como un obstáculo insuperable.



3. Aceptar que el cambio es parte de la vida.



4. Moverse hacia las metas.



5. Llevar a cabo acciones decisivas.



6. Buscar oportunidades, descubrirse asimismo.



7. Cultivar una visión positiva de sí mismo.



8. Mantener las situaciones en perspectiva.



9. No perder la esperanza.



10. Cuidar de sí mismo, este punto está íntimamente relacionado con una correcta autoestima.

La adaptación a la adversidad o resiliencia se sostiene cuando el individuo es capaz de visualizar sus objetivos, para no quedar atrapados en la situación presente, o lo que es peor en el pasado por no afrontar el doloroso presente que se le ha puesto por delante.

En definitiva, las personas resilientes aman la vida, y creen que por encima de todo es necesario sobrevivir. De este modo, transforman ese dolor, sufrimiento, estrés y crean a partir de ellos significados valiosos para sí mismos y para el resto de los individuos, son personas con una gran entereza, capaces de sobreponerse a todo más allá de las redes sociales.

Andrea Calvete

jueves, 19 de marzo de 2020

MANDALA MÁGICO

Estuvimos sordos, ciegos, ocupados, distraídos, ensimismados, obtusos, necios, …, pero llegó ese día en el que tuvimos que parar, porque al fin la Tierra se hizo escuchar. Y que mejor oportunidad la de construir un mandala mágico en el que podamos representar todo lo que nos preocupa, ocupa e interesa, una representación con poderes sanadores y purificadores.

El mandala es una estructura de diseños concéntricos que representan la composición del universo y de la naturaleza. Es una palabra de origen sánscrito y significa círculo; representa la unidad, la armonía y la infinitud del universo mediante el equilibrio de los elementos visuales

Comenzamos con el centro del mandala, un círculo en el que los cuatro elementos naturales: agua, tierra, fuego y aire aparecerán rodeado por esa esencia en la que nuestro ser habita. A este gran círculo le continúa otro rodeado por una gran flor en la que el silencio nos permitirá meditar para conectarnos con nosotros mismos y después con los demás.

A esta inmensa flor le seguirá un círculo en donde la solidaridad, la comprensión, el amor, la fe y la esperanza se entrelazarán para dejar salir todo lo que nos asfixia y no nos impide continuar.

Luego aparecerán las preguntas, las dudas, los cuestionamientos, seguidos por inmensos puntos suspensivos y una gama inmensa de colores que nos permitirán volar, crear, soñar, porque es momento de ser creativos y de no bajar los brazos.

Los colores perfectamente colocados han formado una figura maravillosa que nos invita a ser y a unirnos con el universo que nos rodea para así poder estar en paz y armonía desde este mandala mágico lleno de fe y esperanza, iluminado por el amor que en todos nosotros habita.

Andrea Calvete


miércoles, 18 de marzo de 2020

¿CÓMO APROVISIONARNOS CONTRA EL CORONAVIRUS?


Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Por más máscaras, lentes, jabón y alcohol que utilicemos no servirá de nada si nos contaminamos de mal humor, desánimo, tristeza y negatividad. El sentido del humor es una herramienta fundamental para enfrentar todo lo que estamos viviendo. Algunas veces reírnos de lo que nos sucede, o de nosotros mismos suele ser muy catártico.

El hacer catarsis implica liberarnos o purificarnos de lo que nos ocurre. Pero ojo, que para que realmente se produzca la catarsis debemos centrarnos en hacer cosas productivas hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Ante todo, ponernos:

Una máscara contra la mala onda, el pesimismo y desánimo. Unos lentes que nos permitan ver la situación de la forma más positiva posible. Un jabón que barra el mal humor, la negatividad y el egoísmo. Esparcir abundante alcohol contra los oportunistas, estafadores e individualistas.

También buscar en el armario que tengamos más a mano lo mejor de nosotros, y guardar bajo llave lo más oscuro que en nosotros habita.

Ante la duda, desconcierto e inestabilidad sacar de ese cajón escondido nuestra sonrisa más sincera.

También puede llegar a ser muy catártico encontrarnos con nosotros mismos, ya sea escribiendo, pintando, cantando, leyendo, viendo una película o serie, haciendo manualidades, o simplemente compartiendo con los seres que tenemos cerca, virtual o personalmente si es que habitamos en el mismo hogar.

Para hacer catarsis es importante disfrutar de lo que hacemos, y puede ser simplemente aprovechando de ese café, te o mate que nos acompaña.

Compartir y hacer de ese momento un instante sagrado, de regocijo, en el que, en contacto con nuestras mascotas, seres queridos, plantas, libros, películas, amigos virtuales… podamos entonces encontrar ese instante fructífero en el que nos sentimos un poco mejor.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos los minutos pasan volando, los dolores se amortiguan, la iniciativa se enciende, la creatividad despierta y los motivos se expanden mientras los días se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos.

En el disfrute se ensambla el compromiso, el esfuerzo y la energía vital en la que nos consustanciamos con lo que hacemos. Día a día le ponemos un pienso a esas tareas mientras las cuestionamos como forma de perfeccionarlas y avanzar en su progreso. Así nos embarcamos llenos de entusiasmo y dinamismo con el fin de avanzar, las horas se hacen mucho más llevaderas.

Cuando disfrutamos de lo que hacemos mantenemos vivo el entusiasmo. Si nos remontamos al origen de la palabra entusiasmo según los griegos es alguien que quien lleva un dios adentro. Para que el entusiasmo se mantenga resplandeciente, hay que elegir la madera adecuada que permita mantener la llama viva, de allí que todo lo que se haga con amor nos permitirá trascender cualquier límite o frontera, para así poder ser un eterno entusiasta dispuestos a sorprendernos y descubrir lo mejor de cada día.

Tiempos difíciles en los que seguramente cambiaremos la perspectiva de la vida. Ante todo, no perder el humor, uno de los puntos clave en estos momentos en los que la incertidumbre nos acompaña y el desánimo nos guiña.

Andrea Calvete

martes, 17 de marzo de 2020

EL SILENCIO TIENE LA PALABRA

Hoy en silencio nos habla, se viste de los aromas del día, penetra suavemente y se presenta sin que nos demos cuenta. El tibio perfume otoñal deja sentir notas que renacen llenas de matices. Sin embargo, ser conscientes de este bello despertar es abrirse a las posibilidades a la espera de materializarse.

Quizás al detenernos en estos días aparezca todo lo que había pasado desapercibido y nos resistamos menos al cambio. Transitamos un tiempo lleno de desafíos, de esfuerzo, concentración y sobre todo mucha paciencia. De la mano de la paciencia viene la comprensión, la solidaridad y la empatía. Es momento de parar y mirar a nuestro alrededor, y aunar esfuerzos.

Es momento de callar, de hacer silencio para comprender qué es lo que ocurre, para encontrar las respuestas que posibiliten una salida. Al callar daremos paso a la meditación, a ese encuentro profundo y tan necesario.

En este silencio impuesto en estos días, se visten los aromas del tiempo, y las notas silvestres de la naturaleza.

Hoy el silencio tiene la palabra, difícil tarea en esto tiempos en que somos sordos por naturaleza, en que hacemos caso omiso a todo.

Dicen que todo llega a su debido tiempo, y como seres llenos de virtudes y defectos, de posibilidades vamos transitando etapas, situaciones que corresponden a ese momento vital que nos toca enfrentar, en el que cuestionamientos, problemas, anhelos, sueños, se hacen presente, hasta que llega ese día en el que nos paramos y logramos ver lo que ha pasado desapercibo, y se hace verbo en el camino, se materializa a través de una decisión que se vuelve acción.

Hoy en silencio se viste los aromas del día, penetra suavemente y se presenta sin que nos demos cuenta. El tibio perfume otoñal deja sentir notas que renacen llenas de matices. Sin embargo, ser conscientes de este bello despertar es abrirse a las posibilidades a la espera de materializarse.

Andrea Calvete

domingo, 15 de marzo de 2020

A LA CONQUISTA DEL MIEDO


No sabemos si nos contagiaremos el Coronavirus, al menos hacemos todo lo posible por evitarlo, pero el miedo un sentimiento que se propaga día a día mucho más veloz y letal que el propio virus, y así se esparce por las redes sociales. De este modo el corazón late rápido, el cuerpo transpira y el estómago pulsa. Al miedo hay que conquistarlo, para transformarle en un punto de superación y crecimiento personal.

¿Cómo conquistar al miedo, cuando día a día al leer las noticias nos enfrentamos a un montón de información que tiende a deprimirnos y a angustiarnos?

Los miedos se conquistan cuando les hacemos frente, cuando tomamos todas las medidas para superarlos, para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

No podemos permitir que el miedo nos lleve a inmovilizarnos, o a quedar atrapados en una inmensa tela araña, como perdidos en un intrincado laberinto.

El Coronavirus nos hace cuestionarnos de alguna manera en las grandes fallas de este tiempo que nos toca vivir, en el individualismo, en la competitividad, en el egoísmo, en la falta de solidaridad y de empatía. Es por eso, que tantas veces nos sentimos invadidos por la soledad y el aislamiento, y de esta forma la libertad se convierte en un sentimiento lejano.

El miedo surge de la mano de la desestabilidad y la incertidumbre nos quema la cabeza.

“El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”, así lo expresa Aldous Huxley

Y el miedo no conduce a nada bueno, no nos permite ver las situaciones con nitidez, distorsiona las imágenes. Ya se me dirán que es inevitable sentirlo, lo sé, pero también depende de la voluntad de cada uno el hecho de superarlo y hacerle frente.

Existe un proverbio inglés que dice “nunca tengas miedo del día que no has visto”, porque mientras imaginamos o suponemos corremos un alto riesgo a equivocarnos. Así vivimos esperando y previendo lo que sucederá mañana, y desperdiciamos el presente con su infinidad de posibilidades.

Y por el camino del miedo, se pierde la esperanza, la razón, el equilibrio, se pierde la paz necesaria para proceder con cordura, con tranquilidad. Es un mal conductor que nos guiará al desánimo, al pesimismo, a un lugar oscuro e incómodo.

Evidentemente el miedo es un camino de defensa ante situaciones que no podemos solucionar. Existen dos formas de enfrentar el miedo: una no aceptarlo y descartarlo sin demasiados miramientos, cosa que no es sencilla porque para eso hay que vencerlo; o la segunda opción aceptarlo, que implica reconocer cierta vulnerabilidad, y enfrentarlo de la mejor manera, convivir con él de modo que podamos seguir viviendo.

El miedo se puede manifestar a través de la agresividad o a través de la sumisión. Vivimos en un mundo donde algunas personas se solapan en sus miedos, sus miserias, hacen cosas horripilantes, sin importar las consecuencias de sus atroces actos. En tanto, las situaciones cotidianas son de tal complejidad, que los más pequeños movimientos resultan desafíos inmensos, implican hacer frente a miedos de todo tipo en forma constante, pero éste es el tiempo que nos ha tocado vivir.

Igualmente, los optimistas, cargados de energía y valentía, se hallarán más fortalecidos a la hora de enfrentar los miedos, pues su entusiasmo y vitalidad serán poderosos instrumentos para no detenerse.
No sabemos si nos contagiaremos el Coronavirus, al menos hacemos todo lo posible por evitarlo, pero el miedo un sentimiento que se propaga día a día mucho más veloz y letal que el propio virus. Así el corazón late rápido, el cuerpo transpira y el estómago pulsa. Al miedo hay que conquistarlo, para transformarle en un punto de superación y crecimiento personal. 

Andrea Calvete


sábado, 7 de marzo de 2020

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: 8 M

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer un buen día para reflexionar por los avances logrados, continuar en la búsqueda de cambios. Es un día para celebrar la valentía, el trabajo y la determinación de las mujeres que desde nuestro lugar contribuimos en nuestras sociedades y países.

Si bien se han alcanzado avances importantes, ningún país logró igualdad de género.

Dentro de lo que aún no se ha logrado, existen restricciones legales que impiden a 2 700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

Hagamos que 2020 sea un año decisivo para las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Andrea Calvete

jueves, 5 de marzo de 2020

“DEL SÍ AL NO, ¿CUÁNTOS QUIZÁ?”

Del sí al no hay un largo trecho en el que los quizá se dibujan y atemperan las puertas que se han cerrado, mientras queda entreabierta la ilusión, la fe y la esperanza en que habrá un posible. De la mano del quizá vuelan los sueños, las ilusiones se encienden, y la creatividad se viste con sus mejores galas, mientras caminamos entusiastas porque la posibilidad está latente.

La disyuntiva del sí y el no nos persigue a diario. En el trayecto del sí al no surgen los quizá como oxígeno necesario para continuar.

El tal vez o quizá, es una respuesta que en la que el sí y el no se diluyen, porque cualquiera de los dos requiere de una decisión firme en la que estemos dispuestos a afrontar su argumentación.

Para poder decidir por un sí o un no debemos tener claro qué pesa en nuestras vidas, de manera de poner de un lado de la balanza las cosas buenas y por otro las malas. Las buenas son las que nos impulsan y generan energías para luego hacer frente a las situaciones que no son las que desearíamos, pero son las debemos asumir y conllevar.

Sin embargo, en ese camino entre el sí y el no, se incorporan los quizá tan esenciales para dar luz.

Los quizá suelen ser las excusas perfectas para seguir adelante, y para justificar tantas cosas. Un quizá trae consigo implícito una posibilidad, un cambio y una posible acción, de esa manera el entusiasmo nos invade y empuja. Un empujoncito, siempre viene bien, más cuando nos vamos quedando con pocas fuerzas. Cuando damos cabida a la esperanza, alejamos al desaliento, al pesimismo, a la dolorosa tristeza, para dar paso a la perseverancia, virtud que nos permitirá llevar a cabo todo lo que anhelamos o deseamos poner en práctica.

Del sí al no hay un largo trecho en el que los quizá se dibujan y atemperan las puertas que se han cerrado, mientras queda entreabierta la ilusión, la fe y la esperanza en que habrá un posible. De la mano del quizá vuelan los sueños, las ilusiones se encienden, y la creatividad se viste con sus mejores galas, mientras caminamos entusiastas porque la posibilidad está latente.

Andrea Calvete

martes, 3 de marzo de 2020

EL ARTE NOS SALVA

Algunas veces al mirar a nuestro alrededor el aire escasea, los minutos se oprimen y las ilusiones se desvanecen, todo producto de un sinfín de problemas que nos circundan y de los que somos partícipes. Sin embargo, salpicarse de arte es una forma de refrescarnos y oxigenarnos.

La rutina se enmascara de tedio, de gris apatía, mientras quedan pocas esperanzas cuando miramos el caótico mundo que nos rodea: guerras, epidemias, injusticias, agotamiento de recursos, contaminación… y las ilusiones flaquean.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

El arte nos invita a aprender, descubrir, crear, entusiasmar, viajar, volar, para así contagiar la antorcha del conocimiento, de la búsqueda y de la creación.

Cuando nos empapamos de arte nos alejamos de la soledad porque comenzamos a transitar un universo de expresiones que vienen desde lejos. A través de las creaciones artísticas nos acercamos a las personas que nos rodean y dejamos el egoísmo apartado de nuestros días.

Al permitir que el arte fluya por nuestra cabeza, por nuestras manos y nuestros sentidos damos cabida al conocimiento y a la búsqueda para así alejarnos de la ignorancia.

El arte nos fortalece, realza nuestra mente y nuestro cuerpo, enriquece nuestro corazón, nuestras endorfinas se expanden y nuestra serotonina se incrementa. De esta forma, todo parece funcionar mejor en nosotros.

Quien se sumerge en el arte ahuyenta a la mediocridad, a la falta de entusiasmo y dinamismo, para comprometerse con la creatividad puesta al servicio de la inteligencia.

Al arte lo motiva la infamia, la indiferencia, la injusticia, el engaño, la mentira, la humillación, la mediocridad,… porque cada acto doloroso puede ver en el arte una bandera para encontrar un aliado.

Pero el arte también lo motiva la belleza, la pureza, la calma, la pasión y la esperanza, así todo lo que le maravilla puede expresarse a través de su mano mágica.

El arte nos llena de vida y vitalidad, nos fortalece y enriquece en el día a día. Quien se vuelca al arte abre la puerta al mundo de las posibilidades, con la sensibilidad a flor de piel.

Ser sensible es conectarse a través de los cinco sentidos, con calidez, abiertos a que ese universo infinito fluya, para encontrarnos en los demás y con los demás. En ese universo plural el arte nos permite transitar con plenitud, porque a cada ser humano lo sostiene un artista.Los seres humanos somos artistas en la medida que día a día creamos nuestras posibilidades, nuestro camino, esculpimos a ese ser que nos habita y nos sensibilizamos con todo en lo a nuestro alrededor sucede.

Salvarse es subirse en las letras de la magia, o en los pinceles de la creatividad, o en los escenarios de la ilusión. Embarcados en cualquier tarea artística el corazón comienza a latir y los sueños se entremezclan con la adrenalina de crear todo lo que habita en lo más profundo de cada ser.

Andrea Calvete

lunes, 2 de marzo de 2020

BOCANADA

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Una bocanada de aire marcó tu presencia, la ventana abierta de par en par permitió el pasaje de esa brisa fresca que se levantó casi en un descuido. Pensé - ¡Qué agradable sensación! - pero a su vez pude intuir que algo inexplicable sucedía.

Aquí estoy sin poder transmitir exactamente qué fue lo que ocurrió. Aunque algunas veces no es posible precisar con palabras lo que se siente en el corazón, ese lugar intangible en el que todas las sensaciones se cobijan sin lugar a duda.

Es que lo esencial se resiste a ser contado, es como si al hacerlo se desvaneciera su magia. Sin embargo, los artistas se empeñan en buscar una razón frente a lo inexplicable y dejan plasmado en su obra esa chispa divina a través de la que han sido instrumentos en el arte de comunicar.

Y lo esencial está perfumado por el amor, que nos habita con sus aristas y bemoles, con sus contradicciones y sus dudas, con su palpitar acelerado, y su mirada perdida, sin lograr desentrañarlo con simples palabras escritas en un papel. Gustavo Adolfo Bécquer, se acerca a este sentimiento tan difícil de explicar: “El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cuál más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo”.

Es esa bocanada llena de ausencia y de presencia, risas y llantos, de alegrías y tristezas, de negros y blancos, de sol y de lluvia… Una bocanada en la que todo ha revivido, porque el amor habita más allá de cualquier dimensión.

Aunque lo esencial se resiste a ser contado, hoy comparto esta bocanada de aire que llegó hasta mí, no para ser contada sino para ser vivida y experimentada, como un instante áureo.

Andrea Calvete



domingo, 1 de marzo de 2020

ANTES DE


Hoy la propuesta es antes de hablar escuchemos, antes de criticar examinémonos , antes de escribir pensemos, antes de herir sintamos, antes de rendirnos intentémoslo, y antes de morir vivamos.

Tomarnos unos instantes para pensar antes de hablar, hacer, decidir, contestar, preguntar… es hacer esa pausa que nos permitirá cometer menos errores. Sin embargo, la prisa, la ansiedad del diario vivir nos lleva a correr y equivocarnos constantemente.

Solemos hablar unos por encimas de otros, sin detenernos ni si quiera a escuchar. Quien escucha pone todos sus sentidos en la atención de quien habla, de esta manera se brinda en un cien por ciento a su interlocutor, y genera la empatía necesaria para que haya diálogo.

La crítica una herramienta fundamental para construir y revertir problemas, sin embargo, algunas veces somos muy críticos con los demás, pero cuando llega la de mirarnos al espejo entonces somos mucho más benevolentes. Por eso antes de criticar es muy importante analizarnos a nosotros mismos, sí lo hacemos entonces la crítica tendrá otro efecto.

Herir a los demás es algo frecuente y común, no precisamente con intencionalidad, algunas veces lo hacemos porque ni siquiera nos ponemos en el lugar del otro, o simplemente no nos atrevemos a sentir y entonces nos volvemos insensibles, y poco podemos comprender lo que al otro le pasa.

Y en esas decisiones que tomamos equivocadas son las que nos llevan a que los fracasos pesen en nuestras espaldas, y nos hagan el camino menos llevadero. Y en algún momento estamos a punto de aflojar y de tirar la toalla, porque todo parece perdido.

Por eso antes de echarnos a morir la propuesta es vivir, es comprometernos con lo que deseamos, arriesgarnos por lo que soñamos, disfrutar de lo que hacemos, compartir lo que nos hace felices con quienes nos rodean, y respirar profundo porque estamos vivos.

Hoy la propuesta es antes de hablar escuchemos, antes de criticar examinémonos , antes de escribir pensemos, antes de herir sintamos, antes de rendirnos intentémoslo, y antes de morir vivamos.

Andrea Calvete