sábado, 12 de enero de 2019

VAIVENES

Entre los vaivenes de la mente nos deslizamos, dejamos escapar esos minutos que por momentos se hacen eternos, y otras veces se esfuman rápidamente sin que ni siquiera podamos apreciarlos. Todo es tan relativo según para dónde se deje llevar.

La mente es un escenario en el que se presentan percepciones, protagonizan sentimientos, en donde día a día se cincelan las aristas que nos delinean, para dar forma lentamente surge a esa imagen que nos habita.

Algunos días se deja engañar por los espejismos que la encandilan, por los rumores que la rodean y entonces se pierde por reflejos que la traicionan, que no le permiten ni si quiera ver su propia silueta.

El ser protagonistas de nuestra propia obra quizás sea una de las cosas más difíciles que nos toca emprender, porque a la hora de dar consejos y soluciones siempre estamos dispuestos, pero cuando nos toca tomar las riendas de nuestra propia escena las cosas se complican. Pero, ¿por qué?, una pregunta que posiblemente se hayan planteado muchas veces, pero es bastante sencilla la respuesta, todo se vuelve confuso cuando se ponen en juego nuestros sentimientos, es entonces cuando nos hacemos trampa al solitario, somos benevolentes y piadosos por no querer admitir lo que realmente nos molesta.

Y en este proceso en el que miramos para otro lado, la mente es una gran estratega, ella sabe jugar con el tiempo nos lleva al pasado y al futuro sin miramientos, pero a la hora de quedarnos en el presente es la primera que nos pone piedras en el camino, salvo que decidamos saber domesticarla, y poder entonces aplacarla o aquietarla para poder estar unos instantes en paz en este aquí y ahora.

Este aquí y ahora, nos inquieta, nos preocupa, nos desvela, porque es cuando suceden los cambios, se llevan a cabo las acciones, y entonces entran a jugar las preguntas, los miedos, las dudas, los deseos reprimidos, las frustraciones y todo lo que nos sucede, y tantas veces no nos gusta admitir.

Un presente que te hace mirar a las personas que están a tu lado, y que de alguna manera también nos lleva a vernos en ese espejo que por momentos nos asusta o nos intimida. Es cuestión de valentía, de paciencia, de humildad, en definitiva de la suficiente sabiduría para aceptar lo que nos sucede, lo que somos, fuimos, y cambiar lo que está a nuestro alcance dadas nuestras posibilidades.

Definitivamente la mente nos lleva por todos los tiempos, por todos los estados anímicos, así que será cuestión de cada uno de nosotros hacer que se instale en ese tiempo que nos toca vivir con serenidad, de forma de poder enfrentar cada día con las fuerzas suficientes como para continuar de la mejor manera.

Andrea Calvete