lunes, 18 de diciembre de 2017

¿CÓMO DESPEDIR EL AÑO?

Un año que cierra, con sus copas amargas y dulces, con risas y llantos, con éxitos y fracasos, porque esa misma dualidad es la que nos habita, de tal forma que se cierra otro ciclo, mejor o peor, no importa, lo que reconforta es no darse por vencidos y seguir adelante estimulados por lo que aún palpita en cada uno de nosotros.

Cada cual brilla a su modo, hay quienes parecen resplandecer con mucha fuerza, otros muy tímidamente apenas alumbran y centellean, y están los que se encienden como velas para iluminar con suavidad y paciencia. Mientras haya un brillo de esperanza en nuestras pupilas habrá también un destello en nuestras fuerzas y anhelos, para aproximarnos a esos sueños que son los que nos permiten continuar el rumbo.

El año se despide y se va, ha asistido a todo tipo de festejos y también a momentos muy difíciles del camino.Hace pocos días una señora indignada ha tocado a la puerta al 2017 para recriminar que ha sido un año terrible, que ha perdido el trabajo, que ha enfermado, que no ha tenido tregua. El año la ha escuchado atento y preocupado le ha contestado.

-¡Cuánto lo siento!, mi intención no ha sido hacerte sufrir, creo que de todo esto debes fortalecerte y no debilitarte, si mal no recuerdo has pasado por años peores y los has superado, eres una mujer resilente nadie va a poder contigo y menos yo, un año que te he te ha puesto piedras en el camino. Si no me falla la memoria has tenido años de dicha en tu vida trata de volver a ellos para recobrar la energía que hoy te hace falta y sigue el camino lo mejor está por venir- ha dicho el 2017.

La mujer con los ojos llenos de lágrimas le ha agradecido, y le ha dejado marchar sin rencor en su corazón.

Andrea Calvete

viernes, 8 de diciembre de 2017

ESTRASBURGO Y SU ESPÍRITU NAVIDEÑO

Hoy quisiera rescatar el espíritu de la Navidad, que en algunos lugares se vive como una verdadera fiesta. Es el caso de Estrasburgo, la capital de la Navidad europea.

Navidad es sinónimo de nacimiento, y si bien es una festividad de origen cristiano en la que se conmemora el nacimiento de Jesús en Belén, en diferentes lugares del mundo se celebra más allá del significado religioso. Un mes en el que se comparten costumbres, rituales y tradiciones adquiridas a lo largo de la historia de la humanidad.

Estrasburgo es una ciudad situada al norte de Francia, en la llanura de Alsacia, declarada patrimonio de la humanidad. Al finalizar la segunda guerra mundial, luego de tres siglos de disputas entre alemanes y franceses, se dio la reconciliación que permitió elegirla como sede del Consejo de Europa.

El 24 de noviembre, casi a un mes de celebrarse la Navidad, comienza la fiesta en las calles de Estrasburgo que se colman de luces y adornos navideños para recibir a personas de diferentes partes del mundo que llegan para dejarse sorprender por el espíritu de la Navidad.

A orillas del Rin y sus afluentes Estrasburgo refleja en sus aguas la tranquilidad y belleza de antiguas casas que parecen haberse quedado perdidas en el tiempo, donde sus puentes unen diferentes partes de la isla que se viste festiva para abrir sus puertas a un increíble mercado de la Navidad.

Al inaugurarse el Mercado de la Navidad o Mercado de Noel - Marché de Noel- se corta el tránsito en el casco histórico de la ciudad y la gente camina por las calles, se abren los puestos navideños para dar comienzo a la celebración, no importa el frío o la lluvia, porque un vino caliente -vin chaud- o chocolate caliente acompañados de diferentes crepes, hacen entrar en calor aún a muy bajas temperaturas. También se degustan comidas típicas que dan al lugar un encanto muy especial.

Artesanías delicadamente talladas y pintadas engalanan los puestos de madera abiertos alrededor de las principales plazas, iluminados de diferentes colores da la sensación de estar en un lugar mágico. Asimismo, diferentes centros culturales reciben a todos quienes estén dispuestos a dejarse sorprender por historia, mitos y cultura.

Uno de los árboles de Navidad más bonitos es el que se levanta en la plaza Kleber, no sólo el árbol es decorado sino que los edificios y los árboles que rodean la plaza se iluminan de diferentes colores. Tanto en el mercado de la Petite France como en la plaza Gutemberg hay enormes buzones decorados en los que los niños pueden dejar sus cartas a Papá Noel.

En esta festividad, el árbol es un gran protagonista, que junto con el pesebre conforman parte de la celebración. Tiene sus orígenes en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía al mundo y de sus ramas pendían las estrellas, la luna y el sol, de aquí la tradición de poner luces a los árboles.

Si bien alrededor de la Navidad existen como en cualquier celebración intereses económicos, me gustaría destacar la actitud de la  gente en las  las calles que se une a festejar con respeto y tolerancia, para vibrar en una misma frecuencia festiva. Allí no quedan reñidos el espíritu con la materia, ya que se abren para nutrirse el uno del otro, para disfrutar y revivir las costumbres y legados que se repiten año a año. Quienes llegan a Estrasburgo durante estas fechas se contagian de un espíritu festivo y de algarabía como pocas veces visto. Los cánticos en las calles son frecuentes y congregan a muchísimas personas para trasmitir un sentimiento de fraternidad y paz.

Quizás en nuestras latitudes celebremos la Navidad de una manera diferente. No interesa cómo, lo importante es poder celebrar de alguna forma la vida con espíritu entusiasta, ya que siempre hay alguna razón por la que estar agradecidos.

Andrea Calvete


lunes, 4 de diciembre de 2017

PERMANENCIA

Lejana parece tu presencia, se desdibuja como las olas cuando rompen en la orilla. Descalzas las palabras intentan encontrar un contenido en ese rincón en el que aún existes.

Floreces en la tierra mojada, en el perfume de los jazmines, entre los hibiscos desbordantes de colores, en las noches de luna llena…mil y una vez surges como un milagro.

Suspiro profundo, toco ese punto tangencial en el que tomo contacto contigo, surges con una nitidez algo confusa, pero gratificante.

Cercana parece tu presencia cuando te haces presente en cada recuerdo vívido. Te recibo siempre, no importa cómo te manifiestes, sino que permanezcas en mí de alguna forma.

Andrea Calvete

viernes, 1 de diciembre de 2017

PULSEADA

Ahuyentar las preocupaciones se vuelve una obra de ingeniería cuando la cabeza diligente pretende encontrar soluciones eficaces y prácticas. La mente, si bien es un gran instrumento no es fácil de manejar, generalmente nos dirige a su antojo.

Por momentos, nos encadenamos a ciertas realidades sin darnos realmente cuenta, sólo dejándonos llevar por el sistema del cual formamos parte y nos exige seguir sus lineamientos.

Ni que hablar que no estamos ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor, y al escuchar ciertas historias macabras el desánimo nos habita y el desasosiego nos sorprende cuando pretendemos detener esa vorágine que no tiene ni pie ni cabeza.

Al enfrentar la rutina algunas tonalidades grises y monótonas suelen opacar el cuadro que coloreamos día a día, el que con delicada paciencia esculpimos fieles a nuestras convicciones, sin embargo, el tallado suele dificultarse cuando ciertas aristas sobresalen y lastiman.

Pero, como todo es mente, quizás ganarle la pulseada no sea tan difícil para quien esté convencido de que vale la pena no resignarse y luchar por lo cree y entiende que es justo y necesario.

Andrea Calvete

miércoles, 29 de noviembre de 2017

LEYENDA AYMARA

En la profundidad de un lago aymara duerme Amaru, lleva tiempo sin aparecer. A esta altura los pobladores han olvidado su existencia, no tienen ni si quiera tiempo de pensar, la sequía lo consume todo, áridos de ilusiones y de plegarias esperan el fin de sus días resignados. El intenso calor y la falta de agua marchita las hojas, agrieta las rocas, levanta remolinos de polvo y enciende resignación en los corazones resecos y abrumados frente a una muerte inminente.

A ritmo de las estaciones a más de 3.000 metros de altura en los Andes los Aymara rinden culto a la Pachamama y a la serpiente Amaru para que los provean de agua y una vida en equilibrio. Han subsistido en diversas ocasiones gracias a su reciprocidad, que está íntimamente ligada al principio del ayne: “La petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro”. Sin embargo, hoy se encuentran algo descreídos, parece que sus deidades los han olvidado.

La única planta que aún queda con vida es la de Qantu, a pesar de ser típica del desierto, ya le quedan escasas posibilidades de sobrevivir, una a una sus flores se han secado. Al caer el sol, la planta como una madre que quiere salvar a su hijo, pretende proteger al último capullo que dará vida al amanecer. Con el primer rayo de luz el brote se desprende del tallo y antes de caer al suelo se convierte en un colibrí multicolor.

Lleno de energía y vitalidad cruza la cordillera, sobrevuela laguna Wacracocha, y aunque sediento no se detiene a beber, no tiene tiempo, continúa volando hasta la cumbre del monte donde vive el dios Waitapallana, proveedor de un clima próspero para sus tierras.

El amanecer ha despertado a Waitapallana, respira profundo y deja que sus sentidos se eleven en cielo ocre con tonalidades naranjas. Recorre su prolífero jardín y atraído por el aroma una flor de Qantu encuentra al agotado y moribundo colibrí aleteando ya sin fuerzas.

-¡Piedad, piedad, os ruego nos salves de esta horrible sequía!- exclama el colibrí, sin aliento.

Waitapallana lo toma entre sus manos para que beba un sorbo de agua, pero es inútil, la diminuta ave emite su última expiración. El dios de la creación conmovido rompe en llanto, sus lágrimas se deslizan copiosas y fluidas hasta llegar a la laguna Wacracocha, donde irrumpen con un gran estruendo para despertar en sus profundidades a Amaru, la serpiente alada. No es la primera vez que ha aparecido, en algunas ocasiones ha arrasado poblados enteros, en otras los destrozos en los cultivos han sido irreparables, cuando se han desbordado los ríos por su furia nadie ha podido pararla, por eso esta deidad es temida y respetada.

Amaru lleva mucho tiempo sin aparecer, los guerreros armados intentan aplacar su paso, pero es en vano. Al elevarse sus ojos cristalinos enceguecen al sol. Su hocico rojo esparce una neblina densa sobre los cerros. Sus alas desatan una fuerte tormenta, mientras que su cola de pez graniza con furia. De su boca de llama resoplan huracanados vientos con miles de semillas que se esparcen por la tierra y de los reflejos de sus doradas escamas un arcoíris inmenso se aloja en el cielo.

Al cabo de unos días Amaru no deja rastro. La tierra reverdece, comienzan a brotar las flores y los árboles, los animales aparecen nuevamente por la pradera, en la tribu cada da uno retoma su trabajo. Agradecidos de que el dios de la creación ha escuchado sus súplicas los Aymara construyen un colibrí del tamaño de un árbol con barro y arcilla, pintado muy colorido, lo rodean de plantas de Qantu que se llenan de flores y colibríes. Sin embargo, hay una que sobresale y desborda de flores, es la misma que dio vida a aquel colibrí valiente, en ella habita el espíritu de la pequeña ave. Cuentan que los Aymara dejan sus ofrendas alrededor de esta planta a la espera de que sus súplicas sean escuchadas.

Desde entonces, en cada ritual el espíritu del colibrí acompaña a los pobladores vestidos con ruanas multicolores, mientras intentan agradar a las divinidades para ser retribuidos con bendiciones para sus campos y sus familias. A ritmo de la música y danzas tribales Yatire preside las ceremonias. El sabio anciano conversa con las divinidades y se eleva bajo los efectos del sahumerio de hojas de coca para presentir el clima para la próxima siembra.

Han quedado atrás los días de sufrimiento y zozobra, para regresar a la apacible vida entre ofrendas -mesas- y deidades- huacas, mientras el cristalino lago testigo del milagro mece a Amaru, quien duerme a la espera de que la invoquen nuevamente.

Andrea Calvete

lunes, 6 de noviembre de 2017

TIEMPO DE SIEMBRA Y DE COSECHA

De espaldas al presente algunas veces intentamos volver hacia atrás, alejándonos del futuro que nos espera, cayendo en un pasado que lejos está y aunque se nos diera la posibilidad de visitarlo comprobaríamos que hemos cambiado y quizás quede poco de lo que fuimos. De allí, que tantos reencuentros con personas en los mismos lugares y circunstancias no resulten como antes.

Acariciar el pasado, palparlo, analizarlo es parte de pararnos en el presente pero de cara al futuro. Y si bien el pasado puede ser un ancla que por momentos nos amarra, y el futuro una instancia que nos preocupa, el presente es quien nos habita y libera para caminar rumbo hacia donde dispongamos.

De siembras y de cosechas florecen los campos, del mismo modo se cultivan nuestros días, el tiempo continúa y no nos espera porque sabe que por delante le queda un largo recorrido en el que anhela que lo acompañemos de la mejor manera.

Andrea Calvete

viernes, 27 de octubre de 2017

INTENTOS

Cada intento por avanzar, escurridizo o quieto, se esculpe en el cielo de las oportunidades, algunas veces tormentosas y esquivas. Aunque queramos recordarlos basta una mera desilusión para enviarlos al cajón del olvido. Sin embargo, cada intento fallido es una luz tenue en el callejón de los tropiezos.

Intentar es palpar lo áspero y lo suave, lo tangible e intangible, para poder acariciar todas las texturas posibles. Es lograr descubrir los colores, los gustos,  los aromas, los sonidos existentes y los que aún no se han revelado porque se esconden misterios a la espera del que vuela

Los intentos son parte de nuestro accionar, de ese abanico de encrucijadas, de esas decisiones que tomamos y que no siempre son certeras. Como un florido ramillete cuelgan de ese árbol de vida que crece frondoso en la medida que no olvidamos regarlo.

Intentar es una búsqueda latente que no requiere de nombre, de forma o palabra que sirvan de testigos. Los intentos son auténticos y puros cuando nacen sinceros desde alma. No importa si se alcanzamos la meta proyectada, porque la meta es un largo camino en el que cada día continuamos el viaje.

Andrea Calvete

domingo, 22 de octubre de 2017

ANHELO

Con la mañana perdida entre sus dedos se sentó a la sombra de su orilla, para sumergirse en el resplandor del olvido. Buscó en la estantería las risas del otoño y halló de los veranos las cenizas. Trepó por la ruta de sus sueños y tropezó con alma del delirio, voló hasta la cima de su ocaso y acarició el brillo de otro día que continuaba apacible e inmutable sin entender que buscaba en la orilla. Se sintió decepcionado con el día que ignoraba su búsqueda incesante y no otorgaba matices a sus colores desteñidos. Decidió que continuaría su marcha entre el vaivén de las olas y la espuma blanca del anhelo

Andrea Calvete

miércoles, 18 de octubre de 2017

DORMITA LA TARDE

Una monótona humedad envuelve a las horas dormidas en un sopor inmenso. Sólo algún pájaro se atreve con su canto a traspasar el silencio.  En la tibia quietud el olor a tierra mojada se mezcla con el perfume de las lavandas en flor. La perpleja armonía de la tarde se pierde sin quererlo en su gris apatía.  Sin embargo,  entreabre sus ojos somnolientos para florecer en las coloridas alegrías, mientras las rosas la perfuman sin más pretensión que la de realzar su belleza.

Andrea Calvete

domingo, 15 de octubre de 2017

HORUS

Las  olas vestidas de ocre reverenciaron a Horus y como en un descuido se fusionaron mágicamente con la arena. Embriagadas por el misterio y el encanto del mar las aves planearon sigilosas hasta alcanzar el  horizonte dorado. El sonido del agua que rompía en la orilla acunó cada detalle de la obra maestra para que los sentidos palpitaran y degustaran con fervor el nacimiento del día.

Andrea Calvete

miércoles, 11 de octubre de 2017

DE LA MANO DEL SILENCIO

Se evaneció en una lágrima cuando el fresco suspiro del alba le tomó por sorpresa. Vibró en una risa espontanea junto al cálido comienzo del día. Siguió a su ritmo, las pequeñas gotas de rocío le acariciaron con delicado esmero, los cerezos tupidos de flores perfumaron su marcha y le ofrecieron asiento, allí un ameno intercambio alojó a la sabiduría. Sin darse cuenta, trascendieron el tiempo y el espacio, los minutos perdieron el sentido, las palabras desabotonaron su rigidez y las afirmaciones abandonaron esa solemnidad que las hacía implacables. La quietud de la mano del silencio dibujó una hermosa orquídea en la bruma.

Andrea Calvete

sábado, 7 de octubre de 2017

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

En el correr de nuestro diario vivir sin darnos cuenta olvidamos mirar al cielo, respirar profundo o dejarnos llevar por el vuelo de un ave, quizás no por voluntad propia sino por simple descuido o guiados por nuestro afán de hacer un sinfín de actividades, algunas totalmente superfluas. Cuando caminamos anestesiados por los deberes y obligaciones difícilmente podamos sentir nuestro corazón vibrar. Sin embargo, cuando nos abrimos a nuestros sentidos embarcados a tocar con delicada paciencia ese ser que nos habita capaz de llegar muy profundo, entonces la luz del sol nos roza como una tibia caricia.

Abiertos a la vida, a los colores y aromas de la primavera, los sonidos llegan armoniosos para palpar la delicadeza de los pétalos perfumados que colman de plenitud la jornada. Ese eje tan lejano por momentos, tan ausente y perdido por otros, nos toma de la mano cuando decidimos armonizar nuestros días centrados en la belleza que nos habita para poder vibrar en sintonía con el universo de oportunidades que nos espera. Depende de cada uno de nosotros que hoy pueda ser un gran día, dar la bienvenida a cada nuevo paso o instancia es una cuestión de actitud.

Andrea Calvete

sábado, 23 de septiembre de 2017

VUELO DESEADO

Detrás de cada gesto, cada palabra, se esconde esa persona que nos habita, algunas veces poco conocida, otras tan predecible que nos aburre con sólo mirarla de reojo. Todo está allí para que con paciencia profundicemos hasta encontrar el modo de mantenernos armónicos.

Sin embargo, no siempre los vientos soplan a nuestro favor, circunstancias ajenas y otras bien nuestras nos sopapean sin problema, a esta agresión inesperada se suma esa sensación de asfixia que se produce cuando las relaciones personales comienzan a deteriorarse por falta de oxígeno, es como si las hojas de nuestro árbol fueran perdiendo su savia.

Es posible que las personas más dependientes precisen que les controlen más de cerca , pero aquellos que aman su libertad cuando alguien los comienza a presionar demasiado, los invade esa necesidad de huir hacia el universo de sus posibilidades sin que le quiten ese aire tan valioso que los oxigena.

Aunque por diferentes y múltiples razones no es sencillo escapar de ciertas situaciones, sin embargo la mente es una maquinaria perfecta que con solo ejercitarla abre sus alas para planear por los acantilados armónicos de la existencia.

Andrea Calvete

domingo, 10 de septiembre de 2017

CAE APACIBLE

La lluvia lo abraza el día descansa, no importa es domingo. Se acurruca entre los muros con gris apatía mientras bosteza un trueno ronco.Suave como un murmullo se mece entre los pájaros, serena adormece a las hojas que susurran mentoladas un secreto.  Se pone de pie lentamente, mira de reojo el entusiasmo mientras desperezan los deseos somnolientos. Los anhelos huelen a tierra mojada. La mañana iluminada por su mirada transparente la siente caer apacible.

Andrea Calvete

viernes, 1 de septiembre de 2017

EL ALBA DE SUS SENTIDOS

Con cada despertar siembra sus anhelos. El primer aroma que entra por su ventana le lleva a recorrer sus ilusiones, descalza todavía percibe la suavidad de las violetas que acarician la planta de sus pies.

Planear desde las alturas como un ave resulta una tentativa algo descabellada, pero hoy no importa, todo es posible. Se han reunido todos los colores sin excepción,  los aromas de las flores se mezclan con delicada sutileza. Un rayo intenso le sofoca, se pregunta: ¿“Por qué no abanicar las olas”?  La espuma blanca le salpica el rostro, sus labios saben a yodo y sal,  así se despiertan poco a poco sus sentidos.

Hoy es un día diferente. Ha decido jugar con el tiempo, para romper sombras  y saltar abismos. Una apacible sensación la visita, siente el viento acariciar su rostro y a la primavera despuntar el alba de sus sentidos.

Andrea Calvete

sábado, 19 de agosto de 2017

CONDIMENTOS DE LA IMAGINACIÓN

Los misterios que la vida nos ponen a prueba cada día, son verdaderos inspiradores de la imaginación, posibles maestros al servicio de develar conocimiento, de descubrir nuevos portales para dejarnos seducir por algo que había pasado desapercibido. Cuando comenzamos a imaginar se mezclan sueños, deseos y anhelos, se paran nuestros recuerdos desdibujados y desteñidos a querer participar de la obra que posiblemente gestemos.

¡Cuántas imágenes escondidas, sonidos no percibidos, sabores no alcanzados, texturas no palpadas, olores no distinguidos!, como parte de ese mundo que nos circunda y a veces parece tan lejano y distante, ausente y perdido entre nuestras propias preocupaciones y desvelos, cegados por ese deber cumplido que no siempre se alcanza.

Imaginar es abrir la creatividad, el rojo dormido, el calor escondido, el frío oculto, las lágrimas no derramadas, las risas contendidas, lo que ha sido celosamente reprimido. Es descubrir esa ráfaga donde con el silencio puede ser sellado con un beso, o donde el ave planea extasiada en las alturas como un amante perdido en sus latidos.

Al imaginar podemos llegar a un lugar indescriptible, el que posiblemente por nuestros propios medios sería inalcanzable o inaccesible. Aunque pensándolo bien si las alas se despliegan es posible volar alto, sólo es cuestión de dejarse llevar conjuntamente con la fantasía otro ingrediente fundamental en este vuelo.

La magia otro condimento clave a la hora de imaginar, con ella podemos convertir lo más sencillo y cotidiano, en algo único, diferente y atractivo. Hechizos y conjuros pueden ser parte de estas tonalidades a crear. Según Bécquer “el que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo”, y así crea un jardín donde solo hay piedras, o un paraíso en un absoluto infierno.

¿Hasta dónde es capaz de llegar la imaginación? Posiblemente, si la dejamos no tenga límites ni premuras, camine sin prejuicios hasta llegar a un lugar escondido, prohibido o poco conocido. Quizás si fuéramos conscientes de que se acota el tiempo, daríamos rienda suelta a descubrir todo lo que la imaginación es capaz de lograr a la hora de crear algo diferente que nos haga resplandecer como las luciérnagas en el ocaso.

Andrea Calvete

domingo, 13 de agosto de 2017

ALAS

Desandar lo andado, desoír lo escuchado, desaprender lo aprendido, deshacer lo hecho, desdecir lo dicho, desatar lo atado, desposeer lo poseído, es parte de esa reconstrucción a la que nos debemos enfrentar cuando queremos avanzar y no quedar suspendidos en una inconclusa nube de preguntas que lo único que nos hace es detenernos.

Si bien algunas veces podemos pararnos a pensar o analizar algunos acontecimientos de nuestra vida, es preciso que entendamos que no hay demasiado tiempo para quedarnos estancados en nuestras propias decisiones confusas y temblorosas, ni en nuestras dudas temerosas e insatisfechas. Cuando llegamos a respirar el aire renovador de la transformación, podemos sentir que nada es estático y que la valentía trae consigo las alas para trasmutar y elevar nuestro estado de conciencia.

Andrea Calvete

lunes, 7 de agosto de 2017

¿CÓMO SE RELACIONAN DOLOR Y ARTE?

Existen momentos en los que por diferentes causas no hallamos en un pozo,  presos de nuestras ataduras, esclavos de nuestros miedos, rehenes de lo que sucedió y nos dejó una herida, como si ardiéramos entre las llamas. Bajo ese fuego se aceleran  las pulsiones más profundas y es posible que aflore el ramillete de la creatividad colmada de alternativas.

A lo largo de la historia obras maestras han surgido motivadas por el dolor en todas las artes, conmoviendo a quienes las admiran o disfrutan a través de los siglos. El sufrimiento, el desencanto, el desamor, han calado en los corazones de los artistas inspirando fabulosas creaciones, perpetuadas en distintas obras: literarias, teatrales, cinematográficas, musicales, pictóricas y plásticas.

Ese proverbio que dice que “de cuerdos y locos todos tenemos un poco” no ha sido excepción en todos estos maestros que nos han deleitado con su trabajo. Esa mixtura de sentimientos apasionados, desencontrados y desenfrenados han surgido luego de dolorosos acontecimientos en sus vidas o las de quienes les rodean. Es así que se han refugiado en su trabajo canalizando todos sus sentimientos y sensaciones, sin saber que de allí saldría una obra que maravillaría a la humanidad.

La sensibilidad al dolor en el hombre es variable. Según explican los especialistas, una de las teorías más aceptadas es la “teoría del control de entrada”, según la cual una “puerta neurológica” situada en la medula espinal regula la transmisión de los impulsos dolorosos hacia el cerebro. Los estudios del alivio del dolor indican la existencia del efecto placebo, ya sea a través de alguna medicación específica, ejercicios de meditación, concentración, o cualquier tipo de actividad expresiva.
Es paradójico que el sufrimiento y  el dolor generen algo hermoso. Pero estos seres a través de su talento y altísima sensibilidad, logran ese efecto placebo a través de la realización de su obra, en la que muchas veces consiguen  rescatar  lo más bello de la vida,  aún en las situaciones más difíciles, porque en el fondo son personas que aman y honran la vida.

El artista con su mirada sutil y perspicaz es capaz de apreciar la realidad que le rodea con una exquisita agudeza. Es así, que ante unos ojos que piden clemencia, piedad, justicia, o  equidad, o ante una sociedad sumergida en el horror consiguen a través de su creatividad mitigar ese dolor mediante de la ejecución de su obra.Por tal motivo, el apoyo al acervo cultural de una nación es tan importante, porque el arte en todas sus manifestaciones es un legado histórico en el que numerosos hombres y mujeres han dejado plasmada su obra como forma de ayudar a interpretar y superar el mundo en el que vivimos. Es así que sus obras son un reflejo de la existencia e identidad de la humanidad.

Quizás todos los seres humanos  tengamos ese don incorporado, y podamos del dolor sacar algo positivo, o algún tipo de aprendizaje que nos permita crecer y no hundirnos todavía más, porque aún en los momentos duros, la vida nos puede dar una segunda oportunidad. Por eso, ilusión y esperanza son dos ingredientes fundamentales para que los acontecimientos grises y oscuros se transformen en coloridos y brillantes.

De este modo, la mayoría de los artistas manifiestan el  dolor persistente en ellos a través  de símbolos, expresiones, colores, notas musicales, todos los cuales poseen su propia connotación psicológica, haciendo así catarsis y dando a conocer su mirada aguda, profunda y perspicaz.
Guernica, el  famoso cuadro de Pablo Picasso, cuyo título alude al bombardeo de la población vasca de Guernica, durante la Guerra Civil Española, es una de las obras más importantes del siglo XX, es un símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos, y he aquí un ejemplo muy claro de cómo el dolor y el arte pueden caminar de la mano. Y como esta obra de Picasso podríamos enumerar infinidad que siguen el mismo patrón de conducta y reflejan momentos muy duros pero vistos a través de la mirada exquisita del artista que logra captar lo sustancial de cada momento hilando muy fino, por eso el poder de percepción en estos casos es muy agudo.

El arte es un instrumento muy poderoso para canalizar una experiencia de dolor, muchas veces más efectivo que las palabras mismas o las imágenes. Detrás del dolor se enmascaran experiencias múltiples que en definitiva suelen aparecer en la obra, moldeadas y representadas de tal forma que nos transportan  al preciso momento que el autor quiso señalar a través de su proceso creativo.


 Andrea Calvete

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿CUÁNTOS ESPEJOS ESTAMOS DISPUESTOS A ROMPER?

Es común que admiremos a ciertas personas, que tomemos su accionar como ejemplo, porque alguna manera al mirarlas nos sentimos reflejadas en esa imagen. Esta sensación es la que conocemos como empatía y tiene que ver con nuestras neuronas espejo. Así nuestras emociones se ven estimuladas y surge la motivación algunas veces difícil de encontrar, pero que una vez vislumbrada comprendemos qué rumbo tomar.

Se preguntarán por qué al escuchar hablar a una persona que ni si quiera conocen se sienten tan a gusto e identificados, sencillamente porque han podido establecer una relación de empatía, en la que es posible traspasar barreras y sentarse cómodamente al lado de ese individuo para escucharlo e intercambiar ideas. Es alguien con quien nos sentimos genuinos y tenemos la sensación de conocerlo de toda una vida. Estos nexos de identificación nos enriquecen porque nos ayudan a encontrar lo más profundo de nuestro ser, nuestras verdaderas motivaciones algunas veces escondidas y ocultas, porque no nos atrevemos a dejar aflorar lo que realmente somos. De nada sirve cuando nos tropezamos con alguien con el que no tenemos empatía querer derribar esos muros casi impenetrables, porque sólo cuando estamos dispuestos a que el accionar de esa persona no nos afecte ni desestabilice entonces allí esa barrera disminuye lenta y gradualmente, y comienza a establecerse el diálogo y a fluir la buena energía.

De regreso al encuentro con lo que nos motiva que tiene que ver con conocer la imagen que nos devuelve el espejo, como les decía al principio el accionar de otras personas es un gran estímulo para poder descubrir qué es lo que realmente ansiamos o queremos ser. Sencillamente en cada uno de nosotros está la respuesta, suena paradójico cuando esa imagen que queremos hallar se vuelve lejana o confusa, pero es cuestión de sentarse con uno mismo y dejarnos fluir. Es posible fluir cuando comprendemos que el agua estancada se pudre, sólo cuando fluye se renueva. De eso se trata de renovarnos día a día, de no estancarnos, de avanzar abiertos y sin prejuicios. Según Goethe “el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”, aunque algunas veces ellos no condicen con lo que pensamos o sentimos, porque el ser humano no siempre obra de acuerdo a lo esperado, o establecido, en él se dan una serie de situaciones internas y externas que lo llevan a actuar de formas inusitadas, complejas de entender, pero que a la larga tienen una explicación.

Si nos detenemos a mirar a nuestro alrededor, la mayoría de las personas viven desconformes, las que están solteras quieren casarse, las que están casadas quieren divorciarse, los que tienen una pareja estable ya se han aburrido, los que no la tienen están deseándola tener… el que tiene poco quisiera tener más, y el que tiene mucho se siente sobrepasado y se da cuenta que era más feliz antes cuando tenía menos, y entonces vivimos en un mundo donde la vereda del vecino para ser más fresca, confortable y segura. Ahora bien, si lo de lo demás parece ser mejor, es un mal punto de partida. Lo que los demás tengan no me quita ni me agrega nada a mi vida, es importante saber ¿qué es lo que yo quiero, anhelo o ansío? Si tengo claro estos parámetros más sencillo será a la hora de mirarnos al espejo, porque no sólo voy a ver la imagen que desearía ver con claridad, sino la que se refleja y dista de ella.

En esta búsqueda personal, no debemos olvidar que somos seres que nos encontramos permanentemente condicionados a juzgar. Y nuestro juez interior es el causante de que aceptemos o rechacemos quienes somos. En tal sentido, es preciso adoptar un diálogo crítico, que nos permita confrontar lo que somos con lo que queremos o anhelamos ser. Quizás alcancemos a ver el reflejo de varios espejos y entonces nos estremezcamos al comprender que ya hemos roto varios espejos porque como dice Borges “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Y aunque la autenticidad suele ser una virtud que escasea no está perdida, sólo es apelar a nuestros sentidos más íntegros, e intentar rescatarla de alguna parte con valentía, porque todos somos seres únicos y diferentes.

Andrea Calvete

viernes, 28 de julio de 2017

LA QUIETUD CAMINA DESCALZA

Mientras el silencio habla, la quietud camina descalza sin prisa. Comienzan así un diálogo que trascenderá planos e ideas en busca de desaprender lo aprendido, de desapegarse de lo que ata y lastima, para dejar surgir lo inesperado.

Dejarse sorprender es un hábito que algunas veces solemos olvidar, mientras la rutina nos asfixia y oxida con sus prácticas automáticas y eficientes. La sorpresa puede asomarse en lo más simple o cotidiano, en el silencio más profundo y preciso, donde podemos aquietar la mente.

Saborear los gustos aún no alcanzados, descubrir nuevos colores y tonalidades, apreciar aromas distintos, acariciar nuevas texturas, es parte de descubrir lo que hasta ahora no habíamos sido capaces de disfrutar, es como si nos zambulléramos en un océano de posibilidades dispuestos a bucear en calma.

En este diálogo armonioso quizás nos fusionemos en un amanecer o en una noche llena de estrellas, o tal vez nos envanezcamos en una risa o en un suspiro, trascendiendo así ese universo tangible e imaginable de modo de elevarnos como espíritus libres en el espiral de nuestra existencia.

Andrea Calvete

miércoles, 12 de julio de 2017

FRUNCE EL CEÑO LA TARDE


La humedad penetra con suavidad y esmero, no deja nada que se le escape todo parece haber sido tocado por ella. Nadie la ha llamado tampoco la han buscado, sin embargo desde hace unos días ha decido acompañar el gris invierno que con sus lluvias que no dejan de avanzar. Con la ilusión puesta en que el sol aparezca una vecina baldea la vereda intentando que el moho de las baldosas desaparezca friega con fuerza su escoba empapada en jabón e hipoclorito, pero el esfuerzo parece en vano. Sin embargo, por entre el cielo encapotado se vislumbra algún destello de luz que hace que los verdes de las plantas se realce al igual que el olor a tierra mojada impregna el aire.

Mientras la tarde transcurre tranquila y plomiza el viento mueve suavemente las hojas de los árboles, algunos pájaros trinan esperanzados en que parará de llover. Con la misma esperanza aparecen unos niños con su pelota debajo del brazo para jugar un picadito en el callejón de la esquina, con sus risas contagiosas dan a la tarde un toque de alegría, un perrito cachorro los mira por entre las rejas de su jardín y se alborota entusiasmado cuando los ve correr detrás de la pelota.

No han podido ni la humedad ni el frío opacar el entusiasmo y la energía de aquellas personas que a pesar del clima se han vestido de buen humor para contagiar lo mejor de cada uno de ellos a esta tarde que pretende desafiar con el cejo fruncido a quien la mire. La vida como un espejo si frunces el ceño en él te frunce el ceño de nuevo,  mientras que si le sonríes te devuelve el saludo.

Andrea Calvete

miércoles, 28 de junio de 2017

¿CÓMO DEJAR LO INNECESARIO DE LADO?

En la medida que pasan los años uno es consciente de sus errores y aciertos, en ese caminar toma contacto con lo que le permite crecer, aprender para continuar fortalecidos y con la cabeza erguida. Es así que lentamente en el tamiz de los acontecimientos toman real importancia los que la tienen y dejan de preocuparnos aquellos que lo único que hacen es restar en nuestra existencia.

Algunos días los hombros pesan, la columna se deshace de dolor, los pensamientos nos aprisionan y lo que vendrá nos desvela. Sin embargo, aunque vemos muchos enemigos cerca el peor de todos solemos ser nosotros mismos, con nuestras dudas, inseguridades, miedos, que juegan como frenos y poderosas armas. Dice Mahatma Gandhi: “ Nadie me pude hacer daño sin mi permiso”, existen ciertas energías que se manifiestan en nosotros porque le damos cabida,  algunas sensaciones que nos desagradan y nos perturban porque les cedemos el paso, está en nosotros ver qué es lo que permitimos entrar en nuestros días, porque todo es mente y de allí que lo que pensamos sentimos y creemos  se manifiesta en cada acto de nuestra vida.

No siempre somos realmente conscientes que algunas personas, energías o situaciones nos dañan o perjudican, hasta que un día nos ponemos a analizar y vemos que cada vez que tomamos contacto con ellas nuestro estado anímico cambia y nos desestabilizamos, es allí que decidimos no dejar que nos invadan y nos afecten, pues somos dueños de dar cabida a lo que queremos, es cuestión de hallar las herramientas para seguir con lo que realmente  nos gratifica sin dejar que lo superfluo o innecesario nos agreda.

Andrea Calvete

domingo, 18 de junio de 2017

¿CÓMO TENER Y SER EN NUESTROS DÍAS?

Hoy por hoy existe un fuerte predominio del tener sobre el ser, ya que es una de las principales actitudes inherentes al consumismo que nos lleva a querer satisfacer todas nuestras necesidades y aún peor a generarnos nuevas e inagotables posibilidades. Así surgen importantes preguntas: ¿Tengo conocimiento o conozco?, ¿tengo fe o soy en el camino de la fe?, ¿tengo amor o estoy en el amor?... ¿Cuál es la diferencia entre tener y ser?

Cuando nos cuestionamos si tenemos conocimientos o conocemos, al adquirirlos tomamos y conservamos información, mientras que conocer implica sumergirnos en un pensamiento productivo, crítico que nos permite acercarnos a la verdad, para ser más libres a la hora de decidir ¿cómo vivir?, para no dejarnos engañar por falsas promesas o información que lejos de nutrirnos nos confunde y nos conduce por un rumbo equivocado.

En este camino en el que se nos inculca a competir para poder conservar nuestro puesto de trabajo, para alcanzar nuestras metas, en donde si bien las oportunidades pueden ser importantes en contrapartida la competencia aparece como una daga que oprime el pecho, así algunas veces vemos nuestra fe resquebrajada, y es frecuente escuchar a algunas personas decir: “Ya me queda poca fe en nada”, ni en ellos mismos. El tener fe implica creer en ciertas ideas, en una actitud, pero a su vez implica una cierta posesión a una respuesta, mientras que si estamos en la fe nos vemos en un camino en el que se dan ciertas certidumbres pero de acuerdo a nuestra experiencia personal. Del mismo modo cuando amamos si tenemos amor estamos incurriendo en cierta forma limitadora de este sentimiento tan noble, mientras que si somos en el amor, lo vamos conquistando día a día. Según Erich Fromm el amor “es hijo de la libertad”, así los expresa en su libro “¿Tener o ser?”, en el que intenta un fuerte cuestionamiento a la sociedad de consumo que nos circunda y se nos presiona a vivir la fórmula: “YO SOY= LO QUE  TENGO Y LO QUE CONSUMO”

Y volvemos a la pregunta: ¿Ser o tener? Si bien tener es una función natural de la vida, no podemos olvidar que somos seres que nos nutrimos de un ser interior al que muchas veces descuidamos o desatendemos en afán de satisfacer a ese tener que parece la lleva de salvación a nuestros problemas, a tal punto que nos enceguecemos y perdemos de vista que en la medida que caminamos más cerca nos encontramos de esa realidad que es la muerte. ¿Por qué no tomamos consciencia que el tiempo no se detiene y que a cada momento estamos más cerca del final de nuestros días? Probablemente nos aturdimos de un sinfín de actividades para evitar su arribo, o simplemente decidimos no pensar en ella y dejarnos que nos sorprenda. ¿Valentía o puro temor? Dice el psiquiatra Claudio Naranjo, que la muerte “es una verdad”, entonces nos pregunta: “¿Cómo es que vivimos como si no nos importara?, ¿es que lo sabemos o lo sabemos sólo intelectualmente?, ¿no lo sabemos emocionalmente?” ¿Acaso sentimos que nos vamos a morir? Si sintiéramos que nos vamos a morir aprovecharíamos mejor nuestro tiempo y energía, no nos quejaríamos por tantas cosas, evitaríamos tantas otras, profundizaríamos en lo que realmente es importante en nuestro camino. Tomar consciencia de la muerte significa a su vez ser capaces de ver nuestra realidad, aceptarla, asumirla, en pro de estar bien con nosotros mismos y con los demás. Cuando nos sentimos satisfechos, plenos con nuestra vida menos doloroso se hace tomar contacto con esta instancia llamada muerte. Sería maravilloso que al mirarla a los ojos le pudiéramos decir: “Me puedo ir en paz”

Algunas veces el contacto con la muerte, nos permite rever el camino, analizar de modo de que las posesiones van perdiendo peso ya que sabemos que nos iremos sin nada material, al mismo tiempo tomamos conciencia que las cosas materiales si bien nos producen satisfacciones por contrapartida nos ocasionan grandes dolores de cabeza, así que cuanto más livianos de equipajes más sencillo se hace el camino.

Finalmente, esa convivencia entre ser y tener depende de cada uno de nosotros, del valor e importancia que le demos a lo material frente a lo nos permite ser en nuestra plenitud como personas, de poder aquietar nuestros pensamientos para estar con ese yo interior tan necesario e imprescindible en nuestros días. Del mismo modo en este cuestionamiento existencial es importante analizar qué peso tienen en nuestra vida cada palabra, cada pensamiento y cada acción, en el que el tiempo presente hace pasar al pasado y aloja al futuro en la antesala de espera, porque sabe que el reloj no se detiene.

Andrea Calvete



jueves, 25 de mayo de 2017

SI TE DIJERA...

¿Si te dijera que te escucho, me creerías?, ¿si te explicara lo que siento, me entenderías?, ¿si te tocara con mis manos, me sentirías?, ¿si me quedara callada, me oirías?... Quizás, no lo sé, o al menos eso quiero creer.

La lluvia cae mansa y cada gota es un regalo para mis oídos, un despertar para mis sentidos. El olor a tierra mojada realza los aromas, mientras el continuo pasar de los autos levanta suavemente el agua que recubre las calles. Es una tarde plomiza, en la que quedan pocos lugares para los matices o colores llamativos, parece que un inmenso toldo gris cubriera la ciudad y nos abrazara con su humedad fría.

¿Si te dijera que no te he olvidado, me entenderías?, ¿si te dijera que nada ha cambiado, te reirías?, ¿si te dijera que te extraño, regresarías?... Quizás, no lo sé, o al menos eso quiero creer.

El ruido de un camión encendido me dispersa, siento como bajan y suben objetos de él, mientras mi perra ladra muy enojada, entonces el motor sigue en marcha, a la espera de vaya saber ¿qué?. Hoy es un día para andar con calma la lluvia deja poca visibilidad y el tránsito se torna pesado, así que es mejor armarse de paciencia y disponerse a mojar si nos hemos olvidado del paraguas o simplemente hemos decidido salpicarnos con esas gotas purificadoras.

¿Si te dijera que al respirar hondo te recuerdo, lo notarías?, ¿si te dijera que todo ha cambiado, regresarías?, ¿si te tocara con mis pensamientos, me abrazarías?... Quizás, no lo sé, o al menos eso quiero creer.

Un auto que se aleja se mezcla con el sonido de la lluvia, y una alarma suena monótona pero suave como una letanía, las voces de dos mujeres se suman a los sonidos de esta tarde que no deja mucho lugar a las respuestas, pero sí a las preguntas.

¿Si te dijera tantas cosas, me escucharías?, ¿si te dijera lo que no dije, te asombrarías?, ¿si te buscara en un sonido, te encontraría?... Quizás, tal vez, o al menos eso quiero creer.

Andrea Calvete

domingo, 21 de mayo de 2017

TIEMPO NUEVO

Llorar para reír, dejar de sentir para volver a vibrar, olvidar para recordar, perderse para encontrarse, parece un juego de palabras sin sentido que cabalgan desenfrenadas en busca de un lugar donde tener cabida.  

En el sonido de una vieja melodía se entrelazan los recuerdos, se cruzan los pensamientos, se desabrigan los sentimientos, se desnudan las pasiones y despeinan los colores, todos allí parecen tropezarse para mirarse frente a frente.
Se han reunido todo lo que fui soy y seré en un mágico encuentro donde ser yo misma es una sensación que parece desconocida, pero grata. Me enfrento a mis sombras, a los rincones oscuros y sombríos, para dejar renacer lo que está latente y no se anima a salir a la luz. ¿Me pregunto mil veces, por qué reprimir tanto, para qué, con qué sentido?

Es como zambullirse en un océano de posibilidades, en un atardecer cargado de tonalidades, en un arcoiris brillante, en donde la infinidad de respuestas está allí. Notas de mar llegan a perfumar mis sentidos a despertar esos rincones poco recorridos, quizás olvidados y deshabitados. Aromas silvestres se deslizan en el viento,  un sándalo y un laurel me envuelven y acarician en forma protectora.

Se fusionan las texturas, el tronco de un viejo eucaliptos descascarado me hace perder en una alejada niñez que se acerca tímidamente a mi recorrido. Aquí estoy descubriendo que para volver a nacer hay que morir todas las veces que sea necesario, y entonces despertar en un tiempo nuevo.

Andrea Calvete

domingo, 7 de mayo de 2017

DESAPRENDER LO APRENDIDO

En la medida que caminamos vemos que mucho de lo que hemos incorporado a nuestros días carece de sentido, molesta o ya no hace falta. Desaprender lo aprendido requiere de paciencia, humildad y sabiduría, pues implica enfrentar nuestras carencias, baches y oscuridades.

Asimismo, lo que hemos aprendido ha sido porque de alguna manera nos lo han enseñado, ¿pero todo lo hemos incorporado en el libre uso de nuestras facultades, conscientes de que eran conocimientos necesarios e importantes en nuestros días?... Y aunque lo fueran, podemos haber recapacitado y comprender que ahora nuestra realidad es otra muy diferente y distante a ese punto de partida. Evidentemente, evolucionamos, crecemos, cambiamos, porque el devenir no es estático, así nosotros fluimos como la vida misma.

Al desaprender lo aprendido podemos dejar atrás lo que forma parte de esas conductas y pensamientos que restan a nuestra vida, para animarnos a nuevas preguntas, a nuevos desafíos, a cambios importantes, de modo de que la mochila que llevamos sobre nuestros hombros se haga más liviana, cuánto menos carguemos más sencillo se hará el camino que es la meta.

Generalmente, cuando no dejamos fluir nos trancamos en determinados tramos del recorrido, siendo el mayor obstáculo nosotros mismos, por temor, por miedo, o porque no nos atrevernos a desaprender lo aprendido, y eso no significa eliminar todo lo incorporado pero sí aquello que ya no hace falta o carece de sentido en nuestras vidas. El dejarse sorprender por nuevas experiencias, conocimientos y desafíos es en parte de la luz que alumbra nuestros días.

Sin embargo, habrá una esencia que nos define y nos permite ser lo que somos, ella será parte de lo aprendido. Lo desaprendido por los motivos que sintamos pertinentes dejará lugar para nuevos conceptos importantes en esta evolución de la que somos partícipes y a la cual no podemos dar la espalda.

Andrea Calvete

lunes, 1 de mayo de 2017

SER Y NO SER

¿Se puede ser y no ser? ¿Estar y no estar? ¿Querer y no querer? ¿Buscar y no buscar?... Generalmente todo lo que somos se compone de lo que no fuimos y quisimos ser, de lo que buscamos y no encontramos, porque no pudimos o simplemente porque dejamos de buscar. Esa dualidad es parte de la esencia misma de las personas.

Ser luz y sombra, ser calor y frío, ser niebla y claridad, ser espina y rosa, ser lo que queremos y lo que no también, porque para ser es necesario aceptarnos, con lo bueno y lo malo, con los claros y oscuros, con nuestros defectos y virtudes, pero no hacernos trampa al solitario.

Al ser y no ser atravesamos umbrales en los que trascendemos planos, y escalamos el espiral de nuestra propia existencia. Y navegamos con viento a favor, y algunas veces con él contra. Caminamos en subidas empinadas, en bajadas vertiginosas y planos chatos que parecen aquietar nuestra marcha.

El umbral del dolor es un punto en el que cada uno reacciona según puede o quiere, y también de acuerdo al momento que vive. Algunas veces nos hallamos a una altura del camino en la que ya hemos trascendido ciertas situaciones, en la que podemos dar el justo valor a lo que nos sucede y entonces se hace menos costoso atravesar éste umbral. Sin embargo, más allá de la posición en que nos encontremos requiere fortaleza y valentía el poder continuar el camino. Dice un viejo proverbio: “ El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

El umbral de la alegría parece un lugar del que no nos quisiéramos ir nunca, sin embargo la mayoría de las veces no comprendemos que podríamos transitar por él más seguido, sólo depende de nuestra actitud de vida y no tanto de las cosas que nos suceden.

El umbral del amor hay gente que se resiste a pasar por aquí por miedo, porque no quiere sentir, porque no quiere perder lo que puede llegar a experimentar, porque en definitiva sabe que el amor requiere entrega, pasión, esfuerzo y paciencia. Al atravesar este umbral nos nutrimos de una energía vital importantísima para dar cada paso en la vida, el amor a través de sus diferentes manifestaciones en un potente antídoto para continuar con alegría.

Existen tantos umbrales como sentimientos y emociones podamos experimentar en las que pasamos de lo mejor a lo peor, de lo intermedio a lo más grande, del pozo al umbral, de la oscuridad o lo claro. Así vamos entre luces y sombras buscando encaminar nuestros días en la danza perpetua del devenir que no se detiene y si nos descuidamos no nos espera.

En definitiva somos esa pluralidad de opciones que nos definen y alcanzan en la medida que tallan nuestro ser, algunas veces confuso, distante, solapado, cerrado, otras afable, accesible y abierto, quieto e inquieto. Ser y no ser una posibilidad en ese abanico inmenso y plural en el misterio de la vida.
Andrea Calvete

sábado, 15 de abril de 2017

El SECRETO DE LA CONCIENCIA

¿Cuánto pesan en nosotros los recuerdos, la educación, la familia, el camino recorrido? Me tomo unos segundos, siento palpitar a todos y cada uno de los que me permitieron ser y estar donde estoy ahora. De alguna manera ellos y yo con cada una de mis decisiones me han traído hasta aquí. Respiro profundo, me sumerjo intento llegar a un lugar donde se aquietan los pensamientos.

No es sencillo acallar a la mente para ser uno mismo, para tomar un café con ese yo interior tan distante y lejano que algunas veces parece convertirse en nuestro más cercano enemigo. Sin embargo, está al alcance de todos, sólo es cuestión de armarse de paciencia para descubrirlo lentamente, sin cuestionamientos ni preconceptos, sino abiertos a que se presente para recibirlo y aceptarlo con agrado. ¿Se me ha perdido esa llave, dónde la he dejado?

Quizás cuando era más joven no dimensionaba qué peso tiene en la balanza de la vida cada pensamiento, palabra y acción, probablemente en aquellos momentos me proyectaba más hacia el futuro, el pasado era muy reciente y el presente se desdibujaba frente a los nuevos y avasallantes desafíos que me sorprendían día a día.

De regreso a mi niñez recuerdo un domingo de Pascuas que me disponía a estrenar un chaleco de lana tejido por mi madre, tendría diez años, era un día festivo en el que nos reuníamos en la casa de mi abuela junto a mis primos, tíos, mis padres y mi hermano. Sentados alrededor de una larga mesa desbordante de alegría, comida casera y exquisitos aromas, disfrutábamos del diálogo y la compañía de todos. Del mismo modo, llegan a mi destellos que tienen que ver con mi educación, con mis amigos, que se mezclan con este presente en el que ya veo el camino con otra perspectiva.

Este domingo se celebra Pascuas, más allá del significado religioso, es un día que al igual que la Navidad congrega familias a la mesa, amigos, seres queridos unidos. Hoy por hoy es muy valioso que la gente continúe dando relevancia a las reuniones de la familia y amigos, ya que el vertiginoso ritmo de vida lleva a que nos veamos menos, porque el tiempo parece escasear y no deja lugar para momentos de encuentro y diálogo, imprescindibles para estar bien con nosotros mismos y con los demás.

No me quiero desviar del tema que les planteaba al principio, ese tomar consciencia ¿dónde estamos parados?, ¿cuánto pesa en nosotros el camino recorrido, qué incidencia tiene? Para poder dar un poco de luz a estas preguntas parafraseo a Borges en su cuento “ La rosa de Paracelso” en el maestro le dice al alumno: “El camino es la piedra, cada paso que darás es la meta, y no hay meta sino camino”. Así cada cual sabrá cuáles son las piedras que ha tenido que quitar de su camino o pulir para no tropezarse, de la misma forma podrá valorar cómo ha construido el camino y trazado esa meta que se torna en un gran desafío instante a instante.

Con el correr del tiempo, cambiamos la perspectiva para lentamente descubrir esos velos que hasta ahora habían permanecidos ocultos por nuestra propia ignorancia. El universo de posibilidades es maravilloso, basta pararse bajo un cielo estrellado, un día soleado o uno gris y encapotado para descubrir que otro día nos espera y nos abraza jubiloso para continuar el camino junto a aquellos que son seres importantes para nosotros, no es relevante dónde están, lo cierto es que laten en nuestro corazón con intensidad y permiten que renazca cada día lo mejor de nosotros.

Quizás el secreto de la conciencia sea encontrar la llave para abrir todas aquellas puertas que hasta ahora permanecieron cerradas, pero después de meditar y aquietar la mente se tornan más cercanas y accesibles.

Andrea Calvete




viernes, 14 de abril de 2017

NUESTROS MIEDOS Y NOSOTROS

Las personas experimentamos ansiedades y miedos de vez en cuando, algunas veces inmovilizados ante determinadas situaciones, rehenes del miedo, sin libertad de acción, quedamos atrapados en una inmensa tela araña, como perdidos en un intrincado laberinto.


La ansiedad es “una aprehensión sin una causa aparente”, donde el corazón late con velocidad, el cuerpo transpira y el estómago pulsa. Sin embargo, un poco de ansiedad puede ayudar a las personas a mantenernos alertas y concentradas.

Erich Fromm en su libro “El miedo a la libertad” trata el tema de la libertad para el hombre moderno, incluyendo los factores que principalmente impiden su desarrollo. Fromn sostiene que aun cuando la libertad le ha proporcionado al hombre independencia y racionalidad, lo ha aislado y tornado ansioso e impotente.

Como contrapartida, lo que le ha generado la libertad al hombre moderno le ha ocasionado mecanismos de evasión, que surgen de la misma inseguridad del individuo aislado. Así paradójicamente aunque estamos más conectados que nunca, también vivimos más solos, más inmersos en nuestras computadoras y celulares, generando un mundo ficticio a través de una pantalla que no suele mostrar en forma fidedigna lo que es nuestro día a día.  Esta inseguridad nos conduce a evadirnos donde mejor podemos. Asimismo, gran parte de los medios de comunicación ejercen una gran influencia en nosotros, disminuyendo nuestra capacidad crítica, pues se dirigen a la emoción y no hacia la razón.

Algunas personas arrastran carencias en su formación social, lo que incide en el trato público, generando timidez, miedo, falta de confianza, en este caso la falta de ciertas habilidades pronto se pueden adquirir consultando a un profesional especializado en la salud mental.

El miedo es un modo de vivir el peligro que afrontamos los seres humanos, y tiene una vertiente física y otra psicológica. La vertiente física: el cuerpo se prepara para una acción defensiva eficaz y rápida. Así varía el tono muscular, aumenta el ritmo cardíaco y respiratorio, el PH ácido del estómago. El miedo genera la situación opuesta al relax, en el que las funciones del organismo se desarrollan en su mínima expresión. La vertiente psicológica: es el cerebro quien decide cuando determinada percepción o idea es realmente peligrosa. Aquí repercutirán las experiencias vividas.

¿Cómo se generan los miedos? Algunos de ellos se relacionan con lo que se nos inculca de pequeños, dónde la información recibida marca una huella importante. Otras veces las experiencias personales vividas, nos condicionan y ante una situación similar surge el miedo.

También aparecen casos de miedos irracionales, es decir se presentan los efectos del miedo sin que exista un peligro real, estas situaciones fóbicas también tienen un tratamiento psicológico. Cabría aclarar que la fobia es un trastorno de salud emocional que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.

En la época de la sociedad contemporánea, la individualidad, sentimientos, pensamientos, conciencia moral, libertad y responsabilidad individual; son difíciles de sostener como ideales humanos, entonces el individuo es invadido por la soledad y el aislamiento, en tanto la libertad se convierte en un sentimiento lejano.

Entonces, los miedos surgen de la mano de la desestabilidad que rodea a nuestro mundo actual, donde ocurren cosas que no tienen ni pie ni cabeza, donde nada es sencillo, donde la competitividad es cada vez mayor, donde el tiempo corre en forma vertiginosa, y no nos permite detenernos a respirar hondo.

Aldous Huxley expresa que “el amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”.

Y el miedo no conduce a nada bueno, no nos permite ver las situaciones con nitidez, distorsiona las imágenes. Ya se me dirán que es inevitable sentirlo, lo sé, pero también depende de la voluntad de cada uno el hecho de superarlo, hacerle frente, y si no se puede vencer por uno mismo pedir ayuda profesional.

Existe un proverbio inglés que dice “nunca tengas miedo del día que no has visto”, porque mientras imaginamos o suponemos corremos un alto riesgo a equivocarnos. Así vivimos esperando y previendo lo que sucederá mañana, y desperdiciamos el presente con su infinidad de posibilidades.

Y por el camino del miedo, se pierde la esperanza, la razón, el equilibrio, se pierde la paz necesaria para proceder con cordura, con tranquilidad. Es un mal conductor que nos guiará al desánimo, al pesimismo, a un lugar oscuro e incómodo.

Aunque cabe reconocer, que el temor es algo natural y positivo, pues nos protege a los animales y al ser humano de amenazas, como mecanismo de defensa. Mas cuando se convierte en un sentimiento que nos inmoviliza o estanca entonces ya pasa a ser un problema serio, y no importa si tenemos motivos o son infundados.

Existen dos formas de enfrentar el miedo: una no aceptarlo y descartarlo sin demasiados miramientos, cosa que no es sencilla porque para eso hay que vencerlo; o la segunda opción aceptarlo, que implica reconocer cierta vulnerabilidad, y enfrentarlo de la mejor manera, convivir con él de modo que podamos llevar a cabo nuestro diario vivir sin problemas. Por eso, sentémonos con nosotros mismos, desnudemos nuestros miedos, analicemos su origen, así será más fácil vislumbrar soluciones.

Según Paulo Coelho “el miedo generalmente se manifiesta de dos maneras: a través de la agresividad o a través de la sumisión” Vivimos en un mundo donde algunas personas se solapan en sus miedos, sus miserias, hacen cosas horripilantes, sin importar las consecuencias de sus atroces actos. En tanto, las situaciones cotidianas son de tal complejidad, que los más pequeños movimientos resultan desafíos inmensos, implican hacer frente a miedos de todo tipo en forma constante, pero éste es el tiempo que nos ha tocado vivir.

Igualmente, los optimistas, cargados de energía y valentía, se hallarán más fortalecidos a la hora de enfrentar los miedos, pues su entusiasmo y vitalidad serán poderosos instrumentos para que nada ni nadie los detenga.

Finalmente, debemos enfrentar nuestros miedos, dudas, ansiedades, nuestro sentimiento de ir solos contra la marea, de forma de evitar los caminos de la evasión. Cada vez son más los desafíos que conlleva vivir en este mundo, entonces es importante pararse ante las distintas situaciones con herramientas válidas, que permitan un pensamiento crítico para lograr avanzar, sin que el miedo nos paralice.

Andrea Calvete

martes, 11 de abril de 2017

DE LO QUE NO SE HABLA

La vida se escapa de los dedos, se escurre día a día y tras su paso más nos acercamos a ese momento ineludible, del que poco se habla y menos se piensa. Quizás en la medida que nos topamos más de cerca con la muerte, comprendemos que es inevitable, pero ¿cómo la asumimos, nos preparamos para su inminente llegada?

Poco hablamos de la muerte, evitamos nombrarla, adjetivarla o tomar contacto con ella, es como si quisiéramos así alejarnos de  lo que en algún momento deberemos enfrentar. La educación tiene mucho que ver cómo la asumamos, más allá de las creencias que podamos tener es importante informarnos y decidir cuál es la mejor forma de de aproximarnos a ese fin al que no podremos escapar. El miedo a enfrentarla lleva a muchas personas a evadirse por diferentes mecanismos y a perderse e inmensos laberintos que llevan a que la vida algunas veces se haga insoportable.

¿Por qué no tomamos consciencia que el tiempo no se detiene y que a cada momento estamos más cerca del final de nuestros días? Probablemente nos aturdimos de un sinfín de actividades para evitar su arribo, o simplemente decidimos no pensar en ella y dejarnos que nos sorprenda. ¿Valentía o puro temor? Dice el psiquiatra Claudio Naranjo, que la muerte “es una verdad”, entonces nos pregunta: “¿Cómo es que vivimos como si no nos importara?, ¿es que lo sabemos o lo sabemos sólo intelectualmente?, ¿no lo sabemos emocionalmente?”

¿Acaso sentimos que nos vamos a morir? Si sintiéramos que nos vamos a morir aprovecharíamos mejor nuestro tiempo y energía, no nos quejaríamos por tantas cosas, evitaríamos tantas otras, profundizaríamos en lo que realmente es importante en nuestro camino. Tomar consciencia de la muerte significa a su vez ser capaces de ver nuestra realidad, aceptarla, asumirla, en pro de estar bien con nosotros mismos y con los demás. Cuando nos sentimos satisfechos, plenos con nuestra vida menos doloroso se hace tomar contacto con esta instancia llamada muerte. Sería maravilloso que al mirarla a los ojos le pudiéramos decir: “Me puedo ir en paz”

De alguna manera, ya ha tocado nuestras puertas, se ha llevado seres muy queridos. En la medida que pasa el tiempo más se suman a sus filas. ¿Por qué se hace tan dolorosa su llegada? ¿No nos preparamos adecuadamente, aprovechamos al máximo la vida, las oportunidades? Generalmente, cuando una enfermedad o dolencia nos visita, entonces tomamos consciencia de su proximidad y también de nuestra realidad personal que por distintos motivos tantas veces desconocemos.

La naturaleza nos enfrenta a la vida biológica, pero más allá de ella existe en cada uno de nosotros un ser que puede trascender esta instancia y elevarse a tomar otro estado de consciencia en un intento por encontrar un fin superior y de esa forma transitar otra dimensión, de modo de comprender que todo es transitorio y que nada se pierde sino que se transforma. Sin embargo, vivimos preocupados por satisfacer nuestras necesidades y deseos en desmedro algunas veces de vivir aquí y ahora en este presente que se evanece y diluye rápidamente. Somos rehenes del consumo, de las comodidades, del confort, de un mundo material que nos aleja del ser profundo que habita en cada uno de nosotros. Sin embargo, no siempre al alcanzar los objetivos que nos proponemos nos hallamos plenos o satisfechos.

La vida se nos escapa aún más de las manos cuando nos enfrentamos a la muerte como el final- y aquí dejo de lado los conceptos espirituales que cada uno pueda tener- personalmente creo que continuamos siendo energía luego de la muerte, porque estamos en los corazones y en las palabras de quienes aún tienen vida y que nos han querido. Según San Agustín o Agustín de Hipona, la muerte no es el final, “la muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste. Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra”

Les pregunto  en vida ¿cuántas veces hemos muerto?, hemos resurgido en el afán de mejorar y de crecer, o simplemente hemos acompañado a ese ser querido que ha partido pero continúa en nosotros latiendo muy fuerte. La muerte, un enigma que cada uno podrá develar en la medida que nos sumerjamos en nosotros mismos, para poder entonces entrar en una dimensión con la quizás ya hayamos tomado contacto pero aún no seamos conscientes de ello.


Andrea Calvete

martes, 4 de abril de 2017

ESPEJO

Hoy me traslado al ayer, a ese instante que se marchó y dejó huella, a ese minuto que ya no es, a esos recuerdos que aún siguen en mí dibujados como parte de lo que soy. Ya no están aquí físicamente, respiro su presencia de otro modo, quizás menos tangible o descriptible, pero igualmente presentes de un modo significativo.

Oigo sus voces, sus risas, nítidas están sus miradas clavadas como el ancla que sostiene al velero para que no flote a la deriva. El viento despeina los sonidos de me infancia, de mi juventud, y de mi vida actual. El sol enciende suavemente las imágenes que quedaron grabadas en las retinas, y espeja en la orilla del mar a las gaviotas que revolotean en busca de alimento, las observo admirada, vuelan en paz y armonía, como si danzaran al ritmo de una majestuosa orquesta.

Entre húmedos recuerdos mis pupilas se dilatan, mis sentidos se despiertan, y las nubes corren como si quisieran llegar para dar respuesta a esas preguntas que flotan, a esos recuerdos que no se han borrado, a esas presencias que aún siguen vivas. El sonido de mar me recuerda que la vida es fluir constante, del mismo modo mis pensamientos se trasladan del pasado al presente, se fusionan y dan paso con mirada al futuro al nuevo día. Se espeja en la orilla el desapego, los recuerdos fluyen, y el presente espera a que me zambulla en él con alegría.

Andrea Calvete

sábado, 25 de marzo de 2017

ENAMORARSE

No siempre somos conscientes de estar enamorados, generalmente nos damos cuenta cuando esa sensación recurrente de bienestar nos habita. En definitiva es un estado en el que la vida nos sonríe a pesar de sus ingratitudes, el viento nos acaricia en las mejillas y el sol brilla con esmero.

El fundirnos con un atardecer, o perdernos en una mirada, o maravillarnos con un día de lluvia suelen ser las antesalas de este estado que nos acuna, que nos invita a perdernos en un suspiro o una dulce y agradable caricia.

Las palabras son grandes seductoras, pueden llegar a ser incansables artesanas a la hora de embriagarnos con astucia y simpatía. Así nos embarcamos a escuchar un relato en el que nos sumergimos lentamente hasta que nos hallamos nadando en un mar profundo y lejano.

El perfume que nos induce a este estado suele ser atrapante, con notas agrestes algunas veces nos visita , otras con notas cítricas y frescas , y no falta la ocasión en que el dulzor de su aroma nos conduce a una tormenta donde los rojos abundan.

La sonrisa una luchadora incansable en esta tarea es capaz de hacer perderse en ella aún aquellos que ya han andado mucho y conocen bien el camino.

El brillo de la mirada puede llegar a ser un gran disparador a la hora de dejarnos atrapar por este estado en el que todo es posible, en el que las barreras se esfuman, y donde nos podemos acercar a tocar la utopía.

Quizás en algún momento todos hayamos experimentado esta grata sensación, basta con admirar la naturaleza que nos rodea para poder sentirnos partícipes en esta danza en la que la vida nos guiña la vista y nos invita a descubrir que el amor es un sentimiento muy fuerte.

Andrea Calvete


domingo, 19 de marzo de 2017

METAMORFOSIS

El tiempo todo lo transforma, lo moldea, lo cincela con delicada paciencia, lo esculpe con esmero de modo que las aristas comienzan a limarse, el lente proyecta otra imagen muy distinta y el corazón late a otro ritmo. ¿Algo o todo ha cambiado?

Nada se detiene, quizás la quietud venga de la mano del dolor y de asimilar lo que tenemos que asumir y se nos hace muy costoso. Las partidas, los finales, los desengaños y las pérdidas son algunas de esas piedras que obstaculizan el paso, que nos retienen como prisioneros en sus garras desbastadoras.

Los mismos recuerdos suelen teñirse de diferentes colores y aromas. Con el correr de tiempo, el dolor se transforma, se atenúa a la sombra de pequeños pasos de aceptación amortiguados con paciencia, esmero y trabajo, nada se logra sin esfuerzo y perseverancia. Las alegrías persisten y también se diluyen en ese abanico de sensaciones y sentimientos que emergen cada día. El silencio suele ser un tibio regazo para que los pensamientos se aquieten con la tenue luz de la búsqueda permanente por equilibrar la balanza.

¿Qué ha cambiado?, probablemente todo, pues el devenir hace que nada permanezca estático. Para que el agua no se estanque y se pudra hay que dejarla fluir, del mismo modo cada experiencia enriquece nuestros conocimientos y fortalece nuestro paso. Quizás iluminados por el tiempo transitemos más erguidos y con menos peso en la espalda.

Cuando menos lo pensamos somos testigos de la metamorfosis de nuestra propia existencia, en la que día a día nos paramos ante un nuevo enigma, o un inesperado desafío en el que dejamos lo que fuimos, nos paramos ante lo somos de cara a lo que seremos.

Andrea Calvete



martes, 14 de marzo de 2017

LA HUMILDAD ANDA DESCALZA

Reconocer nuestras limitaciones y debilidades, sentirnos uno más dentro del entorno, implica caminar con humildad, respirar profundo y sereno para continuar convencidos que todos somos diferentes, pero peculiares, y complementarios.

Motivados por lo mejor que habita en nosotros, de lado quedará la envidia, la competencia desleal o el orgullo que algunas veces suele ser bastante destructivo, nos hace sentir como un pavo real colmado de plumas y colores luciendo un atuendo que lejos de enriquecernos nos empequeñece.

Evidentemente, las pasiones humanas a todos nos visitan, nos juegan malas pasadas, nos engañan con su encanto, nos seducen con su brillo, pero a la larga comprobamos que si terminamos atados a ellas lejos estaremos de hallarnos plenos y satisfechos.

Tantas veces, víctimas de nuestros propios arrebatos, desatinos, rompemos el diálogo con los seres que nos rodean. Paulo Freire está convencido que “el diálogo, como encuentro de los hombres para la tarea común de saber y actuar, se rompe si sus polos pierde la humildad. La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad, o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo”. Y allí estamos parados frente a ese ego que nos enaltece y hace perder la justa perspectiva, o la razón para entablar unas palabras con quienes nos rodean.

La humildad anda descalza, con el cabello al viento, con el rostro sereno y la mirada apacible. Huele a rosa, sabe a fresa y  a suave caricia. Conocedora de silencio, de espera, de paciencia y tolerancia. Anda con sabiduría por los caminos de la vida, e irradia luz a quien decide dejarla tomar asiento a su lado.

Andrea Calvete



viernes, 3 de marzo de 2017

HIPNOSIS

Los círculos que se dibujaban tímidamente atrajeron su mirada, hipnotizada  se dejó llevar hasta entrar en una profundidad poco conocida, pero confortable. Cegada por los turquesas sus pupilas se dilataron hasta que un calor inmenso la abrazó en un intento por seducirla, por sacarla de ese lugar frío e inhóspito en el que solía habitar. Embriagada por el aroma de un sándalo dejó que fluyera todo lo que hacía tanto tiempo estaba reprimido.

Cautiva de los aromas, colores, se maravilló también por el sonido del agua que caía apacible, un sabor mentolado se instaló en su boca, recordó aquellos besos que le habían mantenido perdida. Pero ahora desde el recuerdo todo se reproducía con exactitud, sin embargo, la hipnosis la llevaba a no comprender demasiado cuál era la dimensión a la que accedía. ¿Era real lo que sentía, pero dónde estaba, quién le producía esa sensación de placidez, de saciedad? ¿Los círculos, el agua, los aromas, los azules esmerilados, o el trinar suave de las aves que sobrevolaban?... No podía dar respuesta, sin embargo era muy bello lo que sentía, podría decir que indescriptible.

Flotaba en un estado de inmensa liviandad, su cuerpo era sostenido por suaves sedas, ¿cómo había llegado allí, dónde estaba? No le importaba, era muy grato lo que vivía , habían resucitado sus sentidos, su corazón frío y endurecido por el tiempo volvía a palpitar. ¡Qué más daba, cómo o cuándo o por qué!, había decido disfrutar al máximo de cada instante, como si fuera el último minuto.

Un bello atardecer le acarició delicadamente, la humedad de la noche que se aproximaba rozó sus hombros, la luna se espejó en el agua, hechizada por su blancura se permitió volar hacia esa nueva dimensión  descubierta por el efecto hipnótico de la naturaleza.

Andrea Calvete

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿CÓMO TRASCENDER UN PELDAÑO?

¿Quién no ha perdido la calma alguna vez? Seguramente muchísimas veces ha quedado lejos de nosotros, nos ha abandonado y ocasionado grandes problemas. Porque quien habla cuando está fuera de sí , no dice ni hace lo que debería, se deja conducir por su enojo o alteración. Sin embargo, lentamente trascendemos etapas y nos superamos en busca de mejorar.

¿Por qué perdemos la calma?¿Acaso el termostato salta fácil por el calor?, ¿O simplemente el poco aguante se ha puesto a jugarnos una mala pasada?... preguntas que solemos hacernos cuando decididamente nos desconocemos al dar algunas respuestas.

Seguramente, “hoy no tengo un buen día”, sea una de las respuestas más frecuentes a esta simple y repetida pregunta. Aunque me arriesgaría a decir que la respuesta está relacionada íntimamente con un yo personal que sólo cada uno de nosotros conoce, o al menos intenta descubrir día a día.

La calma se pierde gradualmente, el problema que cuando nos damos cuenta que la hemos perdido del todo, quizás ya sea tarde porque dijimos lo que no teníamos que decir o hicimos lo que no debíamos hacer. Uno de los principales síntomas cuando perdemos la calma es que nuestro cuerpo comienza a tensarse, el corazón puede latir más acelerado, y también puede elevarse nuestra temperatura corporal. Ante estos indicios es importante hacer una inspiración profunda para bajar los niveles de tensión.

Creo que a nadie le gusta sentirse tensionado, con dolor de cabeza o de espalda, sin embargo luego de varias situaciones en las que no logramos mantener el equilibrio, nuestro organismo comienza a cobrar factura. Del mismo, al no estar de muy buen humor comenzamos a discutir con quienes nos rodean por las cosas más insignificantes.

Quizás la calma se pierda por múltiples motivos, pero está en cada uno ver la forma de no desestabilizarnos a la mínima de cambio. Al respecto, tomarse los problemas con humor suele ser de gran ayuda, reírnos de ellos nos alivia,  porque liberamos endorfinas y le quitamos importancia a la situación,  y vemos que lo que nos ocurre no es tan grave como pensábamos.

La flor de loto o rosa del Nilo suele crecer entre el lodo, entre las impurezas, para flotar y ver la luz desarrollándose con perfección y gracia, también suele representar la pureza del cuerpo y el alma. Su belleza transmite paz y una energía muy especial, sobretodo en días donde se pierde con facilidad la calma.

Posiblemente, ningún mar en calma hizo a un experto marinero, por eso después de mucho navegar deberíamos poder crecer entre las aguas embarradas como lo hace la flor de loto y mostrar nuestra mejor sonrisa desde el corazón, convencidos que hemos trascendido un peldaño en la escalera de nuestro crecimiento personal.

Andrea Calvete